La historia de Ted Bundy por Sofía Sotelo Mozzo

La historia de Ted Bundy por Sofía Sotelo MozzoLa historia de Ted Bundy por Sofía Sotelo Mozzo

Sofía Sotelo Mozzo analiza la historia de Ted Bundy y nos regala un maravilloso perfil psicológico de uno de los asesinos seriales más conocidos de las últimas décadas. Realmente vale la pena interiorizarse en este análisis psicológico que muestra lo que somos capaces de alcanzar los seres humanos

 

 

Historia de Ted Bundy:

(Recopilación de la historia del libro El origen de la monstruosidad, la cintas de Ted Bundy en
Netflix y páginas Web)

Ted nació en Burlington, Estados Unidos, un 24 de noviembre de 1946. Hijo de Eleanor Cowell, quien le dio su apellido y el nombre de Theodore Robert debido que el progenitor, padre del niño, no se hizo responsable del embarazo y es desconocido. Eleonor le otorgó la paternidad a un veterano de guerra.

Fue criado por sus abuelos y se le hizo creer tanto a él como al resto de la sociedad que su madre era en realidad su hermana para evitar las críticas de la sociedad, estaba mal visto en esa época ser madre soltera y era una familia muy religiosa.

“Una protección moral paradójica, considerando los actos que se desarrollaban en el interior del falso hogar: su abuelo era un hombre violento, aficionado a la pornografía y al maltrato humano y animal, actitudes que no escondía ante los ojos de su hijo/nieto. (Crimen+investigación, from https://citv.es/fichados/ted-bundy/)

Ted pasó gran parte de su vida pensando que sus abuelos eran realmente su padre y su madre su hermana mayor.

Su abuelo era un sujeto violento y tenía una gran colección de pornografía, a la que tuvo acceso Ted.

Cuando era muy pequeño Ted tenía una fascinación por los cuchillos y las historias de muerte, su tía declaró que un día lo encontró durmiendo con cuchillos al costado de su cama. (Bafico,2015)

En 1951 se mudó junto con su madre a Washington, la cual un año después contrajo matrimonio con John Bundy. Theodore Cowell sería adoptado por éste y recibiría su apellido, Bundy, a pesar de la presencia de intentos de acercamientos por parte de su padre adoptivo integrándolo en diversas actividades no consiguió mantener una buena vinculación afectiva.

Ted fue un niño con poco contacto social, retraído, y muy solitario.

Durante su adolescencia desarrolló secretamente interés por la pornografía violenta. Él intentó entrar a deportes en su escuela pero falló y se lo tomó muy personal declarando que fue algo traumático para él, y nunca se lo contó a ningún familiar cercano. También en la secundaria no le iba muy bien socialmente pero pudo culminar con buenas calificaciones que le permitieron ser becado para estudiar en la universidad de Puget Sound, donde estudió psicología, área donde resultó ser buen estudiante. (Bafico,2015,p. 58)

En la Universidad o su época adulta Ted Bundy supo sobreponerse a su infancia, se convirtió en un sujeto popular, refinado, ingenioso, sociable y de buen rendimiento académico, interesado en la política. En esta época a su vez comenzó a hacer hurtos pequeños a tiendas y estafas. declaró que se sentía inferior en comparación de sus compañeros con mayor nivel socio-económico.

tedbundy

En 1967 Ted se enamoró de su compañera de Universidad, Stephanie Brooks, su primera relación amorosa, la cual culminó un año después, ella tomó la decisión de dejarlo. En este mismo año por esta razón Ted dejó sus estudios.

Más adelante vuelve a su pueblo de origen y ahí descubre revisando sus papeles de nacimiento que su hermana era su madre progenitora.

Tiempo después terminaría por graduarse, y en 1973 se inscribe nuevamente en la Universidad para estudiar Derecho. Se interesa también y empieza a participar en el mundo de la política y vincularse a diferentes actividades comunitarias, llegando a ser voluntario en un servicio telefónico de ayuda a mujeres con problemas de abuso e incluso a ser condecorado por salvar a un menor de ahogarse. Volvería a encontrarse con Stephanie Brooks y a tener una breve relación con ella, que poco tiempo después terminaría él.

Sin embargo, en esta época es cuando se empezarían a registrar sus primeros asesinatos confirmados.

