Capítulo 43 de Pudo ser un Undercover: Novela por Entregas

Pudo ser un Undercover: capítulo 1
Pudo ser un Undercover

Tras leer 42 capítulos es momento de compartir el Capítulo 43 de Pudo ser un Undercover, del escritor V. M. Bongutz. Consecuencias de la invasión a Cuba.

 

 

43

 

Consecuencias de la invasión

 

De las múltiples paradas del buque en La Habana, una de ella se produjo a mitad del mes de agosto de 1961, aunque con anterioridad a esa fecha se habían efectuado algunas escalas más después de que se produjera la invasión de Bahía de Cochinos, Jin no había querido visitar a la tía de Miguel y a sus primos por la propia recomendación que le había realizado él, ya que no era aconsejable, porque ellos le habían comentado por carta que se sentían vigilados después de la detención de que habían sido objeto días antes de que se produjera la invasión. El miliciano de Barcelona, tanto a sus familiares como a nuestro protagonista, les sugirió que dejaran pasar unos meses para realizar esa visita. En ese viaje, Jin creyó conveniente entrevistarse con los afectados y que ellos le contaran todo lo sucedido como consecuencia del desembarco de los anticastristas del pasado mes de abril.

Una vez que concluyó su guardia a las 16:00 horas, Jin, sin cambiarse de uniforme, salió del buque, después de rebasar la aduana se encontró con Rogelio el taxista y le dijo que le llevara a la dirección de sus amigos, como de costumbre el taxi lo trasladó hasta  la dirección de los familiares de Miguel, pero la calle donde vivían estaba en obras y tuvo que realizar un trecho a pie, cuando estaba cerca del domicilio de sus amigos se cruzó con una pareja de milicianos, que realizaban su acostumbrada ronda, quienes lo saludaron militarmente nuestro protagonista correspondió de forma similar.

A la llegada a la casa la señora lo recibió con gran alegría y se interesó por su familia, después comenzó a contarle las novedades que tenía desde la última vez que habían hablado:

Mi sobrino nos recomendó por carta que hiciésemos vida normal, pero que nos abstuviéramos de recibir visitas y que saliésemos solo lo imprescindible a la calle, a mis hijos les aconsejó que efectuaran su jornada laboral como siempre, y si había alguna asamblea del barrio, que acudieran a ella, pero sin emitir ninguna opinión ni realizar comentario alguno, solo hacer acto de presencia. Durante estos últimos meses hemos pasado mucho miedo, después de la detención de mis muchachos, y todo ello me ha hecho pensar en qué será de nosotros. Le dices a Miguel que sus padres están bien, pero no sé de ellos mucho más, siguen en Oriente y por teléfono no hemos querido hablar mucho, porque no sabemos quién puede estar escuchando, aunque mi hijo Frank hace una semana que fue para allá y tiene más conocimiento de lo acontecido por esas tierras.

Estuvieron conversando un poco más hasta que llegaron sus dos hijos, que también se alegraron de ver al amigo de su primo, su madre se fue a la cocina a preparar un poco de café, al quedarse solos, nuestro marino les preguntó si podían contarle algo de cómo vivieron esos días, después de Playa Girón y los sucesos acaecidos durante todo este tiempo.

José tomó la palabra y comenzó diciendo:

Como tú sabes, por lo que te contó Mamá, fuimos detenidos días antes de la invasión, en esa época a todo el que no estuviera vinculado de alguna manera al régimen, lo detenían por si acaso, creo que te lo conté en la última conversación que tuvimos. Después del triunfo castrista sobre los brigadistas comenzaron las represalias, pocas familias se libraron de ser investigadas y cualquier indicio de colaboracionista era suficiente para que te metieran preso, un ejemplo claro lo tenemos en la prisión de Guanabacoa, donde se encuentran detenidas más de un centenar de mujeres, todas ellas por cuestiones políticas, mis contactos me han dicho que las someten a toda clases de maltratos y vejaciones, porque no están de acuerdo con el comunismo y tampoco con el adoctrinamiento de sus hijos.

 Prosiguió José:

A los pocos días, después del desembarco de Bahía de Cochinos, Fidel Castro compareció en televisión para relatar los sucesos y darle cuenta a la ciudadanía de lo ocurrido en Playa Girón. Al día siguiente lo publicaron todos los periódicos, aquí tengo un recorte para que se lo lleves a Miguel:

Jin lo guarda para entregárselo a su destinatario, pero también con la intención de hacerle una copia y añadirla a la documentación que está reuniendo.

