Capítulo 53 de Pudo ser un Undercover: Novela por Entregas

Pudo ser un Undercover: capítulo 1
Pudo ser un Undercover

Luego de disfrutar 52 capítulos es momento de compartir el Capítulo 53 de Pudo ser un Undercover, del escritor V. M. Bongutz. El cabo Lara y su accionar!

 

 

 

 

53

 

Narración de un escolta de un mando de la G2

 

Daniel era un escolta de uno de los jefes de la G2, pasado un tiempo lo destinaron a la policía de aduanas a las órdenes del “Chino”, quien le encargó que supervisara a los milicianos que custodiaban los buques en el puerto habanero. Su misión le permitía realizar las rondas por los barcos cuando él lo considerase oportuno. Cuando el trasatlántico estaba en puerto, con regularidad y hasta cinco veces al día, pasaba por allí. En una de las estancias, Jin se desempeñaba como oficial en el turno de día, por lo que en varias ocasiones y durante la guardia intercambiaban las posibles incidencias del servicio, pero al mismo tiempo lo invitaba a tomar café y en otras con alguna cerveza e inclusive en más de una oportunidad almorzaron juntos, por lo que les llevó a desarrollar cierta amistad.

Durante la escala de mayo del 62 y cuando estaban tomándose un café en el comedor de oficiales, Jin le comentó que estaba preocupado por los rumores que circulaban por La Habana y le aseguró que esos mismos cuentos se difundían por algunos de los puertos del Caribe, por ello le preguntó:

¿Qué piensas tú de esos cotilleos, sobre una posible invasión, como la de Playa Girón, pero esta vez por tropas norteamericanas?

La repuesta del miliciano no se hizo esperar y fue muy contundente:

“Que vengan que los estaremos esperando, y ahora estamos mejor preparados que en la vez anterior, además les podemos mandar mucho fuego para la Florida”.

Nuestro marino lo animó a que le explicara cómo podía ser eso, ya que los estadounidenses poseían una gran maquinaria de guerra.

Daniel no se reprimió al hablar, ya que los dos se encontraban solos en el comedor de oficiales y comenzó diciendo:

Ya no es un secreto que la aviación revolucionaria posee aviones supersónicos que los soviéticos nos están enviando, son los Mig 15, se incorporaron a nuestra aviación después de lo de Bahía de Cochinos y los podemos ver volando por todo el cielo de Cuba, en estos momentos ya están en uso los nuevos Mig más modernos, los 21 y los 23. También se están construyendo rampas de lanzamientos de misiles y lanzaderas de cohetes tierra-aire, por eso no les tenemos miedo a los yanquis, el pueblo está con la revolución y por mucho que intenten dominarnos no lo van a conseguir, como tampoco han conseguido matar a nuestro Comandante en Jefe, por mucho que lo hayan intentado.

Jin le preguntó: ¿Cómo es eso de matar a Fidel?

El miliciano le explicó:

En varias ocasiones lo han intentado pero siempre han fracasado.

Nuestro marino lo animó para que le contara lo que pudiera:

Tú, al haber sido escolta de un jefe de la G2, supongo que estabas enterado de muchos detalles.

Jin, para alentarlo a que le narrara toda esa historia de atentados, lo invitó a tomarse una cerveza y le dijo:

Con la garganta seca no se puede hablar.

El supervisor comenzó diciendo:

Todo empezó después de que los mercenarios de Playa Girón fueran derrotados, pero con anterioridad hubo varios intentos para matar a nuestro Comandante. En febrero de 1959 los gusanos estaban preparando un atentado contra Fidel, pero los agentes secretos milicianos lo desmantelaron. Como esa intentona no les fue propicia, en agosto de ese mismo año, en Cojimar, donde el Comandante tenía su casa, los revoltosos la emprendieron a balazos, pensaban que él estaba allí, pero fracasaron, los milicianos ya los estaban esperando y los recibieron a tiros. En ese mismo mes, desde un carro abrieron fuego contra la vivienda del comandante Gutiérrez Menoyo, ya que pensaban que Castro estaba reunido con él. Durante los meses siguientes hubo varios atentados e intentos de asesinato contra muchos de los comandantes de la revolución. Estos planes de los contrarrevolucionarios no solo se realizaban en La Habana, sino también en las ciudades del interior. Así mismo esa ola de violencia se extendió a establecimientos, comercios, hoteles y a otras propiedades del gobierno.

