Capítulo 52 de Pudo ser un Undercover: Novela por Entregas

Pudo ser un Undercover: capítulo 1

Pudo ser un Undercover

Luego de disfrutar 51 capítulos es momento de compartir el Capítulo 52 de Pudo ser un Undercover, del escritor V. M. Bongutz. Una noticia preocupante!

52

 

Una noticia preocupante

 

De nuevo el buque llegó a La Habana en un día soleado propio de esas latitudes, eran las nueve de la mañana del último día del mes de marzo de 1962, a esa hora todavía el astro rey no estaba emitiendo toda su potencia, además soplaba una ligera brisa proveniente del norte, lo que hacía muy agradable estar en cubierta. Como de costumbre se personaron los agentes aduaneros y se estableció la vigilancia acostumbrada, dos milicianos por estribor, el costado que daba al agua, y por babor otros dos que se ocupaban de controlar las entradas y salidas en el portalón del buque. Los guardias portuarios, como se les denominaba ahora, eran los mismos que en otras ocasiones, y por lo tanto viejos conocidos de todos los tripulantes, especialmente de los oficiales del buque, porque una de sus misiones era consultarles cualquier anomalía que se produjese, entre ellas si alguna persona pretendía subir a bordo sin contar con la correspondiente autorización.

En esta ocasión Jin estaba de oficial de día, y en su habitual ronda por cubierta y con la finalidad de recibir cualquier novedad o anomalía, se paró a charlar con los milicianos aprovechando la ocasión para invitarlos a tomarse algo en el comedor de oficiales, que se encontraba ubicado por debajo de la primera cubierta; esta situación era propicia para hablar con tranquilidad y sin miedo a que otros los escuchasen.

Una vez se encontraron en el lugar del refrigerio iniciaron una conversación, en los primeros momentos se comenzó hablando del bienestar de las respectivas familias, luego nuestro marino le preguntó a uno de los milicianos por las novedades y hechos acaecidos desde la última escala del buque.

El miliciano comenzó diciendo:

El gobierno está molesto con los países hermanos americanos porque le están haciendo el juego a los yanquis y con ello están aislando a Cuba, ahora mismo tenemos un embargo comercial impuesto por el presidente Kennedy, más duro que el anterior, solo llegan aquí los barcos de España, los soviéticos y de otros países socialistas. Por culpa de los norteamericanos tenemos el racionamiento y nuestras familias, en general, lo están pasando mal, en algunas ocasiones mi mujer no tiene que poner en la mesa y tengo dos niñas pequeñas, aunque por suerte al mediodía comen en el colegio. Nosotros nos conformamos con lo poco que tenemos y de esa manera vamos escapando.

Nuestro protagonista le dijo:

Luego hablaré con el jefe del economato para que te regale unos paquetes de galletas, pero como presente para tus niñas.

Prosiguieron hablando y nuestro marino le preguntó:

¿Qué carga traen los buques soviéticos y los otros de los países socialistas?, pues he visto buques petroleros con gasolinas y gas-oíl, pero también he observado grandes buques de carga.

El miliciano le comentó:

Algunos traen trigo y otros productos que nos mandan los soviéticos. También en algunos de los buques, en los que me ha tocado montar guardia, he observado que descargaban equipo militar, esto se viene produciendo semana tras semana. En una ocasión le pregunté a mi jefe para qué queríamos tanto armamento, él me respondió: -Debemos prepararnos por si los gringos nos vuelven a atacar además mi superior añadió -Tengo noticias de que se está preparando algo en el “Norte” y la obligación de todos los cubanos es defender la revolución.

Nuestro protagonista se sorprendió con esa confidencia que le habían hecho, pero no dijo nada ni le puso importancia alguna.

Continuó el miliciano contándole algo de su familia y de su procedencia:

Procedo de San Cristóbal, provincia de Pinar del Rio, mi mujer y su familia son del pueblo de Los Remedios, este último fin de semana fuimos a ver a sus padres y vimos mucho movimiento de maquinarias de obras, los vecinos nos dijeron que muchos del pueblo estaban trabajando en la construcción, pues están fabricando grandes naves y realizando unos grandes hoyos en el suelo. Además, por el puerto de Mariel estaban llegado buques polacos cargados con cemento para esas obras, le pregunté a mis parientes para qué eran esas construcciones, ellos me contestaron que no lo sabían, pero los rumores decían que eran grandes almacenes para guardar las cosechas de las cooperativas.

