Capítulo 42 de Pudo ser un Undercover: Novela por Entregas

Pudo ser un Undercover: capítulo 1
Pudo ser un Undercover

Tras leer 41 capítulos es momento de compartir el Capítulo 42 de Pudo ser un Undercover, del escritor V. M. Bongutz. Los días después de la invasión a Cuba.

 

 

42

 

Los días después de la invasión 

 

En el primer día de navegación, Jin en su ronda habitual habló con unos y con otros animándolos porque los veía muy apagados y la apatía estaba presente en sus caras, pero entre tantos siempre había alguno que quisiera conversar. La primera pregunta era siempre la misma:

“¿Hacía donde se dirige?” Algunos de los entrevistados respondían que a Cartagena, donde tenían algún pariente, otros para Venezuela con igual motivo, pero la gran mayoría contestaba que continuaban viaje hasta España.

Uno de los viajeros, de nombre Ernesto, primo de un exmiliciano que estaba preso en La Cabaña, se prestó a contarle la historia de un comandante de la revolución que estaba detenido junto con su pariente:

Un mes antes de que embarcara me permitieron visitar a mi primo. Mi pariente me estuvo hablando de un compañero extranjero que igual que él estuvo en la lucha contra Batista y alcanzó un alto cargo en la milicia, pero como no aprobaba los métodos y planteamientos del nuevo régimen, que iba camino al socialismo marxista, lo pusieron en la lista negra, pues lo acusaban de alentar a los grupos contrarrevolucionarios. Al cabo de unos meses le tendieron una trampa, lo detuvieron y le achacaron crímenes contra el estado.

El tertuliano hizo un alto en su relato, como si estuviera esperando a que se le pidiera que continuara, por lo que Jin lo animó para que contara la historia completa, el exiliado accedió gustoso, pues tenía interés en que se supiera la verdad, según le había manifestado su primo:

A este excombatiente lo denominaban “El Yanqui”, por su procedencia norteamericana, alcanzó el grado de Comandante y se unió a la guerrilla en Escambray en el año 1958, estuvo a las órdenes del comandante Menoyo, pero antes debió pasar una serie de pruebas, impuestas por los rebeldes, ya que en esa época existía mucha desconfianza con los extraños, porque los revolucionarios sabían que los espías de Batista estaban por todas partes. Después de que hubo superado los requisitos que le habían asignado se incorporó de pleno a la guerrilla, durante el periodo que permaneció en la lucha se destaco en el combate, trazaba las estrategias de ataque y las emboscadas, lo que denotaba su preparación militar, pero al mismo tiempo mantenía una cierta dosis de aventurero y de tipo arriesgado.

Durante su reclusión le contó a mi primo algunas etapas de su vida, le refirió que era de Michigan y en épocas anteriores a su incorporación a la guerrilla había pertenecido al ejército de su país, pues una vez que cumplió los dieciocho años se había alistado, en esos momentos en los Estados Unidos se respiraba un ambiente patriótico, como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial. Desde el cuartel de adiestramiento de reclutas fue trasladado al Japón con el contingente de ocupación, después de una serie de vicisitudes en esas tierras regresó a los EE.UU., donde fue licenciado con deshonor por su comportamiento rebelde. En Michigan emprendió una serie de trabajos, pero su inconformismo siempre se manifestaba, en ocasiones con cierta violencia. Continuó con su devenir por la vida hasta que se enroló con un traficante de armas que precisamente era uno de los que suministraba a los rebeldes cubanos, de ahí su conocimiento de las actividades de Fidel. En esos momentos, en el pensamiento del “Yanqui”, afloró una vez más el sentimiento aventurero y le surgió la idea de incorporarse a la causa miliciana.

El tertuliano realizó un alto como si estuviera reflexionando pero continuó:

Como anteriormente le estaba contando, el norteamericano hizo sus averiguaciones, ya que te-nía los contactos para ello, por su relación con el contrabando de armas, y se infiltró en Cuba como vendedor de ferretería, tras varios intentos consiguió contactar con un enlace de los guerrilleros, quien lo condujo para que se encontrara con Menoyo, desde ese instante se unió a la lucha, pero antes debió pasar una serie de pruebas bastante duras para que lo pudieran admitir definitivamente en la guerrilla.

Como les contaba, anteriormente se destacó por su valor, arriesgó la vida en múltiples ocasiones y con ello consiguió sobresalir, lo que le llevó a ascender a Comandante. Como no podía ser menos, en la azarosa vida de este combatiente rebelde, también se presentó el amor, ya que se enamoró de una joven guerrillera cubana que, como él, se encontraba en la lucha para desalojar a la tiranía de Batista y restablecer la democracia en la Isla.

Después del triunfo de la revolución, a principios de enero del 59, y cuando Fidel se dirigía a La Habana, en su recorrido triunfal por toda la Isla, realizó una parada en Cienfuegos e invitó a “El Yanqui” para que se incorporara a su comitiva, con este gesto colocaba a este personaje entre los elegidos para la reorganización de la República. Desde esos momentos el “Comandante Yanqui”, que así lo empezaron a llamar, creía ciegamente en la causa y en las promesas que Castro dirigía al pueblo, por lo que compartía con él las ideas de libertad; pero con el tiempo se fue dando cuenta de que las actuaciones y los planteamientos políticos iban por otros derroteros, lo que le llevó a ponerlo en conocimiento de Fidel, esta sinceridad no calculada le ocasionaría sus problemas.

La cúpula militar decidió enviarlo a Escambray para mantenerlo aislado de la capital, donde se producían las decisiones más importantes, pero él siempre estaba enterado de lo que allí acontecía y le informaban de lo que estaba pasando en el ejecutivo, por los derroteros por los que caminaba y si proseguían con los mismos planteamientos comunistas. Como las actuaciones eran las mismas, no se reprimía en criticar duramente las acciones emprendidas por el nuevo régimen, especialmente reprochaba las actuaciones de Fidel Castro, en quien había confiado ciegamente desde el principio.

Mientras tanto Fidel valoraba los informes que le pasaban sobre las protestas y críticas que realizaba “El Yanqui”, pero generalmente estos informes eran elaborados por milicianos pertenecientes al partido comunista, que entre otras cosas le tenían envidia al norteamericano. En esos informes lo catalogaban como elemento peligroso para la causa rebelde. Por lo expresado en los mismos, todo apuntaba a que este elemento era capaz de levantar al campesinado del centro del país, donde era muy popular, por ello decidieron buscar cualquier excusa para quitarlo del medio. Según una máxima comunista, quien osara contradecir los planteamientos marxistas-leninistas cometía el mayor pecado que en esos momentos se podía cometer en Cuba y quien fuera capaz de desafiar esa línea de actuación no merecía ninguna consideración. Desde esos instantes ya no se tuvieron en cuenta los múltiples servicios prestados por el norteamericano ni en la lucha contra la dictadura de Batista, ni cuando ayudó a desbaratar un complot de invasión de la Isla por cubanos del régimen anterior, que habían sido alentados y financiados por el Dictador Dominicano.