Con el entusiasmo del relato, Daniel ya había apurado su cerveza, por lo que Jin le brindó otra para que continuara hablando y no perdiera el hilo de su relato, por lo que el miliciano continuó:

 Después de la frustrada invasión, que aunque fuera realizada por cubanos y otros elementos, en realidad la CIA estaba tras de ella, su orgullo se sintió herido, por lo que concibieron otros planes para vengarse de su derrota. Aunque el presidente Kennedy manifestó que su gobierno no tuvo nada que ver en lo de Girón, los jefes militares norteamericanos, especialmente los extremistas que propiciaban una intervención directa contra Cuba, culparon del fracaso a los estrategas de la “Agencia”.

El escolta detiene momentáneamente su relato para decirle a nuestro protagonista: Lo que te voy a contar ahora lo escuché en una reunión de los jefes de la G2, cuando estaba de escolta y me tocó servir el café.

En esa reunión, el responsable de inteligencia extranjera le comunicó al resto de los jefes que sus agentes en los Estados Unidos le habían enviado unos informes sobre las intenciones de los extremistas norteamericanos, quienes pretendían implementar un plan para comprometer a los cubanos y que pareciera que los milicianos habían atacado los intereses estadounidenses dentro y fuera de la nación, y de esa manera obligar al presidente Kennedy a declarar la guerra a Cuba.

Con ese fin prepararon una confabulación que denominaron “Northwoods”, este plan le fue presentado al Secretario de Defensa, quien lo rechazó de plano, pero los extremistas mantuvieron el expediente abierto por si se presentaba la ocasión de ponerlo en marcha, en dicho proyecto se incluía una serie de atentados a intereses norteamericanos,  así mismo redactarían un informe a la comunidad internacional, especialmente a los países latinoamericanos, donde expondrían, que el mandatario cubano constituía un peligro para el continente. Ese plan tenía varias ramificaciones, entre ellas estaba realizar diversos atentados, la primera prioridad consistía en atacar la base norteamericana de Guantánamo, en el ataque harían explotar sus depósitos de municiones, lo que produciría, con toda probabilidad, varios muertos o heridos entre los militares estadounidenses, y sin duda, la opinión pública reclamaría la intervención militar inmediata para vengar las muertes.

Continuó con su exposición el miliciano:

Esta operación que te acabo de describir la denominaron “Patty”, también se conoció como “Plan de Acción Inmediata”.  En ella se implicaría a la CIA y a los Servicios de Inteligencia Militar de la Base Naval de Guantánamo, esta acción dirigida desde esa base debía comprometer a los principales miembros de los contrarrevolucionarios cubanos, quienes realizarían varios atentados para distraer la atención, y unos agentes clandestinos expresamente contratados, entre los grupos de mafiosos de Centro América consumarían el asesinato de los hermanos Castro, al mismo tiempo se dispararían unos morteros desde la posición cubana contra la base, lo que obligaría a responder al ejército estadounidense. En este proyecto se preveía una repuesta por parte de las milicias cubanas, lo que justificaría una invasión a la isla en toda regla por las fuerzas aeronavales norteamericanas.

A nuestro marino todo este relato le recordaba una película de ciencia ficción, en sus múltiples conversaciones con sus amigos de dentro y fuera de Cuba, especialmente Miguel en Barcelona o con sus primos José o Frank en La Habana, a pesar de que estos pertenecían a una célula clandestina, nunca les había oído contar tremendo enredo, como dicen los cubanos, pero dejó que el escolta prosiguiera con su relato:

Después del fracaso de Bahía de Cochinos, la “Agencia” intentó, por todos los medios, organizar y reagrupar a los grupos clandestinos de la contrarrevolución y reunir a los pocos invasores que escaparon después de la rendición, y a los que permanecían ocultos en campos y montañas que no fueron detenidos y fichados los días previos al desembarco. La finalidad última de este proyecto consistía en alterar el orden lo más posible, con atentados y sabotajes para distraer la atención de las fuerzas de seguridad, y al mismo tiempo que les sirviera de pantalla para el asesinato de los altos dirigentes de la revolución cubana.

