La noche de la Usina, de Eduardo Sacheri

La noche de la Usina, hermosa novela de Eduardo Sacheri

La noche de la Usina, hermosa novela de Eduardo Sacheri

 

La noche de la Usina, es una hermosa novela de Eduardo Sacheri. El relato del escritor está ambientado en la crisis de Argentina de principio de siglo, provocando una atrapante lectura que sin dudas cautivará a quien la lea.

 

 

La noche de la Usina se puede definir en una sola palabra: ternura. No es una novela romántica, o al menos no es una novela romántica clásica. Es cierto que tiene mucho del Romanticismo, donde la narración evidencia en los hechos una noble protesta ante la innegable expansión del sistema capitalista, como de alguna manera lo hicieron Goethe o Allan Poe. Tal vez debamos ir más atrás en el tiempo y mencionar a Cervantes y su Don Quijote para realizar un paralelismo imprudente. Pero es una obra argentina, con quijotes argentinos, no alemanes ni norteamericanos ni españoles, donde el mate completa los caminos vacíos del interior profundo del país rioplatense.

La noche de la Usina es tierna porque tiernos son los propósitos de los protagonistas. Ante una crisis económica sin precedentes, donde un presidente debió dejar su mandato en helicóptero, un grupo de trasnochados y desauciados, no pierde la ternura jamás, como podría decir el “Che”, a pesar de ser estafados por el corralito, el gerente del banco Alvarado y el empresario Manzi, pero fundamentalmente estafados por la vida, por el individualsmo que se impone en la inercia paciente y triste de los hombres.

Eduardo Sacheri sale del gran urbanismo y se interna en un pueblo perdido de la provincia de Buenos Aires, de pocos habitantes, del tiempo lento y pausado, de rutinas largas plagadas de ritualismo profético, de perdedores embriagados de nobleza que buscan su revancha en la unidad.

El pueblo O’Connor del relato nos refleja personajes entrañables, como Fontana o el ex jugador de fútbol Perlazzi. En un pueblo donde el último tren ya pasó, los protagonistas eligen no apagarse en un mundo que, sin premuras, no tienen problemas en aplastarlos.

El relato es a escala humana, es una narración cariñosa y rellena de hulmidad. La prosa posee una cadencia justa y la narración sin dudas se embellece desde la sencillez de los personajes, mostrando las luces internas de cada uno de ellos constrastadas con sus temores más ocultos y casi no dichos.

Vuelvo a insistir con el concepto de ternura. Es lo que se desprende de las palabras escritas en La noche de la Usina. Uno no puede terminar de leerla sin sentir una sonrisa que se despierta cariñosamente en el rostro, como me sucedió también en Historia de un trabajador sexual.

La noche de la Usina es una novela totalmente recomendable y que sin dudas vale la pena leer, a toda costa!

 

 

 

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