Capítulo 55 de Pudo ser un Undercover: Novela por Entregas

Pudo ser un Undercover: capítulo 1
Pudo ser un Undercover

Luego de disfrutar 54 capítulos es momento de compartir el Capítulo 55 de Pudo ser un Undercover, del escritor V. M. Bongutz. Operación Mangosta, complot para asesinar a Fidel Castro.

 

 

55

 

Operación Mangosta

 

Durante sus diversas escalas en La Habana y en otros puertos de América, Jin escuchó como interlocutor diferentes episodios sobre los intentos de eliminar a los altos dirigentes de la revolución cubana, especialmente a su máximo líder Fidel. En la capital cubana, unas veces lo contaban los propios milicianos que cubrían las guardias en el portalón del buque, y en otras ocasiones eran los hermanos José y Frank, primos de Miguel, los que, al pertenecer a un grupo clandestino anticastrista conocían algunos de esos planes, pero en realidad, tanto los unos como los otros no aportaban objetividad a estos comentarios, ya que todo se basaba en conjeturas y nadie tenía un conocimiento exacto de lo que pretendía la oposición radicada en Miami o los servicios secretos norteamericanos, pues a estos también se le atribuían presuntas acciones en ese sentido.

De cualquier manera todo este asunto despertó una gran curiosidad en nuestro protagonista, por lo que aprovechó una escala en La Guaira, más prolongada de lo habitual, para desplazarse hasta Caracas y conversar con su amigo Michael, funcionario de la Embajada Norteamericana, con el fin de que le contase la realidad de todo este embrollo.

Jin llegó al Nuevo Circo, que era “la terminal de los carritos por puesto” que llevan a los pasajeros desde La Guaira hasta Caracas, allí ya lo estaba esperando su amigo y se dirigieron a tomar su automóvil, aparcado en las cercanías, para trasladarse a un restaurante en Las Mercedes, cercano a las oficinas donde desarrollaba su labor este empleado estadounidense.

Después de intercambiar los saludos habituales e interesarse por las respectivas familias, nuestro protagonista le contó a su colega los últimos acontecimientos vividos en Cuba y algunas de las historias que los pasajeros narraron en la anterior travesía. A continuación le preguntó por los rumores que circulaban por La Habana del complot para asesinar a Castro y si conocía algo sobre la Operación Mangosta.

Michael le contestó:

Esa cuestión es muy delicada y existen demasiadas leyendas urbanas al respecto, algunas parecerán ciertas y otras están cargadas de fantasía, de todas maneras te voy a contar hasta dónde puedo y no me preguntes más si no quieres comprometerme.

Comenzó el funcionario diciendo:

Como en todas las historias, siempre hay dos puntos de vista, una es la perspectiva de los exiliados, que posiblemente coincida en gran medida con el de las autoridades estadounidenses, y el otro de la parte de los castristas. Desde el ámbito de los contrarrevolucionarios se minimizarán los hechos y se verán como necesarios por la opresión que está viviendo el pueblo cubano, por el lado revolucionario se maximizarán y lo considerarán como una agresión imperialista y una intromisión en contra de los intereses legítimos de los ciudadanos de la isla. Yo quiero aportarte, desde mi punto de vista las dos visiones, sin quitar ni añadir nada de una parte o de la otra.

Primero tengo que hacerte una aclaración antes de comenzar, todo lo que aquí exprese se debe considerar como hechos presuntos,  porque algunas de las operaciones y acciones llevadas a cabo se encuentran como documentos que aún no han sido desclasificados del todo, sin embargo, otros fueron dados a conocer por prestigiosos periódicos norteamericanos, por  tanto los que aparezcan en este relato serán hipotéticamente ciertos. Después de esta puntualización te voy a reseñar esta parte del asunto que tanto te intriga.

En primer lugar, voy a dar comienzo por la interpretación que tienen los exiliados cubanos en Miami de la Operación Mangosta, para ello debemos tener en cuenta los antecedentes de algunas acciones emprendidas por el gobierno cubano en el exilio, que sin duda contó con el apoyo de la Agencia y cuya principal prioridad era desalojar al gobierno revolucionario e impedir la deriva marxista-leninista  a la que llevaban los milicianos a Cuba. Para comprender lo que esto significa, tendríamos que remontarnos a junio de 1948, cuando se encontraba en plena efervescencia la Guerra Fría, por ello el Consejo de Seguridad Nacional Estadounidense emitió una directiva por la cual se permitía la puesta en marcha de una serie de acciones encubiertas para salvaguardar los intereses norteamericanos y evitar la penetración del comunismo en países libres de esta ideología, como norma fundamental se recomendaba que no se viese involucrado el gobierno de los Estados Unidos.

