Los viajes de Marco Polo: más allá de la gran muralla

Los viajes de Marco Polo: más allá de la gran muralla
Los viajes de Marco Polo: más allá de la gran muralla

Los viajes de Marco Polo han despertado sin dudas infinidad de conjeturas y maravillas. De hecho Cristobal Colón se valió de sus relatos para convencer a los reyes de España de que la Tierra era redonda. La novela de Muriel Romana nos aproxima a una historia riquísima y atrapante.

 

 

Muriel Romana es una autora apasionada por los viajes de Marco Polo y así queda claro en su obra. El personaje la fascina y lo trata con muchísimo respeto y admiración.

Para los amantes de la Historia y de las aventuras los viajes de Marco Polo representan un mojón de maravillas increíbles y desconocidas para los occidentales. En la novela Marco Polo: más allá de la gran muralla, la escritora nos deleita con una descripción de China preciosa, bien acabada y prolija, con una prosa casi perfecta y sutil.

Es cierto que el libro posee una trama frágil y a veces precaria desde lo cronológico, pero el impulso de las letras nos cautiva a seguir leyendo y conociendo historias dentro de la Historia.

La relación amistosa entre Marco Polo y Kublai, el Gran Kan mongol conquistador de China, es, por tramos del libro, exquisita. También nos maravilla en el relato la descripciones de determinados paisajes y costumbres, como la del té.

La excelente descripción de época nos lleva a pensar la Historia con otra mirada. La autora misma se pregunta: «¿cómo era imaginable, en Occidente, que las gentes de un paraje lejano emitían monedas en papel, eran capaces de reproducir libros hasta el infinito o, también, curaban las enfermedades con agujas?». Los viajes de Marco Polo nos desnudan de las carencias propias del mundo occidental. Hemos tenido una mirada muy eurocentrista de la Historia y este tipo de relatos nos perturba en nuestra lógica basada en la cultura greco-romana o judeocristiana.

La obra de Muriel Romana vale la pena leerse. Como dijimos anteriormente notamos una trama un tanto pobre, pero la descripción y la prosa son excelentes.

Marco Polo, ese hombre nacido en Venecia y que recorrió medio mundo, atrapado por las maravillas de un imperio gigantesco, iniciado por Gengis Kan hacia el año 1200, y que alcanzó los territorios desde el río Danubio hasta Corea, se sorprende por lo que ven sus ojos, no solo por las costumbres y paisajes, sino por los avances técnicos de una cultura que lo llamaban bárbaro y que lentamente mezclaba en lo religioso, su chamanismo y el budismo.

Un hombre cristiano en la corte de un mongol. Ejemplo también de tolerancia religiosa en un mundo plagado por la Inquisición católica en Europa.

El Oriente, no tan valorado en los libros de Historia occidentales como debería, no hubiera sido el mismo a los ojos de Occidente sin los viajes de Marco Polo.

 

 

 

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