A medida que el escolta contaba todos estos sucesos y planes de la CIA, denotaba una gran imaginación, o por el contrario, si fuera cierto que se encontraba en esa sede y que lo que relataba tuviera cierta certeza, lo que no le cuadraba a nuestro protagonista era que un hombre que se encontraba en un escalón bajo dentro de la graduación de la cúpula de los servicios secretos cubanos fuera conocedor de esas informaciones. Esto constituiría un gran descuido por parte de sus jefes, por lo que Jin imaginó que había oído algo de pasada y el resto lo componía con un gran dote de imaginación, pero una cosa si era cierta, que cuando hacía referencias a estos relatos se sentía superior, por lo que Jin intuía que él añadía algo de su propia cosecha para darse mayor importancia. No era su intención defraudarlo poniendo en duda sus palabras, al contrario, lo animaba con alguna frase que le hiciera sentir destacado y que él representaba un papel fundamental.

El supervisor, cada vez más animado, continuó con su relato:

Lo que descubrieron nuestros agentes denotaba que las acciones de mayor importancia se debían realizar en La Habana, como capital de la nación, y en Santiago, capital de la provincia de Oriente. Además, coincidiendo con la aparición de nuestro Comandante en Jefe en el balcón del Palacio Presidencial, Raúl tenía previsto acudir al estadio de Santiago para inaugurar unos juegos, aprovechando esa circunstancia, intentarían el homicidio de los dos dirigentes al mismo tiempo. Para consolidar este proyecto se simularía una acción de ataque contra la base de Guantánamo.

Según lo que relató este escolta, todo estaba bien planificado, pues si el ataque a Raúl en el estadio no daba resultado, lo intentarían a su regreso a la capital de la república.

Prosiguió Daniel con esta rocambolesca historia añadiendo:

Todo estaba bien preparado y coordinado por las agentes de la CIA y los contrarrevolucionarios, los preparativos debían comenzar a partir de las 10 de la mañana, además de los dos asesinatos previstos, también se incluían un ataque a la refinería de petróleos situada en Santiago. Para el ataque a la base de Guantánamo se dispusieron una serie de morteros emplazados en un cerro cercano a la base estadounidense, desde allí los dispararían y sembrarían la confusión, de estos propósitos no habían informado a los mandos de la instalación militar norteamericana, lo que sembraría una gran confusión al pensar que eran atacados. Además los contrarrevolucionarios dispararían al mismo tiempo sobre unas baterías cubanas emplazadas en la zona, este hecho haría creer que el fuego procedía de la base norteamericana, con el propósito de que nuestras fuerzas respondieran a esta provocación, desatando con ello el conflicto entre los Estados Unidos y Cuba, pero la campaña publicitaria ya estaba preparada y se pondría en marcha inmediatamente, de ese modo se forzaría la intervención de la Organización de Estados Americanos con la participación de otras naciones latinoamericanas. La pretensión era implantar el caos en toda la República, una vez consolidada estas primeras actuaciones, se trasladaría a la mayor de las Antillas el gobierno cubano en el exilio.