Comienzan los asesinatos

Ted al comienza siendo un asesino serial desorganizado y luego va mejorando su modus operandi para llegar a ser organizado.

En el libro El origen de la monstruosidad, el autor menciona que Ressler hace una división de asesinos seriales en dos grupos: Un asesino organizado se caracteriza por su inteligencia, la cual está por encima del promedio. Lleva consigo instrumentos para matar como por ejemplo esposas, cuerdas, etc. El sujeto es de apariencia normal, y en el caso de Ted atractiva . Tiene buena habilidad para comunicarse y hablar. Le gusta sentirse fuerte o con autoridad. tratan de eliminar las posibles pistas, los cadáveres, etc. Busca la angustia en el otro. Entre otras características más. (Bafico,2015)

El asesino serial desorganizado: no se preocupa por ocultar el cuerpo de su víctima, no hay planificación del crimen, entre otras más. (Bafico,2015)

Lacan en el seminario 15, habla sobre el pasaje al acto, es un acontecimiento que supone una presencia renovada del sujeto ya que este no es el mismo antes y después, es decir el sujeto ya no es el mismo, descubre algo nuevo.

La característica del pasaje al acto en la perversión involucra la puesta en juego de un fantasma en la escena, por lo que la elección de las víctimas obedece y responde a una condición erótica particular. (Tendlarz y García, 2009, p.23)

Si bien anteriormente ya había cometido diferentes hurtos, los primeros asesinatos documentados de este asesino en serie no ocurrían hasta 1974 (si bien se sospecha que pudo estar involucrado en otros casos anteriores).

En enero del año 1974, aún en la universidad, Ted Bundy entraría en la habitación de Joni Lenz (estudiante universitaria con solo 18 años) para posteriormente golpearla con una pala metálica y luego la agredió sexualmente con una pata de la cama. A pesar de que sobrevivió, sufrió graves heridas y daños cerebrales permanentes.

Poco tiempo después llevaría a cabo el mismo procedimiento con Lynda Ann Healy, (21 años, universitaria) a quien en este caso mataría. Hizo desaparecer el cadáver, no limpió la sangre. Un año después encontraron su cuerpo sin vida y además decapitado en unas montañas de la zona.

Estas muertes dan inicio a una cadena de asesinatos y desapariciones en los estados de Utah, Oregon y Washington.

Todas tienen características en común como mujeres blancas de pelo negro, lacio, universitarias.

Es muy difícil unir los casos entre estados porque las autoridades de diferentes estados no se comunican entre sí, por lo tanto es difícil atraparlo y además en esa época no habían pericias de adn de cabello, sangre o cualquier otro fluido. Pero gracias a testigos, los investigadores descubrieron que un hombre que se llamaba Ted y muy atractivo manejaba un Volkswagen escarabajo blanco y vieron que andaba por la zona de los incidentes.

La historia de Ted Bundy por Sofía Sotelo Mozzo

La historia de Ted Bundy en Netflix


El modus operandi de Bundy se basaba inicialmente en seguir y secuestrar a sus víctimas hasta su casa para allí asesinarlas. Sin embargo con el tiempo y viendo que tenía facilidad para manipular debido a su carisma y resultaba atractivo, fue obteniendo confianza y empezó a buscar víctimas durante el día, siendo usual que simulara tener un brazo roto para pedir ayuda para llevar cosas a su auto.

En Washington cerca del lago Sammamish, en agosto de 1974, encontraron restos de cuerpo y mechones de diferentes cabellos, dos cráneos pertenecientes a Janice Ott y Denise Naslund, las últimas personas que vieron con vida a Janice declararon que estuvo conversando con un sujeto llamado Ted, que precisaba ayuda debido a que tenía un brazo enyesado. Denise desapareció cuando pasaba el día con su novio, fue al baño y no se volvió a saber nada de ella.

En octubre de 1974 desaparece Melissa Smith y días después Laura Aime, su cuerpo fue encontrado en las montañas Wasatch, estaba en condiciones espantosas, había sido golpeada con una palanca en la cabeza, fue estrangulada, violada 9 días más tarde (necrofilia).