Después del fracaso de la Brigada 2506 y de lo mal que se llevó todo este asunto de Playa Girón, en julio de 1961 el General Taylor, asesor del Presidente Kennedy, sugirió crear un equipo asesor que detectara y determinara cualquier amenaza procedente de movimientos revolucionarios que pusieran en peligro la convivencia de los países libres occidentales. A este gabinete se le denominó “Grupo de Contrainsurgencia”, el cual estaba integrado por representantes del gobierno, ejército y las principales agencias de inteligencia y contraespionaje. El “Grupo “analizó y comprobó el camino que tomaba la revolución cubana, por lo que formuló una serie de propuestas encaminadas a la puesta en marcha de una sucesión de actuaciones a la que denominaron “Operación Mangosta”.

Michael continuó con su explicación:

Como justificación de las acciones encubiertas que se iban a llevar a cabo y las medidas que se tomarían contra el régimen de La Habana, crearon una serie de argumentos que a continuación te detallo:

Primero. “La forma de oponerse al denominado problema cubano reside en la disposición de una operación integral dirigida a deponer la revolución o, cuando menos, a consolidar las estructuras contrarrevolucionarias en el interior del país, ampliar la actividad de propaganda y procurar una información de inteligencia más conveniente y objetiva”.

Segundo. “La ubicación de la operación debe estar fuera y sin conexión aparente con el Departamento de Estado debido al carácter de las particularidades de las acciones a desarrollar, pero se sugiere que la “Agencia” no sea la que figure como dirigente, pues también debe ocuparse de otras operaciones y reorganizar sus prioridades  operativas”.

Tercero. “Se recomienda como director con máximos poderes al hermano del presidente, Robert Kennedy”.

Con estas propuestas y el nombramiento de Robert Kennedy, el presidente se aseguraba el mantener a un hombre de toda su confianza controlando toda la operación. Además se procuraba que la intervención de la CIA fuera comedida, pues ante el fracaso de Bahía de Cochinos y de toda su actuación, la “Compañía” no gozaba de mucha credibilidad ante el gabinete presidencial, también en los círculos militares se pensaba que no habían realizado convenientemente sus tareas, porque no había reforzando la organización contrarrevolucionaria en el interior de Cuba. También a este hecho se añadía la declaración del máximo dirigente cubano de la Revolución como marxista-leninista y por lo tanto se debía incluir a Cuba dentro del contexto de la Guerra Fría. Ese gobierno comunista se encuadraba como una amenaza a la seguridad nacional estadounidense, haciéndose extensiva a toda la América Latina.

Después de que se tuvieron en cuenta estos primeros antecedentes, se prosiguió con los estudios y preparativos para emprender algunas acciones que contrarrestaran la deriva comunista de la revolución cubana y llevaran a instalar un gobierno democrático, más acorde con los pensamientos políticos del bloque occidental. Estos asuntos se debatieron en los primeros días de noviembre del 61 con el objeto de presentar un plan bien estructurado al Presidente, así mismo los responsables del “Grupo” pensaban que una vez que el máximo dirigente de la nación estudiara y realizara las correcciones oportunas al proyecto, se daría luz verde en el mes enero.

En ese mismo mes llegó la orden del comienzo de las diferentes operaciones, a la misma se acompañaba una serie de recomendaciones, entre ellas te puedo citar las siguientes:

“Seguir las directrices emanadas del Consejo de Seguridad Nacional: se autoriza a disponer de los recursos necesarios para llevar a cabo la operación. Se nombra al General Lansdale como jefe de toda la actuación. Informar al “Grupo Especial” de las actividades pretendidas con el fin de, si es necesario, aportar recomendaciones y, por último, se requiere de la autorización presidencial para cualquier operación encubierta de cierta importancia”.