Continúa José ampliándole el alegato de Castro, y le narra con todo detalle la batalla de Girón, como mejor convenía a los intereses de la causa de la revolución.

Hace José un pequeño paréntesis, pero continúa comentando. Tanto el discurso de Fidel como una serie de manifiestos posteriores, que fueron pronunciados por diferentes revolucionarios, permitieron al régimen justificar las atrocidades cometidas. Este fue el caso del Secretario General de la Asociación Estudiantil, a quien detuvieron un grupo de estudiantes de izquierdas por no ser simpatizante del régimen, tanto al él como a otros miembros de esa asociación los vincularon a los contrarrevolucionarios y los acusaron de organizar actividades paramilitares en la provincia de Oriente, además añadían que estaban relacionados con las fuerzas invasoras promovidas por el gobierno estadounidense y por su presidente. Ante tantas acusaciones y referencias que continuamente hacían sobre el gobierno de los Estados Unidos y a la figura de su presidente, desde la Casa Blanca se difundió un comunicado donde expresaban lo siguiente:

“EI Presidente J. F. Kennedy ha declarado desde un principio que como mandatario tiene la responsabilidad por los eventos de los últimos días pasados. Lo ha dicho y vuelve a decirlo ahora, para que sea entendido por todos. El Presidente se opone fuertemente a que cualquiera, dentro o fuera del gobierno, intente cambiar el peso de la responsabilidad”.

Ahora fue Frank quién tomó la palabra para explicar su viaje a la provincia de Oriente, ya que quería saber cómo se encontraba la otra parte de la familia.

Mis tíos y primos me contaron que lo habían pasado muy mal, pues no quedó rincón de sus casas que no inspeccionaran y registraran los milicianos, decían que buscaban a los invasores y sus colaboradores, entraban en las casas a punta de pistola, sin previo aviso y si se demoraban en abrir la puerta la echaban a bajo. En Bayamo un tribunal sentenció a pena de muerte a cuatro campesinos, a los que acusaron de ayudar a los mercenarios. En Palma Soriano fusilaron a dos más, porque les encontraron unos morrales que se habían hallado en el campo y al parecer tenían rotulado “US Army”, pues esta circunstancia les costó la vida. También por Matanzas y por Pinar del Rio se dieron hechos semejantes.

Frank continuó con lo que le contaron sus familiares de Oriente:

A los pocos días de la invasión, Castro se desplazó a Playa Girón con el fin de interrogar personalmente a algunos prisioneros, que aún estaban retenidos allí, lo cual hizo rodeado de los medios de comunicación afines al régimen. Pero los interrogatorios no fueron retrasmitidos en su integridad, porque muchas de las respuestas de los brigadistas no eran lo que el mandatario quería escuchar, las replicas demostraban la abnegación y el coraje de estos combatientes, su persona no despertó temor ni influyó en el ánimo de estos valientes, que tuvieron la osadía de combatir al régimen comunista imperante en su Cuba. La mayoría de contestaciones lo pusieron en evidencia y Castro tuvo que salir, como decimos los cubanos, con el rabo entre las piernas.

Ahora fue José el que tomó la palabra:

Después del desastre de Playa Girón, la osadía de Fidel fue en aumento, se enfrentaba verbalmente a los Estados Unidos y emitía palabras insultantes contra su presidente. Los soviéticos, que ya habían realizado un amplio perfil psicológico del mandatario cubano y por lo tanto conocían que poseía un gran ego, el 30 de abril de este año le concedieron el “Premio Lenin de la Paz”. Gran paradoja esta cuestión, ya que por todos es conocido los atropellos, las detenciones, los maltratos, los ajusticiamientos y la represión contra su propio pueblo que practicaba o mandaba a realizar el mandatario cubano. Pero los comunistas querían mantenerlo estimulado para que continuara con la labor que le habían encomendado y al mismo tiempo que propagara su revolución hacia los pueblos hermanos de América. Al día siguiente del primero de mayo comenzó a emitir la emisora revolucionaria Radio Habana, desde las primeras horas de la mañana comenzó a radiar mensajes subversivos, trasmitía consignas comunistas y difundía comunicados en clave para los grupos terroristas que operaban en los diferentes países latinoamericanos.