Debido a las similitudes del asesinato, el modus operandi, la elección del tipo de víctima y los aportes de los testigos dieron alerta a las autoridades de los estados pertinentes y decidieron trabajar en conjunto para poder atrapar al asesino.

Durante el mes de noviembre del año 1974, Bundy fingió ser un oficial de policía para acercarse a Carol DaRonch y hacerla subir a su coche. La joven accedió pensando que se dirigían a la comisaría, pero se encontró con que Bundy paró el coche e intentó esposarla. Afortunadamente Carol DaRonch consiguió zafarse antes de ser inmovilizada y huir, tras lo cual acudió a la policía. Ello condujo al primer retrato robot del sospechoso.

Dicho retrato y relatos de los testigos que coincidían con su auto y su nombre hizo que diversos testigos pensaran en Ted Bundy como posible autor de los hechos, incluyendo a su novia Elizabeth, quien hizo llamadas anónimas a la policía. A pesar de eso, no se le pudo identificar totalmente y se terminó por desestimar la posibilidad de que se tratara del verdadero asesino.

Ted Bundy siguió secuestrando y matando a numerosas jóvenes, variando su aspecto y viajando a diferentes estados con el fin de no levantar sospechas.

Pero en 1975 una patrulla policial dio el alto al auto de Bundy, quien iba a mucha velocidad y se pasó semáforos en alto. El policía terminó por encontrar elementos sospechosos como palancas, esposas y cinta. Ted Bundy fue detenido. En este caso, sería identificado por DaRonch como el autor de su secuestro.

ted bundy juicio


Juicio y fugas:

En 1976 daría inicio el primero de los juicios a los que sería sometido Ted Bundy. En este caso se le juzgaba por el secuestro de DaRonch, resultando en una condena de quince años de prisión.

Sin embargo, el análisis del auto en que fue detenido permitió que se hallaran evidencias de la implicación de Ted en la desaparición y asesinato de Melissa Smith y Caryn Campbell (concretamente se encontró pelo de ambas jóvenes). Esto produjo que se le sometiera a un segundo juicio, ya con cargos de asesinato. En este segundo juicio Ted Bundy decidió representarse a sí mismo como abogado, motivo por el que se le permitió visitar la biblioteca para preparar su defensa. Luego aprovechó la situación para escapar, pero sería atrapado por las fuerzas policiales unos días después.

Volvió a fugarse en 1977, en este caso consiguiendo huir hasta Chicago y adoptando una identidad diferente. Durante esta fuga volvió a matar, en esta ocasión atacando a tres jóvenes en una sororidad universitaria (Chi Omega), de las cuales una logró sobrevivir, y a otra joven posteriormente. Asimismo, también secuestró y mató a Kimberly Leach, una niña de doce años de edad.

Finalmente fue detenido en un hotel de Florida, después de que la matrícula de su auto fuera reconocida. Tras ser detenido por segunda vez, sería juzgado el 25 de junio de 1979 por asesinato.

Se le permitió ejercer su propia defensa, pero las pruebas existentes en su contra, testigos que le vieron salir de la fraternidad e incluso supervivientes de sus agresiones, junto con pruebas físicas como la comparación entre las marcas de mordeduras en los cuerpos y la dentadura de Bundy, terminaron conduciendo a que fuese declarado culpable y condenado a morir en la silla eléctrica. (Castillero Mimenza, O. Ted Bundy: biografía de un asesino en serie, from
https://psicologiaymente.com/forense/ted-bundy)

Fue sentenciado a muerte, pero la ejecución de Ted Bundy tardaría varios años en llegar. Ted intentó retrasar todo lo posible la fecha de su ejecución, confesando múltiples asesinatos (algunos reales y otros posiblemente para obtener más tiempo) y ofreciendo pistas sobre la localización de las víctimas y pretendiendo colaborar con la policía para obtener prórrogas de su condena. Si bien se confirman treinta de los homicidios, se sospecha que pudo haber muchas más víctimas. Incluso llegó a ofrecer colaborar en la detención de otros asesinos.

A pesar de sus actos, recibió cartas de fans de admiración. Durante este tiempo sería acusado y juzgado por la muerte de la pequeña Kimberly Leach. Durante el mismo juicio Ted Bundy contraería matrimonio con Carole Ann Boone, una de las numerosas fans que creían en su inocencia y con la que terminaría por tener una hija.