Jin no quiso profundizar más sobre ese tema y desvió la conversación por otros derroteros, pero no obstante se quedo intrigado con esta revelación.

Por la tarde nuestro protagonista fue a visitar a la familia de Miguel, al mismo tiempo que aprovechaba la ocasión para entregarles un paquete con unos regalos que le enviaban desde Barcelona, además les quería comentar la confidencia del guardián portuario.

Una vez en la residencia de los parientes del miliciano y después de la conversación de interés familiar, la charla derivó a hablar de la problemática cubana y de lo mal que lo estaban pasando, aunque ellos tenían trabajo, pero también era verdad que ganaban muy poco, pero lo peor de todo era el racionamiento, pues no encontraban lo suficiente para cubrir las necesidades básicas.

Después de esta primera intervención de los parientes de Miguel, Jin les relató su conversación con el guardián portuario y les destacó que lo que más le había llamado la atención había sido lo que le contó de las construcciones por la zona del occidente del país, por lo que les preguntó. -¿Saben algo de esas construcciones?

Ellos le contestaron que no sabían nada y tampoco habían escuchado nada de ese asunto, y les extrañó también esa noticia.

Entonces, José comentó:

Si no tienes mucha prisa podríamos acercarnos a la vivienda de Calixto, que solo está a dos cuadras de aquí, él fue miliciano como mi primo y combatieron juntos, ahora no hace nada, pues lo hirieron y está medio invalido de una pierna, le pagan una pequeña pensión, pero él no comparte las ideas del nuevo régimen, además procede de Pinar del Rio y puede que sepa algo.

Se pusieron en marcha y en pocos minutos se encontraron en la casa que iban a visitar, los recibió el propio Calixto, quien se alegró de conocer a un español que era amigo de su compañero de fatigas en la Sierra, charlaron un rato, interesándose por la vida que llevaba su camarada de batalla, Jin le dio toda clase de explicaciones, así mismo le prometió que cuando llegara a Barcelona le iba a hablar de él.

Después de esta primera conversación, José le mencionó lo de las construcciones, por si tenía noticias y sabía lo que se estaba edificando en esa parte del país.

El miliciano retirado respondió que sí:

Además, un compadre mío se quedó en la milicia, y como procedía de esa provincia lo destinaron allí, precisamente la semana pasada estuvo en La Habana y me vino a visitar, me contó que están preparando unas instalaciones militares, por que los viejos cuarteles de esa zona los van reemplazar por otros nuevos. De todas maneras, la próxima semana pensaba ir a ver a unos familiares que tengo en Los Remedios y si me entero de algo se lo cuento a José.

Continuó hablando el viejo rebelde y comentó:

La situación está cada vez peor, me uní a la guerrilla porque quería derrocar a Batista, en esa época de lucha todo lo pintaban bonito y que íbamos a tener una Cuba mejor, pero los comunistas se han apoderado del poder y todas esas promesas se esfumaron en el aire; como ven ahora me encuentro medio invalido, porque si no volvería a la sierra como otros muchos compañeros.

Se despidieron de este luchador, ya en la calle, Jin le prometió a José que le contaría a Miguel que lo había conocido y la conversación que habían mantenido, después de esta charla nuestro protagonista les manifestó a los dos hermanos:

Antes de que el buque zarpe volveré, por si supieras algo más de este asunto y con la misma se dirigió hacia el puerto y sus amigos regresaron a su casa.

Al día siguiente se encaminó a visitar a don Andrés para llevarle noticias de su colega el doctor don Julián, el facultativo lo recibió con mucha amabilidad y le dijo:

Espérame una media hora que termine la consulta y después podemos ir a un bar de un amigo que está cercano, nos tomamos alguna cosa y me cuentas las novedades que traes de ambas orillas del “Gran Charco”.

Una vez concluidas las consultas, los dos se dirigen al bar Granada que se halla a dos cuadras de la calle O´Reilly, tomaron asiento en una mesa del rincón, situada al final de la barra, allí fueron atendidos por el mismo propietario, amigo personal del doctor.