Los informes sobre este comandante se iban acumulando y las acusaciones crecían, lo que llevó a ordenar su detención, la misma fue algo rocambolesca, ya que no querían levantar mucha polémica, todo aconteció cuando en una mañana le ordenaron que se presentara en las oficinas del INRA, una vez llegó a las dependencias fue detenido por los servicios secretos del G2, lo condujeron en un vehículo cerrado a las dependencias de la seguridad del estado que estaban situadas en las afueras de La Habana, después lo tuvieron incomunicado durante semanas y lo sometieron a un duro interrogatorio. Él preguntaba, una y otra vez, de qué lo acusaban, pero nunca le dieron una contestación y sobre su petición de hablar personalmente con Fidel no se le dio ninguna respuesta.

Más tarde, cuando concluyó su aislamiento, se pudo enterar de que los milicianos que convi-vían en la casa cuartel y otros que tenían tratos con él también habían sido detenidos y acusados de contrarrevolucionarios, y les añadían una serie de delitos que no habían cometido. Al final la acusación formal se concretó, la misma fue: “Conspirar contra la República”. Pasaron muchas semanas interrogándolo en las dependencias de la G2, continuaron con un tercer grado, en los diversos penales militares por los que pasó, sufrió lo indecible, ya que en más de una ocasión le proporcionaron alimentos en mal estado, lo que le llevó a enfermar gravemente, además no le facilitaban la ayuda médica que correspondía, a pesar del alboroto de los otros presos que reclamaban se le asistiera.

Después de tres semanas de estos acontecimientos lo recluyeron en La Cabaña, en esta penitenciaria continuaban saboteando la comida y en varias ocasiones encontró cristal molido en la misma, solo se alimentaba de lo que pudiera controlar y visualizar para evitar que lo envenenaran, por lo visto constituía un gran estorbo para el régimen. Continuó transcurriendo el tiempo, pasaron muchos días, semanas y meses con el mismo sufrimiento y privaciones hasta que lo llevaron a juicio el 9 de marzo de 1961. Realizaron toda una tragicomedia y representaron toda una actuación, al final lo condenaron a muerte por fusilamiento, lo que llevaron a cabo el día once de ese mismo mes.

En esos momentos, Ernesto reflexionó y se hizo una pregunta.

¿Por qué esa prisa por juzgarlo y condenarlo precisamente en esas fechas?

Él mismo dio la repuesta:

Los servicios secretos cubanos conocían lo que se avecinaba en Bahía de Cochinos y también preveían se produjese un levantamiento de la población en contra de las prácticas comunistas del régimen, con esta condena y las múltiples detenciones que estaban practicando, pretendían meter el miedo en el cuerpo a la ciudadanía.

Este es el relato de los hechos tal y como me los contó mi primo, que todavía se encuentra detenido y sin que nosotros sepamos cuándo lo someterán a juicio, y nuestra familia ha perdido toda esperanza de que recobre la libertad, aunque a él aún no lo han podido acusar de nada y terminó diciendo:

Con estos sucesos que les he contado y con otros parecidos que se están produciendo se escribe otro capítulo más de la historia de esta Tierra.

Los otros asistentes se quedaron atónitos con este relato, aunque conocían los métodos empleados por el nuevo régimen cubano y especialmente por la policía secreta G2 y algunos de ellos lo habían sufrido en su propia familia, no había sido en esa magnitud. En ese momento, entre los contertulios se identificó un señor de cierta edad que dijo que había trabajado en la Cancillería, ya que su preparación y estudios lo acreditaban, además, cuando Jin en la tertulia nombró al profesor don Alberto, le manifestó que lo conocía, y a continuación comenzó a contar su propia historia:

Soy consciente de lo que está pasando en Cuba y considero que Nuestra Tierra está siendo la punta de lanza del comunismo internacional en el continente americano.

Ante esta manifestación, los tertulianos lo animaron a que expusiese su opinión. Pero antes nuestro protagonista hizo una introducción de este señor para evitar malos entendidos entre los tertulianos y demás pasajeros, no fueran a pensar que lo consideraran un espía, y como conocía parte de su historia, la expuso diciendo:

Don Sebastián tiene motivos más que justificados para abandonar Cuba, el primero a considerar es su origen, aunque cubano de nacimiento, sus progenitores y todos sus antepasados son de procedencia española, y por ello podía ser reclamado por el resto de su familia que vive en España. Además, su grupo familiar era poseedor de una importante cadena hotelera que les fue confiscada por el régimen castrista. La segunda es el gran conocimiento que posee sobre la política, la actuación y las prácticas que empieza a aplicar el nuevo gobierno en materia de asuntos exteriores, que él no comparte. Por su preparación como diplomático conoce que de esa actuación del nuevo gobierno se desprende un abandono de la tradicional amistad con los Estados Unidos, la cual se verá muy mermada, pero al mismo tiempo, de manera soterrada, se está poniendo en práctica un acercamiento paulatino hacia la Unión Soviética y una fuerte deriva de los miembros del ejecutivo hacia el comunismo.

Después de este preámbulo explicado por Jin, don Sebastián comenzó diciendo:

Para que entendamos el porqué del acercamiento de Cuba al comunismo debemos considerar la situación que se generó a partir de la II Guerra Mundial, concluida la misma, la URSS consolidó un bloque de naciones de la Europa del Este donde implantó el comunismo. Como respuesta, los EE.UU., con el fin de evitar el expansionismo soviético, pusieron en marcha una serie de planes de ayuda que favorecieron a las naciones europeas occidentales para que rehicieran sus econo-mías, lo que propició una guerra encubierta entre los dos principales actores de esta contienda que se denominó “Guerra Fría”.

Pero las estrategias de la Unión Soviética para que otras naciones asumieran su doctrina continuaban lo que llevaría a estos dos países al borde de la guerra en varias ocasiones en las postrime-rías de los 50. Por otra parte, el acercamiento de Moscú hacia los países de Oriente Próximo, poseedores de los pozos petrolíferos más importantes, vaticinaba la posibilidad de otra contienda mundial. Pero la cordura o el miedo a las armas nucleares aflojaron la tensión, y las estrategias se centraron en acusaciones mutuas e intercambios de mensajes. De igual manera y por esas mismas fechas, los países emergentes y los que habían alcanzado la independencia o la descolonización estudiaron la posibilidad de crear un bloque que fuera ajeno a los dos grandes oponentes, su principal objetivo era defender sus intereses particulares, por ello surgió el “Movimiento de los Países no Alineados” o el denominado “Tercer Mundo”.

Mientras tanto, en la Unión Soviética y después de la muerte de Stalin, se desarrollaron una serie de maniobras intestinas con la finalidad de desbancarse unos líderes a otros, estas luchas internas ocasionarían la caída de Malenkov y el surgimiento de Krushchev, el cual se convirtió en el Secretario General del Partido Comunista de la URSS. Este nuevo mandatario puso en práctica una estrategia de penetración, siempre  de manera encubierta, en los territorios de influencia Occidental, como es el caso de Cuba, de la que hablaremos posteriormente con más detalle.

Don Sebastián concluyó esa parte de su charla, pues se acercaba la hora de la cena y debían prepararse para acudir a la llamada que realizarían en breves momentos. 

El día siguiente se reunió como de costumbre la tertulia en horas de la mañana antes del almuerzo. Todos estaban ansiosos para que don Sebastián continuara con su disertación sobre el papel que jugó Cuba desde el punto de vista internacional.