Luego en 1989 fue ejecutado por la silla eléctrica.

ted bundy

Entrevista con Ted Bundy:

(esta entrevista lo obtuve de una página web la cual tradujo la entrevista en inglés -«UNA ADICCIÓN FATAL: LA ÚLTIMA ENTREVISTA DE TED BUNDY», 2017-)

James C. Dobson: Son las 2:30 de la tarde. Tu ejecución se producirá mañana a las 7 de la mañana, si no hay ningún cambio. ¿Qué se te pasa por la cabeza? ¿Qué pensamientos has tenido en estos últimos días?

Ted: No te voy a engañar ni a decirte que es algo que tengo bajo control. Es algo que va momento a momento. A veces estoy muy tranquilo y a veces no lo estoy en absoluto. Lo que se me pasa por la cabeza ahora mismo es utilizar los minutos que me quedan de la forma más útil y fructífera. Ayuda bastante vivir el momento, siempre que lo hagas productivamente. Ahora mismo me siento muy tranquilo, en gran medida porque estoy aquí contigo.

JCD: Eres culpable del asesinato de muchas mujeres y niñas.

Ted: Sí, es verdad.

JCD: ¿Cómo ocurrió? Cuéntame. ¿Cuáles son los antecedentes de tu comportamiento? Creciste en un hogar que tú considerabas sano. No abusaron de ti física, sexual o emocionalmente.

Ted: No, y esa es la parte trágica de esta situación. Me crié en una casa maravillosa con dos padres dedicados y amorosos, y otros 5 hermanos y hermanas. Nosotros, como niños, éramos el centro de las vidas de mis padres. Íbamos habitualmente a la iglesia. Mis padres no fumaban, ni bebían ni apostaban. No había ningún tipo de abuso ni peleas en casa. No estoy diciendo que fuera perfecto, pero era un sólido hogar católico. Espero que nadie intente tomar el camino fácil de culpar a mi familia de contribuir a esto. Sé lo que pasó, y te lo estoy contando de la forma más honesta posible.

Cuando tenía 12 o 13 años encontré, fuera de casa, en la tienda del barrio, porno suave. Los chicos de esa edad suelen explorar cada esquina del vecindario, y en el nuestro a menudo nos encontrábamos en la basura con libros más gráficos, más duros. Esto incluía también revistas de detectives, y me gustaría enfatizar esto. El tipo más dañino de pornografía -estoy hablando desde mi dura experiencia personal- es aquel que implica violencia sexual. La unión del sexo y la violencia, y lo sé muy bien, conduce a un comportamiento demasiado terrible de describir.

JCD: Háblame de eso. ¿Qué se te pasaba por la cabeza en aquel momento?

Ted: Antes de seguir, es importante que la gente crea que lo que digo es cierto. No estoy culpando a la pornografía. No estoy diciendo que me hizo hacer ciertas cosas. Toda la responsabilidad por las cosas que he hecho es mía, esa no es la cuestión. La cuestión es cómo este tipo de literatura contribuyó a moldearme y dar forma a mi comportamiento violento.

JCD: Avivaba tus fantasías.

Ted: Al principio, aviva el proceso mental. Después de un tiempo, es un instrumento fundamental para cristalizarlo, convertirlo en algo que es casi una entidad separada.

JCD: Solo habías llegado hasta donde te dejaba tu fantasía, con material impreso, fotos, vídeos, etc, y después tuviste la necesidad de llevar eso al plano físico. Una vez que te hiciste adicto solo buscabas material más potente, más gráfico y más explícito. Como en cualquier adicción, cada vez necesitas algo más duro y que te dé un mayor sentimiento de excitación, hasta que llegas al punto donde la pornografía no puede darte más, y te planteas que quizá empezar a actuar te dará esa sensación que buscas, y que está más allá de leer o mirar porno. ¿Cuánto tiempo estuviste en ese punto antes de que llegaras a asaltar a alguien?

Ted: Un par de años. Luchaba internamente contra mi comportamiento violento y mi instinto criminal. Esto me había condicionado en la iglesia, en el vecindario, y en los colegios. Sabía que no estaba bien pensar en ello, y hacerlo sin duda era peor. Estaba al límite, y los últimos vestigios de contención eran continuamente puestos a prueba.

