Cuando aparece la Luz, una historia policial del escritor Rodrigo Muñoz

Cuando aparece la Luz, una historia policial del escritor Rodrigo Muñoz
Cuando aparece la Luz, una historia policial del escritor Rodrigo Muñoz

 
 

El escritor de Olavarría, Argentina, Rodrigo Muñoz, nos atrapa con una historia corta de misterio policial. Dos detectives buscarán respuestas y no encontrarán más que nuevas interrogantes en las tinieblas detrás de la escena.

 
 

CUANDO APARECE LA LUZ, de Rodrigo Muñoz


Vibró el disparo y se congeló con su mirada hacia el suelo, observando la rápida manera en la que los azulejos comenzaban a cubrirse de sangre, rojiza como vino, y liviana como el agua. Sus ojos marrones oscuros, similares a una habitación segundos después de haber apagado el velador, y sientes como en ella todo ha desaparecido, porque así se encontraban sus pupilas, y se veía como las de la víctima también comenzaban a desvanecer, como si temieran recordar la reciente escena. Hace varios años se creía que los ojos grababan la última visión de un reciente fallecido, y que esa imagen podría ser capaz de recuperarla manipulando las retinas. Bueno, los científicos comparaban el ojo humano con el lente de una cámara, ¿Si una cámara es capaz de captar una imagen, por qué no una retina? Este no será el caso, sus ojos están inundados en rojo, si aún sigue vivo no creo que vea algo más que si estuviera abriendo los ojos bajo el mar, y peor aún.

-Debemos limpiarlo ya.

Y así es otro típico día de trabajo de Christopher Haas. Detective en la ciudad de New York. Esperando regresar a casa en cada mañana que sale a dar la vida por su trabajo, y a veces ni siquiera sabe cuándo será el momento oportuno, son más las veces que ha llegado a la escena prendiendo su cinturón, que, con el cabello recién peinado y con verdadera lucidez. Este tipo de trabajo es así, nunca sabes cuando alguien está a punto de cometer un delito, y tú tienes que estar ahí a los diez minutos, porqué las huellas desaparecen tan rápido como el homicida, y cuando más sangre se derrame delante tuyo, más fuerte se volverá tu pupila.
– Debemos limpiarlo ya, se nos ha ido de la mano, ve y corrobora que no haya ningún vecino despierto en el departamento, son las cuatro de la madrugada, si alguien te pregunta algo dile que recién hemos llegado. Ah, y si ha escuchado algún grito o algo con lo que pueda ayudar que nos avisen. Diles que nos llamó un vecino porque escucho un disparo.
– No debes preocuparte. Todo está bajo control. Ya están en camino los refuerzos, pero viendo esta habitación, ya no creo que los necesitemos
– Por ahora no será necesario, diles que no se molesten en venir, que ya tenemos todo controlado, un muerto y un ambiente que luce como si alguien hubiese derramado veinte litros de pintura roja, tal vez me lleve un poco para decorar mi living.

Si hay algo que jamás olvidaba, era su humor. Con la pistola ya enfundaba, comenzó a revisar el cadaver, buscando alguna pista para comprender que hacia ahí, y por qué se ha enfrentado con la ley.
No poseía ningún tipo de objeto relevante en sus pertenencias, más que una 9 mm, un par de balas, una caja de cigarrillos, y una pequeña nota, la que parece escrita con lápiz, la cual me produjo algún tipo de nostalgia en mi mente, ahora esta empapada en sangre y se hace muy difícil leerla.
– La llevaremos con nosotros así más tardé la revisan y posiblemente encuentren algo en ella que nos sirva, tal vez alguna dirección.
– ¿Ya has hablado con el vecino que llamo?
– De hecho estaba por decirle esto señor, aparentemente ha huido del edificio.
– ¿Qué? ¿Cómo es posible? ¿Por qué huiría?
– Ya lo averiguaremos, la puerta de su apartamento se encuentra cerrada, golpee y no me contestó, así que devolví la llamada al número con el que se comunicó pero el teléfono suena adentro, debe ser del apartamento.
– Esto se pondrá difícil. Ahora tenemos un cuerpo desangrándose en el suelo sin ninguna causa, una llamada de no sabemos quién, y ninguna pista como para saber por dónde empezar.

Jamás he estado en esta situación en mis casi treinta y cinco años de trabajo aquí. Recuerdo que fue en el setenta y cuatro cuando comencé. Como olvidarlo, ese maldito año. Mi madre muriendo de cáncer y mi padre huyendo, abandonando a sus tres hijos y a una mujer, que sufría mucho y en sus últimos días no necesitaba ni podía recibir algo más importante que compañía. Pero él se fue, no le importo nada, siempre fue un padre que nunca estuvo, y al final, desapareció hasta su presencia en la casa. Jamás lo he vuelto a ver, ni deseo hacerlo, no podría perdonarle el haberse ido en aquel momento, lo necesitábamos mucho. Hoy creo que todo pasa por algo, no sé si es una frase que sea real, pero me sabe bien, entonces no sufro lo que debería, todo pasa por algo, y si así fue, por algo tenía que ser. La primera vez que la escuche fue por mi madre, ella siempre la repetía, fue una persona muy buena, una excelente madre, pero al pensar en ella la frase «todo pasa por algo» se desvanece, porque su caso no paso por algo, nunca voy a entender cómo fue que termino así, no era la persona que se merecía ese final, tal vez todo pasa por algo, menos la muerte… Ella no viene por algo, la muerte como muchos dicen, justo se encontraba en el momento y lugar equivocado, y ahí tuvo que suceder. El destino quizá, nos pone a cada uno en un lugar, donde solo podemos dar la cara, y otros desaparecen por miedo, así es recuerdo a mi padre, escapando de su destino, de sus hijos, de su mujer, de la madre de sus hijos, huyendo de todo lo que había buscado y creado. No sé qué haría si me lo cruzara en uno de estos días, si le daría un golpe en medio de su cara, o lo miraría por un segundo, como sucede cuando volteas y ves a alguien observándote al mismo tiempo, y si eres detallista como yo, piensas en la casualidad de que justo volteaste cuando alguien te observaba, pero son tan solo segundos, ninguno se dice nada porque generalmente no se conocen, y queda ahí, sin ninguna importancia. Posiblemente eso pase si cruzo a quien era mi padre, no le diría nada porque ya no lo conozco, y la última vez que sabía quién era tampoco me agradó mucho. Mi hermano no sé qué piensa sobre él. No tengo mucha comunicación, diría que la última vez que supe de él fue cuando se fue de casa, parecía otra persona, actuando muy raro. Después de la muerte de mamá la relación familiar solo se encargó de destruirse ¿Eso suelen hacer algunas familias, verdad?.

