Capítulo 37 de Pudo ser un Undercover: Novela por Entregas

Pudo ser un Undercover: capítulo 1

Pudo ser un Undercover

 

Luego de leer 36 capítulos es momento de compartir el Capítulo 37 de Pudo ser un Undercover, del escritor V. M. Bongutz. Lucha clandestina de los exiliados cubanos.

 

 

37

 

Lucha clandestina de los exiliados cubanos

 

Una vez que se concluyó la instalación de los nuevos equipos de comunicaciones en Barcelona, el buque inició de nuevo la ruta acostumbrada. Se sucedieron las diferentes singladuras y las correspondientes entradas y salidas en los puertos previstos en el trayecto asignado. Una vez transcurrieron unos 15 días, el trasatlántico hizo su entrada en San Juan de Puerto Rico. Después de que finalizó la maniobra de atraque y se obtuvo el correspondiente visto bueno de las autoridades aduaneras y de la policía marítima, se autorizó a desembarcar a pasajeros y tripulantes y se permitió que las visitas subieran a bordo.

Hasta el portalón del buque acudió un personaje como de unos 45 años, de pelo castaño y complexión fuerte, quien preguntó al marinero de guardia por el oficial Jin. El marinero le hizo pasar al salón de oficiales y le indicó que iba a avisar al oficial. En un par de minutos compareció nuestro personaje y el visitante se presentó como Adams, amigo del profesor don Alberto, manifestándole:

Estaré encantado de charlar de los asuntos cubanos, pues nuestro común amigo me comentó que estás muy interesado en ello.

Nuestro marino le respondió que sí y le propuso que, si no tenía inconveniente, saltarían a tierra para tomarse algo en un bar de las cercanías del puerto y así podrían hablar con tranquilidad de Cuba y de toda la problemática que estaba generando el gobierno castrista.

Después de abandonar el buque se adentraron en el viejo San Juan y en el Café Puerto Rico se sentaron para tomarse unas cervezas y charlar de la problemática cubana. Jin, durante la caminata, le fue informando de todas sus impresiones y de las penurias y vicisitudes de compatriotas que, como él, se veían en la necesidad de abandonar la isla, no solo habló de los que habían viajado en este buque y en los otros de esta misma empresa naviera, sino además de la multitud de familias que se tenían que quedar en Cuba viéndose perseguidas, sufriendo escasez y sintiéndose desamparadas.

Adams le expresó:

Lo entiendo muy bien, porque he pasado por lo mismo y me mantengo en la lucha para buscar una solución a tremendo problema.

Por su parte, nuestro protagonista le pidió que le explicara lo que pudiera sin comprometerse de lo que estaba haciendo la oposición para tratar de acabar con ese régimen tiránico.

Comenzó el opositor diciendo:

Como todo el mundo sabe, el presidente Eisenhower no estaba de acuerdo con la política de socialización que pretende implantar Castro, por ello ordenó a la Secretaría de Estado que alertara a su embajador en La Habana y profundizara en los acontecimientos cubanos, posteriormente debían enviar informes periódicos de la realidad que se está viviendo en la Isla y la tendencia del nuevo gobierno. De las investigaciones preliminares y su posterior análisis emitieron un primer dossier, donde sustentaban lo siguiente: “Se estima que el comandante Fidel Castro y su revolución tendrán una ardua tarea para afianzar su poder, ya que las clases altas y medias de la sociedad cubana no están con él”, también el mensaje expresaba: “Las buenas relaciones de amistad y cooperación que siempre han mantenido los dos países se mantendrán por encima de todo”, así mismo exponían en lo referente a la base aeronaval que los EE.UU. mantienen en Cuba y según los sondeos que habían realizado a personas cercanas a Castro, el informe expresaba que: “El nuevo régimen no tendrá ningún inconveniente en continuar con el mismo estatus que hasta ahora, inclusive apuntaban que los norteamericanos debían aumentar las prestaciones y contribuciones en lo referente al alquiler”.

Prosiguió el exiliado con su explicación sobre el viaje de Castro a Norteamérica:

Tras la anunciada visita de Castro a los Estados Unidos, los servicios de inteligencia emitieron un informe previo al viaje, donde consideraban lo propicio de esa estancia para sellar definitivamente las relaciones entre ambos gobiernos, así mismo advertían: Sin una fuerte ayuda de los organismos gubernamentales norteamericanos, el régimen cubano no durará mucho tiempo. También reflejaba dicho informe: “Castro viene principalmente a los EE.UU. a vender su revolución, ya que sabe que las masas lo escuchan porque les dice lo que quieren oír, sus principales destinatarios son los exiliados cubanos del anterior régimen, los miles de trabajadores latinoamericanos que se encuentran en esta nación y la opinión pública en general”.