JCD: ¿Recuerdas qué fue lo que te impulsó? ¿Recuerdas qué decisión tomaste, y dónde?

Ted: Es muy difícil describirlo -la sensación de llegar a un punto donde sabía que no podría controlarlo más-. Las barreras que tenía desde niño no eran suficientes para evitar que hiciera daño a alguien.

JCD: ¿Sería adecuado llamarlo «frenesí sexual»?

Ted: Es una forma de describirlo, una compulsión, un cúmulo de energía destructiva. Otro hecho que no he mencionado es el uso de alcohol. Junto con mi exposición a la pornografía, el alcohol reducía mis inhibiciones y la pornografía me llevaba cada vez más lejos.

JCD: Después de cometer tu primer asesinato ¿cuál fue el efecto emocional? ¿Qué ocurrió en los días siguientes?

Ted: Incluso después de todos estos años aún es difícil hablar del tema. Hablar de ello es revivirlo, y es difícil como poco, pero quiero que entiendas lo que ocurrió. Era como salir del trance de un sueño horrible. No quiero dramatizar, pero solo puedo compararlo a estar poseído por algo espantoso, y despertarte la mañana siguiente recordando lo que había pasado y sabiendo que ante los ojos de la ley, y ciertamente ante los ojos de Dios, eres responsable. Levantarme a la mañana siguiente y darme cuenta de lo que había hecho, teniendo mis principios éticos y morales intactos, me horrorizaba.

JCD: Antes de eso ¿nunca supiste de lo que eras capaz?

Ted: No hay forma de describir la necesidad brutal de hacerlo, y una vez que has satisfecho esa necesidad y gastado esa energía, volvía a ser yo mismo. 

Básicamente era una persona normal. No era un tío de esos que se pasan el día por los bares, ni un pervertido de esos que ves y dices: «algo raro pasa con ese tipo». Era una persona normal, con buenos amigos. Llevaba una vida normal, excepto por este segmento potente y destructivo que mantenía en secreto. Aquellos que hemos estado tan influenciados por la violencia en los medios, particularmente la violencia pornográfica, no somos monstruos. Somos vuestros hijos y maridos. Crecimos en familias normales. La pornografía puede llegar a cualquier niño de cualquier casa hoy en día. A mí me pasó hace 20 o 30 años, con todo lo diligentes y protectores que eran mis padres, incluso en un hogar cristiano como el nuestro, no hay protección alguna contra la tolerancia y la influencia de la sociedad…

JCD: Fuera de estas paredes, hay varios cientos de reporteros que quieren hablar contigo, y tú pediste hablar conmigo porque había algo que querías decir. Sentías que el porno duro, y la puerta que conduce a él, el porno blando, está haciendo un daño que se silencia, y está causando que otras mujeres sean violadas y asesinadas como hacías tú.

Ted: No soy científico, no pretendo creer lo que John Q. Citizen opina sobre esto, pero he vivido en prisión durante mucho tiempo, y he conocido a muchos hombres que se sentían motivados a cometer actos violentos. Todos ellos, sin excepción, estaban involucrados profundamente con la pornografía, consumidos por la adicción. El estudio del FBI sobre asesinos en serie muestra que el interés común entre todos estos asesinos es la pornografía. Es la verdad.

JCD: ¿Cómo habría sido tu vida sin esa influencia?

Ted: Sé que habría sido mucho mejor, no solo para mí sino para mucha otra gente, mis víctimas y sus familias. No hay duda de que habría sido una vida mejor. Estoy convencido de que no habría habido ningún tipo de violencia.

JCD: Si pudiera hacerte todas las preguntas que oigo por ahí, una sería: ¿piensas ahora en las víctimas y sus familias? Años después, sus vidas no son normales. Nunca lo serán. ¿Tienes remordimientos?

Ted: Sé que mucha gente dirá que soy un interesado, pero con la ayuda de Dios he llegado a un punto en el que puedo sentir el dolor causado, aunque demasiado tarde. Sí, absolutamente. Durante los últimos días he estado hablando con algunos investigadores sobre casos sin resolver en los que tuve que ver. Es muy duro hablar de ello después de tanto tiempo, porque revive todos los sentimientos y pensamientos que pensaba que ya había olvidado. Se ha reabierto y he sentido el dolor y el horror de nuevo. 