Hoy me siento satisfecho, si bien con Christopher somos compañeros de trabajo, tenemos una excelente amistad. Nos conocimos en la infancia, estuvo siempre para mí desde que lo conocí. No recuerdo si alguna vez siendo niños planeamos trabajar de lo mismo en un futuro, pero así se dio, y todo pasa por algo ¿verdad? Chris es mi única familia, un amigo, un hermano.

– ¿Que le diremos al jefe?
– Iremos con lo que sabemos, recibimos un llamado de un vecino de un departamento situado en la calle Herkimer St, pidiendo por mí. El hombre muy asustado nos pidió por favor que vengamos ya, que hubiera un individuo caminando por los pasillos del apartamento gritando estar armado y que quería saber por qué yo, Christopher Haas, le había arruinado su vida de esa forma. Una persona totalmente loca.
– ¿En serio no conoces a esta persona?
– Amigo, vivimos juntos, sabes casi todo de mí, ¿Qué crees? No comprendo ni un mínimo de todo lo que está sucediendo, alguien que no conozco gritando mi nombre, diciendo que yo fui quien le hizo esto. Y tú has visto que casi nos dispara, no tuve otra opción que dispararle en la cabeza.

No entiendo que está pasando. ¿Christopher sería capaz de hacerle mal a alguien? Y de ser así, ¿Qué es lo que le ha hecho para terminar de esta manera? Un final tan trágico como el de una película, de hecho, si se entera algún escritor de aquí no tardaría mucho en convertirlo en una exitosa historia, pero ¿Cuál sería el final? ¿Cómo terminará todo esto?
Christopher es el detective principal de nuestro distrito, encargado de resolver los misteriosos casos que recorren nuestra ciudad, yo soy una especie de asistente, lo ayudo con sus procesos, más que nada a mantenerlo ordenado, es una persona muy volátil, si bien es muy organizado, cuando se encuentra bajo presión suele enloquecer fácilmente, y ahí estoy yo, a su disposición.
¿Cómo podré ayudarlo en este caso? Donde se pone en juego la confianza, porque realmente esto no será nada fácil, jamás hemos vivido una situación de este tamaño. He leído varios libros y he visto miles documentales, espero que no sea uno de esos casos que llevan años para resolver, y muchos menos, un misterio sin final.

Recuerdos de la infancia tengo muchos. Junto a Chris solíamos andar mucho en bicicleta, nos gustaba salir los sábados después del almuerzo y volver al atardecer, sin un camino planeado, tan solo seguimos nuestra intuición, en algún lugar estaba nuestro destino. La mayoría de las veces era interrumpido por un llamado de mi padre, pidiéndome que si no regresaba ya, cuando lo hiciera me iba a esperar lo peor. Ahora ya saben cómo se ha ido ganando mi odio, nada fue porque sí. Miles de veces regresaba un poco más tarde de lo que le pareció bien, y me esperaban mil golpes detrás de la puerta, me golpeaba muchísimo cuando mi madre no estaba y me decía que si le contaba a ella, me mataría a golpes junto con mi madre. Entonces ese miedo se fue apoderando de mí, y comencé a volver temprano a casa, de hecho, hay días que por miedo ni siquiera salía, pero quedarme en mi casa también era terrible. Christopher era mi vecino, algunos días cuando las aguas estaban tranquilas en mi hogar lo invitaba a jugar, no me agradaba ni un poco cuando mi padre se ponía a gritar frente a él avergonzándome totalmente. Temía que le diera miedo y se fuera a su casa. Tal vez por eso es que lo valoro tanto, siempre estuvo ahí, jamás corrió asustado, sabía que yo no la estaba pasando bien. El día que mi padre escapo fue terrible en todos los aspectos. Él se estaba volviendo aún más loco con el asunto de que mamá estaba enferma, el cáncer estaba apoderándose de casi todos sus órganos. Cada cosa que yo hacía le molestaba, recuerdo que estuvo golpeándome casi toda la mañana, y como madre ya no estaba en casa, se aprovechaba aún más de eso. Esa mañana Chris se ve que escucho algún que otro grito porque me llamo al teléfono, y yo, agitado, con la voz a punto de quebrar, le respondí que era lo de siempre, ya no lo soportaba más. Antes de cortar le pedí que no se preocupara, que más tarde lo iba a visitar. En algún horario cerca del medio día llaman del hospital, mamá había dejado de respirar. Mi padre dijo que se quedaría en casa, destapo un whisky y comenzó a beber. Yo me fui al hospital de urgencia con mis hermanos. Nos lamentamos por no haber estado ahí esa mañana junto a mi madre, pero es qué papá no nos dejaba ir porque decía que no teníamos que verla así, y que mamá ya no estaba consciente. Así que no podíamos hacer nada. Fue el día más triste de mi vida, todo el tiempo sentí una apuñalada en mi pecho, y como si al retirar el cuchillo, hubieran sacado hasta lo poco de vida que le quedaba a mi pobre corazón.
Cuando regresamos a casa, nos encontramos con que estaba vacía, papá no estaba ahí. Había tan solo una pequeña carta, que aún recuerdo las palabras justas que decía «Lo he hecho por ustedes», y a su lado, un vaso de whisky medio lleno. Eso fue lo último que supe de papá, estaba totalmente loco, y debido a su capacidad de razonar no me extraño mucho de que haya desaparecido de esa forma, y que se haya ido no fue lo que me dolió, sino, justo ese no era el momento. Era el único de mis creadores que permanecía en mi vida. Luego fui hasta la casa de Chris para contarle lo de mamá y la desaparición de papá, y de paso compartir un rato con él, pero no estaba en casa, su madre me dijo que había ido a dar un paseo.

