Capítulo 50 de Pudo ser un Undercover: Novela por Entregas

Pudo ser un Undercover: capítulo 1
Pudo ser un Undercover

Tras leer 49 capítulos es momento de compartir nada menos que el Capítulo 50 de Pudo ser un Undercover, del escritor V. M. Bongutz. Huidos o espías en Cuba.

 

 

50

 

Huidos o espías

 

El título de este capítulo no ha sido puesto al azar, el mismo está inspirado en varios de los relatos que nuestro protagonista escuchó por boca de muchos de los exiliados con los que ha compartido viaje y tertulia, así mismo otros que los narraron los amigos que mantenía en los diferentes puertos de la ruta del buque.

La primera de estas historias la escuchó del miliciano Miguel:

Desde que estaba peleando en la sierra, en varias ocasiones observó como los mandos enviaban a algunos de sus compañeros para que se hicieran pasar por huidos y se infiltraran entre la población con el fin de obtener información de utilidad para la guerrilla en cuanto a movimientos de tropas y los efectivos disponibles. Esta práctica se consideraba normal porque se encontraban en guerra contra el régimen, pues el bando contrario suponía estaba realizando otro tanto; lo que el miliciano no consideraba normal era que una vez finalizado el conflicto se siguiera espiando a los ciudadanos normales, como cuando se encontraban en la dictadura y regía un estado policial.

Otro de los testimonios que Jin escuchó sobre ese tema fue el relato que le hiciera, Carlos, el ayudante de su amigo David de Puerto Rico, quien le informaba de estas historias en cada escala del buque, en una de ellas nuestro marino le pidió:

Me gustaría que me dieras tu opinión sobre los rumores que me han llegado a través de algunos de los pasajeros, donde afirman que algunos de los exiliados eran espías de Fidel:

El exagente cubano tomó la palabra para darle su opinión sobre este asunto:

En primer lugar te diré que los exiliados cubanos tienen razón y, para aclarártelo, te voy a contar algunas de las maniobras que están empleando los servicios secretos cubanos para infiltrar a sus agentes en el exterior, donde estén residiendo cubanos. El régimen comenzó por colocar a chivatos como peticionarios de asilo en las embajadas, y digo chivatos porque el régimen no quería que sus agentes fueran reconocidos por los servicios de las sedes diplomáticas, con ello conseguían desplazar a esos informadores a los puntos donde hubiera más actividad opositora a la causa rebelde, estos informantes se afiliaban a las organizaciones de la oposición, donde pudieran obtener datos y planes que se estuvieran preparando.

Otro sistema empleado por los servicios secretos cubanos era introducir espías en los grupos más desesperados de ciudadanos que pretendían abandonar Cuba, y para ello empleaban los medios que fueran necesarios, en este grupo ya intervenían agentes preparados y bien entrenados, que ponían de manifiesto su fingida desesperación y convencían a estos grupos de que ellos también se encontraban en la misma situación, además aportaban ideas e inclusive tenían algún amigo que les podía facilitar la huida.

Para que entiendas mejor esta cuestión, te voy a relatar una serie de escapadas que fueron de mi conocimiento por mi anterior vinculación a la policía.

La mayoría de las evasiones de la isla fueron protagonizadas por ciudadanos desesperados que temían por su vida, uno de los primeros abandonos después de Girón fue la de cinco desmoralizados pobladores de la región del occidente cubano, que se hicieron a la mar desde Bahía Honda, también conocida como Playa Carenero; estos aventureros se lanzaron en busca de la libertad en una embarcación de goma y con pocos medios de subsistencia, contaban con un pequeño motor y dos remos. Al principio todo iba más o menos bien hasta que se alejaron de la costa, ya en alta mar se vieron influenciados por las corrientes y fueron empujados a la inmensidad del mar, no sabían donde se encontraban, cuando habían pasado unos días y se mantenían en esa deriva de muerte, donde ya les escaseaba el agua y las pocas raciones que les quedaban eran insuficientes para aguantar otro día más, la suerte les acompañó ya que en la quinta jornada en el mar los divisó un buque que transportaba mineral y que se dirigía a un puerto de la costa de Texas, que los rescató, allí fueron atendidos por los miembros de la tripulación. Cuando llegaron a tierra pidieron asilo político, pero me consta que entre ellos iba infiltrado un agente secreto.

Aunque no corresponde con lo que te estoy relatando, quiero contarte una de las epopeyas que protagonizaron algunos de los combatientes de Playa Girón que no fueron capturados, ya que vale la pena que lo sepas para que completes tu información:

Después de los duros días de lucha y una vez que el Jefe de la Brigada decidió ordenar la finalización de los combates en los diferentes frentes que habían abierto en Bahía de Cochinos, algunos pequeños grupos se diseminaron. Unos optaron por internarse en el interior de la isla y se dirigieron a Sierra Maestra con el propósito de unirse a otros grupos que estaban operando por esa zona. Otros se internaron en el brazo de mar que penetra en la bahía y se dispersaron por la ciénaga, unos pocos se inclinaron por hacerse a la mar con un bote rudimentario, aunque eso les suponía que si eran descubiertos por las patrulleras de la marina rebelde, se tendrían que dar por perdidos. Estos últimos, ante la desesperación, se aventuraron a emprender la marcha. Comenzaron a costear la mayor de las Antillas, la estrategia que empleaban era desplazarse en las horas del amanecer hasta las ocho o nueve de la mañana, luego se ocultaban en alguna cala y al atardecer reanudaban la marcha hasta que se ocultaba la luz del sol, día tras día realizaban este mismo procedimiento, cuando calcularon que se encontraban en la ruta marítima de los grandes buques que cruzan el Mar Caribe desde los puertos de Venezuela y de Colombia hacia los Estados Unidos, enfilaron la proa de la chalana al sur para que las corrientes los llevaran mar adentro, después de varios días a la deriva, siempre procurando mantener un rumbo suroeste, cuando ya no les quedaban ni raciones ni agua, fueron localizados por un petrolero estadounidense, que había partido desde Maracaibo con rumbo a Nueva Orleans, este rescate ocurrió después de que llevaban más de veinte días en esa frágil embarcación para navegar en alta mar y ni casi pertrechos de subsistencia, por lo que los huidos se encontraban al borde de la muerte cuando fueron rescatados. Felizmente llegaron al puerto estadounidense, donde fueron atendidos, y a los pocos días ya se encontraban entre sus familiares de Miami. 

En ese momento Carlos solicitó la ayuda de Jin para que le expresara su opinión sobre la misteriosa desaparición de la lancha torpedera R-43, por lo que le narró la historia:

Primero te voy a relatar los acontecimientos tal y como fueron publicados por los periódicos del régimen y después me darás tu opinión como marino.

En la mañana del día 6 de mayo se recibió una demanda de auxilio en las dependencia de la Marina de Guerra Revolucionaria por parte de esa embarcación, que decía así: «Ya tengo el agua en el puente, ya tengo el agua en el puente, ya tengo el agua en el puente y estamos a 10 millas al Norte del Mariel, Auxilio, Aux…”. En esos momentos eran las diez de la mañana, a las pocas horas se puso en marcha un amplio operativo de salvamento, para lo cual se movilizó, prácticamente a todas las unidades de que disponía la marina revolucionaria en esa parte de la costa cubana; para que te hagas una idea de la envergadura del dispositivo de auxilio, voy a enumerar los buques y medios aéreos puestos en marcha: Guardacostas 108, las lanchas números 9, 10 y 11 del servicio de vigilancia, el buque patrullero escolta No. 202 Siboney, la fragata Máximo Gómez, la lancha de los prácticos del puerto del Mariel, un remolcador del Arsenal de Casablanca, el buque escuela bucero SS-10, el guardacostas No. 14, así como dos aviones y tres helicópteros.

Así mismo, al día siguiente se sumaron otros efectivos navales de la marina de guerra y junto a ellos colaboraban varios buques de la marina mercante y barcos pesqueros, hasta se sumaron a la búsqueda yates turísticos. Esta amplia operación se prolongó por más de diez días y se realizó una búsqueda por mar y aire desde la situación que habían apuntado en la llamada de socorro. El barrido se efectuó tanto hacia la costa como en mar abierto, el perímetro cubierto abarcó más de mil millas cuadradas, pero en esa intensiva búsqueda no encontraron ningún indicio o restos del buque, por lo que desistieron y dieron a los 17 miembros de la tripulación como desaparecidos. Pero siempre quedó la incertidumbre entre los escépticos, quienes se hacían una serie de preguntas a las que nadie dio ninguna explicación, una de ellas fue:

¿Por qué un Capitán de Corbeta, que desempeñaba importantes cargos dentro del organigrama de la marina, tanto de guerra como mercante, ejercía la jefatura de un buque de tercera categoría?

Otras de las cuestiones planteadas eran:

¿Por qué no se había encontrado ningún resto de la embarcación?

El exagente interpeló a Jin:

¿Crees que es posible no encontrar ningún resto?

Jin comenzó diciendo:

Lo que me extraña es que no hayan encontrado ningún tipo de restos, en la marina mercante de la mayoría de los países está prohibido que se arrojen basuras al mar, además, en la generalidad de los buques existen tanques decantadores para recibir las aguas fecales y los residuos de las sentinas que contienen pequeñas cantidades de hidrocarburos, por lo que me extraña muchísimo que en la búsqueda se hayan encontrado resto de combustibles o aceites de máquinas.

Nuestro tertuliano, para terminar con este caso, manifestó:

Tengo otra teoría que estoy barajando, pero me quedo con ella, en un próximo encuentro te la contaré, pues estoy pendiente de recibir una información desde México que puede que me confirme mi hipótesis.

Jin le dijo. Adelántame algo y no me dejes con la incertidumbre.

Mi teoría es que desertaron y están refugiados o en México o en algún país centroamericano, pero estoy esperando una confirmación desde el País Azteca.

Prosiguió nuestro hablante contando otras significativas huidas, pero de algunas mantenía sus reservas:

En el primer caso fueron cinco hombres, supuestamente anticastristas, los que se apoderaron de una lancha de pesca de la Cooperativa Pesquera de Varadero, perteneciente al INRA, pusieron rumbo a Florida y consiguieron llegar sin ningún contratiempo, a pesar que en esas fechas la vigilancia era constante y si las patrulleras de la marina revolucionaria los avistaban los ametrallaban sin previo aviso.

Otro de los casos de los que mantengo mis dudas fue la de un buque español que salió de La Habana hacia La Guaira donde según se supo posteriormente, viajaban una serie de pasajeros cubanos a bordo que a su llegada a dicho puerto pidieron asilo político; lo extraño de este hecho era que para salir de Cuba, en esa época, los cubanos necesitaban un salvoconducto de las autoridades cubanas y además debían cumplir ciertos requisitos. Por el contrario, si eran descendientes de españoles, sus familiares en España tenían que reclamarlos y pagar una cantidad a las autoridades de emigración. Pero si viajaban como polizones la cuestión sería más problemática, porque primero debían traspasar la barrera que suponía la custodia de los muelles, y esto no era fácil, luego debían burlar la vigilancia de los milicianos que estuvieran montando guardia en el buque, además debían permanecer ocultos y no ser detectados por los tripulantes, durante el registro rutinario que se realiza a bordo. Por otra parte, si hubiesen estado refugiados en la embajada venezolana, ya viajarían con la condición de asilado político y con el correspondiente salvoconducto, de ser así no les haría falta nada más, me imagino que esta historia debía tener algo más escondido.

Un caso parecido al anterior fue el protagonizado por varios polizones de un buque de carga norteamericano que pidieron asilo político al llegar a los Estados Unidos, lo extraño de este caso fue que desde hacía más de un año ningún buque de esa nacionalidad recalaba en puertos cubanos debido al embargo, y menos después de la invasión de Girón; pero si estos cubanos fueron recogidos en el mar, ya no eran polizones, sino náufragos.

La última crónica la protagonizaron una serie de jóvenes, presuntamente combatientes anticastristas, que se apoderaron de una avioneta con identificación cubana y volaron hasta Key West, según le manifestaron luego a las autoridades estadounidenses para eludir la cárcel comunista.

Todas estas historias hacen desconfiar hasta al menos escéptico, pues si las comparamos con hechos e informaciones que posteriormente llegaron a las altas instancias de los organismos de inteligencia cubanos, no cabe duda que hacen pensar a cualquiera de que se estaban produciendo esas infiltraciones.

Carlos hizo un pequeño alto en su disertación pero prosiguió relatando más acontecimientos de estas huidas:

Son innumerables las salidas de cubanos desde los diversos puntos de la costa, especialmente los más cercanos al litoral floridano, muchos fueron los que se aventuraron a cruzar el peligroso Estrecho de Florida, en todas estas escapadas se abrigaba la esperanza de ganar la tierra prometida y la libertad. Fueron muchos los que lo consiguieron pero otros sucumbieron en el intento, unas veces ametrallados por las patrulleras del régimen y otras porque sus frágiles embarcaciones zozobraban, con ello muchos fueron los que se ahogaron y otros fueron devorados por los tiburones, tan frecuentes por esos mares. La mayoría de las evasiones se producían por el occidente de Cuba, ya que ese lugar les conducía directamente a los Estados Unidos, pero también hubo otras huidas a las islas cercanas como La Española, siendo su punto de arribada las costas haitianas, el objeto que perseguían por esas latitudes era ganar las tierras dominicanas. Algunos optaron por Jamaica, aunque en esa isla, con administración británica, la cuestión de asilarse no era tan sencilla. Otro de los lugares a los que también llegaron cubanos fue a Las Bahamas. También se tiene constancia de que frágiles y precarias embarcaciones fueron arrastradas por las corrientes marinas a muchas millas mar adentro del Golfo de México, aunque como esa ruta era muy transitada por buques de diversas nacionalidades, muchos fueron los rescatados; aun así, al no tener constancia del número de huidos, es difícil aventurar una cifra de desaparecidos.

Después de estos hechos narrados por nuestro tertuliano, la conversación derivó hacia la desconfianza que albergaban algunos exiliados en los diferentes países que les daban cobijo y amparo, por la posibilidad que se encontraran espías entre ellos

Carlos mantenía sus sospechas, sobre todo si se tenía en cuenta el comportamiento y algunos hechos que se desarrollaban a las pocas semanas de la llegada de estos refugiados a su destino. Él por la aptitud que mostraban, los consideraba infiltrados castristas,  te voy a referir algunos sucesos que tuvieron lugar en algunas de esas naciones, para que puedas juzgar por ti mismo.

El gobierno boliviano dio a conocer un informe de su policía dónde demostraba que cubanos comunistas estaban preparando a grupos guerrilleros en diversas regiones del altiplano boliviano, a la agentes le constaba que habían accedido al país como refugiados.

Otro hecho, esta vez ocurrido en Venezuela, demostraba la implicación de agentes cubanos infiltrados como exiliados; estos robaron el automóvil del representante diplomático de los Estados Unidos en ese país y una vez que realizaron la substracción de documentos lo incendiaron para no dejar huellas. Posteriormente, se celebró la Conferencia de Punta del Este en Uruguay, la que albergó a la Reunión Extraordinaria del Consejo Interamericano Económico y Social (CIES), allí se realizaron una serie de propuestas que presentó el representante del gobierno del presidente Kennedy, donde recogían los siguientes temarios: “a) Planes para el Desarrollo Económico y Social, b) integración económica para América Latina, c) Problemas de los mercados de productos de exportación, d) examen anual, e) Información y relaciones públicas”; la repuesta por parte de los países latinoamericanos fue muy positiva, la oposición y las criticas vinieron del Che Guevara, quien representaba los intereses cubanos. En su exposición se concentró en atacar a la nación presentadora de la proposición, además de alabar todo lo que había realizado la revolución cubana por su pueblo en el poco tiempo que estaba en el poder, también dio a conocer unos documentos que ponían en duda la presunta sinceridad de los planteamientos estadounidenses. Sin embargo, en realidad esos escritos sustraídos en Caracas, no reflejaban la propuesta norteamericana, solo el estudio y evaluación que ha-bían realizado los analistas destacados en esa sede diplomática, y lo que ponían de manifiesto eran las verdaderas intenciones de Cuba para extender las guerrillas al resto del Continente.

A las pocas semanas de la reunión de Punta del Este se sucedieron una serie de hechos en varios países de Centro y Sudamérica que terminaron en protestas diplomáticas ante las sedes de las delegaciones cubanas, de igual manera, varios embajadores fueron llamados a consulta por sus respectivas naciones.

Pero si me lo permites, te voy a narrar el peor incidente de esa época, comparable a lo de Playa Girón, fue todo un “bluf” donde se vio involucrado el gobierno argentino, de estos hechos existen dos versiones, cada una dependía de donde procedía la fuente.

Una versión trataba sobre la conspiración urdida por Cuba para incrementar las guerrillas en esa nación y la otra, provenía de fuentes cubanas y se inspiraba en una intriga de la CIA.

En la primera interpretación, los mayores actores fueron los señores de la Torre y Bravo, cónsules cubanos en la República Argentina, quienes pidieron asilo político en esa nación, llevándose consigo una serie de documentos que comprometían e involucraban al régimen cubano en la organización de revueltas e instrucciones para establecer en ese país campamentos secretos de adiestramiento de guerrilleros, además debían acelerar el espionaje militar, provocar sabotajes, fomentar la agitación en los sindicatos e incitar a los militares argentinos de tendencia izquierdista para que iniciaran una sublevación y tomaran el poder. Posteriormente esos documentos serían llevados a Miami, al poco tiempo se presentaron en Florida varios militares del Ejército Argentino para reunirse con el representante del Consejo Democrático Revolucionario de Cuba y le solicitaron la posibilidad de ver esos documentos, estudiarlos y si era posible se le facilitaran una copia autentificada de los papeles que en su momento habían sustraído los diplomáticos cubanos, con ello querían demostrar que se estaba perpetrando una conspiración que ponía en peligro la paz y concordia de que gozaban los ciudadanos de este país sudamericano.

En esos momentos Carlos hizo un pequeño paréntesis, como si estuviera pensando lo que iba a decir, pero de inmediato siguió con su relato:

Ahora te voy a referir lo expresado por el representante del Frente Revolucionario Democrático, cómo esta trama llegó a la prensa. El doctor De Verona convocó una rueda de prensa en Miami para tratar este asunto, así mismo se hizo acompañar por el asilado cónsul cubano de Argentina, don Vitalio de la Torre, quien se encargó de leer algunos de los documentos detraídos de la Embajada de Cuba en Buenos Aires, con su lectura se pudieron constatar las intenciones de la política del régimen cubano para con Latinoamérica. Después de la rueda de prensa, un importante diario de Florida en su versión en español, saco a la luz algunos de los propósitos que albergaban los dirigentes rebeldes de La Habana: “Intervenir directamente en la política interior de la República Argentina, tratando de provocar la subversión de las Fuerzas Armadas, la quiebra de la economía nacional, el resquebrajamiento de la moral en el Parlamento, la perturbación en los centros de alta enseñanza, la intensificación de la lucha entre obreros y patrones, lanzando a los primeros a una campaña suicida contra los centros de trabajo, donde libran su subsistencia, a la preparación del terreno propicio para exportar la odiosa doctrina marxista-leninista hacia ese país”.

La otra versión era más retorcida y reprochaba la acción de estos diplomáticos cubanos, pero omitía la repulsa que estos demócratas sentían hacia lo que estaba sucediendo en su tierra. Todo empezó cuando un dirigente socialista argentino se hizo con el triunfo para un puesto en el Senado de la Capital Federal de Argentina. El nombre de este político era Alfredo Palacios, realizó su campaña electoral con un marcado tinte revolucionario y con las ideas emanadas del castrismo para el beneplácito de los comunistas y de los jóvenes de la capital, en quienes los milicianos cubanos había despertado un espíritu de rebeldía, pero no así en los militares argentinos que, por su formación castrense, no admitían esos planteamientos, y esos pensamientos, especialmente los de la juventud bonaerense. Para agravar aún más la situación que se estaba viviendo en Argentina en esos momentos, el Che Guevara realizó una visita al presidente Frondizi, tal encuentro se mantuvo en secreto, lo que no fue del agrado en los cuarteles argentinos, que exigieron al alto mandatario una explicación de lo tratado en esa reunión, con ello se pudo observar el ambiente de desconfianza que se vivía en esos días en la Patria de San Martín, y ello se podía palpar en el ambiente político y militar.

Una interpretación muy interesante de los hechos que se estaban cocinando entre bambalinas por esas fechas la hizo un periodista bonaerense el diario El Clarín, donde apuntaba, refiriéndose a los papeles sustraídos por los diplomáticos cubanos, a una conspiración entre la CIA, los exiliados cubanos y algunos elementos militaristas argentinos, pero lo mejor será transcribir la crónica tal y como la expuso ese periodista del diario bonaerense.

“En 1961 la CIA, los exiliados cubanos y los agentes de la inteligencia militar montaron un formidable bluff para poner en aprietos al presidente Frondizi y preparar su derrocamiento, que ocurrió poco después. En septiembre de 1961, apenas un mes después de que Ernesto Che Guevara visitara en Buenos Aires al presidente Arturo Frondizi, se desató una corrosiva operación de inteligencia destinada a demostrar que existía un plan de Cuba para desestabilizar al gobierno argentino. La misma visita del Che resultaba, según el supuesto plan, una pieza de este puzle, lo que parecía innegable a la vista de las reacciones que el encuentro había provocado entre los militares argentinos. Corrían tiempos de Guerra Fría y entonces Guevara resultaba un frío provocador que solamente había buscado con su visita irritar a los militares argentinos para que estos dieran su golpe. El episodio pasó a la historia diplomáticamente como el Caso de las Cartas Cubanas y, a pesar de que la documentación fue cuestionada desde el primer momento por el gobierno argentino, contribuyó al desgaste de Frondizi y sin duda fue útil al propósito de romper las relaciones de Argentina y Cuba, en 1962. Ese mismo año, cuando Frondizi fue derrocado, la impostura de las Cartas Cubanas volvió a ser mencionada entre las causas de desconfianza que, una vez más, llevaron a los militares al poder”.

Todo ello llevó a una tremenda confusión donde solo las dos posturas supieron lo que realmente ocurrió.

Continuó Carlos con la exposición de otros hechos, los sucesos acaecidos en los meses siguientes al desembarco de Playa Girón y los primeros meses del año 1962, en ellos proseguía el exilio de cubanos que se sentían perseguidos y de todos aquellos que se les hacía imposible vivir sin libertad y en un ambiente de terror. Por otra parte, las autoridades cubanas seguían otorgando salvoconductos para salir de Cuba a las peticiones que le formulaban las embajadas. Los buques españoles de pasajeros salían prácticamente, con todas las plazas cubiertas desde La Habana.

A continuación se hizo referencia a la desconfianza que los exiliados tenían sobre algunos de los pasajeros, que al igual que ellos, también se marchaban de la Isla.

Entonces Jin manifestó:

Efectivamente, en los múltiples coloquios en los que he participado, algún tertuliano me apuntó la posibilidad de que podría encontrarse entre los viajeros espías o chivatos de Castro. Pero yo tomaba todas las precauciones, pues  antes de invitarlos a la mesa de la tertulia, le solicitaba al Sobrecargo que me informara de los posibles compañeros de mesa, ya que él manejaba los pasaportes y antecedentes los pasajeros.

Por esas fechas fueron muchos los que se marchaban de la mayor de las Antillas, los medios que empleados siempre tenían que ser marítimos o aéreos. La escapatoria por mar se podía catalogar de dos tipos: los que partían en precarias embarcaciones, en muchos casos improvisadas, exponiendo su vida a los caprichos del océano y los que empleaban para su huida alguna embarcación que pudieran incautar, fuera esta de pesca o de recreo; en la mayo-ría de las veces estos últimos no eran detectada ni perseguidos por las fuerzas armadas. Cuando estos acontecimientos tenían lugar existía una teoría que mantenían los representantes de los exilados creían que uno o varios de los agentes secretos preparaban a un grupo de desesperados que estuvieran deseando abandonar Cuba y les facilitaban la huida, incluyéndose alguno de ellos en el grupo, además, de esa manera se ganaban la confianza de los beneficiarios, que al llegar a los Estados Unidos contaban su aventura y vanagloriaban a sus supuestos salvadores, estos a su vez encontraban la colaboración y su integración total en el grupo de asilados.

También quiero recordar que algún grupo había salido de la isla introduciéndose como polizones en buques atracados en puertos cubanos cuyo destino fuera naciones del Continente Americano, aunque esta cuestión era muy difícil, ya que las autoridades cubanas mantenían una estricta vigilancia de entrada y salida en el puerto y en los propios buques. Aun así exis-tían buques de bandera de conveniencia donde era posible realizar esta práctica, especialmente si estaban amparados por las propias autoridades cubanas.

Los huidos por avión solo tenían la posibilidad de escapar con alguna avioneta que ellos mismos pilotaran, así mismo se dieron algunos casos en que secuestraron un avión comercial, en la mayoría de las ocasiones los desviaban a aeropuertos norteamericanos, pero las autoridades estadounidenses no estaban conformes con estas prácticas.

Y con esta última referencia concluyó Carlos su relato.

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