Pero la CIA y este grupo de extrema derecha no contaba que Castro mantenía una serie de agentes infiltrados en su territorio, inclusive mantenía un agente doble en la Agencia, quien le informaba puntualmente de los planes y acciones que pretendían poner en marcha en territorio cubano. A medida que llegaban los informes de estos agentes cubanos en el extranjero se incrementaba la vigilancia y se realizaba un seguimiento exhaustivo de todos los implicados en la Isla, inclusive se detectó el paso de armas desde la base hasta puntos de la provincia de Oriente, en ocasiones estas entregas se realizaban por mar con lanchas de pescadores, a quienes previamente habían pagado, y en otras ocasiones a través de túneles excavados bajo la cerca que rodeaba esta instalación militar norteamericana. Pero los servicios secretos cubanos, especialmente la Inteligencia Militar y la G2, estaban bien informados de todos estos movimientos, por lo que en el mes de julio del 61 iniciaron las detenciones masivas de todos estos contrarrevolucionarios y los agentes infiltrados salieron huyendo antes de que los capturaran, a los pocos meses de estas detenciones, los impulsores de estos planes desistieron de los mismos y de la posibilidad de desatar una guerra abierta entre los dos países.

Terminada esta disertación, el miliciano quiso seguir dando rienda suelta a su imaginación, pues quería contarle a nuestro protagonista otra de sus historias, a lo que Jin accedió:

Otra de las operaciones proyectadas por este grupo consistía en situar a un buque con bandera norteamericana en las cercanías de La Habana al que harían explotar, pero en las cerca-nías de Florida ya estaría preparado el rescate de los náufragos; al mismo tiempo darían la correspondiente publicidad al suceso, incluyendo todo tipo de ceremonias para los muertos y heridos de este “tremendo atentado”. Todo este entramado se realizaría cuando la marina cubana tuviera buques de guerra patrullando cerca de la zona escogida o sobrevolaran aviones que los pudieran implicar en el suceso.

Otra de las estrategias propuestas consistía en realizar una serie de atentados en las ciudades norteamericanas donde más exiliados cubanos hubiese, arrestar a supuestos terroristas cubanos y crear una opinión pública favorable para perpetrar un ambiente propicio a la invasión de la Isla y deponer al gobierno rebelde.

Continuó el escolta con el relato de su historia particular de los hechos o como él los entendía.

Nuestro protagonista los calificaba de presuntos, inclusive algunos pasajes los consideraba como de ciencia ficción, no obstante animaba al miliciano que prosiguiera con su narración, pues le resultaba divertido oírle contar tremendas fantasías:

Todo este entramado perseguía un solo propósito, la intervención del ejército estadounidense en suelo cubano y la posterior caída del gobierno de la revolución y el encarcelamiento de Castro y de otros comandantes milicianos. Como consecuencia de los planes fraguados por los militares ultraderechistas norteamericanos se alentó, preparó y financió a bandas de saboteadores, con la finalidad de organizar atentados y que realizaran actos de sabotajes en tiendas y grandes almacenes, y que sembraran el terror en las ciudades y en los campos cubanos.

Uno de los grupos financiados era el MRP, cuyo principal dirigente, Mario Pombo, en estos momentos está siendo buscado por los servicios secretos.

Otra banda que está perpetrando atentados es la compuesta por elementos del Movimiento M30-11, quienes, además de realizar conspiraciones, han llevado la muerte a varias familias de patriotas cubanos.

Como final, nuestro comunicante relató el ataque contra la refinería de Santiago de Cuba, que atribuyeron a elementos entrenados por la CIA, donde se lanzó, a modo de torpedo, una lancha rápida contra un buque cisterna, causando varios muertos y numerosos heridos.

Hay un dicho en Cuba que dice “Cuando un cubano se pone a hablar no hay quien lo pare”, eso era lo que le pasaba a nuestro escolta, pues una vez concluida su primera parte de la conversación, se enfrascó en relatar otras acciones que le había revelado uno de los agentes que descubrió la “Operación Patty”.  Según este cubano esa operación solo había quedado en un intento, pero el gobierno cubano consideraba que no desistirían de realizar otra nueva tentativa. Además, a medida que avanzaba en los relatos le ponía más pasión en su interpretación, en ese momento pasó a referir los diversos propósitos de asesinato de su Comandante en Jefe, para lo que se metió de lleno en lo que había oído a los jefes de la G2 mientras ejercía de camarero y se encontraba sirviendo los cafés y otras cosillas que a los jefes les gustaban.

Primero empezó a relatar la que denominaban “Operación Liborio”, por lo escuchado a esos altos dirigentes, con esta operación se pretendía asesinar a Castro y a sus ministros cuando estuvieran dirigiéndose a los ciudadanos en uno de sus multitudinarios mítines. Para ello escogieron una fecha significativa, la del 4 de octubre del 61, que coincidía con el regreso del Presidente Dorticós de su viaje oficial a los países socialistas, en ese día se dirigiría al pueblo junto con Fidel para explicar los pormenores de su viaje a esas naciones amigas.

Jin, para animarlo a seguir hablando, le realizó una serie de preguntas que tenían una buena dosis de incredulidad, pues el poder perpetrar un atentado de ese calibre en pleno corazón de La Habana parecía imposible, ya que todo estaba bien vigilado por las fuerzas del orden.

Daniel le respondió:

Tienes razón, pero los jefes conocían de antemano todo el proyecto.

Nuestro protagonista  le dio un poco más de coba, para que le contara todos los entresijos de la operación.

El escolta ya no se reprimía y comenzó diciendo:

Todo empezó en territorio norteamericano cuando la CIA preparó a un agente cubano contrario a nuestra revolución y lo introdujo en la isla por Puerto Escondido, la finalidad de este espía era organizar a los contrarrevolucionarios, además traía el propósito de analizar y preparar los atentados. Otras de las prioridades de este infiltrado era instruir a la organización clandestina Movimiento Revolucionario del Pueblo (MRP) en sus planes terroristas, así mismo debía preparar el plan denominado “Operación Liborio”, con el cual pretendían atentar contra todo el gobierno cubano.

El supervisor se tomó un respiro para empezar con su tercera cerveza, pero inmediatamente prosiguió contando su historia:

Este agente infiltrado respondía por Noel, lo que no sé es si ese era su verdadero nombre, a este elemento también le encargaron espiar la base aérea de San Antonio de los Baños, donde se estaban recibiendo los aviones soviéticos de combate, su misión era  evaluar el número de unidades y quienes los pilotaban, si eran cubanos o soviéticos. Así mismo, tenía que coordinar a los diferentes elementos clandestinos del MRP que mantuvieran cargos de responsabilidad, para ejecutar toda esta serie de proyectos, al mismo tiempo debía organizar a los diversos agentes infiltrados y fijar las prioridades de las acciones a desarrollar.

Como preámbulo a esta acción encubierta y con el objeto de recopilar información, algún elemento clandestino visitaría, hasta donde pudiera, el palacio presidencial, realizaría una inspección de sus alrededores, fotografiaría discretamente los edificios aledaños y levantaría un plano de todo ello, señalando el lugar donde normalmente o con mayor frecuencia el Primer Ministro se dirigía al pueblo en sus acostumbrados mítines; todo este preámbulo tenía como fin diseñar cuidadosamente el plan para cometer los  asesinatos.

De ese exhaustivo estudio se llegó a la conclusión de que la mejor ubicación la ofrecía un edificio situado en la avenida de las Misiones, que estaba relativamente cerca de la fachada norte del Palacio Presidencial, desde donde Castro, acompañado por algunos de sus más fieles colaboradores, se dirigía a la ciudadanía. El agente envió toda la documentación para que fuera analizada por la CIA y después de efectuado el estudio le remitieron nuevas órdenes:

“Válgase de los medios que considerara oportunos, y sin despertar sospechas, alquile un apartamento en el mencionado inmueble. Sitúe a una pareja, de su confianza, que simularan ser matrimonio. Posteriormente de manera discreta comiencen los preparativos y almacenen las armas y medios necesarios para llevar adelante el plan previsto. Además, debe preparar  una alternativa, por si fracasará el plan, así como la huida de los ejecutores, para esta finalidad se encuentran los medios necesarios para estos casos, como el abandono del apartamento por la fachada posterior del edificio, ropas adecuadas para confundir a los servicios de policía y agentes secretos que se personaran en el lugar. También deben mantener preparada una embarcación para el traslado de los sospechosos hasta las costas de Florida, para ello cuenta con la colaboración directa del coordinador del MRP, quien sobornará a un pescador dueño de una barca, la cual debe mantenerse preparada el día señalado para el atentado”.