Comenzó Jin dándole las novedades de España en general y de manera particular las de Barcelona, donde se encontraban los amigos comunes. Por su parte, don Andrés comenzó contándole cómo habían transcurrido las jornadas desde su última estancia en La Habana y cómo la situación empeoraba por días. El gobierno estaba de muy malas pulgas sobre todo después de que la OEA expulsara a Cuba de esa organización americana, por lo que Fidel en sus discursos arremetía contra todos aquellos que no estuvieran de acuerdo con los planteamientos de su gobierno, aunque siempre la primera diana la situaba en los Estados Unidos.

Hizo un pequeño paréntesis el doctor porque venía el camarero con las bebidas y en la mayoría de las ocasiones en Cuba era mejor callar cuando se acercaban extraños, aunque solo fuera por precaución.

Continuó don Andrés relatando todos los acontecimientos:

¿Qué te parece la última medida que ha puesto en marcha el gobierno de los Estados Unidos?

Como sabes, consiste en aumentar el embargo comercial en unos puntos más, en el que solo permitirán la llegada de medicamentos y los alimentos de primera necesidad, por mi parte la considero apropiada. -También añadió- A pesar de la tan traída y difundida propaganda de que la URSS nos está ayudando, su auxilio deja mucho que desear, pues se ha decretado la “Libreta de Racionamiento”-acto seguido agregó- Sé lo que eso supone, pues en España también la sufrimos, además el gobierno estadounidense prohibió la entrada de cualquier producto que contenga materia prima cubana, aunque estuviera fabricado en otro país.

Prosiguió el doctor con su explicación:

Ahora te voy a referir la obsesión que mantiene el gobierno cubano, la cual está siendo publicada por los periódicos adeptos al régimen y también se están haciendo eco las radios oficialistas. Las noticias maximizan los detalles de una ola de terrorismo y sabotaje que se está produciendo en toda la Isla sobre objetivos civiles, centros de producción, cultivos y un largo etcétera. No puedo negarte que algo sucede pero no en la magnitud que lo expresa el gobierno, porque si fuera así, la inmensa red de espías y la gran cantidad de milicianos que se mueven por toda la isla ya hubieran detenido a los culpables de estos sucesos, mi opinión es que los gobernantes quieren mantener esas crónicas para desviar la atención de lo que está pasando realmente en Cuba.

El facultativo continuó con su explicación:

Efectivamente, hay cubanos contrarios al gobierno, especialmente aquellos que pretenden que haya democracia en la Isla y elecciones libres, además debemos reconocer que muchos de los que hicieron la revolución contra Batista y estaban integrados en las filas milicianas se han marchado al exilio y otros están combatiendo en las montañas. Tantos los unos como los otros han pedido, en más de una ocasión, que se respete la Constitución del 40, y otros han propuesto que se convoquen elecciones que determinen un gobierno emanado de las urnas. A todos los que han hablado así los han detenido, luego buscaron cualquier motivo para posteriormente condenarlos a 30 años de prisión.

El médico hizo un pequeño alto en su narración para tomarse un trago de su bebida, pero reanudó su charla:

Los diarios y las noticias radiadas y las televisadas todos los días abren su emisión con sucesos ocurridos en cualquier punto del país, refieren ataques a comercios, incendios en cines, sabotajes a refinerías de petróleo, ametrallamientos de barcos pesqueros y un sinfín de sucesos que no tienen parangón en toda la historia cubana, pero esa es la estrategia de estos revolucionarios para culpar a los demás de su fracaso.

Una vez terminada esa primera consumición, con la que agasajó el doctor a Jin, este llamó al bodeguero para que les sirviera otra ronda, pues quería corresponder a la invitación de don Andrés, al mismo tiempo aprovechó la ocasión para hacerle una pregunta:

¿Doctor que está ocurriendo con los intelectuales cubanos? Y continuó hablando:

Te lo pregunto porque en el último viaje del buque se asilaban bastantes, un par de ellos se dirigieron a Colombia, creo que cuatro lo hicieron a Venezuela, y como unos diez siguieron para España, durante la travesía traté de hablar con ellos, pero estaban muy reservados y con mucho miedo, de igual modo los invité a la tertulia pero no quisieron participar, lo que constituyó para mi toda una incógnita y no sé lo que está pasando con este grupo social.