Cuba, desde que se independizó de España, dependió de una manera clara de los Estados Unidos, quienes realizaron cuantiosas inversiones en infraestructuras y constituyeron grandes empresas azucareras, de hecho casi la totalidad de la producción era vendida a Norteamérica, también las compañías americanas tenían inversiones en refinería de petróleo, energía y minerales. Desde la independencia, se sucedieron gobiernos democráticos, pero también dictaduras, el ejemplo más reciente lo tenemos con la dictadura de Batista. Pero durante la Guerra Mundial Cuba se puso, como no podía ser menos, de parte de los aliados, ya que el gobierno de esos momentos no admi-tía al partido comunista en su suelo.

Concluida la guerra, a pesar de que a Cuba le fue muy bien, puesto que podía vender sus productos a buenos precios, la escasez y la recesión post conflicto le llegó a todos, y Cuba no era una excepción al empobrecimiento y a la escasez, por lo que los descontentos empezaron a aflorar y la gente comenzó a echarse a la calle. Ante estas protestas, las fuerzas de orden público tenían órdenes de controlar los desmanes, todo este cumulo de circunstancias llevaron a que se organizaran grupos de oposición, entre ellos estaban los jóvenes universitarios, que fueron los que emprendieron la guerra de guerrillas, que todos conocemos, no podemos obviar que entre estos jóvenes muchos de ellos pertenecían al Partido Socialista Popular, como se llamaban a sí mismo los comunistas en la isla, lo que hizo sospechar a algunos que desde esos tiempos la Unión Soviética empezó a fraguar sus planes de penetración en el continente de manera encubierta. Uno de los ejemplos más significativos fue el viaje de Raúl a Europa del Este y su regreso a América en un trasatlántico italiano, donde por casualidad se encontró con un destacado miembro del partido comunista, aunque viajaba con el propósito de incorporarse como sanitario en la embajada de la URSS en México. También deberíamos fijarnos en las continuas apariciones y actuaciones del máximo líder de la revolución cubana en los medios de comunicación, aunque siempre negaba que su régimen fuera comunista, y en lo pronto que la Unión Soviética le prestó cooperación y ayuda. Desde mi punto de vista toda esta estrategia había sido confeccionada de antemano y los dirigentes soviéticos eran conscientes de que introducirse de alguna manera en el continente americano les haría mucho daño a los estadounidenses.

Otra consideración que a algunos analistas políticos no les pasó desapercibida fue que a los pocos meses de establecerse el nuevo régimen realizaran múltiples intentos de exportación de la revolución cubana a países del entorno de Centro América y del Caribe, cuando en esa época Cuba no contaba con los recursos dinerarios ni siquiera para cubrir sus propias necesidades. Así mismo comenzó la deriva marxista-leninista, aplicando esa doctrina en todos los estamentos y con todas sus consecuencias.

Ante este panorama tan negro por fuera aunque de color rojo por dentro, los exiliados y los principales propietarios, tanto cubanos como extranjeros, que lo habían perdido todo, pidieron amparo a los estadounidenses. Se organizó una especie de gobierno en el exilio y al mismo tiempo se preparó una fuerza de patriotas con el apoyo de los norteamericanos para invadir Cuba y que se restaurara un régimen democrático. Ya todos conocemos lo que ha pasado en los días del mes de abril y cómo fracasó la invasión. Mi opinión particular es que los servicios secretos castristas estaban enterados de todo lo que estaba aconteciendo fuera de las fronteras de la mayor de las Antillas, Ello lo demuestran las diferentes acciones de represión y el miedo que se infundió a la población un mes antes de la fecha de la invasión, y las numerosas detenciones, el desplazamiento anticipado de tropas hacia el Centro y Oriente de la Isla.

En estos momentos se puso punto y final a la tertulia del día de hoy, pues desde hacía unos minutos habían llamado para el almuerzo.

Por la tarde no hubo tertulia, pues el capitán había invitado a todos los pasajeros a celebrar el aniversario de la fundación de la compañía.

El día siguiente se reunió de nuevo la tertulia y todos le pidieron a don Sebastián que reanudara su charla, el tertuliano comenzó diciendo:

Veamos hoy las actuaciones del régimen castrista desde la toma del poder y desde la óptica de su comportamiento hacia el exterior, por lo que comenzaré por los países latinoamericanos.

Su primer intento de exportar su revolución fue hacia Haití, este hecho se conoció por las reiteradas protestas del presidente haitiano tras una serie de alteraciones del orden público, que se comprobó que estaban instigadas desde La Habana,  estos sucesos se produjeron a comienzos de abril de 1959.

Después de esta tentativa, el régimen fidelista organizó una invasión con desembarco en las costas panameñas, previamente habían reclutado y entrenado a un contingente de milicianos cubanos cuyo mando estaba encomendado a un rebelde panameño.

Don Sebastián continuó expresando sus propias reflexiones:

¿Cómo era posible que Nuestra Nación, después de salir de una lucha revolucionaria, donde hubo una ingente cantidad de muertos, destrucción de infraestructuras, de cosechas, reducción de la producción y merma de las reservas monetarias, se pudiera permitir organizar y financiar revueltas e invasiones a otras repúblicas de nuestro entorno? Mi opinión particular es que esto sería posible si secretamente contara con el apoyo de alguna nación que tuviera interés en influir en esta parte del continente. Transcurridos unos días ya se puso de manifiesto quién tenía interés en esos sucesos.

Después de esa reflexión, el tertuliano prosiguió con su disertación sobre la problemática cubana con los países latinoamericanos:

En el mes siguiente llegaron noticias que hacían referencia a que un avión de Fuerza Aérea Cubana había arrojado armas y municiones en suelo costarricense. Dos días más tarde de este hecho, Nicaragua denunció la invasión de su territorio por rebeldes nicaragüenses apoyados por milicias cubanas, que se justificaban diciendo que estaban auxiliando al Movimiento de Liberación de Nicaragua. La noticia trascendió a todos los medios periodísticos latinoamericanos y como no podía ser menos también se dio a conocer en Cuba. Un periodista que cubría las noticias en los órganos de gobierno le preguntó a Fidel Castro:

Comandante ¿Qué comentario puede hacernos sobre esa denuncia que ha realizado el Gobierno de Nicaragua sobre de la implicación de Cuba en la invasión de su territorio?

Castro le contestó, y repito textualmente:

«Estoy tan atareado en la realización de la Reforma Agraria que no he tenido tiempo para ocuparme de los infundios propagados desde Nicaragua».

Siguió con la palabra nuestro diplomático:

En el mes de junio, los pasos revolucionarios se dirigieron hacia la Republica Dominicana. Esta cuestión fue publicada por los medios de comunicación, donde informaban que el 13 de junio partieron desde la Bahía de Nipe, al oriente del País, dos buques con más de doscientos hombres a bordo, en su gran mayoría cubanos y algunos asilados dominicanos, con la idea de perpetrar una invasión a la Republica Dominicana. También, en estas noticias se conoció que dicha fuerza se estuvo entrenando durante tres meses en la Cienaguilla, un lugar cercano a Sierra Maestra, solo se podía acceder al lugar por caminos polvorientos y con muchos de accidentes geográficos, este contingente invasor iba perfectamente equipado con armas, municiones y pertrechos de guerra. Esta invasión fue perfectamente planeada, pues con objeto de coincidir con el desembarco por mar, a los dos días partió desde una base cubana un transporte aéreo con más de cincuenta hombre para ser lanzados sobre suelo dominicano, por lo que en mi opinión particular, toda esta estrategia estaba montada por especialistas militares conocedores de este tipo de ataque. Tres días después de la invasión, los atacantes fueron vencidos y capturados y los prisioneros quedaron a buen recaudo de las autoridades dominicanas. Acto seguido comenzarían las acusaciones y las denuncias en los Organismos Internacionales, que llevaron a la ruptura de relaciones diplomáticas y de todas las transacciones comerciales entre las dos naciones.