Continuó el escolta con su relato de los hechos:

Este fue el mensaje interceptado por nuestro servicio de inteligencia, posteriormente se supo que los agentes infiltrados disponían de un plan alternativo por si la operación fracasaba y eran detenidos los encargados de realizarla, en el caso de que fueran capturados habían dispuesto a unos elementos de la oposición para que, disfrazados de campesinos y exaltados militantes, asesinaran a los responsables del intento de magnicidio.

En uno de los descansos de Daniel, nuestro marino le preguntó:

¿Cómo se conoció toda esta trama?

El escolta le replicó:

Te voy a contar lo que me trasmitió mi jefe de la G2. Además de que la contrainteligencia intercepto los mensajes en los días anteriores que habían fijado para perpetrar el atentado, la casualidad estaba con nosotros, pues uno de los miembros del MRP, al cual los servicios de la G2 mantenían vigilado, fue a visitar a su novia, por su cumpleaños, y para celebrarlo se pusieron a beber aguardiente y se pasó con la bebida, además le regalo una sortija de oro, que según le manifestó, la había comprado de contrabando, la muchacha le pregunto de donde había sacado la plata y él, para darse importancia, le contó parte del asunto que se traía entre manos y que esperaba que le dieran más pesos cuando acabaran con el trabajo. Lo que el sujeto no sabía es que en esa misma casa vivía un policía nacional que escuchó lo que allí se hablaba y de inmediato lo puso en conocimiento de su jefe, este a su vez alertó al responsable de la G2, quienes hicieron una redada y detuvieron a este elemento, que cantó como un pajarito, y con ello se destapó toda la operación, concluyendo con la detención de los miembros de esta trama.

A la conclusión de esta parte del relato, Jin le consultó:

¿Quiénes son estos elementos que tú nombras como MRP?

El escolta le respondió rápidamente y le dio una explicación de ello:

Esta es una agrupación de elementos terroristas integrada por varias asociaciones de maleantes contrarios a la revolución que están financiados por la CIA desde 1960, así mismo reciben material militar para perpetrar los atentados contra nuestro pueblo. Son muchas las acciones violentas que han protagonizado. Los jefes de la G2 le atribuyen el incendio del almacén El Encanto, donde hubo un muerto y bastantes heridos, otro hecho realizado por la MPR fue el incendio a los almacenes Woolworth, donde se perdieron más de un millón de pesos. También los hicieron responsables de una ingente cantidad de sabotajes en centrales azucareras, campos de caña y fábricas de todo tipo; a estos contrarrevolucionarios solo les importa destruir a nuestra Cuba.

Daniel llevaba más de una hora hablando, por lo que le manifestó a nuestro protagonista que se tenía que marchar a inspeccionar a los milicianos que montaban guardia en otros buques.

Jin, por su parte le expresó que todo lo que le había contado era muy interesante y ello constituía la historia reciente de Cuba, en la que él formaba parte de ella, lo que enalteció a este miliciano.

Nuestro marino añadió:

Te invito a almorzar, si no tienes otro compromiso. Ante la repuesta afirmativa del miliciano, Jin lo emplazó para las 14:00 horas, que es cuando concluía su guardia, y así podrían comer solos y seguir escuchando tan interesantes relatos.

El miliciano accedió y quedó para la hora propuesta.

Llegó la hora fijada y el escolta se presentó en el buque, Jin ya lo estaba esperando y los dos se dirigieron al comedor de oficiales para disfrutar del almuerzo, previamente nuestro marino le había comunicado al camarero que se ocupaba de estos menesteres, que tenía invitado a comer al supervisor de los policías marítimos que custodian el buque. Una vez concluido el almuerzo se quedaron charlando mientras se tomaban el café, en una oportunidad, nuestro protagonista aprovechó para preguntarle por los combatientes de Pinar del Río.

El miliciano le manifestó:

No son combatientes, el Comandante en Jefe los denomina bandidos que se encuentran al servicio de los intereses de los Yanquis, pues están financiados por ellos, además te voy a contar la verdadera historia de todo esto, pues estuve un tiempo combatiendo en esas montañas y conozco muy bien lo que allí está sucediendo.

Poco tiempo después del triunfo de la revolución se posicionó un grupo de contrarrevolucionarios en las montañas de Pinar del Rio con el fin de imponer las reglas imperialistas y despojar al pueblo de su triunfo sobre la dictadura, al mismo tiempo favorecían los propósitos de los Gringos. Todo empezó cuando Fidel puso en marcha la Reforma Agraria y le entregó a los agricultores y ganaderos la posesión de la tierra, así mismo eliminó la burguesía y los negocios imperialistas de los norteamericanos. Desde ese momento los terratenientes y enemigos de la causa revolucionaria comenzaron a financiar a estos grupos de alzados donde se encontraban esbirros de Batista, entre ellos un exoficial del Servicio de Inteligencia del Ejército que fue detenido en una escaramuza en las inmediaciones del Pan de Azúcar, además este elemento operaba en la banda mafiosa del denominado Cabo Lara.

El Cabo Lara y sus bandidos mantenían atemorizada a la población campesina, se dedicaban a efectuar sabotajes y otros actos terroristas, sus correrías se extendían por la Sierra de los Órganos en la provincia de Pinar del Río. Las incursiones de estos malhechores se sucedían día tras día. Nuestro Comandante, para acabar con estas tropelías creó un cuerpo especial integrada por veteranos milicianos que habían combatido a la dictadura de Batista en las sierras de la provincia de Oriente. En este contingente de fuerzas me encontraba y después de unos meses conseguimos capturar al bandido Lara y reducir a su banda.

En esos momentos se produjo un alto en el relato del miliciano, lo que aprovechó Jin para preguntarle:

¿Quién era ese Cabo Lara?

Te voy a contar la clase de elemento que era este sujeto. Se trataba de un soldado del ejército de la tiranía batistiana, en el tiempo que estuvo en el servicio se comportó de manera pendenciera, por lo cual sus jefes le encargaban que realizara el trabajo sucio, lo que le valió como mérito y lo ascendieron a cabo como pago de esos favores. Cuando los milicianos del Comandante  Escalona comenzaron a operar en esta provincia y tras el triunfo de la revolución, los soldados regulares se rindieron y fueron encarcelados en el Escuadrón de Bahía Honda hasta que las autoridades del Ejército Rebelde analizaran sus actuaciones y tomaran una decisión sobre ellos. Durante los interrogatorios, algunos soldados pertenecientes a la unidad de Lara contaron los atropellos y fechorías que habían cometido sus mandos inmediatos, como este asunto le tocaba de lleno, el Cabo, con otros compañeros, preparó una fuga y se escapó, posteriormente  estableció su cuartel general en la Sierra de los Órganos.

El escolta prosiguió con su historia:

Al poco tiempo, el Servicio de Información del Ejército Rebelde recibió una serie de quejas por los desmanes cometidos por una banda de malhechores que operaba en las montañas de la provincia de Pinar del Río. Se impartieron las órdenes inmediatas de perseguir a esta banda de bandidos y, se organizaron unas patrullas con el fin de ubicar el lugar donde se alojaban. Pasado un tiempo el ejército atendió a las informaciones que le iban llegando de una red de confidentes tejida por el capitán Sánchez de nuestra unidad, esta información contenía la identidades de los componentes del grupo de bandidos y su armamento, además se añadía que el conjunto tenía una gran movilidad, y lo mismo se encontraban un día en Viñales como otro los ubicaban en Pons, y dos días más tarde en Pan de Azúcar, el hecho era que se movían por todo el norte de la ciudad de Pinar del Río.