La “Operación”, al principio, se clasificó como de alto secreto y solo unas pocas de las más altas autoridades tenían acceso a la información que se generase, a pesar de que a este proyecto se le habían asignado 400 efectivos estadounidenses y contaba así mismo con más de 2.000 colaboradores reclutados entre los exiliados cubanos de todo el mundo. También se le había adjudicado un alto presupuesto, cifrado en 50 millones de dólares. En ese instante se puso en marcha la actuación bajo la responsabilidad directa de sus más altos jefes, la fecha se dató a finales del año 1961. Una vez desclasificados los documentos, reflejaron el siguiente contenido:

«Noviembre 4, 1961. Un nuevo y principal programa de acción encubierta apuntaba al derrocamiento del gobierno cubano, dicho programa se desarrolló durante un encuentro en la Casa Blanca.

El nuevo programa codificado como “Operación Mangosta” habrá de ser dirigido por el especialista en contrainsurgencia Edward G. Lansdale.

Un grupo interdepartamental de alto nivel, el Grupo Especial Aumentado, se crea con el único propósito de supervisar “Mangosta”.

Un memorándum creando formalmente a “Mangosta” es firmado por el Presidente Kennedy el 30 de noviembre.»

Después del fracaso de Playa Girón, el cual se atribuyó principalmente a una mala coordinación y planificación por parte de la Agencia, se supieron las penurias y malos tratos que sufrieron los brigadistas, a ello se unió el control y persecución que desde esos mismos momentos se vio sometido el pueblo cubano por la policía y los servicios secretos de la revolución castrista. Todo ello influyó de manera considerable en el ánimo de los contrarrevolucionarios, por lo que la nueva planificación debía tener en cuenta estas circunstancias y debía diseñar toda una estrategia, si se pretendía ayudar al pueblo cubano para que se deshiciera de la nueva tiranía que se había apoderado de Cuba.

Según glosa en los archivos desclasificados, se tuvieron en cuenta los aspectos más importantes para consolidar un alzamiento dentro de Isla, los mismos debían contar con una serie de requisitos, con el primero debía procurarse la unificación de las fuerzas internas de la oposición a Castro y contar con un líder reconocido por todos, además se añadiría un factor económico al elaborar un  informe que pusiera al descubierto el fracaso del nuevo régimen. Otra cuestión a considerar fue el desarrollo de una campaña psicológica que influyera en la ciudadanía y, como no podía ser menos, la preparación de grupos paramilitares entre los contrarrevolucionarios de dentro y de fuera de la isla, a quienes se les encargarían misiones militares y actos de sabotaje. Además, se tendría que infundir confianza entre los exiliados, especialmente en aquellos que habían tomado parte, directa o indirectamente, en la invasión de Bahía de Cochinos.

Continuó el funcionario de la embajada comentando los sucesos y hechos de esos días:

Los informes anteriores a la operación de Playa Girón, emitidos por la CIA, reflejaban algunas equivocaciones, ya que su evaluación y las aseveraciones que había realizado no concordaban con la realidad, con ello se hacía patente que estaban ciegos y sordos ante la realidad que se estaba viviendo en el interior de Cuba, a esto se le añadía el posterior fracaso de Bahía de Cochinos y los pocos informes que aportaron después de este desastre militar.

Con todos estos antecedentes se puso en duda que la “Agencia” tuviera la información suficiente y la capacidad para una acción militar, y menos aún para que se involucrara con la poca oposición interna de Cuba, por ello se sugirió el reclutamiento de unas docenas de contrarrevolucionarios para prepararlos como agentes y tácticas guerrilleras que luego serían introducidos en la Isla con el encargo de aglutinar a la oposición, especialmente en La Habana y en las principales ciudades del interior. A esta primera fase se le puso fecha de culminación, debía estar concluida el primero de febrero. Al mismo tiempo se realizaría un despliegue diplomático entre las naciones occidentales, de manera especial en las latinoamericanas. Coincidiendo con ello, se endurecería el embargo económico sobre la isla, se procuraría realizar presión entre los socios tradicionales de Cuba para que cesara toda actividad comercial. De igual manera se dotaría a los contrarrevolucionarios de los medios oportunos para que las facciones guerrilleras anticastristas sabotearan, en lo posible, la próxima zafra azucarera. Por otra parte se ordenó un operativo para la preparación de una unidad militar de intervención rápida integrada por ciudadanos contrarios al nuevo régimen especialmente entrenados en tareas de guerrillas y en la organización de luchas clandestinas. Los desembarcos se limitarían a pequeños grupos en diversas zonas de la costa, a quienes se les unirían elementos de la oposición interna. El paso siguiente sería la consolidación de posiciones en diferentes sectores de difícil acceso para desde esos lugares hostigar a las fuerzas milicianas, luego se crearía, en un punto determinado, un bastión donde se establecería un gobierno de la oposición en la Isla.