Una vez que concluyó el viaje, un funcionario de alto rango del Departamento de Estado sacó una serie de impresiones después que hubo analizando las diversas comparecencias y actos en los que participó Castro, sus conclusiones fueron: «Sería un grave error subestimar a este hombre. A pesar de su aparente ingenuidad, un carácter poco sofisticado y su ignorancia en muchas convicciones y asuntos, está claro que tiene una fuerte personalidad y es un líder nato de valor y de fuerte ideología”.

Estas predicciones fueron realizadas a mediados del año 59, pero nadie las tuvo en cuenta, por lo que Castro continuó escondiendo su verdadera personalidad y sus intenciones.

Adams hizo un pequeño alto en su explicación para tomarse un trago de su cerveza y continuó diciendo:

Al principio, Castro, que siempre fue muy astuto, realizaba algunas declaraciones contra los comunistas, pero a continuación se pronunciaba en contra de los intereses estadounidenses, con este argumento de ping pong continuaba escondiendo sus verdaderos propósitos. Lo que hacía pensar a los servicios de inteligencia norteamericanos que todo ello era un truco para obtener beneficios del gobierno de los Estados Unidos. Por esas fechas los servicios secretos estadounidenses todavía estaban operativos, aunque los agentes más antiguos que se encontraban desplazados en La Habana eran suficientemente conocidos y por tanto estaban muy controlados por la G2. Aun así los servicios de inteligencia norteamericanos mantenían infiltrados, no solo entre los milicianos, sino también en el Partido Popular Socialista (comunistas), por esa circunstancia les llegaban informes de que se estaba produciendo una lucha interna para ocupar puestos claves en el nuevo régimen y, según un confidente los comunistas, ya se habían encumbrado en algunos cargos muy influyentes. Las consecuencias no se hicieron esperar, pues con el paso de los meses la situación se fue enrareciendo, las expropiaciones comenzaron a producirse de una manera masiva y se inició una inclinación comunista en la mayoría de las actuaciones del nuevo gobierno, en esos momentos se oyeron algunas voces discrepantes, pero eran rápidamente acalladas, y los disidentes fueron encarcelados o tuvieron que salir huyendo del País. Por otra parte, se empezaron a establecer controles por parte de las Milicias Populares Revolucionarias sobre toda la población y en las diversas capas sociales, así mismo los servicios de información extranjeros fueron ampliamente vigilados y perdieron operatividad.

Prosiguió el anticastrista con su relato:

Aunque algunos integrantes de las milicias rebeldes se sublevaron, el gobierno no le confirió mayor importancia, ya que sus cargos no eran relevantes, pero en el mes de junio se produjo el primer abandono de un alto dirigente de la cúpula militar revolucionaria, y me estoy refiriendo al comandante Díaz Lanz, quien no pudo aguantar más esa deriva comunista del gobierno. Después de este primer affaire sucedió también el de Huber Matos.

Mientras sucedían estos abandonos, la mayoría de los servicios secretos extranjeros ya no operaban en la mayor de las Antillas, pero sí tenían necesidad de conocer en profundidad estos acontecimientos. Ellos pretendían adelantarse a los sucesos, pero sus tradicionales fuentes de información se encontraban bloqueadas, por lo que se vieron en la necesidad de implementar otras estrategias, una de ella consistía en tratar de infiltrar elementos en los diferentes escalas del poder revolucionario, pero el control era de tal magnitud que fue casi imposible la penetración en esos círculos, por ello recurrieron a informantes volantes que pudieran aportar algo de luz sobre todos esos acontecimientos.

Continuó el exiliado exponiendo sus pensamientos y lo que conocían los servicios secretos estadounidenses sobre la deriva del régimen rebelde castrista:

Los agentes de inteligencia norteamericanos estaban ciegos, o la información que llegaba a sus manos era controlada por el régimen y, en su caso, la mayoría era falsa, esto les hizo pensar que los elementos introducidos eran agentes dobles, y para demostrarte lo que te estoy contando me voy a remitir a lo reflejado en un informe de la CIA fechado en diciembre del 59 que, traducido, expresaba lo siguiente: «La información que hemos recopilado manifiesta que los comunistas cubanos no incluyen a Fidel como a uno más de su partido, inclusive no lo catalogan como procomunista. Pero, con la política que ha introducido en su gobierno, aceptando que los comunistas se establezcan e inclusive ocupen puestos importantes en el nuevo régimen, ha permitido a estos organizarse, hacer propaganda e infiltrarse”. Añadían a ese informe: “Conocemos, por nuestras fuentes, que los comunistas piensan que Castro es un joven adinerado, pues pertenece a las familias acomodadas de la Isla”, y finalizaban con: “Nuestra conclusión, por lo tanto, es que Castro no es comunista, aunque ciertamente tampoco es anticomunista».

