Preámbulo de Pudo ser un Undercover: Novela por Entregas

Pudo ser un Undercover: capítulo 1

Pudo ser un Undercover: capítulo 1

 

En el marco de nuestra sección Novela por Entregas, llega de la mano narrativa de V. M. Bongutz una historia sorprendente en el contexto de la Guerra Fría. Una historia llena de intrigas y espionaje, de tragedias y penurias de los exiliados cubanos. Una historia que sin dudas te atrapará. Aquí te dejamos el preámbulo de Pudo ser un Undercover.

 

 

 

Dedicatoria:
A mi esposa e hijos por compartir mi vida con ellos.
A mi nieto Javier, para que un día quiera leer esta novela.

Agradecimiento:
A Manuel por su ayuda para la realización de esta novela y por el reencuentro después de que hubieron transcurrido 50 años desde que salió para el exilio.

Reconocimiento por la inspiración para realizar esta obra:
A los cubanos de dentro y fuera de la Isla por lo que han tenido que aguantar todos estos años, unos porque han abandonado su “Tierra” y a los suyos y a los que se han quedado en ese infierno por el sufrimiento y privaciones que han soportado por más de cinco décadas.
A todos los exiliados y emigrantes por una u otra razón que han renunciado a su terruño, a sus hogares y a sus familiares por cualquier circunstancia especial que se haya cruzado en sus vidas, sea esta política o económica.

 

PREÁMBULO de PUDO SER UN UNDERCOVER

Algo en lo que pensar

Se definen estas páginas como una novela, o será una narración o quizás un relato, aunque contiene algo de carácter histórico, pero podría ser una fábula o un cuento, ya que muchos personajes y hechos son ficticios, en algunos casos fantasiosos y en otros presuntamente ciertos o quizás inciertos y cuya coincidencia con la realidad es pura casualidad. Lo evidente es que en este texto se explican los sucesos que ponen de relieve los dramas, perdón, no será las penurias o las vicisitudes, o quizás las amarguras o los acontecimientos vividos por el pueblo cubano, quien dice vividos, más bien podríamos adentrarnos en la forma en cómo lograron subsistir. Como quiera que sea, la descripción que aquí se hace refiere unas hazañas que podrán ser verdaderas o falsas, en ocasiones presuntas, supuestas o hipotéticas, pero la idea de estas páginas es dar a conocer los relatos realizados a nuestro protagonista por los miles de cubanos que viajaron hacia el exilio entre los años 1959 y 1963 en ese trasatlántico español que iniciaba su singladura en Barcelona (España) y arribaba a varios puertos del Mediterráneo para proseguir por Cádiz, Tenerife y Gran Canaria, en el Atlántico, continuando hacia Sudamérica y el Caribe, y que concluía su travesía en La Habana, para desde esa bahía, una vez realizadas las operaciones de embarque, retornar a Europa, arribando a los mismos puertos de su ruta, para finalizar, de nuevo, en su punto de origen y desde allí comenzar otra nueva navegación.

En esta narración surgen multitud de personajes, donde aparecen nombres y siglas, la mayoría de ellos son ficticios, aunque algunos de los personajes son reales y se mencionan tal y como los reproducían los periódicos de la época. En cuanto a las siglas, estas corresponden a las que están registradas en cualquier anuario del momento de producirse los hechos, que son de uso público. Respecto a los documentos, cartas, declaraciones y opiniones; los primeros, hace varios años que han sido desclasificados y el resto están sacados de las propias misivas y de las afirmaciones, comunicaciones, confesiones, explicaciones, exposiciones, informaciones, manifiestos, proclamaciones, revelaciones y testimonios de los nombrados y que fueron recogidos por los medios de comunicación y publicados posteriormente, y por lo tanto mantienen un carácter público.

Estos cuatro años vividos por nuestro protagonista, joven oficial de la Marina Mercante Española, le permitieron conocer las historias y los hechos ocurridos a multitud de familias, no solo a las que abandonaban Cuba, sino también a las que no pudieron marcharse porque las circunstancias no se lo permitieron. Así mismo, fue capaz de oír las historias que en muchas ocasiones le contaron algunos milicianos con los que pudo hablar, además, tuvo la oportunidad de escuchar relatos de los policías marítimos, que se efectuaban en la intimidad del comedor de oficiales del buque, por lo que estaban cargados de realidad.

Después del primer año de recaladas en los muelles de La Habana, nos estamos refiriendo a 1959, la situación cada vez se hacía más complicada en Cuba, se sucedían las expropiaciones y los abusos contra la propiedad privada y el nuevo gobierno se iba apropiando de vidas y haciendas. Al mismo tiempo, las relaciones con los países del Continente se iban enfriando, especialmente con los Estados Unidos, llegando a un punto en que la Misión Militar Norteamericana, que tradicionalmente venía colaborando con los militares cubanos, como con otras naciones latinoamericanas, fue expulsada del territorio isleño. Una vez sufrido este varapalo por los norteamericanos, los servicios secretos cubanos rebeldes habían aumentado no solo en número, sino en efectividad, pues mantenían una estrecha colaboración con la KGB, aunque de manera encubierta; por esa razón, los servicios de inteligencia de los países occidentales se quedaron mudos y ciegos, especialmente los estadounidenses, quienes tuvieron que buscar otras alternativas para aportar un poco de luz al oscurecimiento de información al que se vieron sometidos, sin tener conocimiento exacto de lo que estaba aconteciendo en la Isla.

Con objeto de poner remedio a esta situación recurrieron a implementar unos agentes volantes tanto dentro como fuera de Cuba, a quienes denominarían “Undercovers”. Esta afirmación se sustenta en que esa propuesta fue realizada a varios de los tripulantes de los buques españoles, que venían efectuando esa ruta, entre ellos a nuestro protagonista. Suena a ficción, puede ser cierta, o se coloca en una conjetura o en una invención, todo es posible en esta novela pero, lo que tiene de cierto, es que ese trasatlántico existió; los tripulantes, los miles de refugiados cubanos y los emigrantes que habían rehecho su vida en esa bendita tierra también, pero sufrieron las mismas consecuencias que los demás y tuvieron que abandonar la nación que los acogió.

Aunque los personajes sean imaginarios, no así sus historias, penas y amarguras. Todo esto, pues, se sustenta en hechos históricos y documentos de carácter público, narrados a través de un personaje ficticio, el cual irá relatando lo acontecido en esa época, parte basada, como dijimos, en documentación histórica, y parte “ficcionada”, para dar un punto de dramatismo a la novela.

 

Ya pudiste leer el preámbulo de Pudo ser un Undercover. No te olvides de compartir su lectura si te gustó. A prepararse para el capítulo uno!!!

 

 

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