Don Andrés le manifestó:

Te voy a explicar la problemática que se ha suscitado con los intelectuales cubanos. Dentro de este grupo se encuentran los profesores, tanto universitarios como de segunda enseñanza, también están los artistas incluyendo aquí a los del teatro y a los músicos, sin olvidarnos de los escritores. Algunos comulgaban con las ideas marxista-leninistas y estos están protegidos por el régimen, que gustosamente se prestaban a las consignas oficialistas y aplaudían la transformación de la sociedad, bien porque creían en ella o por conveniencia, así mismo a estos últimos les han concedido una serie de privilegios que a los detractores les negaban.

Prosiguió el doctor con su charla y, en voz tan baja, que solo Jin podía percibirla:

Son varias las preguntas que se pueden formular para calificar la actuación de los intelectuales dentro de una revolución socialista.

¿Piensan realmente en ella? y ¿Conocen su papel en esa transformación?

Para empezar, de manera general, podemos decir que es tradicional el libre pensamiento de la clase intelectual, en Cuba era una realidad antes de la revolución, si bien es verdad que hubo algunos casos de algunos eruditos que se vieron obligados a abandonar su tierra por atacar a la dictadura de Batista, pero la tiranía batistiana se centró más en sus adversarios políticos que en los librepensadores.

Don Andrés hace un pequeño paréntesis para refrescarse la garganta y proseguir con su disertación:

En esa época, en nuestra nación no existía un modelo preestablecido sobre el comportamiento de la intelectualidad, pero ahora con el nuevo régimen que impera en Cuba es muy difícil ubicar a este colectivo y su postura ante la nueva etapa. Muchos de esos pensadores y artistas creían que era solo un sueño lo que estaba acaeciendo, muchas de sus reflexiones consideraban que de esa quimera se despertarían, tarde o temprano, pues al fin solo representaba una alucinación que les enviaba Morfeo, aunque los más optimistas lo consideraban una aparición momentánea. Pero la triste realidad, para muchos de los que se han marchado y otros que están a punto de emigrar, era que pudieron ver con más claridad lo que está sucediendo y no quieren contribuir a la implantación de ese nuevo régimen. Además la revolución socialista teme a los librepensadores, porque saben que todavía no han expresado sus pensamientos y opiniones sobre lo que está sucediendo pero más pronto que tarde se manifestarán al respecto, y de ninguna manera lo van a permitir. En estos momentos son muchas las indefiniciones que mantiene el gobierno, pues se encuentra inmerso en tareas de limpieza de los contrarrevolucionarios y de implantación de los programas de enseñanza que le convienen, por eso tantos profesores han abandonado sus cátedras y sus clases a todo lo ancho y largo de la Isla. Según la información de uno de mis pacientes, se está preparando una serie de nuevas medidas para coartar la libertad de expresión y de pensamiento, como medida inicial ya están controlando la mayoría de los medios de comunicación, a los sacerdotes los expulsan, especialmente a los dedicados a la enseñanza, porque tienen miedo de que influyan en las masas. El próximo paso será deshacerse de todos aquellos intelectuales que no comulguen con sus ideas revolucionarias.

En esos momentos, el doctor detiene su narración para comentarle que tiene un amigo sociólogo que fue catedrático de la Universidad de La Habana. Ahora está sin trabajo y se encuentra esperando la documentación que le han enviado unos familiares desde España para asilarse, por lo que si tienes tiempo esta tarde podríamos visitarlo y hablar con mayor profundidad de este tema.

Nuestro personaje dio su conformidad y el doctor llamó a su amigo para anunciarle la visita.

De nuevo Jin se reunió con don Andrés, serían las seis de la tarde y los dos se dirigieron a la vivienda de este profesor, que ya los estaba esperando. Después de las presentaciones correspondientes, el profesor, de nombre Guillermo, se interesó por el trabajo de nuestro protagonista y le comentó que si todo le salía bien muy pronto embarcaría en alguno de los buques de la compañía para dirigirse a España, pues tenía familiares en Barcelona y en Santander.

Pasado este preámbulo tomó la palabra don Andrés, quien se dirigió al profesor para exponerle lo que querían saber:

Tanto a Jin como a mí nos gustaría que nos hablases sobre la influencia o colaboración de los intelectuales, en el más amplio sentido de la palabra, con el nuevo régimen cubano.

El profesor comenzó diciendo:

Muchos de los intelectuales y artistas de este país creen que la actual coyuntura tiene un periodo corto, pues consideran que se está pasando por una transición, pero no se dan cuenta que todo es indefinición y tras esta máscara se encuentran los verdaderos propósitos de los revolucionarios.

En esos momentos nuestro marino se disculpó por interrumpirle, pero quería contarles una anécdota que le había sucedido en el viaje anterior:

Como de costumbre el jefe de aduanas se personó a bordo en los momentos de la hora del almuerzo y como en otras ocasiones se quedó a compartir mesa y mantel con los oficiales, como ya se tenía cierta confianza con él y ya se había declarado oficialmente el comunismo en la isla, le pregunté: ¿Qué clase de comunista eres cuando llevas un tremendo medallón de oro de la Virgen del Cobre colgado al cuello? A lo que el “Chino” rápidamente respondió: “No te ocupes por eso chico, esta es nuestra patrona, además, tenemos un comunismo propio, este es el comunismo cubano”.

Después de este paréntesis continuó el profesor:

Efectivamente, ellos todo lo amoldan a las circunstancias y de esa manera los nuevos gobernantes están ganando tiempo mientras siguen con su deriva hacia el comunismo. Otro grupo intelectual piensa que existe una estrecha relación entre los principios de la revolución y la clase culta, pero de esto no hay nada cierto, ya que en un sistema de este tipo solo impera un pensamiento e ideología única, por lo que se están equivocando al pensar que la socialización de las masas en general, y de manera particular la cultura, beneficiará a todo la ciudadanía. En estos momentos y según las consignas de los gobernantes, lo prioritario es sacar adelante a la nación, con el tiempo y con los planes que tiene el gobierno conseguirán una sociedad ideal, con esas teorías el tiempo juega a su favor, y mientras tanto los planes de los nuevos mandatarios se van consolidando.

Mi opinión particular sobre este tema es que la mayoría de la intelectualidad de este país se está engañando a sí misma, pues no ven con claridad que se están traicionando los principios de nuestra sociedad, los cuales están arraigados por varias generaciones y son los que imperan en nuestra tierra. Para la mayoría de los cubanos los valores como lo auténtico, la lealtad y la rectitud forman parte de la esencia del pueblo, pero una parte de este colectivo está ciego y no comprende la herejía de los nuevos gobernantes y se encuentran ajenos a la disidencia planteada, aunque sea expuesto por unos pocos. Tampoco entienden que todas estas contradicciones dividen a la sociedad y su mente no comprende que puedan existir otros intelectuales con otra visión de la vida diferente, y por mucho que se les argumente, nunca verán más allá de ese idealismo fanático. Para que comprendan este devenir que se ha instalado en la sociedad intelectual, les voy a referir cuatro casos de pensadores y estudiosos cubanos, y cómo ellos conciben la intelectualidad versus la revolución.

Nuestro tertuliano se refirió, en primer término, a un intelectual de estirpe acomodada que en su juventud había estudiado en un colegio católico, además, como su familia no tenía problemas de dinero pudo completar su formación académica en los Estados Unidos. Por esa época, la universidad habanera estaba cerrada por las recientes protestas estudiantiles contra la tiranía batistiana y la mayoría de los estudiantes había ingresado en algún partido contrario al régimen. Mientras los milicianos peleaban en las sierras, este personaje se encontraba bien acomodado en una universidad norteamericana, una vez se hubo consolidado el nuevo gobierno revolucionario regresó al país con cierto sentido de culpa, porque no estuvo en su Isla y no se vio involucrado en la lucha, este sentido de culpabilidad se fue acrecentando a medida que escuchaba las consignas de los dirigentes rebeldes y otras que oía en la calle, pero al mismo tiempo, al pertenecer a una clase acomodada se consideraba  desafortunado, aunque ya por esas fechas a su familia le habían arrebatado todo lo que poseía. Al final consiguió integrarse en el sistema y ofreció sus conocimientos a los nuevos mandatarios. Como tenía ficha de militante del partido socialista, aunque esta databa de sus años de juventud, rápidamente fue admitido y comenzó a instruirse en el marxismo, sin mirar atrás y sin analizar lo que había sucedido con su familia se integró de lleno en el partido comunista e inclusive se convirtió en profesor de las nombradas escuelas del partido.