Espero que esos a quienes he causado tanto daño, incluso si no creen mi expresión de dolor, crean lo que estoy diciendo ahora: hay algunos como yo en sus comunidades, en sus ciudades, cuyos peligrosos impulsos se ven avivados día sí, día no, por la violencia en los medios en todas sus formas, en particular la violencia sexual. Me asusta mucho lo que veo por televisión. Mucha de la violencia de las películas de hoy ni siquiera las permitirían hace 30 años en películas X.

JCD: ¿Las películas de miedo?

Ted: Es la violencia más gráfica en escena, sobre todo si los niños no están prevenidos de que podrían llegar a ser un Ted Bundy, o al menos una predisposición para ese tipo de comportamiento.

JCD: Uno de los últimos asesinatos que cometiste fue el de la niña de 12 años Kimberly Leach. El clamor del público se oye mucho más sobre este caso porque una niña inocente de 12 años fue llevada del patio del colegio. ¿Qué sentiste después? ¿Sentiste las mismas emociones de siempre?


Ted: No puedo hablar de eso ahora mismo, es demasiado doloroso. Me gustaría poder contarte la experiencia, pero no soy capaz. No puedo ni siquiera imaginar el dolor de los padres de estas niñas y jóvenes a las que he dañado. Y no puedo resarcir de ningún modo. No pretendo que me perdonen, no lo estoy pidiendo. Ese tipo de perdón sólo lo concede Dios.

JCD: ¿Mereces el castigo que te ha impuesto el Estado?

Ted: Es una buena pregunta. No quiero morir, no te voy a engañar. Sin duda merezco el castigo más duro que la sociedad me pueda imponer. Y creo que la sociedad merece ser protegida de mí y de otros como yo, seguro. Lo que espero que salga de esta conversación es que creo que la sociedad merece protegerse de sí misma. En el rato que hemos estado hablando hay ciertas fuerzas actuando, en concreto este pornografía violenta, y al mismo tiempo que la gente de bien condena a Ted Bundy, pasan por la estantería de revistas porno que pueden llevar a sus hijos a convertirse en Ted Bundy. Esa es la ironía. Hablo de ir más allá del resarcimiento, que es lo que la gente quiere de mí. No hay forma en el mundo de que matarme pueda devolver a esas preciosas niñas a sus padres, y calmar el dolor. Pero hay muchos otros niños jugando en las calles en todo el país hoy que van a morir mañana, o pasado mañana, o al otro, porque otra gente joven está leyendo y viendo lo que hay en los medios.

JCD: Hay un tremendo cinismo sobre ti, supongo que por una buena razón. No estoy seguro de que haya algo que puedas decir para que la gente te crea, y aun así me has dicho (y también lo he oído de parte de nuestro amigo común John Tanner) que has aceptado el perdón de Jesucristo y crees en él. ¿Sacas fuerza de eso en estos últimos momentos?

Ted: Sí. No puedo decir que estar en el Valle de las Sombras de la Muerte es algo a lo que me haya acostumbrado, ni puedo decir que soy fuerte y no me molesta. No es divertido. Me siento muy solo, y aun así me tengo que recordar a mí mismo que todos pasaremos por esto de un modo u otro.

JCD: Todos estamos destinados.

Ted: Incontables millones de personas han vivido en la Tierra antes que nosotros, así que esto es solo una experiencia que todos compartimos.

En esta entrevista Ted confesó que tenía una fuerte adicción a la pornografía violenta, con esto quiere decir que no es su culpa, la culpa es del otro, en este caso la pornografía. Para él su problema no estaba relacionado con lo que le pasaba, sino con un elemento exterior. Esto es algo que demuestra que él no tiene culpa ninguna, no es lo mismo responsabilidad, que culpabilidad.

También habla sobre el contexto en donde se crió, su familia, tuvo una buena educación, buena habilidad verbal, poder de seducción, inteligencia, esto lo hace un asesino de los más peligrosos.

 

La historia de Ted Bundy por Sofía Sotelo Mozzo

La historia de Ted Bundy por Sofía Sotelo Mozzo

 

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