Esta banda de forajidos, según esas mismas informaciones, estaba sustentada por la CIA, no solo con dinero y armas, sino además con nombramientos, que aumentaron el ego de este personaje. Inclusive se escuchó por una emisora de la República Dominicana, que el mencionado Cabo Lara estaba considerado como el Comandante en Jefe de los patriotas que luchaban por la libertad en las Sierras del Occidente de la Tierra de Martí.

Unos meses más tarde nos enteramos de que se habían incorporado otros mercenarios venidos desde La Habana, Matanzas y Santiago, a quienes remuneraban sus amos imperialistas y los terratenientes, además las fuerzas yanquis no cesaban de proporcionarles la ayuda necesaria para que esos bandidos continuaran con su acoso.

El supervisor realizó un pequeño alto en su relato para tomarse su café, pero enseguida reanudó su historia:

A los pocos días asaltaron unos establecimientos en Árdales para robar comida. Fue cuando nuestras fuerzas milicianas los siguieron hasta la Sierra Derrumbada, donde los rodeamos y se entabló el combate, en este asalto capturamos a varios bandidos, hubo algunos heridos por ambas partes. Ante la lucha estos salteadores se vieron obligados a huir y se reagruparon para obtener una mejor posición, desde allí comenzaron a moverse por las montañas realizando recorridos más amplios, pues hoy los avistábamos en esa sierra como mañana en la Sierra Pica Pica.

Estos montes eran de difícil penetración, no solo por lo escarpados y su tupida vegetación, sino por la movilidad de los bandidos, por ello no conseguíamos darles el golpe definitivo. Como la cuestión se estaba alargando, Nuestro Comandante en Jefe ordenó una reunión con todos los jefes que comandaban las patrullas del contingente que combatía a los bandidos. De esa reunión se llegó a la conclusión que había que incorporar a los campesinos de la zona, buenos conocedores del terreno, que sin duda facilitarían el seguimiento del Cabo Lara y sus secuaces. Este primer contingente campesino fue instruido en La Habana y a las pocas semanas ya estaban listos para comenzar la persecución.

De inmediato las milicias rurales comenzaron su labor de rastrear a los bandidos de Lara, consiguiendo con ello acorralarlos en las montañas y privándolos del aprovisionamiento de víveres. Al verse cercados, el Cabo dispuso, como solución transitoria, ubicar sus fuerzas en el lugar conocido como “El Punto”, al sur de la ciudad de Pinar del Río. La patrulla rural continuó con sus indagaciones, pero como se trataba de campesinos de la zona les fue más fácil conseguir la información. Esas pesquisas y otros informes dieron su resultado, pues en un bohío en las cercanías de Pons, se había detectado movimiento de fuerzas, por lo que la milicia rural decidió explorar la zona, como consecuencia se entabló una lucha de varias horas con el resultado final de algunos heridos y la detención del grueso de la banda del Cabo Lara, incluyendo a este malhechor. Luego fueron llevados a la capital, donde fueron procesados. Al Cabo Lara y a otro de sus secuaces se le aplicó la pena de muerte, la condena para el resto de la banda fueron de 30, 20 y 10 años, algunos fueron absueltos, pero primero debían cumplir la reeducación correspondiente en el Centro de Orientación.

Con esta última parte Daniel puso punto y final a su versión, por cierto muy particular, de los hechos sucedidos en el Occidente de la Isla, pues otras versiones narraban todo lo contrario.

Pero nuestro protagonista aun quería conocer las dos versiones, o sea la de los que no estaban precisamente contentos con la revolución castrista. Esta oportunidad se le presentó esa misma tarde cuando fue a visitar a la familia de su amigo Miguel.

Al encontrarse con los parientes de su amigo les preguntó por estos sucesos de las montañas de Pinar del Río y les hizo un resumen de lo expuesto por el supervisor.

Tanto José como Frank le manifestaron:

Es natural que un miliciano de Fidel hable así, pero para nosotros, a estos que ellos denominan bandidos los consideramos unos patriotas que solo pretenden conseguir la democracia para la mayor de las Antillas, acto seguido le hicieron su particular relato de los hechos acaecidos en las montañas de la provincia de Pinar del Río.

 

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