El segundo personaje, pertenecía a clase humilde y consiguió estudiar a duras penas y con muchos sacrificios hasta alcanzar grandes metas en su profesión. En su época de trabajador ingresó en el sindicato, aunque en los tiempos de Batista los moderados estaban permitidos, pero no así cuando se mezclaban con la política. Durante su permanencia en esa asociación conoció a algunos integrantes de partidos clandestinos, y con ellos se unió a la lucha contra la tiranía. Su trayectoria como revolucionario se ciñó a ser redactor de algunas proclamas a favor de la revolución, por lo que su subconsciente le recriminaba que no había aportado nada a la causa miliciana, especialmente cuando vio entrar triunfantes a los barbudos en La Habana y escuchaba las historias que contaban y las heroicidades que se atribuían, con ello su sentido de culpa se acrecentó. Por ello  decidió involucrarse más en ese movimiento rebelde, máxime cuando las consignas y arengas de los dirigentes revolucionarios no cesaban. En esos momentos consideró que debía aportar algo más a la revolución y se integró en el plantel de “Maestros Voluntarios” que estaban siendo enviados a los llanos y a las montañas con el fin que impartieran conocimientos básicos a los ciudadanos de esas zonas. Cuando estaba trasmitiendo estas enseñanzas, en sus textos se percató de que estaban alejadas de algo tan fundamental como la educación, y con el paso del tiempo comprobó que lo que estaba haciendo era adoctrinar a estos ciudadanos con el fin de consolidar una nueva tiranía, pero esta vez con los principios marxistas-leninistas.

Pero su destino lo llevaría mucho más lejos, en los primeros momentos de su retiro voluntario a la sierra se percató de que su noble tarea de enseñante, no correspondía con lo que él entendía por instruir a un huérfano de la cultura, pues entre lo básico de una enseñanza inicial se introducían lecturas comunistas y algunas consignas de luchas entre clases. Duró poco tiempo esa experiencia pues sus superiores se percataron de sus dudas y al cabo de unos meses le comunicaron que tenía que regresar a La Habana, donde le manifestaron que se debía preparar para que realizara misiones en el extranjero, porque iba a ser destinado a las embajadas. En esos momentos se dio cuenta del descontrol y los bandazos del nuevo régimen, pero se calló y acató lo que le mandaban, pues su sentimiento de culpabilidad por no haber estado en la lucha armada en las montañas era más grande que su razonamiento, obedeció los mandatos de los dirigentes y dejó a un lado su intelecto. Su vida prosiguió dando tumbos de una responsabilidad a otra, al poco tiempo se percató de que al nuevo régimen revolucionario, poco le importaba la cultura, la formación de la ciudadanía y el bienestar de la población, solo les interesaba implantar sus planes al precio que fuera.

Continuó el profesor expresando sus amplios conocimientos sobre este tema:

Como anteriormente les iba contando, estos dos personajes venían de cunas diferentes y su visión de la vida era contrapuesta.  Ahora les voy a relatar la percepción de un tercer intelectual. Esta historia corresponde a un erudito de clase acomodada, que podía estudiar donde quisiera, pues su familia no le ponía limitaciones. Durante sus estudios universitarios se afilió a un partido de izquierdas, cosa que a sus ascendientes les pareció una locura, pues no tenía necesidad por su trayectoria familiar, pero su madre siempre decía: “Es la moda en esta juventud acomodada pertenecer a la izquierda,”. Así y todo, estudió en los Estados Unidos e inclusive ejerció como profesor en algunas universidades importantes de ese país aunque finalmente optó por regresar a Cuba e integrarse en el nuevo movimiento revolucionario, allí se colocó a las órdenes de los nuevos gobernantes, a quienes les ofreció sus amplios conocimientos.

Quería a toda costa, ponerse al servicio de la revolución y cooperar con ella e involucrarse en su política, por lo que su trayectoria intelectual se vio alterada por las nuevas circunstancias y todos los planes que mantenía para su futuro quedaron en el olvido, supeditándose a contribuir con el nuevo socialismo cubano.