Ahora reviviendo todos estos recuerdos, no puedo creer la memoria que poseo, cada detalle aún permanece en mi mente, podría volver a casi cualquier día de mi infancia y contarte que he hecho esa mañana. No creo que todas las personas tengan esa capacidad de almacenar, estoy seguro de que Chris no recuerda ni lo que ha desayunado ayer, también por esos motivos trabajo para él, realmente necesita un asistente.

PARTE DOS

– Y Chris? Hay noticias sobre el caso de ayer?
– No aún. No he podido encontrar nada. Hoy temprano fui de visita al edificio a golpear puertas y consultar a los vecinos, pero nadie ha oído nada.
– Es todo tan extraño en este caso. No sé por qué la cara destrozada de ese hombre me resulta conocida, o no conocida, sino que es una cara que siento que la he visto en algún lado, o cruzado tal vez en un supermercado, debió ser algo muy instantáneo. Quizá me confunda, es lo más probable.
– La verdad que yo no estoy seguro de conocerlo, tu sabes que soy muy olvidadizo con las caras, no presto mucha atención, pero no será nada fácil reconocerlo, o hallar su identidad, no he encontrado ni una tarjeta de crédito, ni documento, ni algún tipo de dirección.
– ¿Tienes noticias acerca de esa especie de carta que tenía un su bolsillo? ¿El forense ha trabajado en ello?
– Si, están en progreso, hace un rato fui a consultarle, pero aún no ha encontrado nada más irrelevante, y según lo que me dijo, hasta ese momento no habría podido descifrar que intentaba decir en el papel, estaba muy borroso, la sangre la ha dañado demasiado.
– Ojalá encuentren algo en los próximos días, no sería para nada bueno si sigue pasando el tiempo y no podemos avanzar ni un paso. Que lastima lo de la carta, tenía esperanzas con ella. De hecho, no sé por qué cuando la vi me produjo una sensación extraña, como cuando tienes una especie de Deja Vu. Aunque he leído que los Deja Vu se producen porque un ojo percibe información y visualiza antes que el otro, entonces tienes la impresión de que viste algo que ya habías vivido, pero tan solo es una sensación que dura segundos. Una lástima.
– Que increíble! Y yo que creía que era real, si me he vuelto loco pensando si ya había vivido algo de lo que estaba pasando, y resulta que es por una distracción del ojo. Que loco el cuerpo humano!
– Uno siempre se sorprende, «todo pasa por algo» Chris.

Siento que hay algo en este caso que va más allá. Por segundos olvido que a la persona que Chris le disparó  en su cabeza murió diciendo su nombre, algo malo me huele aquí, pero él es mi amigo, pongo toda mi confianza. Lo conozco desde que éramos niños, vivimos toda la vida siendo vecinos. Sé más de él que si mismo, de eso estoy seguro. Entonces me cuesta descifrar, y poder relacionar un cuerpo en sangre con su nombre ¿Que tanto mal le pudo haber generado a este pobre hombre para actuar de esta manera, si le puntas a la policía, es porque deseabas terminar tu vida de esta forma, verdad?
Lo cierto es que están pasando los minutos y cada segundo que pasa, es un segundo más que hemos perdido sin averiguarlo, sin tener ninguna pista, ni una simple huella. No sabemos quién es el hombre que tenemos examinando en esa camilla, ni quien fue el vecino que ha llamado. Tantas preguntas, y no poseemos ninguna respuesta. Ahora que lo pienso no le pregunté a Chris si al visitar el edificio corroboro que haya regresado el vecino que se comunicó con nosotros, pero se lo ve muy ocupado rellenando papeles, así que no lo molestaré ahora. Como les dije, detesta trabajar bajo presión y cuando se siente así, se vuelve todo un lío. Hay que esperar su momento, es como un niño, hay que tenerle su tiempo, cuestión de paciencia.
Iré a visitar al Forense, tal vez necesite algo o tengo alguna duda. De paso, no vendría nada mal la noticia de que ha descubierto alguna pista.

– ¿Cómo estas Thomas? ¿Tienes algo nuevo?
– Lo único que tengo aquí es un cuerpo con la cabeza destrozada, increíble lo que puede provocar una cosa tan pequeña como una bala, se ve que Chris no dudo ni un segundo en gatillar. Quien sabrá que lleva a una persona a actuar de esta manera, claramente tiene no muchos años más que usted, se ve que era una persona joven. ¿Tantos problemas puede llegar a tener alguien? Y he escuchado por ahí, que buscaba a Christopher, puede ser? En que andará ese tipo, no aparenta estar involucrado con algo así. ¿No habrá otro Christopher Haas?
– Yo también pensé eso en un primer momento, pero no. Porque el hombre que llamó lo hizo sabiendo que hablaría con Christopher, sabía que lo atendería él.
– Ah la mierda, esto se está poniendo interesante, si fuese Christopher no andaría tan tranquilo.
– La verdad que yo tampoco, no me cierra nadie aquí, ojalá encontremos algo pronto. Ah, me dijo Chris que estuviste revisando la carta, ¿Muy complicado descifrarla?
– ¿Que carta?
– La carta que estaba en el bolsillo del cuerpo cubierta por sangre
– Ah pero cuantas cosas locas están ocurriendo acá, che. Nadie me ha traído ninguna carta.
– ¿De verdad? ¿Por qué Cristopher me mentiría con algo así?
– Te he dicho, ¿En qué andará ese tipo?

No tardé ni dos minutos en ir hasta su oficina. ¿Por qué me mintió? Es una estupidez tan grande. Espero que no sean verdad las palabras de Thomas «¿En que anda este tipo?». El día no deja de sorprenderme.

– Ey, me dijo Thomas que no ha recibido ninguna carta
– ¿Por qué hablaste con él?
– Fui a preguntarle si tenía alguna noticia sobre el cuerpo, pero por lo visto me trajo otra noticia.
– Tú no tienes por qué hablar con el Forense, de eso me encargaré yo, ¿Esta claro? El papel lo he tirado porque ya no se veía totalmente nada. Se terminó degradando por completo.

Quedé sin palabras. En lo que va desde que conozco a Chris jamás me había hablado así. Como si fuese un cualquiera. No lo podía creer, me quedé lo que restaba del día con la boca abierta. Mi amigo estaba comenzando a actuar raro sin ningún motivo para hacerlo. Solo deseaba que esto de tener una relación en el trabajo no dañe nuestra amistad fuera de lo laboral. De hecho sucede muchas veces, muchas personas piensan «Ay que lindo, deberíamos trabajar juntos, nos llevamos tan bien», y al comenzar a trabajar juntos, compartir el estrés, y demás cosas que producen las actividades diarias, se dan cuenta que fue una terrible decisión comenzar a compartir la misma tarea. Con Christian no tengo recuerdo alguno de haber ido a tomar una cerveza a algún bar o ir a cenar a un restaurante, ¿Que podríamos hablar? Estamos todos los días juntos en el trabajo. Ya sé cuándo almorzó, cuantas horas durmió, cuando fue al baño, cuantas tazas de café ha bebido. Sé exactamente todo, entonces podría decir que tener una relación laboral implica agotar un poco la amistad, y se transforma en lo que jamás deseamos construir: una relación de trabajo.


PARTE TRES

He estado pensando en mi familia, como nos hemos distanciado, como si de un día para el otro
nuestra sangre cambio de color, o peor, a veces la sangre es lo de menos, pero no encuentro nada que me haga entender que ha pasado. Está bien, mi madre no decidió irse, pero no tuvo opción. Luchó por quedarse junto a nosotros hasta el último segundo. Mi padre no fue lo suficiente valiente como para dar la cara por sus dos hijos. Ah, y mi hermano… ¿hasta cuánto tiempo sin verlo se considera hermano? Lo cierto es que a veces lo extraño, cenas en familia, saber que hay alguien en caso de que me suceda algo, no sé, un accidente. Realmente estoy solo. Después de lo que he vivido me ha costado muchísimo formar nuevas relaciones. Nunca entendí a esas personas que van por la vida haciendo amigos, saludan a alguien en un bar, y al próximo día van juntos a beber una cerveza. Yo no puedo, no, no. Tengo a mi amigo Chris y con eso creería que me basta. Me resultaría difícil volver a generar otra relación de ese tamaño, una amistad de años creciendo juntos.
Entonces a veces me siento solo y perfecto, todo pasa por algo, pero dudo que cualquier ser humano merezca pasar tanto tiempo en soledad, y jamás había pensado en todo esto, en necesitar a alguien más, pero este caso me ha llevado a pensarlo.
¿Qué hay del hombre muerto? Nadie ha venido a preguntar por él. ¿A nadie le interesa? Hay un alma que ya no está, y no veo ningún familiar, ningún amigo, nadie a quien le importara. Esto me pasaría a mi ¿No es cierto? Si algún día me encuentro en el suelo perdiendo sangre, ¿A quién le importaría?
Tal vez en ese momento mi padre vea en los diarios, que me han dado un tiro, y vendría a visitarme al hospital, pero lo único que recuerdo es su nombre, así que realmente lo dudo. Mi hermano tal vez, si aún le importo aunque sea un poco, se daría el gusto de ir a preguntarme como estoy, que ha sido de mi vida. Es que las personas siempre se olvidan de sus familiares, porque la verdad es que les importa lo mismo que una persona durmiendo en la calle, pero si algún día mueres, créeme, estarán todos en tu velorio, rezando por ti, y algunos tal vez piensen en por qué no fueron a visitarte antes.
Me da miedo que mis familiares sean quienes piensen eso, así que por el momento, debería pensar en otra cosa, quien sabe cuándo la vida nos pondrá bajo tierra.


Hoy es otra mañana que despierto totalmente perdido, me cuesta varios minutos entender la realidad. Soy de las personas que necesitan su tiempo para despertarse totalmente, así que paso diez minutos en mi cama, pensando que me traerá este nuevo día. Luego me levanto, bebo mi café, y enciendo mi primer cigarrillo del día. Preparo mi desayuno y ni bien termino me voy rumbo a la comisoria, otro día de sorpresas me espera.


– Chris, ¿Cómo estás? Estaba pensando, tal vez deberíamos buscar al vecino que nos llamó, estuve pensando y quizá sepa algo, dado a que los datos que nos dio cuando se comunicó, se ve que escucho exactamente las palabras que gritaba este demente.
– Buen día Michael. Si, sería muy bueno, ¿Pero crees que el sabría algo sobre el tema? Yo creo que solo fue un vecino asustado que escucho problemas y llamó.
– No lo sé, no lo sé. Algo me sabe raro aquí.

No entiendo que le pasa a este hombre, estamos cayendo en picada con este caso. No tenemos nada y solo han pasado los días, no conseguimos ni una maldita pista. Nada.  ¿Qué le pasa a Christopher? Siempre fue de los detectives que buscaban hasta en el último lugar, porque él siempre decía, «Nunca digas que no a nada en la búsqueda, nunca sabes dónde podría estar lo que necesitas, un caso es un misterio, y un misterio da sorpresas». Este será el caso, un misterio
lleno de sorpresas. Y sí que es cierto, porque lo único que hago es desconfiar de mi amigo, que de un día para el otro está actuando raro, siento que está comenzando a perder su cabeza.

– Escúchame, no quiero que el trabajo se involucre en nuestra relación, ¿Sabes? Si eso es lo que está perjudicándonos, no sé, dímelo, podría conseguirme otro trabajo, o podría tomarme algunos días hasta que esto se resuelva. Es que no dejo de pensar en ello, y tu actúas tan distante, como si no te importara. Como si no pasara nada, tenemos un escritorio lleno de preguntas, y no hemos podido responder ninguna. No lo sé, si estas ocultando algo, somos amigos Chris, sabes que puedes contarme todo.
– ¿Crees que yo no estoy enloqueciendo? He elegido este trabajo porque me apasiona luchar contra mi cabeza, contra mis impulsos, contra el reloj. Nunca ha sido fácil, no debemos dejarnos desesperar. Yo estuve pensando en tomarme unos días, necesito un poco de tranquilidad. Tal vez podríamos abandonar este caso un poco, ¿No crees? Nadie ha venido a preguntar por ellos, seguramente a nadie le importaba. Y nosotros que ni los conocemos, mucho menos.

Termino con sus palabras, di media vuelta y me fui. Este no es el hombre de hace tres días atrás.
Estoy un poco mareado, desconcertado, siento mi boca seca, algo me huele mal ¿Por qué no quiere ir a fondo en esto? ¿Que esconde? Si bien yo no soy quien tiene que hacer su tarea, voy a tener que comenzar a buscar por mi propia cuenta. Quien era este hombre y que hacia allí. Bebí otro café y me fui en camino nuevamente hacia el edificio. Ni bien llegue, tuve la suerte de que un vecino estaba saliendo así que me dejo la puerta abierta. Un pasillo tan grande, paredes grises, iluminación de urna, casi no veía donde pisaba, revise que mi arma este en su lugar, por las dudas, no sabía con qué me iba encontrar. Subí las escaleras hasta llegar al piso número cuatro. Golpee la puerta del apartamento donde salió la llamada, y no respondió nadie. Apoye mi oreja en la puerta, porque si hay algo que tengo es buen oído, podría sentir los latidos de quien esté detrás de la madera, pero no había nadie allí, lo único que sentí fue un absoluto silencio. Tomé del picaporte con sumo cuidado, y comencé a girarlo, muy despacio. Tenía que tener mucho cuidado con lo que hacía, si alguien me veía estaría en problemas, ¿Que hace un desconocido entrando a la casa de un vecino? Sería muy sospechoso. Lo cierto es que abrí la puerta, y al ver la decoración del apartamento, mi corazón se pauso por un segundo. Mi mano temblaba, jamás me había sentido así, sentía nuevamente mi boca seca, casi que me raspaba la lengua, mordí mi labio, y no podía creer que era lo que sentía estando parado allí. Todo me resultaba conocido, como si ya hubiera visto el cuadro de esa playa colgado en la pared, una vieja guitarra, que de hecho, yo tenía una similar. Mi corazón se sentía como si un caballo trotara adentro mío. Observo una fotografía que vi en un mueble, y ahí lo vi. Era mi hermano, aún poseía la misma cara de la última vez que lo vi, un poco más viejo, pero su sonrisa y la forma de sus ojos era la misma, ¿Por qué mi hermano vive aquí?, y cuando caí en la realidad pensé, ¿Porque fue él quien llamó? Tengo tanta mala espina con todo esto. Christopher intentando que dejáramos el caso, y yo, ahora me encuentro con que el hombre que llamo es mi hermano. Estoy perdiendo la cabeza. Con la fotografía en la mano, fui tambaleándome hasta apoyarme en la mesa, y deje mi cuerpo caer sobre la silla, no entiendo que ha pasado. Que hay detrás de todo esto ¿Por qué tanta casualidad?.
Christopher y mi hermano se llevaban bien en su momento. Recuerdo que muchas veces hemos jugado al futbol juntos, hemos ido a andar en bicicleta por el monte, pero, ¿Que lo trajo hasta aquí?
Lo cierto es que al abrir esa puerta esperaba encontrarme con cualquier cosa, menos con esto, no puedo creer que me trajo hasta la casa de mi hermano, y de hecho, ¿Por qué él huyo? ¿Algo de todo esto tendrá que ver conmigo? ¿Qué tiene que ver mi hermano con el hombre que se voló la cabeza? ¿Qué relación tiene esto con Christopher? Nuevamente más preguntas, más y más. Tengo menos respuestas que antes, me encuentro parado en la nada misma. Ahora mi familia está involucrada en esto, y me vuelvo a encontrar con mi hermano en un caso tan misterioso. No le puedo contar esto a Chris, no puedo. Me encantaría que lo sepa, pero tal vez no es el quien deba enterarse. Una parte de mi corazón siente que ha estado ocultando algo, pero, ¿Qué? Debería pensar que mi hermano fue quien estuvo ocultándomelo. Pero no tengo ninguna pista de nada, ni siquiera para pensar en eso. Ahora ya sé porque el cuadro de la playa me resultó tan conocido, era el cuadro favorito de mamá, estuvo colgado en el respaldar de su cama hasta el último día, y la guitarra, la guitarra que le regaló mi papá a mi hermano cuando cumplió doce. Como olvidarlo, toda su infancia se la paso pidiendo una guitarra. Aún no creo en que papá haya sido quien se la regalo, pero bueno, se ve que en algún momento su corazón se ablandaba un poco.
No debo desenfocarme. Tengo que pensar en lo que está pasando aquí. Porque sigo sentado en esta silla, y lo único que he hecho fue observar a mi alrededor y recordar momentos pasados. Tengo que encontrar algo que me lleve hasta mi hermano. De pronto voy hasta la cocina y veo una nota sobre la mesada. Recuerdo que mamá siempre dejaba las notas en la mesada cuando necesitaba que hiciéramos alguna compra, o que regresara más tarde. Lo cierto es que, esta carta no sería de ese tipo. Fui caminando dando pasos cortos, mirando fijamente hacia la carta, y mis ojos empezaron a lagrimear. Esto estaba yéndose de las manos, ¿Por qué tuve la idea de venir hasta acá?. Tarde cinco pasos en llegar hasta la carta escrita sobre un pedazo de papel de servilleta. Automáticamente reconocí que era la letra de mi hermano, no ha cambiado ni mejorado un poquito «Sé que leerás esto, Michael, hay varias cosas que no sabes, sólo te pido una cosa, ten cuidado con Christopher» Hasta el último pelo de mi cuerpo se puso de punta, lo que llaman «piel de gallina», pero eso se siente gracioso, y créeme que esto no me genero ni un poco de gracia. Mi mano temblaba como tiembla un papel con el viento, y la servilleta parecía deshacerse con la transpiración de mi mano. Rápidamente la solté y la deje caer en el lugar donde estaba. ¿Qué está pasando? ¿De qué me está hablando Adam?
Mi mente estaba a punto de desvanecerse, ya no aguantaba más la situación. Solo deseaba huir. Tenía miedo, mucho. ¿Quién era Christopher? ¿Qué había pasado con él? ¿Por qué justo mi hermano? ¿Por qué este hombre decidió que le quitaran la vida al lado de la puerta de Adam? ¿Qué habría detrás de todo esto?

Busqué algún número, dirección, lo que sea para poder comunicarme con mi hermano, porque viendo este lugar, y la nota, claramente se ha marchado. ¿Por qué se fue? ¿Que trata de decirme? Con más misterios en mi cabeza me fui camino hacia mi casa, obviamente me lleve la nota conmigo porque no sabía quién más podía llegar a leerla si la dejaba en ese lugar, la puerta sin llave y nadie en el apartamento.  Dentro de un cajón de un mueble encontré un número, no sabía ni de quien era, pero pensé en luego llamar, podría preguntar si conoce a Adam.

Llegue hasta mi casa y me di una ducha, intentando relajarme. Pero no lo lograba, sentía como cada gota caía por mi cara, y me incomodaba. Me dolía la cabeza, como nunca, era un cansancio mental lo que se estaba apoderando de mí. Me miro en el espejo, y mis ojos se veían agotados, mi cara, nacían ojeras. Encendí un cigarrillo y me senté en el sillón. Con la servilleta en la mano, intentado comprender que es lo que quería decir Adam. ¿Cómo es que él sabía que yo iba a leer la carta? ¿Cómo sabía que llegaría hasta ahí? Pudo arriesgarse a que llegara en las manos de Christopher, de hecho, ¿Mi hermano como sabía que yo estaba trabajando con Christopher en la policía? Otra vez, más interrogantes, menos certezas, lo único que entendía es que mi cuerpo estaba desgarrándose, todo lo que estaba pasando no me estaba haciendo para nada bien, y los segundos que se iban no mejoraban nada, no dejaba de punzarme, tenía algo en la mente que me decía «Debes comprenderlo, piensa, piensa, todo está allí, sabes que ha ocurrido» y sacudía rápidamente la cabeza, porque esos pensamientos estaban volviéndome loco. No me dejaban pensar, me apocaban la escena. Encendí otro cigarro, y al terminarlo me dormí. Caí casi desmayado sobre el sillón.

PARTE 4

No debería hacerlo, pero hoy no iré a la oficina. No he dormido bien, me desperté desparramado en el sofá con mil dolores en mi cuerpo. Mi cara se encuentra peor que ayer, mis ojeras comenzaron a teñirse negras, y mi cabeza no está funcionando en su totalidad. No puedo razonar, no puedo estar tranquilo. Bebí un café negro, el más fuerte que alguna vez he tomado, y mientras encendía mi tabaco, marqué el número que encontré en el cajón, no sabía con que iba a encontrarme. Sonó tres veces hasta que de pronto sentí que había alguien del otro lado
– Hola, ¿Quién habla?
– ¿Quién eres tú? Tú me has llamado.
– Soy Garret, hermano de Adam, ¿Lo conoces verdad?
– ¿Por qué me llamas a mí?
– Es que ha pasado algo, de hecho, no he sabido de Adam por más de veinte años.
– Si, ya sé que ha pasado algo, y si no has sabido de Adam por tanto tiempo, ¿Por qué quieres hacerlo ahora?
– He estado en su apartamento, y me dejó una nota.
– Adam esta mañana se arrojó a las vías del tren en la estación L. No vuelvas a llamar.

Y mientras lo que escuchaba me dejaba sin palabras. Ella corto. Pensé en volver a llamar, pero oyendo su tono comprendí que no volvería a atender. No supe nada de mi hermano en casi toda mi vida, de pronto me lo encuentro, y resuelta que se ha quitado la vida. Caían mis lágrimas sobre mi jean, pero no lloraba porque me doliera su muerte, lloraba por no entender que estaba pasando, esta situación iba más allá de todo lo que era capaz de entender. Aparentemente con la mujer que conversé sería su novia, o alguna amiga de él. Ahora pienso que he olvidado preguntarle qué tipo de conexión mantenía con Adam, y si podía ayudarme a resolver esto. Se ve que mi hermano no le ha hablado bien de mí, ¿Que le pudo haber dicho? No recuerdo haber tenido ningún problema.
Así qué, tenemos un cuerpo que murió gritando el nombre de Christopher Haas, me entero que mi hermano se ha quitado la vida, además de que está relacionado con la muerte de este sujeto, y resulta que Chris ha decidido no seguir con el caso. ¿Pero qué mierda está pasando aquí?
Fui a máxima velocidad en mi auto hasta la oficina de mi amigo. Entro a la comisoria, me saludan los mismos policías de siempre, preguntándome si estaba todo bien, aparentemente mi cara no era la habitual. Cundo llego hasta su puerta la abro y no hay nadie allí dentro. Ni Chris ni ningún mensaje sobre el escritorio.  Lo llamo a su celular varias veces pero en ningún intento logré que responda. Pensé, ¿Esto podría complicarse aún más?
Fui hasta su casa, que quedaba a media hora de nuestro trabajo. Cuando llegué se veía la ventana abierta, así que tal vez estaría allí, lo cual sería raro porque su auto no estaba. Pensé en el por qué dejaría la ventana abierta. Golpeo la puerta y no responde, fui hasta la ventana y mire hacía dentro, estaba vacío, Chris ya no estaba allí. Apoyándome en el marco, logré entrar por la abertura, busqué en el living, en la cocina, y no había ni un maldito rastro de nada. Hasta que de pronto fui hasta su habitación, y vi la cama repleta de ropa, como si hubiese revuelto todo el placar. Yo sabía que dentro de alguna puerta guardaba una valija, comencé a buscarla y no estaba allí. Así que pensé, tal vez busco algún dinero detrás de la ropa, recogió lo necesario como para vestirse y cambiarse por unos días, y se marchó, ¿Por qué habría de irse? Mi hermano dejando una carta pidiéndome que tenga cuidado con Christopher, y ahora lo busco en su casa para que me explique qué mierda está pasando, y resulta que se escapó. Y mi hermano se ha arrojado bajo algún tren quitándose la vida.

Lo que está pasando no para de sorprenderme. Vuelvo a llamar a Chris y nuevamente no contesta. Le dejo varios mensajes de voz, pidiéndome que me llame y me explique qué está ocurriendo con todo esto. Si realmente sabe algo de lo que está sucediendo, que de hecho estoy seguro que sí. Soy de las personas que no creen en las coincidencias, mi amigo huyendo y mi hermano arrojándose a las vías. ¿Qué tiene que ver aquí el hombre pidiendo por Chris y haciéndose volar la cabeza?

Cuantos misterios es posible de crear la llegada de la muerte. No hay nada más misterioso que un muerto. Ojalá se pudiera manipular las retinas y poder ver en ellas que ha pasado, la última imagen. O algo mejor, poder conseguir información de qué lo ha llevado a quitarse la vida. Pero para eso debemos estar nosotros ¿no? los detectives…  Ahora siento que mi poder es demasiado limitado, y cuando yo soy la persona que se encuentra involucrada en el misterio, en el caos, todo se vuelve extremadamente complicado. Otro día más que no sé por dónde empezar a buscar. No tengo a quien recurrir para que me ayuden, mi amigo de un día para el otro me ha abandonado, dejándome en la duda, dejándome con la muerte de mi hermano.

Regresé a mi casa sin ganas, sin ganas de seguir. Lo único que pensaba es en qué momento se terminaría todo esto, hasta donde debía llegar, ¿Dónde me faltaba buscar?, ¿Que estoy olvidándome? ¿Por qué se me hace tan difícil analizarlo?

Decidí volver hasta la oficina de Christopher, revise todos sus papeles, no me quedó ni uno sin analizar. No había nada que me sirviera. Busqué en su computadora, debajo del escritorio por si escondía algo, hasta que de pronto apareció, dentro de esos lapiceros, la misteriosa carta. La tomé siendo sumamente cauteloso, y estando totalmente seguro de que algo podría esconderse en ella, la guarde dentro de mi billetera. Probablemente Crhistopher no se dio cuenta de que la ha dejado aquí. Si tanto la oculto, ¿Que hay detrás de ella? Cada vez que la miro sigue produciendo tal nostalgia en mí, pero es un pedazo de hoja manchado con sangre, dudo que sirva para algo.
Fui hasta la oficina del Forense, con una sonrisa que aún no sé de donde saqué, pensaba que tal vez había encontrado algo que podría servir en la investigación.
– Por favor, necesito que la examines ya, y me digas que dice detrás de toda esa sangre.
– Mira que lio han hecho por tan solo una carta, eh!
– Esto debe ser confidencial, nadie debe saber que te he dado esto, ¿sí? Mucho menos Christopher.
– ¿Se ha marchado, verdad?
– Sí, estoy trabajando en ello. Los últimos días no han sido los más fáciles y transparentes. Por favor, llámame cuando tengas algo. Muchas gracias.

Con las últimas esperanzas, salí caminando de su oficina. Respirando hondo y pidiendo por favor, que  haya algo en ella. Fui hacia el patio de la comisoria a fumar un cigarrillo. El día estaba extremadamente soleado, ni una nube se veía en el cielo. Sentía que algo bueno estaba por suceder, las cosas buenas llegan en algún momento. Volviendo hacia la oficina, me preparé un café de pasada y cuidadosamente me metí otra vez en la oficina de Christopher. No paraba de pensar en que podría estar ocultando este hombre, realmente nunca terminas de conocer a una persona.

Termino la jornada laboral y me fui hasta mi casa. Ya no sentía ese gusto que aparece al terminar un día de trabajo y llegar a tu hogar. No me sentí así, no creía que había terminado nada. Cada segundo todo parecía que recién empezaba, que cada día solo era más complicado que el anterior. En mi pasado había leído tantos libros policiales, de misterios, thrillers horrorosos de casos sin explicación ni finales, y no podía creer que ahora eso me estaba pasando a mí. Me encontraba envuelto en telarañas, atrapado en mí mismo, no tenía a nadie, ni nada para sostenerme. Cuando no queda más por hacer, solo queda seguir, porque si hay algo que jamás seré capaz de perder, es esa fuerza de voluntad, pero hoy siento que caí en una gran duda sobre mí, ¿Hasta cuándo podré aguantar esta situación?

Seguí dejándole mensajes de voz a Christopher, pidiendo que me llame, que si me contaba que estaba sucediendo íbamos a poder resolverlo de alguna forma, que no entendía por qué me había mentido con la carta pero que si tenía una buena explicación y fundamento, lo podía entender y perdonar.
No hubo caso, termino el día y no recibí ni un mensaje de su parte. Me sentía defraudado, engañado, y todavía no entendía el porqué de estar así.

PARTE 5

Otra vez que sale el sol, me pregunto hasta cuando seguirá apareciendo. Todavía tiene la suficiente fuerza como para vencer la noche, es tan valiente. Me gustaría ser como el sol, poder vencer la luna, las estrellas, y apagar todo con su luz, porque es lo que él hace. Yo me encuentro de noche, repleto de oscuridad, como si mi sol ya se hubiese dado por vencido. Pero no puedo abandonar aquí, todavía me queda tanto por averiguar y descifrar.
Comienzo mi día como todos los otros, típica rutina que está comenzando a descompensarme. Llego al trabajo y todos se encuentran como siempre, sonriendo porque sí, apuesto a que si les pregunto no saben ni por que lo hacen, pero ellos están ahí, simples policías, riendo y haciendo chistes típicos de ellos. Me siento frente a mi escritorio y comienzo a leer papeles. Papeles de todos los días, siempre lo mismo, formularios y más formularios. Claramente la noche ha sido más fuerte que mi sol.
Cuando recuerdo que el día anterior le dejé un trabajo al forense, me lancé a la suerte yendo a preguntarle si tenía alguna noticia. Tan solo esperaba una respuesta, de hecho, quería oírla por más estúpida que sea.

– Buen día querido, Tommas ¿Cómo está tu día?
– Buen día señor, como todos los otros, con mucho trabajo y mucha sangre.
– Si, lo imagine. ¿Tienes noticias de lo mío?
-¿Cómo no las voy a tener? Estuvo muy difícil por cierto, pero gracias a la nueva tecnología he podido captar hasta la mínima marca de ese lápiz sobre el papel.
– Que suerte que tengo entonces! Dime que mencionaba
– No sé si será relevante, pero con letra como la de un niño decía «Lo he hecho por ustedes».

Cuando termine de escuchar sus palabras me descompuse, no podía creer lo que estaba escuchando. Ahora entiendo por qué sentí esa nostalgia cuando vi por primera vez ese papel. ¿Cómo carajos es que esa nota llegó hasta aquí? ¿Recuerdas que dije que tenía buena memoria? Esa nota es la misma que ha dejado mi padre el día que desapareció *con voz alta y furioso* ¿COMO CARAJO ES QUE HA LLEGADO HASTA ESTE HOMBRE? ¿QUIEN ERES? ¿POR QUE ME ESTAN HACIENDO ESTO? ¿QUE TENGO QUE VER, QUE TIENE QUE VER CHRISTOPHER, MI HERMANO? ¿QUE LES PASA? ¿QUE HE HECHO PARA MERECERME ESTA TORTURA?

Me estaba volviendo completamente loco. La situación se me había ido de las manos. Ya no era yo quien actuaba y seguía ahí. Me fui a mi casa, y cuando llegue no recordaba ni el camino que había tomado, por donde había ido. Había perdido la cabeza, actuando por impulsos, furioso, quería romper todo. ¿Cómo es posible que tantos años después, la carta que escribió mi padre al abandonarnos, la encuentre en las pertenencias de un muerto? ¿Y por qué, Chris me la oculto? Él debía conocer la carta, él sabía lo que decía esa carta, sabe el valor que tenía para mí todo eso. Creí haber superado la huida de mi padre, pero hoy me doy cuenta que no ha de ser verdad.

De pronto, suena mi celular, sentí como vibraba mi pierna y se me acelero el corazón. Deseaba que sea él quien me estaba llamando para darme una explicación de todo esto. Y era él,
– Escúchame Michael, tengo varias cosas que contarte.
– Si, ya lo sé, podrías empezar a hacerlo.
– ¿Aún no lo recordaste verdad?
– ¿Al que?
– Al hombre que le volé la cabeza en el edifico, él lo sabía todo.
– Me estás dando miedo Christopher, ¿Puedes ser más directo?
– ¿Recuerdas a mi primo? Pasaba mucho tiempo con nosotros cuando éramos niños.
– Si como no voy a recordarlo, ¿Que tiene que ver con esto?
– Era él. Se había vuelto completamente loco, toda su vida la pasó culpándose por lo que hizo y vio con sus propios ojos.
– ¿Mataste a tu primo? ¿Por eso estuviste actuando tan raro este último tiempo? SABIAS QUIEN ERA EL HOMBRE AL QUE LE VOLASTE LOS SESOS, ¿LO MATASTE PORQUE EL SABIA ALGO E IBA A HABLAR NO? ¿QUE SABIA EL?
– Amigo, deberás perdonarme por esto. No quería que fuera así, jamás creí que llegaría este momento. Mi primo junto a mi… Matamos a tu padre Michael, tu padre jamás desapareció, él está muerto Michael.

Estaba perdiendo la razón, observaba como mi habitación comenzaba a desaparecer, veía todo borroso, no podía sostenerme parado, y caí en el suelo. Solo me permitía respirar, y de pronto regresé a la realidad

– ¿Tú has matado a mi padre? ¿Mi hermano murió por tu culpa?
– Esto se ha ido de las manos Michael, lo siento en verdad. No debía ser así. Mi primo vivo culpándose toda su vida por haber matado a tu padre, y se ve que esa noche no debió pasar jamás, mi primo ha ido a contarle a tu hermano lo que hemos hecho, por eso el al saberlo se ha quitado la vida bajo el tren.
– ¿Cómo es que él tenía la carta?
– En verdad eso lo sé, probablemente la robó de tu casa cuando éramos niños, estaba completamente demente, tantos años guardando esto lo termino de transformar en una persona trastornada.
¿Así que mi padre no fue quien la escribió?
– YO FUI QUIEN LA ESCRIBIO. AHORA VÉ Y SIGUE SIENDO EL MISMO MICHAEL, SIGUE CREYENDO QUE TODO PASA POR ALGO, CON TU MALDITA Y ARROGANTE FORMA DE PENSAR, ¿CREES QUE TODO PASA POR ALGO? TU PAPÁ JAMÁS DESAPARECIO, A TU PADRE LO MATE Y ENTERRE CON LA AYUDA DE MI PRIMO, ¿Y SABES POR QUE LO HICE? PORQUE SINO HOY EN SU LUGAR ESTARIAS VOS, EN UN MALDITO POZO. ASI QUE PERFECTO, TODO PASA POR ALGO, TIENES RAZON. A TU MADRE SE LA LLEVO EL MALDITO CANCER, SINO TAL VEZ ESTARIA ACOMPAÑANDOTE BAJO TIERRA. YO NO ESTOY LOCO, YO NO LO QUERIA MATAR. TU ME VOLVISTE LOCO. CHIRSTOPHER NO ESTA LOCO. TU PADRE ERA UN MALDITO LOCO. YO LOS SALVE, TODA LA VIDA TE HE SALVADO. HE HECO QUE LAS COSAS PASEN POR ALGO, PORQUE JAMÁS PUDE AGAUNTAR TU IDEA DE ESPERAR MICHAEL …
TUVE QUE HACERLO POR TI, TU VIDA, TU CARTA, TU PADRE JAMÁS TE IBA A DESPEDIR, EL TE GOLPEARIA HASTA QUE MUERAS COMO LO HIZO TU MADRE, YO TE SALVE.



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