Una vez se conocieron estos informes, la política hacia Cuba por parte del gobierno estadounidense se hizo más permisiva, inclusive llegaron a pensar en mantener los planes que tenían en ejecución. Por ese motivo el gobierno de USA consideró necesario que cualquier acción que se tratara de emprender contra el régimen cubano debía ser examinada y consultada, así mismo cualquier intento paramilitar contra Castro que partiera de suelo norteamericano sería valorado de forma exhaustiva. Pero a los pocos días de ese informe, las noticias se volvieron contradictorias y los hechos recientes de las masivas expropiaciones llevaron a los norteamericanos afectados a realizar sus protestas, además estas fueron convenientemente aireadas en la prensa estadounidense, lo que obligó a que se elaboraran nuevos planes y se tomó la decisión de que se aplicaran otros criterios para provocar el derrocamiento de Castro e implantar un gobierno provisional más acorde con los planteamientos de los Estados Unidos.

La CIA implementó un plan para el derrocamiento de Castro que incluía la instalación de una emisora de radio que se ubicaría en un territorio cercano a la Isla para que emitiera propaganda y consignas a los grupos que se fueran organizando en el interior de Cuba, además se incluía la realización de pequeños sabotajes a las televisiones y emisoras de radios del régimen que impidieran sus transmisión y contrarrestaran su propaganda. Como último punto de este plan, se pensó en la organización de grupos paramilitares en diversos lugares de la Tierra Mambisa, especialmente en zonas poco accesibles, con la finalidad de que fueran controlando parcelas en el interior. Otra opción que pusieron sobre el tapete los servicios de inteligencia fue la posible eliminación de Castro, ya que consideraban que los sustitutos con más probabilidades de asumir el poder no daban la talla ni tenían la popularidad de Fidel.

Adams prosiguió con su explicación:

En los primeros días del mes de enero de 1960, los servicios de inteligencia estadounidenses recibieron un informe confidencial cifrado en Londres donde les advertían que sus agentes operativos en Cuba habían confirmado que Castro se mantendría en el poder por mucho tiempo, ese mismo dossier añadía que no se había detectado oposición interna importante, solamente algunos pequeños grupos aislados que no suponía ningún problema para el gobierno castrista, además, en ese documento se comentaba que cualquier intento de invasión por fuerzas extranjeras a la isla crearía un verdadero problema, puesto que el régimen había preparado psicológicamente a la población para que todos acudieran a defender su revolución socialista, así mismo el ejército estaba en su totalidad en manos de los hermanos Castro.

Dicho comunicado lo expuso la CIA, con su óptica muy particular, al Departamento de Estado y a la Junta de Jefes de Estado de la Defensa, y después de muchas discusiones y planteamientos se llegó a la conclusión de que lo más conveniente era organizar una fuerza paramilitar de cubanos en el exilio, entrenarlos y que fueran ellos los que liberasen a Cuba del régimen revolucionario. Esto hecho se consideró como el preludio de la preparación de la acción de Bahía de Cochinos.

Jin le comentó que algunas cosas ya las conocía, bien por don Alberto o por Miguel, ya que normalmente se reunía con ellos a su llegada a Barcelona para hablar sobre Cuba y además comentaban las noticias que él les traía de sus familiares y amigos.

En ese momento Adams le solicitó:

A mí gustaría tener noticias de algunos familiares que viven precisamente en La Habana y de algunos compañeros que dejé en la ciudad, si te fuera posible.

Jin le manifestó:

No tengo ningún inconveniente en visitar a tus familiares y amigos, además te voy a pedir un favor, que me indiques si conoces a alguien que me pueda relatar todo lo concerniente al desembarco de Playa Girón.

El opositor al régimen de La Habana le expresó:

Precisamente conozco a un combatiente que vive en España y hace solo unos meses fue liberado de una cárcel cubana, voy a tratar de contactar con él y te facilitaré la dirección.

Después de esta charla se despidieron, quedando de verse en otro puerto de la ruta.

Jin, tras la despedida se dirigió al buque, ya que en breve zarparían de San Juan.

Continuaron las siguientes singladuras recalando en los puertos establecidos de la travesía. En La Guaira recibió una carta de Adams, donde le facilitaba la dirección y el nombre del brigadista de Playa Girón, de nombre Gregory, quien se encontraba en Tenerife, también le comentaba que le había enviado otra al combatiente para que estuviera pendiente de la llegada del buque y pasara a bordo para que pudieran charlar.

Gracias por recomendarnosShare on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin
Pin on Pinterest
Pinterest
Email this to someone
email

También te podría gustar...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *