El relato de su amigo Arthur de Nueva York (nueva entrega de V. M. Bongutz)

UN PUENTE SE DERRIBÓ, OTRO SE ESTÁ CONSTRUYENDO (1960/2014). Nuevo libro de V. M. Bongutz!!!
UN PUENTE SE DERRIBÓ, OTRO SE ESTÁ CONSTRUYENDO (1960/2014). Nuevo libro de V. M. Bongutz!!!

El relato de su amigo Arthur de Nueva York. Nueva entrega del libro de V. M. Bongutz: Un puente se derribó, otro se está construyendo (1960/2014).

 

 

La siguiente comunicación que recibí de Jin fue pasado un mes de la reunión de Barcelona, en su mensaje se refería a un encuentro que tuvo con su amigo Arthur de Nueva York, este era el contenido de su escrito:
Tal y como comentamos en nuestra última reunión te envío las impresiones que saqué de mi encuentro con mi amigo Arthur en Nueva York. El propósito de la misma era analizar cómo se iban a desarrollar los acontecimientos venideros entre los dos ejecutivos después de los extendidos rumores de la conciliación y, por otra parte, ponerme al día sobre las opiniones, por un lado de los exiliados y por la otra la de algunos conocidos mutuos que aún nos quedaban en La Habana.

Además era importante entender todos los datos desde el comienzo y, cómo no, sin olvidar los sufrimientos de los habitantes de la Isla durante los más de cincuenta años en los cuales se han encontrado bajo la dominación del castrismo. Para ello me propuse reunir y contrastar todas las crónicas que me había enviado mis diversos amigos y que había recibido durante todo ese tiempo.

Antes de entrar en detalle, el propio Jin quiso hacerme un breve currículo de su amigo neoyorquino: Arthur es letrado, hijo de mi amigo y abogado Gómez Smith, quien residiera en Nueva York desde que se asiló, ejerció la abogacía hasta su jubilación, pero por desgracia falleció hace un par de
años, aunque su descendiente continuó la amistad conmigo, ya que lo conocía desde niño, además a lo largo del tiempo se convirtió en uno de los principales estudiosos de la situación cubana de toda esa época. Por lo que sin mayor demora te voy a relatar la crónica sobre lo que me contó Arthur en nuestras tertulias.

Así comenzó Jin su narración: En una de las visita a la ciudad de Nueva York, me encontraba hablando con Arthur sobre los rumores que circulaban sobre el posible restablecimiento de relaciones entre los Estados Unidos y Cuba y, a mi pregunta sobre ese tema, él me respondió que eran ciertos, por lo que le propuse me diera su opinión sobre el particular y me relatara la evolución experimentada desde la crisis de los misiles hasta los momentos en los que están circulando estas habladurías; además le pregunté que cómo era posible que se produjera un hecho de esa magnitud, pues toda la política de los anteriores presidentes estadounidenses, en referencia a Cuba, no había variado exceptuando algunos mínimos
cambios.

Ante mi petición, mi amigo me manifestó que me iba a aportar una serie de relatos que había reunido a lo largo de los años y otros que le fueron enviando algunos parientes cubanos que aún le quedaban en la isla, otros datos los obtuvo en los propios Estados Unidos, y algunos más procedían
de los diferentes países donde residen varios de sus amistades.

Pero antes de entrar en profundidad en el relato de Arthur, nuestro protagonista quiso aclararme el desarrollo de su aprecio por este neoyorquino: Para definir la relación de amistad con este amigo, te diré que conocí a su padre en Barcelona el señor Gómez Smith, abogado de Nueva York, allá por los años sesenta, en el domicilio de mi buen amigo don Alberto, quien fuera profesor de la Universidad de La Habana y tuvo que exiliarse en España, pues de permanecer en Cuba se hubiera jugado la vida. Después de ese primer encuentro con este señor en la Ciudad Condal, continué cultivando su amistad, así como con toda su familia, y en más de una ocasión tuve la oportunidad de disfrutar alguna estancia en su domicilio de la urbe neoyorquina. Con posterioridad, y después del fallecimiento del señor Gómez Smith, esa amistad continúo con el resto de la familia, especialmente con su hijo Arthur.

Sigue nuestro exmarino hablando de su amigo: El hijo prosiguió con la tradición familiar, por lo que también estudió leyes y continuó con el
bufete de su padre establecido en ese Estado Norteamericano, pero, al igual que el resto de la familia, siempre se interesó por las cuestiones de la tierra de sus antepasados, y por lo tanto compartía conmigo el mismo interés sobre la tierra cubana, por lo que eran constantes las cartas y llamadas telefónicas donde nos contábamos las incidencias que se iban produciendo año tras año en ese devenir cubano. De esas comunicaciones y otras tantas tertulias me mantuve al tanto de los sucesos acaecidos durante los años posteriores a la crisis de los misiles, primero con el padre y luego con su hijo Arthur, así mismo con otros muchos exiliados, fui reuniendo un dossier muy amplio sobre la política llevada a cabo durante esos cincuenta años en los que se ha mantenido la revolución castrista en la Tierra de Martí.