Durante los seis meses siguientes del año 59, cualquier motivo era bueno para que los castristas trataran de inmiscuirse en los asuntos de América Central y del Caribe. Un caso comentado fue el del Embajador Cubano en Tegucigalpa, quien reiteraba sus protestas y alentaba al pueblo con una campaña subversiva contra los norteamericanos, ya que él sostenía que los EE.UU. habían invadido la Isla Cisne, frente a las costas hondureñas. Otro embajador cubano que se vio implicado en escándalos fue el destacado en Venezuela, ya que trató de interferir en la política interna de esa república sudamericana, por lo que el presidente venezolano solicitó al Gobierno Cubano que fuera retirado. Las pretensiones castristas en 1960 iban mucho más lejos, pues en los primeros días del mes de enero, las denuncias vinieron desde Bolivia. Un mes más tarde, las protestas vendrían desde Guatemala, donde se pidió la expulsión de un funcionario de la Embajada Cubana por injerencias manifiestas en asuntos internos de esta República. Continuaron produciéndose acusaciones y denuncias en los Organismos Oficiales Latinoamericanos por las reiteradas intromisiones en los asuntos internos de países como Ecuador y Perú.

En el mes de abril apareció en la prensa mexicana una noticia sobre la actuación de la Embajada Cubana en la capital Azteca, te voy a leer el recorte de prensa que conservo: «La Embajada cubana en México es un centro de conspiración contra Estados Unidos de Norteamérica y el personal de la embajada trabaja estrechamente con la Embajada de la Unión Soviética en proyectos hostiles al sistema democrático y con el fin de reforzar el régimen comunista de Cuba”.

Por esas mismas fechas y tras continuas incitaciones y llamamientos a la violencia instigados por la Embajada de Cuba en Nicaragua, esta nación rompió también relaciones diplomáticas y cesó toda actividad comercial con la Republica de Cuba.

Nuestro tertuliano prosiguió explicando los sucesos que se fueron produciendo en los sucesivos meses:

Ya el régimen castrista no se contentaba con agitar en los países con los que manteníamos una misma lengua y costumbres, sino que fue más allá, enviando agitadores comunistas a Jamaica. Por otra parte persistía en hacerse notar en Venezuela proporcionando ayuda y propaganda a escondidas a facciones disidentes de izquierdas contrarias al régimen democrático venezolano. Por esas mismas fechas, el Gobierno de Honduras, debido a las interferencias del embajador cubano, decidió romper toda relación con Cuba en los capítulos diplomático y comercial.

La escasez de dinero en Cuba era evidente, ya que el régimen miliciano imperante trataba de recaudar dólares por todas partes y despojaba de dinero y joyas a la ciudadanía, pero la contradicción era que destinaba ingentes cantidades a sufragar campañas en el exterior con fines de exportar su revolución marxista-leninista hacia América Latina y el Caribe. Prueba de ello fue la cantidad de dinero enviado a Colombia para que el partido comunista pusiera en marcha un periódico de izquierdas que pertenecía al órgano oficial del Movimiento Revolucionario Colombiano.

Por otra parte y continuando con las actuaciones cubanas en esa parte de Sudamérica, los embajadores de la mayor de las Antillas que estaban destacados en Perú, Argentina y Uruguay, se confabularon para realizar una campaña conjunta en contra del capitalismo, diseñaron acciones comunes y agruparon a los partidos comunistas de estos países para que aunaran esfuerzos con la finalidad de derrocar a esos gobiernos pro norteamericanos.

El planteamiento de levantamiento de masas y apoyo a grupos de izquierdas siguieron con esta deriva propagandística en Panamá, Honduras y El Salvador, y como no podía ser de otra forma, la repuesta de estas naciones fue la expulsión de muchos de los funcionarios cubanos acreditados en esos países. 

Las declaraciones y provocaciones de los ministros y altos dirigentes revolucionarios cubanos no cesaban y el propio Ministro de Asuntos Exteriores se atrevió a criticar al Presidente Argentino Frondizi y al Canciller brasileño Lafel. Este hecho ocasionó la protesta conjunta de los embajadores de estos países ante el gobierno de La Habana.

Aun así, las ayudas, tanto dinerarias como de material propagandístico comunista, con destino a los países americanos no se detenían, y así se puso de manifiesto por las innumerables quejas y protestas de los países que se vieron afectados. Pero avanzado ya el año 60 se detectó otro fenómeno, aun más peligroso, la infiltración de agentes secretos cubanos. La penetración comenzó por los países en los que Castro estaba empeñado en exportar su revolución, pero además se extendió a los Estados Unidos, tal hecho lo detectó el FBI y lo puso de manifiesto en un informe que decía: “Hemos observado recientemente que algunos de los cubanos que se han exiliado, bien legalmente o huyendo en frágiles embarcaciones, son espías castristas. Parte de estos agentes se encargan de captar a ciudadanos para convertirlos a su causa, otros a recopilar información y secretos que puedan usar posteriormente, y otros a introducir armas y explosivos con los que perpetrar atentados”.

Con la penetración de los agentes secretos cubanos en los diferentes países americanos se fue creando una red subversiva, unos se mantendrían activos desde los primeros momentos, otros quedarían como durmientes para cuando fueran necesarios. Además incorporarían a esta red clandestina elementos de otras nacionalidades que previamente habían sido entrenados en los países comunistas. Este fue el caso del Perú, donde se provocó un levantamiento comunista en el que participaron agentes infiltrados y el propio Embajador de Cuba, la actuación de la policía y de los servicios secretos peruanos sofocó este inicio de levantamiento, que hizo huir al representante diplomático cubano de manera precipitada.

Con estos procedimientos se organizaron guerrillas en la mayoría de los países de América Central, que eran abastecidas de armas y municiones por el régimen castrista; estos pertrechos militares los hacían llegar por lanzamiento aéreo en las zonas donde estaban ubicadas las guerrillas o bien por desembarcos marítimos en playas desiertas, que previamente habían acordado con los agentes introducidos. Además se estaban produciendo, en la mayoría de los países americanos, infiltraciones de agentes de inteligencia castrista a través de las embajadas cubanas, ocupando las más diversas tareas, estos además se encontraban protegidos por los acuerdos internacionales.

El último día del año 1960 se produjo la ruptura de relaciones diplomáticas del Perú con Cuba y como diplomático por varios años, no quiero dejar pasar la oportunidad para leerles la nota oficial del Gobierno de Lima al Gobierno Cubano: «La política externa del actual Gobierno de Cuba, violatoria de todas las normas del derecho internacional, y la consecuente y probada injerencia disociadora de la Embajada Cubana en la vida del país, distribuyendo propaganda revolucionaria comunista, subvencionando agentes perturbadores e incitando a la destrucción de la autoridad legítimamente constituida de los Poderes Públicos, han llevado al Gobierno del Perú, en resguardo de su soberanía y de las normas de derecho y de la moral internacional, a romper relaciones con el Gobierno de Cuba y ordenar, por tanto, el retiro del personal de la Embajada del Perú en La Habana y notificar al Encargado de Negocios cubano, a fin de que a la mayor brevedad abandone el territorio de la República con todos los miembros de su Misión.

EI Gobierno peruano deja constancia de la indeclinable simpatía del Perú por el pueblo cubano, al que se siente indestructiblemente ligado por vínculos históricos desde su lucha emancipadora”.

Los tertulianos se eximieron de hacer comentarios o realizar interrupciones, pues consideraban las explicaciones y el relato de todos estos hechos como una lección magistral, solo se atrevían a animarlo para que continuara con su disertación: 

La tónica general del año 1961 fue la misma que la del año anterior, Castro se empeñaba en llevar su revolución al precio que fuera hasta las últimas republicas latinoamericanas. Les voy a manifestar mi opinión particular, según he estudiado no tengo ninguna duda de que todo ello era un plan preconcebido y orquestado desde Moscú, ya que debemos tener en cuenta que la Guerra Fría sigue en pleno apogeo. Se siguieron exigiendo las expulsiones de diplomáticos cubanos, así como de los representantes de negocios asignados a las embajadas cubanas. Las rupturas de relaciones diplomáticas y comerciales con el régimen castrista se sucedieron, pues de nada sirvieron las notas de protesta ni las denuncias en los organismos internacionales, ya que la actitud y el propósito del gobierno cubano era extender su revolución al precio que fuera. Muchos diplomáticos y políticos americanos se hicieron la misma pregunta: ¿Qué le debían los Castro a la Unión Soviética? Porque no comprendían ese empecinamiento en exportar la doctrina marxista-leninista al resto de Latinoamérica.

Don Sebastián les preguntó si los estaba cansando con tantos datos, además se disculpó porque estaba ocupando todo el tiempo.

La mayoría le expresó que su charla era muy interesante, que mucho de lo que él les estaba trasmitiendo no lo conocían y que les gustaría que les relatara algo más.

Un pasajero gallego asiduo a la tertulia le propuso que explicara las relaciones entre España y Cuba.

Jin le manifestó que sería en la tertulia de la tarde, pues estaban a punto de anunciar la hora del almuerzo y así quedó aplazada la explicación del diplomático hasta ese momento.

 

El tertuliano habló sobre España

 

En horas de la tarde, después de haber realizado la correspondiente siesta, que era lo propio para los pasajeros, aunque no así para los tripulantes, ya que cada uno de ellos tenía fijados sus horarios estrictamente y sus jornadas estaban marcadas por los turnos de sus guardias o por las horas de trabajo que debían cumplir para prestar los diferentes servicios a los viajeros, se reunieron en la mesa acostumbrada y pidieron sus cafés, que fueron servidos por el siempre amable barman Pepito.

Tomó la palabra Jin para darles las gracias a todos, pues ratos como estos procuraban una travesía más llevadera y como no, se podían aprenden muchas cosas de estas charlas, y sin más preámbulos le pidió a don Sebastián que comenzara con su disertación sobre las relaciones entre España y Cuba.

El diplomático reanudó su charla diciendo:

Desde los primeros momentos, a pesar de las diferencias de pensamiento de los dos máximos mandatarios, la herencia de la sangre pudo más que las discrepancias políticas, ya que los dos pueblos siempre se consideraron hermanos. Desde un primer momento España se volcó con el auxilio, no solo con la ayuda a sus ciudadanos residentes, sino también consideró al resto de los cubanos como propios, no en vano el mestizaje imperante en la Isla también llevaba sangre española. Prueba de ello es que estamos en este buque español que no es el único, pues me consta que cinco o seis trasatlánticos de esta compañía están operando en Cuba, y algunos barcos cargueros.

Hizo un pequeño alto nuestro contertulio en su disertación, pues Pepito llegaba con los cafés y como dicen los cubanos, se tiene que tomar calentito. Acto seguido, el diplomático continuó con su explicación:

Durante el año 59 no hubo mayores críticas contra el gobierno de Franco, pero a partir del siguiente comenzaron a producirse cuando Fidel realizaba alguna aparición en televisión, estas se hicieron más palpables en el momento que la Embajada de España comenzó a prestar ayuda y dio cobijo a los cientos de refugiados que acudían a su sede. El gran enfurecimiento de Castro ocurrió cuando se les prestó exilio a familiares del Comandante Díaz Lanz y a otros notables opositores cubanos que habían pertenecido al régimen castrista. Su enfado llegó a tal punto que no solo atacó a España, sino que además su bilis se extendió a curas y monjas, tachándolos de encubridores de contrarrevolucionarios. Los insultos y las calumnias fueron a más, especialmente hacia la embajada y a la figura del embajador Lojendio, lo que llevó a que el diplomático se olvidara de su condición y se presentara en la emisora de televisión donde estaban entrevistando al mandatario cubano, interrumpiera el programa y le reclamara, ante las cámaras, que rectificara su actitud, ya que nada de lo que estaba diciendo se ajustaba a la verdad. Tras una breve pausa, se dejó de trasmitir para que el embajador abandonara los estudios acompañado por el Comandante Almeida y una escolta de milicianos. Este conflicto tuvo una gran repercusión en toda la República, posteriormente se hizo llegar un comunicado a la Embajada de España donde le concedían de 24 horas para que el señor embajador abandonara la Isla. Posteriormente continuaría el programa y la pregunta obligada del periodista que realizaba la entrevista, fue:

¿El embajador cubano en España deberá regresar?

La repuesta de Fidel fue contundente:

De inmediato debe abandonar ese país fascista.

Al día siguiente se presentaron funcionarios de la Cancillería para entregarle al señor Lojendio un escrito donde se le calificaba de persona non grata para la República de Cuba, en la tarde de ese mismo día se orquestó una protesta multitudinaria organizada por la Confederación de Trabajadores Cubanos ante la Embajada de España, los insultos y otras manifestaciones no los quiero repetir aquí por respeto a la inmensa mayoría de los ciudadanos que no aprobaron esas actitudes. Como no podía ser menos, al frente se encontraban destacados miembros del partido comunista y a la cabeza se colocó el coronel Bayo. Ese mismo día, ya por la noche, el Embajador de España tomó un avión que primero lo llevaría a Estados Unidos y a continuación lo trasladaría a España.

Como consecuencia de este incidente y como venganza a la afrenta sufrida ante las cámaras de televisión, de manera secreta, se subvencionaría a los comunistas cubanos para que organizaran propaganda contra el Gobierno de España, además apoyaron con dinero al constituido Directorio Revolucionario Ibérico de Liberación (DRIL), donde se activaban planes para la liberación de España y Portugal por medio de derrocar a esos regímenes dictatoriales, pues, según los marxistas, estaban oprimiendo a estos pueblos.

Continuaron durante unos meses los ataques a Franco, se conoce que Castro se había cansado de vociferar contra los presidentes de los Estados Unidos y ahora el turno le tocaba al gobernante español. Por Radio Rebelde, en una de sus acostumbradas alocuciones, el Comandante manifestó: “Los españoles tenían puestas sus esperanzas en que al concluir la Segunda Guerra Mundial, Franco desaparecería, pero en lugar de eso se ha afianzado en el poder y van a tener Generalísimo para rato, qué equivocados estaban los españoles si pensaban que se podrían librar de ese tirano”. Pero en esa misma emisión y en esa hora ya empezó a atacar de nuevo a los EE.UU.

Por el mes de agosto en este mismo trasatlántico viajo el expresidente Prío Socarrás, Jin debe acordarse, ya que realizó toda la travesía hasta Barcelona. Me consta que en todo momento fue atendido con todo merecimiento y cortesía según correspondía al haber desempeñado el más alto cargo de la Republica, al llegar a Tenerife, primer puerto español, pasaron a bordo las autoridades insulares para cumplimentarlo, así como los periodistas acreditados en esa Isla, quienes lo entrevistaron, en esa ocasión expresó: “Apoyo la trayectoria política de Fidel Castro y la gran mayoría del pueblo cubano lo respalda”, y a la pregunta de por qué él no desempeñaba algún alto cargo en Cuba, manifestó: «Preferimos dar paso a la juventud que luchó victoriosamente contra la dictadura de Batista y su nefasta política». Ante la inevitable pregunta sobre las relaciones cubanas con la Unión Soviética, expresó lo siguiente: «Se reducen a relaciones puramente económicas, Cuba no podía avanzar sola en el camino que le trazaron sus dirigentes, y entonces aprovechó las buenas disposiciones de una gran potencia para elevar su nivel económico y social. No se trata de un pacto con la Unión de Republicas Socialistas Soviéticas, sino de la liberación económica de nuestra patria, y en esta política, Cuba está plenamente respaldada por las naciones latinoamericanas».

Don Sebastián añadió:

¿Cómo podía imaginar este señor, que a pesar de sus declaraciones favorables a Castro, lo que le esperaba en el futuro? Siempre decía lo que Castro quería oír, aunque no fuera lo que él pensaba. 

Prosiguió nuestro tertuliano repasando la problemática cubano-española:

Aunque los ataques contra el régimen de Franco, por regla general, no los realizaban directamente los altos mandatarios cubanos, sí le daban la oportunidad a excombatientes y políticos comunistas españoles exiliados en la Unión Soviética para que debatieran el tema de España en la televisión y la radio cubana. Este fue el caso del Secretario General del Partido Comunista de España, Santiago Carrillo, al que se invitó a visitar Cuba. Después de su llegada a La Habana procedente de Moscú, acudió a un programa de televisión donde un panel de periodistas lo entrevistó, por sus repuestas se vio claramente que las preguntas estaban pactadas, se las voy a referir tal y como me acuerdo, pues de esto ha pasado casi un año:

P: ¿Sr. Carrillo como ve Ud. la restauración de la democracia en España?

  1. «Desde el 1939 hasta 1959, los comunistas mantuvimos la guerra de guerrilla en distintas provincias de España, pensando que este era el camino correcto para derrocar a Franco, pero ahora sabemos que esa técnica no daba resultados y vamos a una política de reconciliación para procurar un cambio pacífico”.
  2. ¿Cómo es la política llevada a cabo por Franco, en estos momentos?
  3. «La Oligarquía Española y el Imperialismo Norteamericano están ejerciendo gran presión sobre Franco para trasladar el poder en forma pacífica a una monarquía que impida el desarrollo de un profundo movimiento Popular y Social».
  4. ¿Cómo se valora a los yanquis en España?
  5. «Los Yanquis son tan aborrecidos en España como en Cuba. EI día que desaparezca Franco, los Estados Unidos tendrán que organizar la retirada de todas sus fuerzas de mi país».
  6. ¿Cuál es la importancia del Partido Comunista en España?
  7. «El Partido Comunista Español, tiene hoy más fuerza e influencia que durante la guerra».

Como comentario a estas palabras del dirigente comunista, el diplomático dijo:

No tengo nada que añadir, pues tanto las preguntas como las repuestas hablan por sí solas.

Un sacerdote que se encontraba entre los tertulianos, manifestó:

¿Cómo puede ser tan caradura con esas repuestas?, este señor lleva más de veinte años fuera de España, no conoce la realidad ni como han mejorado las familias españolas en estos últimos veinte años.

Hasta aquí llegó la tertulia de hoy, pues se acercaba la hora de la cena, por lo que se puso fin a la misma hasta el día siguiente a la hora del aperitivo.

 

Intervienen los otros tertulianos

 

Al día siguiente, se reunió el grupo como de costumbre a las 12:00 horas, en torno a la denominada mesa de las tertulias, como ya se le conocía en el buque, Jin llegó con un poco de retraso, pues tuvo que solucionar un pequeño problema antes de concluir su guardia.

Don Sebastián tomó la palabra y comenzó diciendo:

Poco más puedo añadir de lo surgido entre el Gobierno de España y los gobernantes cubanos, solo me consta que a pesar de que no se cuente con embajador, la Delegación Diplomática Española siguió jugando un importante papel para auxiliar a los refugiados españoles y cubanos, y el señor Cónsul de España se esforzó por agilizar los trámites de todos aquellos que pretendían abandonar la Isla con destino a las diferentes Regiones de España. Cada semana se pueden contemplar en los muelles de La Habana los trasatlánticos españoles, que bien vía Colombia y Venezuela o siguiendo rumbo a México y Florida prosiguen su viaje hasta España, permitiendo que cientos de exiliados abandonen su tierra. Así mismo, otros trasatlánticos españoles mantienen otras rutas, como la travesía hasta Nueva York, para continuar luego su viaje a Europa.

El diplomático comentó que quedaban pendientes otras relaciones de Cuba con los dos principales protagonistas de toda esta historia, los Estados Unidos y la Unión Soviética, pero dijo que prefería dejarlo para otro día y que intervinieran otros tertulianos.

Un sacerdote de avanzada edad fue quien dio las gracias a don Sebastián por la información ofrecida y lo mismo le trasmitió a Jin por la idea de las tertulias, y terminó diciendo:

El tiempo se pasa volando, aunque estemos navegando. 

A la mesa de la tertulia de la tarde se acercó una señora que preguntó si ella podía intervenir, fue unánime la repuesta, pues a todos les gustaría conocer su historia, la señora tomó asiento y se presentó como Graciela, tenía como unos cincuenta años pero su cara representa algunos más.

Comenzó diciendo:

Desde hace unos días vengo escuchando lo que se está hablando en esta mesa, cómo unos y otros cuentan sus vicisitudes y penurias que han sufrido con este régimen castrista que nos gobierna y, como también he sufrido lo mío, quiero contarlo para que se sepa lo que le está pasando el pueblo cubano. Fui madre, pero perdí a mi hijo, después de haber pasado tanto él como yo por un calvario. Todo comenzó con un castrista que recriminaba a mi hijo su comportamiento antirrevolucionario, pues no asistía a las reuniones de nuestro barrio que convocaba el partido, el muchacho le decía que estaba estudiando y no tenía tiempo para eso, por ese motivo lo denunció y lo acusó de faltarle el respeto y de agresión. Mi hijo tenía buen comportamiento y no se metía con nadie, solo estaba pendiente de sus clases en la universidad, pero a este vecino no le caía bien y le reprochaba día tras día que no se involucrara en cuestiones políticas del vecindario y cooperara con la Asamblea Vecinal. Solo habían transcurrido unas tres horas desde que había puesto la denuncia cuando se presentaron unos policías y se situaron por fuera de la casa para llevárselo detenido, desde el momento en que lo identificaron comenzaron a maltratarlo de palabra, mi hijo les respondió que no había hecho nada malo, y como les respondió la emprendieron a golpes y se lo llevaron detenido.

