Sabina Ricagni de Assis lanzará su nueva novela en Montevideo y Miami

Sabina Ricagni de Assis lanzará su nueva novela en Montevideo y Miami

Sabina Ricagni de Assis lanzará su nueva novela en Montevideo y Miami

 

La escritora uruguaya Sabina Ricagni de Assis lanzará su nueva novela, No hay wifi en el Purgatorio, en Montevideo y Miami en setiembre y octubre respectivamente. Aquí te contamos los detalles de la tercera novela de la autora.

 

 

Sabina Ricagni de Assis lanzará su nueva novela, No hay wifi en el Purgatorio, en Montevideo y Miami. En la capital del Uruguay el lanzamiento se realizará el 27 de setiembre mientras que en Miami se llevará a cabo el 26 de octubre.

Sabina Ricagni de Assis nos presenta entonces su tercera novela, tras haber escrito Heroico Fuego de Primavera en el 2009 y Chandra y el cascabel de cristal en el 2013.

La versatilidad de la pluma de Ricagni alude a momentos íntimos de sus personajes y en su última novela nos atrapará con una pregunta significativa: ¿Qué pasa cuando perdemos todo tipo de conexión con nuestros seres queridos, con nuestras raíces y nuestras tradiciones sin haber aún abandonado la vida?

En la novela No hay wifi en el Puragotorio, Ricagni se enfoca en una protagonista que después de muchas experiencias en diferentes partes del mundo cree haber logrado su anhelada paz, a expensas de haberse aislado completamente de quienes la habían dañado en su pasado, pero también de quienes la habían amado.

Sin embargo algo ocurre que cambiará radicalmente su vida. Un acontecimiento singular en el monasterio Jigme Sunchen, cercano a su refugio de piedras en el poblado de Denzong, al pie del Himalaya, la vuelve a conectar con las heridas de su historia. Allí, forzada por las circunstancias, no tiene más alternativa que moverse de su “purgatorio dorado” para cumplir con lo que cree ser un encuentro casual. La protagonista lejos está de pensar que una serie de eslabones, en principio totalmente desconectados, están a punto de conducirla hacia reencuentros pródigos e inesperados, comprobando que una nueva significación de la vida puede llegar a cualquier edad.

 

Aquí les dejamos un adelanto de la novela de Sabina Ricagni de Assis:

 

Waaaong… waaaong… waaong…
Ambra se despertó con el sonido del cuerno mayor que llegaba desde el monasterio.
¿Habría ya amanecido?
Se levantó sin hacer ruido para no despertar a Agni, que dormía profundamente.
Mientras se acomodaba con una mano su manta tejida sobre los hombros,
deslizaba la otra entre los gruesos cortinados que caían pesadamente sobre los
ventanales de su casa.
El sol aún no se había asomado.
¿Qué sucedía en el monasterio? ¿Por qué sonaba el cuerno antes del amanecer?
Intrigada por la situación, corrió completamente el cortinado para tener una visión
más amplia del panorama que se presentaba desde su terraza.
¿Existiría en el mundo una vista que resultara más impactante que aquella?
No recordaba exactamente cuántos años llevaba viviendo allí, pero no pasaba un
solo día sin dejar de maravillarse ante la mutable belleza de su hogar adoptivo,
donde cada amanecer era diferente.
¿Habrían pasado ya veinte años desde su llegada? No, calculó mentalmente,
veinte todavía no. Serían unos dieciséis, casi diecisiete. Justo el mismo tiempo
que llevaba viviendo con Agni.
Inevitablemente movió apenas su cuello, dirigiendo su mirada hacia la cama.
La noche anterior, Agni había llegado tarde, muy tarde, y sigiloso como siempre
cuando regresaba de sus andanzas. Admiró su cuerpo desparramado sobre la
cama. Su piel dorada brillaba en la penumbra, permitiendo que cada uno de sus
firmes músculos se marcara con perfecta precisión. Aun dormido, parecía una
obra maestra digna de un escultor renacentista de su tierra natal.
Sin poder evitarlo, se le escapó un suspiro mientras su mente recibía un bombardeo
de sensaciones pasadas, que la llevaron a recordar viejos tiempos. Había sufrido
mucho cuando de un momento a otro, Agni había empezado a alejarse de ella. Al
principio había sido por un día, luego dos; hasta que finalmente había llegado a
estar casi una semana lejos de su hogar, sin dar señales de vida.
Tal vez, estas sucesivas desapariciones de Agni la habían afectado particularmente
con mayor intensidad, porque la habían hecho revivir su vieja herida de abandono,
aquella que la venía acompañando fielmente desde su niñez. La muy perversa
había comenzado por su madre para seguir luego con su padre, y a partir de ellos,
la lista se convertía en un recuerdo extremadamente doloroso, que convenía evitar
a toda costa.
En el caso de Agni, tendría que haber sabido que antes o después iba a llegar
su abandono, pero inconscientemente se había resistido a la idea de tener que
reabrir su herida una vez más.
Un temperamento como el suyo –su nombre, que significa fuego en sánscrito, lo
decía todo– habría sido imposible de retener dentro de un nido de algodones, tal
como ella lo hubiera querido.
Si en su momento le hubiese puesto alguna traba, estaba segura que de cualquier
forma se hubiera ido, y si presentía sus intenciones de limitarlo, tal vez nunca
hubiera regresado.
Ambra estaba orgullosa de su victoria. Al permitirle ser tal como era, sin dejar de
manifestarle su amor incondicional como lo había hecho desde el primer día, Agni
era libre de ir donde quisiera. Sin importarle el tiempo durante el cual se ausentara,
sabía que a la larga volvía siempre con ella.
Waaaong… waaaong… waaaong…
El cuerno volvió a sonar.
Ahora sí podía empezar a vislumbrar en el cielo la primerísima claridad del día.
La majestuosidad del Himalaya se delineaba una vez más frente a ella. Aunque
inmaculada y serena, la belleza de aquella cordillera la movilizaba de un modo
especial, sin importar la cantidad de veces que se detuviera a admirarla.
El fuerte contraste entre el tono dorado de la piel de Agni y el plateado de las
montañas formaba parte de una cotidianidad con la que había tenido que aprender
a sobrevivir, esforzándose desde un inicio para no caer sometida a los pies de
ambos.
Su casa, o mejor dicho, su refugio

 

 

 

 

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