Con anterioridad, nuestro protagonista me había aportado una serie de comentarios y crónicas, las cuales reflejé en la novela titulada “PUDO SER UN UNDERCOVER”, entre ellos se nombraba la instalación de una serie de establecimientos penitenciarios que fueron ubicados en antiguos
ingenios azucares de los arrebatados a las empresas estadounidenses, después de haber sufrido la incautación y el control de estos ingenios por parte del gobierno revolucionario, estas fábricas azucareras posteriormente fueron abandonadas y se convirtieron en improvisados campos de
detención, donde se impartía la reeducación a los disidentes, desde esos tiempos se les denominaba “Unidades Militares de Ayuda a la Producción” (UMAP), aunque se ratificó de manera oficial en 1964. En estos disimulados campos de concentración, a similitud de los instalados en la Unión Soviética se sometía a los reclusos a una rehabilitación en la doctrina marxista, a los que no estaban por la labor se les aplicaba un trato vejatorio, y a los que seguían firmes en su postura se les administraban procedimientos psiquiátricos, que como decía un doctor cubano, amigo de Jin, “los
que devolvían a sus familiares los podían considerar bobitos”.

En estas “Unidades” estaban recluidos, además de los políticos contrarios al régimen y los contestatarios al mismo, los jóvenes que no tuvieran aprecio o no expresaran simpatías por la revolución cubana, así mismo encerraban a los homosexuales mezclados con religiosos y, para completar la dotación, incluían a criminales peligrosos, a quienes les ofrecían mejoras en el trato o
reducción de las penas si intimidaban a los presos políticos.

Cuando las denuncias de algunos familiares y las crónicas de periodistas independientes, que consiguieron escapar de la Cuba fidelista, llegaron a la opinión pública mundial crecieron las protestas en multitud de países ante estos atroces “Campos de Concentración”, por lo que se incrementó la presión mundial sobre estas prácticas y se repudió a esos lugares de horror en los que se encontraban sometidos esos seres humanos. Las críticas tuvieron su efecto y sobre el papel se anunció la clausura de esos lugares.
El régimen de La Habana, solo realizó un maquillaje, pues a los jóvenes que no estaban de acuerdo con los planteamientos revolucionarios los mandaban obligatoriamente a los cuarteles y de allí a integrar las columnas guerrilleras que mantenían operativas en diversos países con la finalidad
de imponer por la fuerza la doctrina marxista-leninista. A los disidentes de mayor edad les aplicaban condenas de trabajos forzados, después de haber pasado por juicios amañados con acusaciones falsas que siempre desembocaban en este tipo de condena, y con ello le daban la apariencia de
legalidad ante la opinión pública internacional.

Una vez pasada la Crisis de los Misiles, y después de que se aplacaron los ánimos de los Castro, estos comprendieron que con el acuerdo llevado a cabo por las dos grandes potencias se blindaba cualquier intervención exterior que pudiera poner en peligro su revolución, y por tanto tenían las
manos libres para imponer a su antojo las prácticas bolcheviques que les apetecieran, pues no iban a encontrar ninguna oposición ni dentro ni fuera de la Isla. En los primeros años procuraron afianzarse en el poder, una vez lograda esta primera etapa comenzaron a incautarse de todos los bienes y posesiones de los anteriores mandatarios, a través de un organismo creado ex profeso para recuperar, según ellos, los bienes malversados por el anterior régimen batistiano. Posteriormente vendría la apropiación de las grandes empresas extranjeras. Concluida esa fase, y con el convencimiento que después de la Crisis de Octubre y del acuerdo de no intervención llegado a cabo por los Estados Unidos y la Unión Soviética, prosiguieron con su política de incautaciones y para ello pusieron en marcha la denominada “Ofensiva Revolucionaria”. Esta operación comenzó en marzo de 1968, la misma consistía en despojar a todos los cubanos de su modo de vida, con ello se expropió de manera masiva todos los establecimientos, que estaban en poder de los ciudadanos convirtiéndolos en meros dependientes del Estado.

Las consignas que se esgrimieron se centraron en la lucha contra el capitalismo y el resurgir de una nueva época que les llevaría a diseñar un nuevo modelo de sociedad.

El balance de esta operación se pudo apreciar en pocos meses al destruir el tejido empresarial, cuya consecuencia fue la escasez de todo lo básico para la subsistencia de la población y un deterioro de los servicios fundamentales que debía prestar el estado a la ciudadanía. Inclusive, el
nuevo régimen estudió la posibilidad de suprimir la circulación de la moneda en el interior de la isla, y que los ciudadanos manejaran cupones emitidos por el gobierno.