Prosiguió la señora contando su historia:

Cuando los vecinos me avisaron de que lo habían detenido me dediqué a buscarlo, pues en la estación de policía más cercana a mi domicilio no sabían nada, estuve peregrinando durante dos días hasta que conseguí averiguar dónde lo tenían. Al día siguiente, tras mover a una amistad, ya lo mandaron para casa, pero tres días más tarde llegó una citación para que se presentara al juicio, el referido llamamiento correspondía para ese mismo día, pero la hora ya estaba pasada, mi muchacho se los hizo saber a los agentes pero estos sin mediar palabra lo arrastraron y se lo llevaron golpeándolo, hubo un momento en que temió por su vida y pidió socorro. Un amigo, que pasaba por allí, consiguió soltarlo y huyó con el miedo en el cuerpo, a su amigo se lo llevaron detenido y mi hijo se presentó al día siguiente en la Jefatura de Policía del distrito, ya que no había cometido ningún delito y no tenía antecedentes, al principio le dijeron que no había nada que temer, pero de momento lo dejaron detenido, qué equivocado estaba, pasaron semanas sin saber nada, posteriormente me enteré, por unos amigos, de que a mi muchacho lo iban a procesar por atentado. Después de que pasaron unos meses, lo enjuiciaron con un montón de acusaciones falsas y no sé de cuantos crímenes contra la revolución. La sentencia que le aplicaron fue la pena de muerte por fusilamiento.

Cuando se estaba concluyendo este relato fue necesario hacer un alto, pues doña Graciela era un mar de lágrimas, todos trataron de calmarla, Jin llamó a Pepito el barman para que le preparara una tila y con ello consiguieron que se recobrara.

A continuación, uno de los sacerdotes, de nombre Pedro, que se encontraba en la tertulia, se pronunció diciendo:

Casos como ese conozco algunos, aunque no tan escandaloso, pues pertenezco a una organización en pro de los presos y sus derechos, por ese motivo precisamente me mandaron salir de Cuba.

Los tertulianos lo animaron para que contara alguna de las historias que había vivido.

Comenzó el padre Pedro explicando:

La mayoría de los presentes conocen que la vida en las cárceles cubanas se está haciendo imposible, ya que allí se cometen toda clase de atropellos. Además, carecen de las mínimas condiciones de salubridad, a los familiares de los detenidos se los trata con menosprecio y en casi todas las ocasiones se les aplican a los presos la intimidación para que confiesen delitos que no han cometido. Así mismo, durante las visitas a los parientes se les somete a todo tipo de vejaciones y agravios.

Por todos estos motivos, un grupo de mujeres cubanas, especialmente las madres de presos, decidieron formar un grupo con el objeto de que las autoridades se percataran de cómo estaban siendo tratados los reclusos y que mejorasen las condiciones de vida, a este grupo nos unimos varios sacerdotes, entre los que me encontraba, nuestra misión era darles ánimos y fuerza para esta iniciativa, así mismo les llevábamos un poco de esperanza. Ante esta iniciativa civil, las autoridades pusieron en marcha varios métodos represores para disolver al grupo, como ejemplo quisiera enumerar algunos de los casos que conocí personalmente.

Con uno de ellos trataban de intimidar a los detenidos para que confesaran las acusaciones que les imputaban, para ello se chantajeaba con hacerle daño a algún familiar, bien fuera la esposa, la madre, la hija o el hijo. Otro método consistía en detener a un ser querido y lo pasaban por delante de la celda del cautivo, para “ablandarlo”, como decían sus captores, y al preso le comunicaban que él tenía la culpa de esa detención. Otro procedimiento consistía en dar un trato vejatorio a los que acudían a la prisión, especialmente a las esposas o madres, las insultaban y ejercían registros corporales de maneras groseras. Por otro lado los parientes no sabían cuándo habían sido apresados sus seres queridos, dónde los llevaban y de qué se les acusaba, es el mismo caso que nos contó doña Graciela, pues los mantenían incomunicados para que no se supiese donde estaban.

Otra de las presiones que ejercía el régimen era que los responsables de las dependencias carcelarias concedían los autorización de visita a su voluntad y en muchas ocasiones cuando ya habían conseguido el ansiado permiso de visita, cuando llegaban a la prisión se les notificaba que el permiso había sido anulado, si la cárcel estaba en la misma localidad, el daño infringido, aunque doloroso, era menor si lo comparamos con lo que sufrían los familiares de los detenidos en la Isla de Pinos. Llegar hasta allí se consideraba toda una odisea, pues las autoridades cubanas habían impuesto las máximas restricciones en cuanto a viajes e inclusive habían prohibido que se les diera albergue a los familiares de los presos en casas particulares. En muchas ocasiones se preparaba el viaje durante varios días, y al llegar allí era cuando les comunicaban que la visita había sido cancelada, por supuesto esta circunstancia se la comunicaban al detenido con objeto de someterlo.

Este grupo presentó otras reclamaciones, una de ella consistió en que se les informara de la visita con tiempo, otra solicitud era que les comunicaran la celebración de los juicios con antelación, ya que con ello podrían proporcionarles una ropa decente y una higiene conveniente. Además, en esos juicios los familiares no se libraban de los insultos y vejaciones de los partidarios del régimen.

El régimen rápidamente puso en marcha una operación para desacreditar a este colectivo que solo pretendía un poco de dignidad para sus seres queridos. Los responsables de prisiones les insinuaban que renunciaran a su aptitud si querían que las condiciones de sus familiares mejorasen, como este “consejo” no fue escuchado, ya que el colectivo no creía en la palabra de las autoridades, comenzaron las persecuciones de sus familiares, deteniéndoles sin motivo aparente, los rete-nían por días en las estaciones de policía, no podían visitarlos sus parientes y aún menos se le permitía un abogado que pudiera reclamar sus derechos. También, para atacar a este colectivo se valían de los propios presos, insinuándoles que convencieran a sus parientes para que desistieran de esa postura hacia el gobierno y que con ello mejorarían su situación. Si el preso era reacio a seguir el camino que le marcaban, entonces lo amenazaban con infringirle daño a sus seres queridos, especialmente a esposas, madres o hijas. Si todos estos procedimientos fallaban, recurrían a la violencia, les propinaban tremendas palizas al detenido y a continuación avisaban al familiar más allegado para que pudiera comprobar en la situación en que se encontraba, a la salida de la prisión le comentaban que ellos tenían la culpa de lo que pasaba en la cárcel, por no deponer su postura radical. De estos abusos no se libraba nadie, familiares, abogados defensores, jueces y fiscales que no estuviesen de acuerdo con estos procedimientos y lo manifestaran en público o en privado, aquí no se excluía a ningún ciudadano poseyera la categoría que poseyera, precisamente por estas circunstancias estoy aquí camino de España, aunque puede decir que el comportamiento del grupo era ejemplar, solo pretendía reclamar que cesaran los atropellos y que le concedieran un poco de humanidad para los detenidos, pero esa postura molestaba al régimen y ellos no lo podían permitir.

Las preguntas y comentarios ante esta charla del sacerdote don Pedro fueron variadas y de toda índole.

Uno de los contertulios manifestó: Reconozco que se están infringiendo castigos corporales a los presos y que se les está dando maltrato de palabra y físicos, pero en las cárceles cubanas existen otros procedimientos que rebasaban toda crueldad.