Con estos principios de planificación sobre la mesa, se comenzó a reunir la información precisa, ya que todo el proyecto era teórico, una vez se recibieron esos informes, se llegó a la conclusión de que poco se podía contar con los contrarrevolucionarios del interior de Cuba por los temores que la policía secreta había infundido sobre la población, por lo que se tuvo que rectificar el plan y se propuso, como alternativa, introducir los elementos necesarios desde el exterior para que realizaran las primeras acciones.

Con esas perspectivas se diseñó la “Operación Mangosta”, la cual contaba con 32 cometidos principales, distribuidos en las diferentes aéreas que conformaban el total del plan, en la distribución del proyecto se asignaron cuatro apartados a inteligencia, a las acciones políticas se le reservaron seis, para los planes de bloqueo económico se le atribuyeron trece responsabilidades, en el campo de la psicología se debían comprometer con cuatro, y por último la actuación militar tendría que preparar cinco operativos. No voy a entrar de lleno en el contenido de las diferentes áreas, pues sería muy largo y aún hay contenidos que no se han sido revelados todavía.

A nuestro personaje no se le pasó por alto el tema de inteligencia, por lo que le preguntó por el mismo:

El funcionario le comentó:

Te voy a relatar lo que buenamente pueda pero continuó -Tú sabes tanto como yo de eso, pues tienes la oportunidad, en cada viaje, de recopilar información de lo que está ocurriendo en la Isla, especialmente teniendo en cuenta que puedes hablar con los refugiados cubanos y con tus amigos de La Habana, por lo que te cuento lo que puedo.

El propósito del “Grupo” era entrevistar a los recientemente llegados a los Estados Unidos y, de forma especial, a los que arribaban al área de Miami. Además, la “Agencia” informó de que podía indagar sobre algunas cuestiones, a través de algunos Undercovers que mantenía en algunos buques españoles, así mismo podrían lograr nuevos aspectos de lo que estaba sucediendo en el interior de Cuba por medio de agentes secretos de otras naciones que aún operaban en la isla y algunas cuestiones aportadas por los contrarrevolucionarios.

Nuestro relator hizo un pequeño alto en su disertación para refrescarse la garganta y prosiguió con tan amplia explicación:

Ahora te voy a referir cómo creo que considera esta operación el gobierno revolucionario. Me consta que en los momentos en que se estaba planeando ya conocían algo de ella, por lo que no cabe duda que mantenían infiltrado algún agente en la representación, y te digo esto porque, según el contenido de unos documentos que recabó la oposición anticastrista en Cuba, se afirmaba que los servicios de inteligencia estadounidenses estaban preparando  nuevas acciones. Ello era posible por la cantidad de agentes y chivatos que Castro había introducido en los Estados Unidos y porque los servicios de inteligencia norteamericanos habían detectado un número indeterminado de agentes de la KGB que estaban colaborando con esos contingentes de cubanos que se encontraban camuflados entre los miles de exiliados que abandonaban la isla con destino a nuestra nación. Por esto les era fácil conseguir información sobre la mayoría de estos planes, aunque no fuera completa, pero la paranoia en que vivía el régimen cubano imaginaba el resto, además nos consta que los servicios secretos soviéticos tenían introducido en Norteamérica algún agente doble que les aportaba algo de información que completaba este macro puzle.

Los dirigentes cubanos castristas, consideraban a esta operación como un operativo enorme, sobre todo si se tenía en cuenta el tamaño de la nación cubana y la potencia que significaban los “agresores del norte”. Además, hacían mucho énfasis ante la ciudadanía en denominar a esta operación como un programa subversivo  yanqui contra los intereses de Cuba y su revolución, y todo ello lo atribuían por la derrota sufrida en Playa Girón por los mercenarios reclutados por los capitalistas estadounidenses al servicio de la CIA; pero no solo ensalzaban esta victoria militar atribuida al glorioso ejército rebelde, sino además presumían de haber ganado la batalla en los frentes políticos y diplomáticos.

