Marinos veteranos de las dos guerras: La historia de Ogrove, el resignado (primera parte)

Marinos veteranos de las dos guerras: primera parte
Marinos veteranos de las dos guerras

Marinos veteranos de las dos guerras: La historia de Ogrove, el resignado (primera parte). El escritor Víctor M. Bongutz, nos obsequia un relato hermoso de vivencias de marinos en zonas de conflictos. 

 

 

La historia de Ogrove, el resignado (primera parte).


En la siguiente jornada de navegación, ya habíamos concluido algunas guardias y habían transcurrido unas 45 horas desde nuestra salida del puerto tinerfeño, por lo que el reloj de a bordo marcaba las 14:00 horas del día 23 de julio, en esos instantes teníamos a la vista, por la amura de estribor, a la población de Safi perteneciente a Marruecos, durante la guardia Ogrove me comentó: En una de las anteriores guardias le informé que había pasado lo mío durante el transcurso de la Guerra Civil y de la Segunda Guerra Mundial, pues navegué por estas aguas y en varias ocasiones recalé en ese puerto, en esa época me desempeñaba como marinero en un buque con bandera de conveniencia que se dedicaba principalmente al transporte de mercancías en general para el abastecimiento comercial de las poblaciones de esta parte de la costa, al menos eso era lo que ponía el manifiesto de carga.

En esos momentos lo interpelé: Ogrove, cuénteme esa historia, pues desconocía que hubiera navegado por estas aguas durante la contienda mundial. ¿Cómo llegaste a ese buque de bandera de conveniencia?
Primero le contaré mí paso por la Guerra Civil y comenzó diciendo:
Durante nuestra Guerra Civil pertenecí a la Armada Republicana y me desempeñaba como Marinero de Primera en la Base Naval de El Ferrol, prestaba mis servicios en el cañonero Xauen, que tenía encomendada la misión de patrullar las costas desde la frontera portuguesa hasta el puerto de Gijón, transcurridos unos meses del inicio de la contienda se produjo una sublevación en las instalaciones de la Base Naval de El Ferrol y en algunos buques de mayor tonelaje.

Nuestro comandante dio la orden de abandonar el puerto de inmediato, pues no quería que se produjese un motín a bordo estando atracados en los muelles de la base, por lo que nos hicimos a la mar. Al paso de las horas, por radio nos informaron de que el acuartelamiento y la mayoría de las
unidades navales quedaron en manos de las fuerzas nacionales y como consecuencia de ello nos dieron la orden de dirigirnos a la Base Naval de Cartagena que todavía pertenecía a la República.

Una vez atracamos en Cartagena, el buque se reabasteció y fue equipado con nuevo armamento, posteriormente nos llegó la orden de patrullar por esa parte del Mediterráneo. Durante un tiempo realizamos varias misiones hasta que nos enviaron a tomar parte en el desembarco de Mallorca.

Concluidas las operaciones en las Islas Baleares continuamos con el patrullaje desde Cabo de Palos hasta el Mar de Alborán, la finalidad de esta vigilancia era interceptar los buques que provenían de Italia con suministros bélicos para el frente franquista.

Había transcurrido casi un año, entre entradas y salidas de la Base de Cartagena, cuando recibimos la orden de dirigirnos al puerto de Málaga para reagruparnos con otras unidades, pues debíamos de emprender una operación conjunta en el Estrecho, pero por unos bombardeos sobre los muelles y unas acciones militares desarrolladas en tierra nos vimos bloqueados en su dársena.

Al día siguiente, en horas de la noche, nuestro comandante había preparado conjuntamente con unos comandos nuestra huida, pues ya daban por perdido al buque y se habían recibido órdenes de hundirlo antes de que cayera en manos enemigas. Acompañé a la mayoría de compañeros en esa escapada y conseguimos llegar hasta las líneas republicanas, desde allí nos trasladamos a la base de Cartagena, donde nos asignaron nuevos destinos, a mí me transfirieron al destructor Ulloa, que había sido botado hacía pocos días y se encontraba a punto de partir a una misión en las cercanías de Barcelona.

Durante la primera mitad del año 1937 nos encomendaron varias operaciones rutinarias y de control del tráfico marítimo, así como efectuamos varias misiones de protección de buques mercantes que transportaban suministros bélicos procedentes de la Unión Soviética. En el transcurso del año siguiente realizamos varias operaciones de guerra destruyendo una serie de lanchas torpederas que le habían sido enviadas por el régimen de Mussolini a Franco, así mismo ejecutamos varios patrullajes rutinarios a Barcelona e Ibiza.

En el mes de febrero de 1939 retornamos a Cartagena, en ese tiempo ya corrían rumores que la guerra estaba perdida para el bando republicano, algunos mandos y altos oficiales de los buques anclados en ese puerto se sublevaron en pro de los franquistas, pero otros decidieron no entregar ni
rendir sus unidades a los nacionales, por lo que tomaron la decisión de partir de Cartagena y dirigirse a Bizerta en Túnez para pedir asilo político, ya que en esa época este territorio era protectorado francés.

Cuando llegamos, las autoridades francesas ya estaban enteradas de que la guerra había concluido y que se había instalado un nuevo gobierno al mando del General Franco, y por ello tenían órdenes del gobierno francés de devolver los buques a España, este hecho se lo comunicaron a los altos
oficiales y además añadieron que los tripulantes que quisieran podían pedir asilo político. La mayoría de la tripulación se inclinaba por quedarse al amparo de Francia, ante esta petición las autoridades francesas decidieron efectuar una consulta entre todos los marinos para conocer quiénes deseaban regresar con los buques a España y quiénes querían quedarse en ese protectorado o trasladarse a la metrópolis. Más de la mitad de los 4.000 tripulantes optaron por volver a sus bases, entre ellos se
encontraban la mayoría de los altos oficiales, quienes a su llegada fueron juzgados, pero al poco tiempo los indultaron.

Los que nos quedamos en el exilio al principio fuimos conducidos a un campo de concentración situado en Meheri Zabbens, después de un tiempo y tras el estallido de la Contienda Mundial, las autoridades francesas nos dieron la oportunidad de embarcarnos como marineros en buques mercantes franceses, yo accedí y estuve navegando bajo pabellón francés por los territorios del Norte de África hasta que los alemanes ocuparon Francia. Al principio esa parte del África francesa quedó bajo el dominio del gobierno francés de Vichy, posteriormente las posesiones francesas se pasarían del lado de los Aliados.


Autor: Víctor M. Bonales Gutiérrez, con acrónimo V. M. Bongutz.

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