Los tertulianos lo animaron para que contara lo que conocía de estos hechos.

Don Jaime era doctor en medicina, viajaba hasta Valencia en España, pues había conseguido salir de Cuba gracias a un primo suyo, también médico, y al haberlo inscrito en el consulado no tuvo ningún problema para que el Gobierno de España lo repatriara. Después de esta breve introducción, que realizó Jin, el nuevo tertuliano comenzó a explicar lo que conocía de esos procedimientos.

Como profesional de la medicina puedo decirles que existen varios métodos catalogados en varios apartados de la psicología y de la psiquiatría que hoy en día se están aplicando en las cárceles cubanas, además, todos esos procedimientos se encuentran entre las prohibiciones de la Convención de Ginebra para los detenidos. Mi conocimiento de estos casos y de las técnicas que se están empleando en las cárceles cubanas me las refirió un colega que tuvo preso a un familiar y le aplicaron esas fórmulas.

Los contertulios le pidieron que expusiera algunos de estos hechos, pero en esos momentos anunciaron la cena, por lo que se aplazó la explicación del doctor para la próxima tertulia.

Al siguiente día, como era habitual, se reunió la tertulia y tomó la palabra el doctor:

Tenemos que distinguir tres formas de infringir dolor, el físico, cuya aplicación se deja ver enseguida en la persona, el psicológico, que se refleja mayormente en la conciencia, y el psiquiátrico, que hace mella en el cerebro. Al principio de la llegada de los revolucionarios al poder, el maltrato se manifestó en su primera fase, aunque también había algunos indicios de la segunda. Fue a partir de los finales de 1959 cuando se incorporaron los métodos psicológicos y psiquiátricos en plenitud, en esos momentos la Inteligencia Militar y la G2 recibieron la ayuda de la KGB y de STASI para instruirlos en la aplicación de los mencionados métodos, y para ello comparecieron en La Habana especialistas soviéticos y alemanes orientales que impartieron esta formación entre los agentes cubanos, a su vez Cuba envió a las dependencias policiales moscovitas a jóvenes agentes cubanos para que realizaran las correspondientes especializaciones en estas disciplinas.

Son muchos los procedimientos psicológicos que se pueden emplear para doblegar la voluntad de una persona y que desista de su más firme convicción, no dejan huellas en el cuerpo pero si en la psique. Los encargados de aplicar esas tácticas son individuos que han perdido toda racionalidad, son crueles y con una gran carga de fanatismo. Sus métodos son variados, desde someter al preso a una falta de sueño durante varios días o encerrarlo en una celda de total aislamiento de dimensiones mínimas, otro de los procedimientos aplicados es exponerlo a humillaciones constante de varios tipos, desde las sexuales, culturales y religiosas. Las amenazas veladas sobre algunas fobias descubiertas en el recluso son otra de la técnica empleada. Algunas instituciones recurren a variar las condiciones físicas del ambiente, donde se encuentra el detenido, como mantenerlo permanentemente en un ambiente iluminado o en la oscuridad absoluta, también les pueden aplicar un calor constante o un frio glaciar. En muchas ocasiones combinan el método físico clásico con el psicológico, que según sea aplicado puede tener repercusiones graves, dejando traumas de por vida. Cuando los especialistas pretenden aplicar alguna de estas prácticas de tortura para doblegar al detenido, primero estudian su carácter y después de algunas sesiones han conseguido llegar hasta sus más hondos pensamientos.

En lo concerniente a los procedimientos psiquiátricos, estos se diferencian en mucho de los psicológicos, ya que aquí intervienen los fármacos y las drogas con el fin de someter la conciencia de los cautivos. Normalmente la psiquiatría es una ciencia y especialidad médica para curar a los seres humanos, pero esos conocimientos también se han empleado para extirpar el discernimiento de las personas y en algunos casos quitarles toda racionalidad, convirtiéndolos, en muchas ocasiones, en animales y, en algunos otros casos, en vegetales. Estos métodos aplicados precisamente por especialistas de la tortura psiquiátrica mantienen dos condiciones, la primera, conseguir doblegar la voluntad y pensamiento político del detenido, la segunda, satisfacer el ego de su aplicador al conseguir el éxito criminal de su experimento.

El procedimiento más habitual que se aplicaba a los detenidos que no colaboraran con las tesis del régimen era muy simple, en la prisión el médico le diagnosticaba cualquier trastorno psiquiátrico para que a los pocos días fuera trasladado a una sección especial de un psiquiátrico que te-nían preparado para tal efecto, y desde ese momento comenzaba el tratamiento de ablandamiento. Al principio aplicaban métodos físicos diversos, si estos no eran suficientes, continuaban con electroshock, si después su firmeza no se doblegaba, le aplicaban drogas y medicamentos que terminaban, en muchas ocasiones, con reacciones adversas, en la mayoría de los casos concluían en locura y en otros los inducían al suicidio.  

Si algún día los presos que fueron sometidos a estas torturas consiguieran la libertad, nunca volverían a ser los mismos, padecerán trastornos de por vida, se comportarán como si estuvieran perseguidos y acorralados, en la mayoría de los casos no podrán dormir, además de que presenta-rían una serie de secuelas físicas para el resto de su existencia.

Esta última etapa de interrogatorios y ablandamientos que ha puesto en marcha el régimen en nada tiene que ver con los del principio, pues en la primera mandaban a fusilar al detenido y todo se acababa en unos momentos, el fusilado perdía la vida, los familiares su-frían una gran conmoción en los días iniciales, que incluso les podían durar semanas o quizás meses por esa pérdida, pero con el tiempo las heridas del alma por la pérdida del ser querido se irán sanando. Pero imagínense que le devuelven a un ser amado que no los conoce, que lo ven sufrir día tras día, que se va deteriorando semana tras semana, que pasan los meses y continua todo igual o se va empeorando con el paso del tiempo. La tortura para estos familiares se hace interminable, por lo que pareciera que se prolonga en la eternidad.

El doctor quiso poner en conocimiento de los presentes otra táctica de los servicios secretos:

Hace solo unos meses que la policía y los agentes del G2 han puesto en marcha otro procedimiento para que los ciudadanos desistan de manifestarse y de acudir a reuniones masivas no autorizadas. El nuevo método es de muy simple aplicación, el mismo consiste en situar a varios esbirros del régimen, chivatos de la policía o delincuentes comunes, que amparándose en la seguridad del estado se infiltran en la manifestación o reunión y con agujas hipodérmicas inyectan una sustancia que produce un desvanecimientos momentáneo o fatiga a quién se le haya inyectado, esto hace que el afectado abandone la protesta, pero no solo él o ella, sino además a sus acompañantes y amigos, si este método se aplica a varias personas estratégicamente elegidas, no cabe duda que la concentración se desbarata en unos momentos. La persona atacada vilmente, por regla general, son mujeres, que posteriormente, al preguntarle que les había pasado, solo recordaban que habían sufrido un leve pinchazo y al instante comenzaron a sentirse mal. Esa táctica había sido ensayada con éxito por la policía secreta búlgara. Tras esta última explicación, el doctor concluyó su intervención.

Se sucedieron una serie de comentarios que emitieron los presentes, ya que ignoraban el uso de estos procedimientos. Continuó la charla sobre la problemática cubana hasta la hora en que anunciaron el almuerzo.

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