Según la información que manejaban los servicios de inteligencia cubanos, y era lo que le contaban al pueblo, todo comenzó a fraguarse desde el mismo momento que fracasó la invasión de Bahía de Cochinos, pues los yanquis no pudieron soportar tremenda derrota. En ella se describía, según las apreciaciones cubanas, que se habían planificado más de 5.000 acciones violentas de sabotaje y actos de terrorismo, los objetivos se fijaban en toda Cuba, especialmente en los centros que más perjudicaban a la ciudadanía. Además de todas estas acciones, los yanquis habían pensado constituir otra fuerza invasora para derrocar al gobierno cubano, así mismo fraguaron planes para asesinar al máximo dirigente y a otros destacados miembros de la revolución.

Con esta última referencia terminó su relato Michael, pues ya habían concluido el almuerzo, por lo que se dispuso a llevar a nuestro marino hasta La Guaira.

Poco después de la llegada de nuestro protagonista a bordo comenzó el embarque del pasaje concluido el mismo se dispuso para emprender el regreso a Europa y como en otras travesías, Jin organizó su acostumbrada tertulia, a ella se agregaron una serie de pasajeros que fueron relatando sus penurias y vicisitudes. Entre ellos se encontraba un exiliado que no quiso hablar de temas relacionado con intrigas de agentes y actuaciones de la policía secreta, pero de forma privada le confesó a nuestro protagonista que había desertado de ese mundo de confabulación y espionaje, pues no estaba de acuerdo con los planteamientos comunistas del gobierno cubano. Aunque este hombre se oponía a contar su particular odisea, nuestro marino consiguió de él una pequeña exclusiva.

En la cubierta superior, y a proa, se ubicaba la sala de lectura. A la hora en que la mayoría de los pasajeros hacían su acostumbrada  siesta, nuestro marino se encontró con este personaje a solas y lo animó para le contase algo de su vida, pues la consideraba muy interesante por los indicios que le había dejado entrever el día anterior.

Comenzó el exagente secreto:

A pesar de que no quería hablar se animó a contar algo de su vida.

Desempeñé durante más de un año la labor de agente secreto, pero a medida que iba transcurriendo el tiempo me di cuenta de que en Cuba se estaba fraguando una dictadura mayor que la que anteriormente teníamos, por lo que decidí exiliarme en un país de Sudamérica y con mis contactos conseguí cambiarme de nombre y lugar de nacimiento, pues sabía que la contrainteligencia me estaba buscando para darme muerte.

Jin por su parte le contó lo que había oído de la Operación Mangosta y le pidió si podía aportarle algo nuevo:

El exagente comenzó diciendo:

Te voy a contar, en líneas generales, lo que el ejecutivo revolucionario manejaba sobre esta operación; según los analistas de la inteligencia cubana se había confeccionado un calendario por parte de los enemigos de la causa rebelde donde entre otros informes, mantenían lo siguiente:

La fase inicial consistía en recabar información y reclutar mercenarios para que llevaran adelante los planes de sabotaje. En la siguiente etapa iniciarían las operaciones en el interior de Cuba y manejaban como fecha probable marzo de 1962. A continuación pondrían en marcha a los grupos clandestinos dentro de la Isla. En el mes de junio desembarcarían agentes en zonas favorables elegidas por los asesores de la CIA. A continuación le seguiría la creación de grupos contrarrevolucionarios, a quienes situarían, uno en el frente Oriental, otro en el Central y un tercero en el Occidental, con ello dividirían la isla en tres zonas de actuación, estos agentes infiltrados asumirían la organización y el mando de los respectivos frentes y priorizarían las actividades a desarrollar tanto en las ciudades como en las sierras, así mismo crearían unos subversivos volantes que se encargarían de distribuir la propaganda contra la revolución. En los siguientes meses después de los preparativos se pondrían en marcha todas las acciones anteriormente descritas, especialmente el incremento de las acciones guerrilleras, para finalizar con una revuelta general de la ciudadanía y a finales del mes de octubre pretendían la constitución de un nuevo gobierno favorable a los intereses capitalistas de los norteamericanos. Ante estos planteamientos el ejecutivo cubano planteó a sus amos soviéticos que se deberían reforzar las defensas de la isla, pero el “Buró Soviético” le propuso a los Castro un rearme del ejército y la instalación de silos de misiles.

Con esta última explicación, el exagente puso punto final a su explicación y le solicito encarecidamente a nuestro protagonista que no comentara este relato con ninguno de los pasajeros.

Más tarde se verían truncados los planes que había diseñado la “Agencia”, como consecuencia de la instalación en Cuba de misiles balísticos de medio alcance, con la posibilidad de dotarlos de cabezas nucleares.

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