En el informe de Arthur, personas allegadas a su familia, que aún permanecían en Cuba, le iban remitiendo informaciones en las cuales le ponían de manifiesto estos manejos del ejecutivo cubano, en ellas se reflejaba el descontrol y el desorden que imprimieron a todos estos hechos que ni siquiera eran entendidos por los ciudadanos pertenecientes al bloque de naciones del Telón de Acero que residían en la Isla, y ponían en duda que tales prácticas fueran beneficiosas para imponer un socialismo en esa tierra, pero la irracionalidad y los experimentos políticos se habían adueñado de las mentes de los máximos responsables de la revolución. Con estas políticas económicas solo consiguieron implantar un racionamiento espantoso sobre los productos alimenticios y los servicios de subsistencia. Pero la idea de los mandatarios cubanos era preservar a cualquier precio la
imposición del socialismo radical en la Tierra Mambisa y que el único propietario fuera el estado, con lo que, de esa manera, se adueñaba de vidas y haciendas. En la comunicación, Arthur proseguía con su relato social de la década de los 60: Corría el año 1968 y por ese entonces aparecieron algunas críticas sobre la situación planteada con esas disposiciones, refiriéndose al despojo total de cualquier propiedad y la prohibición de que los ciudadanos auto gestionaran pequeñas empresas, sobre todo aquellas orientadas a realizar algún servicio a la población. Esa nueva corriente reformadora llegaba desde algunas de las diferentes naciones europeas que se encontraban tras el Telón de Acero, donde se comenzó a permitir
pequeñas libertades empresariales y se hacía la vista gorda sobre algunas prácticas capitalistas, aunque en la Unión Soviética todavía no se estaban poniendo en práctica. Pero la oposición a esa corriente renovadora las mantenía el ejecutivo cubano desde años antes de que apareciese ese nuevo
pensamiento económico en las repúblicas socialistas de Europa del Este. El mayor opositor a estas prácticas era el Che Guevara, Ministro de Industria y principal artífice del modelo totalitario, y según sus planteamientos la República debía asumir todo el control hasta el más mínimo detalle y
en todas las facetas. Todas estas teorías condujeron a reemplazar la gestión económica imperante.

En la Isla las pequeñas y medianas empresas que aún ejercían su propia gestión en la década de los 60 fueron sustituidas por las hipótesis políticas que profesaban los dirigentes revolucionarios, ya que según sus pensamientos estaban influenciadas por la doctrina capitalista, por lo que había que desterrarlas de la ciudadanía cubana a cualquier precio. Por todo ello el ejecutivo eliminó todo vestigio de lo que consideraran perjudicial para sus intereses.

Al poco tiempo, algunos dirigentes se percataron de que ese modelo no aportaba nada positivo a la economía de la nación y cuestionaron las teorías impuestas, pero los políticos más radicales del gobierno los tacharon de contrarrevolucionarios y consideraban que se habían apartado de los
planteamientos de los principios de la causa, estas acusaciones fueron suficientes para que cayeran en desgracia sus promotores, apartándolos de todo cargo público e inclusive, muchos de ellos fueron enviarlos a cumplir una rehabilitación en las unidades de trabajo forzado.

A pesar del fracaso de estos planes implantados por el ejecutivo cubano, comprobables a simple vista por cualquier visitante a la Isla, donde podían observar las penurias por las que estaba pasando la población, los mandatarios no tenían en cuenta las quejas y lamentos de la ciudadanía, por el contrario, incrementaban la represión y perseguían a cuantos osaran poner en duda sus planteamientos. Pero debemos añadir que en lugar de realizar algunas reformas que pusieran remedio a estos sufrimientos, como contrapartida aplicaban otras teorías más descabelladas que iban en contra de cualquier medida renovadora. Por esas fechas se suprimió la mayoría de las fiestas tradicionales, como la Navidad, sin embargo consideraban como una gran efemérides la conmemoración del ataque al Cuartel de Moncada.
Prosigue el relato del abogado neoyorquino y se adentra en el proceso vivido por el pueblo cubano: Otro de los ítems de la revolución cubana que con más ahínco proclamaban sus dirigentes era declarar la debilidad de carácter a cualquier individuo o grupo que profesara cualquier tipo de
creencia religiosa, por lo que muchos ciudadanos se veían discriminados a la hora de conseguir un empleo o el que lo poseía tenía muy difícil cualquier ascenso en su vida profesional. De igual manera, los jóvenes y no tan jóvenes que pretendieran estudiar o progresar intelectualmente y se les
considerara creyentes de cualquier tipo de religión, automáticamente eran catalogados como individuos con debilidad ideológica y quedaban excluidos de cursar estudios, aunque los cubanos, con su singular ingenio, procuraban paliar esas exigencias.

A pesar del acuerdo específico que habían firmado las dos grandes potencias, después de la Crisis de Octubre, de no invadir la isla por parte de fuerzas estadounidenses o apoyar a grupos militares de disidentes cubanos cuya finalidad fuera atacar la integridad del territorio isleño, en 1970 se protagonizó un asalto a las costas cubanas con el desembarco de fuerzas de cubanos anticastristas que mantenían el propósito de liberar a la Tierra de Martí de la tiranía comunista que mantenía oprimido al pueblo cubano. En los primeros combates que se produjeron en suelo cubano murió Vicente, quien ejercía como jefe de esa fuerza, posteriormente fue capturado Luís Aurelio, a quien los milicianos castristas fusilaron de inmediato; después de estos hechos y ya avanzado el mes de septiembre muere en uno de los múltiples combates José Rodríguez, quien se había hecho cargo de la jefatura del grupo combatiente, a partir de ese momento el resto de los luchadores por la libertad de Cuba fueron cayendo en diversas escaramuzas o fueron hechos prisioneros para terminar condenados a 30 años de cárcel.

Como en todas las revoluciones bolcheviques, en Cuba no podía faltar el protagonizar una “Revolución Cultural”, esta se produjo al principio de 1971 y con ella se aprovechó la oportunidad para realizar una “limpia” de todos aquellos individuos en los que se les hubiera detectado cualquier
desviación ideológica, al mismo tiempo esto sirvió para dictar nuevas normas de control y endurecimiento de la censura, además se efectuaron purgas sobre escritores y artistas que resultaran contestatarios a la revolución, así mismo se prohibieron las novelas y obras de importantes
pensadores de todos los tiempos, por lo que la censura se recrudeció en todo el ámbito nacional.

En esa década de los años 70 se produjeron algunos hechos importantes que cambiaron o dieron lugar a otros pensamientos en la isla. Un suceso luctuoso se produjo en mayo de 1972 con la muerte de Pedro Luís Boitel, quien fuera líder estudiantil de la Universidad de La Habana en tiempos de la revolución. A pesar de que renunció al liderato en la Federación de Estudiantes Cubanos en favor de un comandante de la revolución, Pedro siempre mantuvo una gran popularidad en los medios académicos, lo que molestaba al régimen, por lo que lo encarcelaron con pretextos infantiles e
hicieron que permaneciera muchos años en presión, desde la cárcel reclamaba el trato que se dispensaba a los presos políticos y al no ser atendidas sus múltiples reivindicaciones sobre estos problemas, protagonizó una huelga de hambre durante 53 días que le llevó a su defunción.

Después del fallecimiento de Pedro Luís se produjeron otras protestas de distinguidas personalidades sobre la actuación y tratamiento que se dispensaba a los disidentes cubanos, fueran estos anticastristas o meramente contrarios a algunas de las medidas implantadas por los
gobernantes revolucionarios, a todos ellos le aplicaban el mismo procedimiento acusador y acababan con sus huesos en las cárceles. Uno de esos marxistas contestatarios fue el profesor Ricardo Bofill, quién cumplió penas de cárcel por recriminar los planteamientos provenientes del
ejecutivo cubano, una vez finalizada su condena fundó el Comité Cubano en Pro de los Derechos Humanos y precisamente en esta organización nació el movimiento disidente dentro de la Tierra Mambisa.

La opresión del régimen continuaba sobre la ciudadanía, lo que provocaba el rechazo por parte de la opinión pública mundial por los métodos empleados, esta constante repulsa llevó al gobierno cubano ha implementar una nueva Constitución, la misma estaba inspirada por los designios de la
URSS, pero se añadían ciertas particularidades caribeñas, con ello pretendían dar la impresión al resto del mundo de una normalización en el trato hacía los ciudadanos y aparentar cierta legalidad en los procesos judiciales. Al mismo tiempo, las universidades y las escuelas técnicas graduaban a miles de estudiantes y ello lo atribuían a sus planes de educación y a la gratuidad de la enseñanza en todos los niveles. Esos miles de egresados, especialmente los del área de salud, los distribuían por
toda la geografía nacional para atender los requerimientos poblacionales, especialmente en los lugares donde imperaba mayor grado de necesidad, lo que les servía para pregonar a los cuatro vientos los logros de la revolución socialista.

Mientras todos estos hechos ocurrían en la Tierra de Martí, los Estados Unidos, fieles al compromiso que habían adquirido de no intervención en los asuntos cubanos, e influenciados por cierta propaganda de los voceros cubanos, emprendieron un tímido acercamiento al régimen de La
Habana. Este hecho sucedería durante el mandato del presidente Jimmy Carter y con ello se abrieron negociaciones con el fin de mejorar las relaciones entre ambos países que se habían interrumpido a principio de los años sesenta. Mediante esta apertura se consiguió instalar unas
oficinas en la capital de ambas naciones, cuya finalidad era el conseguir una mayor fluidez en los intereses mutuos. Pero esta iniciativa, que albergó nuevas perspectivas para muchos de los exiliados y llevó alguna esperanza a los reprimidos habitantes de la isla, se vio truncada al inmiscuirse Cuba
en la guerra que se estaba librando en Angola y en Etiopía, apoyando los postulados marxistas que se debatían en esas naciones. Para complicar aún más toda esta cuestión, Cuba se comprometió en participar en esta confrontación y para ello envió a los frentes de batalla miles de soldados cubanos, así como movilizó a cientos de médicos y técnicos sanitarios para enviarlos a las zonas de combate.

Aquel que se negaba a cumplir la orden de traslado era catalogado de traidor a la patria, si este hecho se producía, perdía su modo de vida, si es que lo tenía, y pasaba a integrar el gran espacio de la miseria en que vivía el resto de la ciudadanía.

Para continuar con estos sucesos y otros que se produjeron posteriormente, nuestro protagonista se apoya en una serie de cartas que fue recibiendo a lo largo del tiempo de su amigo Arthur, donde le narraba los principales hechos ocurridos en Cuba en la etapa de la década de los años ochenta y
de esas crónicas hemos sacado lo siguiente: A principios de 1980 se protagonizó una salida masiva de exiliados de la isla, ello fue debido a
las malas condiciones de vida que se estaban produciendo en la Cuba de ese tiempo, todo ello fue consecuencia del desgaste económico que trajo la participación cubana en las guerras de África.

Eran cientos los ciudadanos que literalmente invadían las embajadas acreditadas en La Habana para solicitar asilo político, pero otros miles se aventuraban a cruzar el peligroso Estrecho de Florida con el fin de ganar la costa norteamericana, así mismo las protestas se hacían sentir en todo la geografía isleña. Estas quejas se iniciaron cuando un grupo de cubanos se apoderó de un bus público y lo precipitó contra la verja de la Embajada de Perú en la capital habanera, con el fin de solicitar asilo, ese fue el detonante que precipitó los hechos que se producirían posteriormente, las autoridades
cubanas exigieron la devolución inmediata de los infractores, pero ante la negativa de entregar a los asaltantes por parte de la sede diplomática, y como el gobierno peruano había concedido protección a los asilados, Castro, en un acto de soberbia y para poner en un aprieto a las delegaciones
diplomáticas acreditadas en La Habana, hizo una manifestación públicamente: “todo el que quiera asilarse en esa embajada puede hacerlo sin temor a represalias”. Ante tal declaración se produjo una avalancha de ciudadanos deseosos de abandonar el país que ocuparon todas las dependencias de la embajada. Aquí los cálculos de Fidel le fallaron y lo que él pensaba que pondría en aprieto a los peruanos se le viró en su contra; para enmendar ese fracaso, refrendó una nueva orden debido a las
críticas que se venían vertiendo en los medios de comunicación de Miami, por lo que, refiriéndose a los exiliados cubanos de los Estados Unidos, manifestó: “todos los que quieran recoger a sus familiares pueden atracar sus embarcaciones en el puerto de Mariel y que se lleven a todos los que
quieran”, con esta declaración se produjo lo que se conoce como el “Éxodo de Mariel”, la mayoría de los que emprendieron la huida se residenciaron en el Estado de Florida y según la Dirección de Inmigración de ese estado, el número de exiliados se cifró en más de ciento veinticinco mil.

La impresión muy particular de Arthur sobre esa huida masiva de cubanos hacia los Estados Unidos fue que Castro aprovechó este hecho, por un lado para deshacerse de muchos maleantes que eran sacados de sus abarrotadas cárceles cubanas, y por el otro, consiguió integrar en ese multitudinario flujo a unos cuantos espías para que se incorporaran a la bien surtida red de agentes de inteligencia que los Castro habían conseguido infiltrar en suelo estadounidense.

Después de escuchar las impresiones enviadas por Arthur sobre el Éxodo de Mariel, Jin me leyó otra carta que había recibido posteriormente de su amigo desde Nueva York, en la cual le manifestaba que se había integrado en una fundación de cubanos-americanos que tenía por objetivos combatir al castrismo imperante en la Isla.

Entresacando del contenido de esa carta, pude apreciar que esa organización fue creada por el combatiente Jorge Mas Canosa, este luchador, en su juventud, combatió al régimen de Batista, así mismo se enfrentó a Castro cuando comprobó que la revolución cubana había emprendido el camino del comunismo y que estaban llevando a Cuba a un marxismo total, por esas circunstancias tuvo que exiliarse en los Estados Unidos. Posteriormente engrosaría el contingente de la “Brigada 2506” sufriendo las mismas consecuencias que los demás prisioneros hasta que todos consiguieron la libertad, después de que se hubiera abonado el rescate impuesto por Fidel Castro.

Este anticastrista seguiría luchando en el exilio, pero al mismo tiempo emprendió una carrera empresarial con la que se creó una gran reputación, progresó como empresario y su desahogo económico le permitía apoyar las acciones opositoras al régimen cubano. Este activista cubano, en el año 1981 creó la “Fundación Nacional Cubano Americana” reconocida ampliamente en los Estados Unidos, inclusive recibió el respaldo del presidente Reagan, con este apoyo fundó varios organismos, entre ellos la emisora de radio y televisión Martí que desde sus estudios se trasmitía
información y noticias no solo sobre los lugares donde estaban establecidos los exiliados cubanos sino también cuestiones del interior de la isla, estos noticiarios eran fuertemente censurados por el gobierno castrista y, como no eran del agrado de los dirigentes cubanos, el propio Fidel los apodaba
como “la Mafia Terrorista de Miami”. Posteriormente, desde esa fundación ampliaría sus actuaciones, todas ellas destinadas a derrocar al régimen revolucionario cubano, así mismo prestó una valiosa ayuda a los servicios secretos estadounidenses, pues había establecido su propio sistema
de espionaje que le permitía conseguir información restringida del interior de Cuba. Por otra parte, estas y otras actividades aportaron los medios necesarios para que se fuera organizando una oposición clandestina en la Isla.

Continúa la extensa carta de Arthur, en la que analizaba igualmente la política que se estaba implementando en la Tierra Mambisa durante el quinquenio 1984/1989, con esta nueva actuación crecían las privaciones y restricciones impuestas al pueblo cubano.

El señor Mas Canosa consiente de estos sufrimientos, consiguió que el gobierno norteamericano, presidido por Ronald Reagan, firmase un protocolo migratorio donde se permitía la emigración de cubanos procedentes de la Isla, pero la férrea política impuesta por el gobierno cubano no consentía que abandonasen el territorio cubano todas aquellas personas que hubieran participado directa o indirectamente en el proceso revolucionario o que hubieran pertenecido a algún estamento del
gobierno, fueran estos civiles o militares, así mismo ese impedimento también se extendía a los profesionales y se hacía muy restrictiva, con muchas limitaciones, a los liberados políticos.

También en esa época se produjeron varias deserciones de espías y de oficiales de inteligencia cubana y otros militares de alto rango, algunos de ellos consiguieron escapar hacia los Estados Unidos. Como consecuencia de esas evasiones, el Ministerio de la Defensa Cubano activó un plan para inducir miedo entre los jefes y oficiales de los tres cuerpos del ejército e implementó una serie de acusaciones sobre todos aquellos que considerara más peligrosos para la causa revolucionaria o apreciara en ellos algún signo de rebeldía. Con esta estrategia y falsas acusaciones consiguió fusilar
a unos cuantos y a otros los encarceló por un periodo de treinta años.
Arthur, a lo largo de todo este tiempo, prosiguió enviándole sus impresiones, comentarios y los hechos más relevantes de la Cuba de los años 90, con ellos, nuestro protagonista pudo hacerme una narración de los hechos más sobresalientes ocurridos en esa etapa.

Por esa época se produjo la desintegración de la Unión Soviética y se estableció en esa nación lo más parecido a un sistema democrático, por lo que la ayuda que venía dispensado la URSS a Cuba disminuyó, así como el apoyo y asesoramiento militar del que venía disfrutando el régimen de La
Habana. Los Estados Unidos, consientes de estos hechos, aprobaron y pusieron en práctica ladenominada “Ley Torricelli” con la cual se endurecía el embargo comercial y financiero que se había impuesto desde la crisis de los misiles, aunque por cuestiones humanitarias permitirían la entrada a la isla de medicinas e insumos médicos, pero hicieron una exención con los intercambios artísticos y culturales.

A partir de 1993, las medidas restrictivas y el nulo envío de ayuda procedente de Rusia hizo que la economía cubana se resintiera hasta llegar al colapso, además su deuda externa creció hasta límites insospechados. Por ese motivo el gobierno cubano levantó la prohibición del uso del dólar
dentro de su territorio, lo que ocasionó que muchas familias isleñas recibieran esa divisa de sus familiares y amigos exiliados, con ello la hacienda cubana se nutría de los odiados dólares pero que eran muy necesarios si se quería perpetuar el régimen.

Otra de las cuestiones que puso en marcha el ejecutivo cubano, en ese tiempo, fue la concesión de licencias de explotación en lugares turísticos, con esta medida consiguió que varias cadenas hoteleras de solvencia mundial instalaran nuevos complejos y esto supuso un nuevo salvavidas para proseguir en el poder y mantener a raya a la poca oposición existente en la Tierra de Martí. Como consecuencia de esta avalancha de turistas, resurgió la prostitución a escalas insospechadas, a pesar que en años anteriores, el régimen había anunciado a bombo y platillo que la había erradicado, pero ahora miraba para otro lado, pues este nuevo negocio le permitía la entrada de los ansiados billetes verdes, por lo que la tan aclamada “Conciencia Revolucionaria” implantada años atrás quedaba al
margen y en el olvido.

A pesar de estas nuevas perspectivas económicas, por supuesto, nada de esto llegaba al pueblo llano, pues continuaba la escasez y el racionamiento, pero ese flujo de visitantes trajo como consecuencia otros pensamientos y que los ciudadanos isleños se informaran de las condiciones de vida de otros países y de lo mal que ellos lo estaban pasando, ello hizo despertar las aspiraciones de muchos cubanos y por esta razón el flujo de balseros se incrementó. El contingente de escapados fue tan amplio que comprometió las instalaciones de acogida del Estado de Florida, ante esta disyuntiva el gobierno norteamericano habilitó las bases militares que mantenía en Panamá y la de Guantánamo enviando a los exiliados a ellas. Por tanto hubo una gran corriente marina de “expatriantes” en rudimentarias embarcaciones que expuestas a la furia del mar zozobraban, ocasionando la muerte de muchos de ellos, bien ahogados o devorados por los tiburones. Estas trágicas noticias llegaban hasta la ciudadanía cubana, al ser divulgada por voceros del gobierno o trasmitida de baca en boca, con el fin de disuadir a los ciudadanos de emprender esa aventura, pero la desesperación llevó a un grupo de cubanos a incautar un remolcador para tratar de escapar de la inmensa cárcel en la que se había convertido la isla. Esta escapatoria fue detectada por los servicios marítimos, quienes dieron la alerta a la marina de guerra, interceptaron la nave, la ametrallaron y en
esa escaramuza murieron más de cuarenta personas, de los cuales veintitrés eran menores. 

A mitad de la década de los noventa, el ejecutivo cubano no encontraba las fórmulas para paliar el desabastecimiento en que se encontraba inmersa la isla, con el fin de mejorar esta situación se les ocurrió crear los mercados agrícolas privados, en ellos los campesinos podían vender sus pequeñas
producciones agropecuarias, pero las restricciones eran tan severas y el control gubernamental tan amplio que la medida fue un fracaso, propiciando la venta clandestina y el trueque entre familias. A pesar de la censura impuesta y la vigilancia a que se encontraban sometidos los periodistas independientes cubanos, estos consiguieron agruparse en la clandestinidad y desde ese anonimato iban informando al resto del mundo de la problemática y las dificultades por las que estaba pasando el pueblo cubano, estas noticias y sus críticas las hacían llegar por diversos conductos para que fueran publicadas en los medios afines a los planteamientos de los exiliados cubanos en muchas de las naciones americanas y europeas. Ante esta filtración, el ejecutivo fidelista emitía noticias como contrapartida que contradijeran esas informaciones, si las críticas emitidas por los profesionales libres eran duras contra el gobierno revolucionario, inmediatamente se desataba una persecución en toda regla y el acoso era constante, no solo sobre los que estaban fichados sino también a sus
familiares, en esas redadas muchos fueron los que cayeron en las garras de los servicios de seguridad del estado, posteriormente serían sometidos a un aislamiento total, que en algunos casos duraron meses, a continuación siguieron los juicios amañados para condenarlos a 20 años de prisión.
Como consecuencia de esas actuaciones de los servicios secretos G2, los ciudadanos que no compartían las ideas de la revolución se agruparon y fundaron el denominado “Concilio Cubano”, en él no se tenía en cuenta los pensamientos políticos de sus miembros, solo importaba el propósito
de sus componentes de realizar una oposición seria a ese régimen opresor. Los expertos en leyes, tanto nacionales como internacionales, que integraban el Concilio, aconsejaron solicitar un permiso de asociación al ejecutivo, pero este no contestó a los requerimientos de estos ciudadanos. Sin embargo, la repuesta por parte del gobierno no se hizo esperar y ordenó a la policía política una dura persecución de los principales miembros de esta entidad, el final para la gran mayoría de sus componentes era esperar a que los detuvieran y acabar en la cárcel por muchos años.

En esta década de los noventa se produjeron dos hechos importantes, con referencia a Cuba, el primero fue la firma del presidente Bill Clinton para ratificar la Ley Helms-Burton. En esta ley se negaba la entrada a los Estados Unidos de los ejecutivos que hubieran ejercido o estuvieran ejerciendo en empresa radicadas en Cuba que anteriormente hubieran sido de capital
norteamericano y habían sido expropiadas por el gobierno revolucionario cubano.

El otro acontecimiento fue la visita del Papa Juan Pablo II a la Isla. Esa cita abrigó esperanza en muchos de los corazones de los exiliados cubanos del todo el mundo, y aún más cuando el Papa en uno de sus discursos le solicitó al mandatario cubano que Cuba se abriera al mundo, pero las palabras del Pontífice no penetraron en el duro corazón del líder de la revolución y no quiso aprovechar esa oportunidad y prefirió seguir en solitario manteniendo el férreo socialismo que había implantado en la isla. Como gesto de esa visita papal, el régimen cubano hizo un leve gesto de
apertura hacia la iglesia, la cual estaba vedada por casi cuarenta años. Tanto la invitación que trasmitió Castro al Pontífice en el 94, cuando acudió al Vaticano en visita oficial, como el otorgar cierta libertad de culto en la Tierra de Martí, estuvo perfectamente estudiado y calculado por Fidel,
inclusive, superando la oposición de algunos miembros de su buró político, pero él, como buen calculador, sabía que esos gestos le proporcionarían credibilidad ante la opinión internacional, pues las ayudas tanto militar como económica que recibía de los países socialistas se había acabado y los
mandatarios de la Nueva Rusia le habían retirado su apoyo.

En las postrimerías del siglo XX comenzaron a aparecer encuestas e informes donde se manifestaba la necesidad de levantar el bloqueo que se venía ejerciendo sobre la isla, por investigaciones periodísticas se comprobó que algunas multinacionales habían contribuido con
aportaciones dinerarias para inclinar las informaciones emitidas a favor de un acercamiento entre los Estados Unidos y Cuba, de esa manera querían influir en la opinión pública hacia esa tesis. Pero sin embargo, la organización humanitaria Rights Watch criticaba los procedimientos castristas y resaltaba en un informe el trato inhumano que se le daba a más de 400 presos políticos que se encontraban en las cárceles cubanas, así mismo puso de relieve en su informe anual que los miembros conocidos de la oposición dentro de la isla eran perseguidos y hostigados hasta límites
insoportables, de igual manera suscribió un escrito donde denunciaba que los tribunales de justicia no eran independientes y seguían los designios que le marcaba el ejecutivo revolucionario. Estos informes se han producido año tras año y no dejan de insistir sobre este particular, pero esa
persistencia ha llevado a la Comisión de Derechos Humanos de la ONU y a otras organizaciones internacionales, lo que ha llevado a condenar al régimen cubano como un infractor y violador de los derechos humanos en Cuba.

Comienza el siglo XXI y en la isla se respira el mismo aire, calienta el sol de igual manera, la presencia de huracanes se sigue produciendo como antaño y la política llevada a cabo por el ejecutivo sigue igual e incluso empeora, ya que si los mandatarios detectan algún indicio de rebeldía por porte de la ciudadanía rápidamente ponen en marcha la represión y cortan de raíz cualquier acto de oposición.

Otra de las polémicas que se levantó a principio del año del nuevo siglo, fue la protagonizada por el supuesto secuestro del niño Elián, que hizo correr ríos de tinta tanto en Miami como en La Habana, las acusaciones mutuas por una y otra parte eran constantes, tal fue el litigio que se suscitó que intervino el propio Castro implicando al gobierno estadounidense y calificándolo de secuestrador de menores, pero para zanjar la disputa planteada, el Servicio de Inmigración y Naturalización de los Estados Unidos tomó cartas en el asunto y después de la correspondiente
investigación decidió que los familiares de Elián que residían en Miami tenían que devolver al niño a su padre que se encontraba en Cuba, con este acto se saldó la controversia surgida entre las dos familias.

Voy a proseguir con la crónica basándome en las cartas que Jin recibió de su amigo Arthur: Año tras año se emitía, por parte de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, un dictamen sobre este particular problema pero, como en reuniones anteriores, Cuba fue desfavorecida en ese
aspecto, aunque debo reflejar que me llamó la atención que la mayoría de los miembros no votaban en contra y que la balanza se iba equilibrando, pues se emitieron 21 votos a favor de la condena, 18 en contra y 14 abstenciones. Ello hacía pensar que la influencia cubana sobre determinados países se estaba dejando sentir, otra posibilidad era que los informes emitidos por el ejecutivo cubano estuvieran disfrazados y un tanto amañados, además de que se presentaran documentos maquillados
a los delegados de la Comisión Evaluadora, otra probabilidad inimaginable sería que las investigaciones in situ fueran intervenidas por el gobierno revolucionario, haciendo ver lo que no era a los representantes desplazados hasta la Isla, en una palabra, los mandatarios castristas se habían convertido en excelentes ilusionistas.

La gran paradoja de esta cuestión de los derechos humanos se produjo a escasos nueve meses de que se emitiera la resolución de la ONU, ya que los Servicios de Seguridad del Estado detuvieron a más de cien disidentes que se proponían celebrar el Día Internacional de los Derechos Humanos.

Estos arrestos fueron denunciados por varias organizaciones, especialmente por Amnistía Internacional, esta organización destacó la condena de que fue objeto el Dr. Biscet por haber promovido una huelga de hambre a favor de los presos políticos y proclamar a los cuatro vientos la
necesidad de una participación política en la vida cubana. A partir de esos momentos el gobierno cubano desató una persecución brutal sobre los disidentes y de los periodistas independientes que difundían estas ansias de libertad que reclamaba la ciudadanía. Tras estas detenciones, nuevamente
se pusieron en marcha los juicios rápidos, a imagen y semejanza a los efectuados en los primeros meses de implantada la revolución castrista, así mismo se dieron algunos casos de fusilamiento a jóvenes que trataban de huir de esas represalias. Pero estos y otros sucesos llegaron a oídos de los
periódicos de medio mundo y fueron publicados por los principales diarios de muchas naciones, de igual manera, estas noticias abrieron los informativos de las principales cadenas de radio y televisión, por lo que las protestas y condenas no se hicieron esperar, inclusive las repulsas fueron
expresadas por importantes personalidades del mundo de las artes y las letras de la mayoría de los países.

En los siguientes años del nuevo siglo prosiguieron los mismos planteamientos de represión y detenciones a quienes se manifestaban en pro de una liberación de los presos políticos y sobre todos aquellos que pusieran en duda los dictados de la revolución. También en esos años comenzó el deterioro de la salud de Fidel Castro, lo que llevó a su hermano Raúl a ocupar su puesto, este cambio hizo pensar en los países occidentales que podría producirse una flexibilización de la política en el interior de la isla, pero ese pensamiento estaba tan lejos de la realidad, ya que los
métodos y estrategias que venían padeciendo los ciudadanos durante todo el tiempo de la revolución seguían el mismo camino que con el otro gobernante.

En diciembre de 2008 comenzó de manera tímida un galanteo de los mandatarios cubanos dirigido al nuevo presidente de los Estados Unidos, el primero que inicia el merodeo hacia la Casa Blanca fue Fidel Castro, quién escribió un artículo en el Diario Granma donde, entre otra cuestiones, manifestaba la disposición del ejecutivo cubano a establecer un diálogo con el nuevo gabinete estadounidense. Continuó con ese cortejo Raúl Castro, quién ofreció excarcelar a los presos de conciencia e intercambiarlos por los cinco espías cubanos que se encontraban cumpliendo condena en los Estados Unidos.

Las misivas del amigo neoyorquino se mantuvieron durante cada año y cada vez que se producían nuevos acontecimientos o le llegaban nuevas noticias del interior de Cuba trasmitía ampliamente las mismas a nuestro protagonista, durante 2009, fecha en la que se cumplía el cincuenta aniversario de la llegada al poder de los milicianos, Jin también recibió información por medio de su amigo.

Como no podía ser de otra manera, el ejecutivo revolucionario en esa conmemoración exaltó los logros conseguidos por la revolución, y según ellos fueron muy superiores a cualquier etapa anterior, aunque nadie hablaba del poco respeto mantenido por el ejecutivo cubano por los derechos humanos.

Con este último capítulo nuestro protagonista dio por concluida la charla sobre lo que había reunido de su intercambio de información con su amigo Arthur. En ella se puso de manifiesto la evolución del régimen cubano en los más de cincuenta años que ha permanecido en el poder, la conclusión que sacamos de esta explicación es que la ciudadanía cubana no ha mejorado en sus condiciones de vida, a pesar que el régimen quiera hacernos creer otra cosa.

Cuando Jin concluyó su relato de lo que había reunido a través de su amigo neoyorquino, prolongamos nuestra conversación sobre estos y otros temas por más de una hora, cuando íbamos a concluir nuestra charla le pregunté:
¿Qué sabes de las libertades cívicas en Cuba? Me respondió: He reunido un dossier a través de Frank, el primo de mi amigo Miguel el exmiliciano, quien se asiló y actualmente vive en Barcelona, también lo he completado con los informes y relatos que me ha aportado su hermano José en La Guaira -y añadió- ya que tienes interés en este asunto, comenzaré con los relatos y sufrimientos de José a su paso por las cárceles cubanas.

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