Este docto personaje, durante el tiempo de estudios y bajo la tiranía de Batista, se reveló políticamente, lo cual sucedió después de los sucesos de Moncada, donde no pudo intervenir, esto quizás le quedó grabado en su subconsciente, ya que con ello se podría explicar su obsesión por participar activamente en la lucha revolucionaria. El único currículo de su trayectoria política anterior se ceñía a haber sido detenido, con otros más, en una protesta callejera a favor de la República Española, lo que ocurrió allá por los finales del año 1949. Pero, a este personaje con una preparación académica sobresaliente, poco le importó la nueva situación que planteaban los postulados de los rebeldes, ya que su subconsciente le empujaba a su integración plena en el desarrollo de la nueva Cuba. Daba la impresión, por todas sus acciones, de que lo importante para él era pagar una supuesta deuda que hubiera contraído su familia por la posición que ocupaban en el pasado, ello le nublaba la razón y su única obsesión era contribuir como fuera con la revolución, su grado de culpabilidad se acentuaba al escuchar las consignas y comunicados de los nuevos gobernantes.

El cuarto intelectual se distinguió desde su juventud con los planteamientos sociales que se debatían en la Universidad de La Habana, lo que le costó algunos arrestos durante la tiranía de Batista. Después del triunfo de la revolución se integró como docente en dicha institución y participaba de manera activa en los planteamientos de socialización propuestos por el nuevo gobierno. Este personaje no le debía nada a nadie ya que había nacido en el seno de una familia trabajadora, por lo que sus ideas políticas no se vieron condicionadas o influidas por causas familiares, tampoco tenía sentido de culpabilidad por no haber estado en la sierra, ya que era adolescente cuando los sucesos de Moncada. Como otros muchos muchachos se involucró en la lucha callejera, donde su principal misión, dada su gran capacidad intelectual, se limitaba a redactar manifiestos y consignas que eran distribuidas por las ciudades y pueblos. Una vez asentado el nuevo poder escribió un manifiesto en un medio de comunicación sobre las necesidades y motivos que debían afrontar los cubanos para sacar adelante a la revolución y que no se volviera al pasado.

El joven plasmaba continuamente en los periódicos este nuevo pensamiento que impulsaba las nuevas ideas emanadas de la revolución, lo que fue del agrado de los nuevos mandatarios, que lo animaron a continuar por esa línea. Con estos ánimos propuso una revisión de las normas y del pensamiento imperante hasta el momento en la ciudadanía cubana, según sus escritos debía hacerse una autocrítica sobre la manera de actuar, así mismo se debía producir un cambio en la sociedad, efectuar una renovación de los planteamientos establecidos y encauzar una socialización más acorde con las necesidades de la población cubana. En todas sus tesis, este intelectual creía ciegamente en sus propuestas, pero cuando el máximo dirigente declaró su condición de comunista, que hizo extensivo a todo el gobierno, no le pareció apropiado, ya que conocía los métodos empleados por los comunistas soviéticos, no solo en la Unión de Repúblicas Socialistas, sino también en sus estados satélites, por lo que le parecía una aberración implantar esa doctrina en su isla. En este suceso le llevó a disentir con los nuevos planteamientos comunistas y, como consecuencia, perdió los apoyos que con anterioridad le ha-bían brindado, por lo que desde esos momentos fue considerado un disidente.

Con la última narración de este cuarto personaje concluyó la explicación el profesor Guillermo, pero antes de terminar expresó, a modo de resumen, lo que representaban los principios de la revolución cubana, sus nuevos planteamientos y lo que estos significaban para muchos de los intelectuales que permanecían en la Isla, entre los que se incluía:

Desde un primer momento, todos comprendimos que los proyectos personales quedarían a un lado. Como segunda cuestión, todos entendimos que la revolución estaba por encima de nuestros criterios individuales, debíamos emplear todo nuestro conocimiento y saber en esta nueva causa para implementar una Cuba mejor. Por último, vino la decepción al comprender que la instauración del comunismo no solucionaría los problemas planteados en la mayor de la Antillas.

Jin le felicitó por su disertación y le agradeció la gentileza mostrada.

Se despidió de ambos y seguidamente regresó a bordo para hacerse cargo de su cometido.

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