Mientras persistían estos ataques verbales de Castro hacia los Estados Unidos y a sus más altas jerarquías, mantenía múltiples acusaciones contra los exiliados y refugiados cubanos, donde los trataba de cobardes y de vende patrias, por estas circunstancias el presidente Kennedy recibió en la Casa Blanca al presidente del Consejo Revolucionario Cubano, señor Miró Cardona, quien a la conclusión de la reunión informó a los periodistas:

“La reunión con el Presidente ha sido muy satisfactoria, además cuento con la promesa del Sr. Kennedy de ayudar a los exiliados cubanos”.

A su vez, uno de los informadores le realizó la siguiente pregunta.

“¿Se preparará un nuevo desembarco con la intervención de fuerzas de los Estados Unidos?”

El señor Miró respondió:

“Los Estados Unidos no tienen planes para adiestrar a exiliados cubanos, como fuerza cubana en territorio norteamericano, ni en ningún otro país, por el momento, la única manera de que los cubanos puedan recibir adiestramiento militar en los Estados Unidos es incorporándose al ejercito de este país”.

Por su parte, el presidente Kennedy, en una locución difundida por las cadenas de habla hispana, animó a los exiliados y refugiados cubanos para que no perdieran las esperanzas de ver libre un día a su querida Isla, desterrada de ella la tiranía imperante en Cuba y recuperada la democracia. En ese comunicado les trasmitió el compromiso del pueblo norteamericano con el cubano y de esa amistad que siempre habían mantenido las dos naciones, y concluyó con la siguiente frase: “El pueblo norteamericano siempre se solidarizará con vuestra lucha por la libertad. Y la libertad llegara, pues a la larga la tiranía nunca puede superar las legitimas ambiciones de un pueblo de ser libre”.

Por su parte, el señor Miró Cardona estaba inmerso en la búsqueda de una solución para cumplir las exigencias de Castro con respecto a los prisioneros de Playa Girón y de la pretendida indemnización, como me imagino que ya estarás enterado, para ello se creó una Comisión pro Brigadistas presidida por la señora Roosevelt y otras destacadas personalidades norteamericanas con el fin de cumplir las exigencias del régimen cubano.

Prosiguió José narrando los acontecimientos posteriores a la invasión de Bahía de Cochinos y sus consecuencias:

A estas alturas del año, la incertidumbre se cierne sobre la Isla, nadie sabe lo que va a pasar, pues las nacionalizaciones, las expropiaciones y las ocupaciones de todo tipo de negocios siguen produciéndose, en esos momentos el régimen está muy envalentonado, de hecho ha nacionalizado los principales y exclusivos clubs y sociedades recreativas para convertirlas en  los denominados “Círculos Sociales Obreros”, pero la paradoja se produce con el nombre, ya que pocos obreros pueden entrar allí, como no sea para trabajar y servir a los nuevos mandatarios. Los directivos de las demás sociedades recreativas, a las que todavía no les ha tocado la nacionalización, viendo el camino que tomaban las más exclusivas, no dejan de pensar quien será la próxima. Mientras tanto, para agradar a los mandatarios cubanos, se dedicaban a organizar eventos que fueran del agrado del régimen. Este es el caso del Centro Gallego de La Habana, donde ofrecieron un agasajo al líder comunista general Lister, combatiente en la Guerra Civil Española, quien en una intervención con los periodistas invitados al acto atacó convulsivamente al régimen español, al final de la jornada cerró el encuentro el Che Guevara, quien de igual manera persistió en sus ataques hacia la dictadura del General Franco.

Ahora fue de nuevo Frank el que continuó hablando de su viaje hacia el pueblo de su madre, Palma Soriano, en la provincia de Oriente; previamente había realizado un desvío hacia Manicaragua, cercana a la Sierra de Escambray, para visitar a familiares de su padre:

Mis tíos me contaron la problemática que se estaba generando con las Guerrillas Campesinas que operaban por esa zona, pues se encontraban sin comida y les faltaban las municiones para seguir peleando, algunos de ellos eran del pueblo y algunos cercanos a la familia, solicitaban ayuda para poder sobrevivir, pero ofrecerles ese auxilio que demandaban representaba un grave problema, ya que los milicianos de Castro tenían órdenes de apresar a cualquiera que ayudase a los guerrilleros. También me enteré de que por la región de Limones Cantero, a mediados del mes de junio se reunieron los principales jefes de las guerrillas anticastristas para trazar sus planes, después de esa asamblea pidieron ayuda de los contrarrevolucionarios, con el fin que enviaran un mensaje urgente al Consejo Revolucionario en el exilio para que les proporcionasen armas, municiones y pertrechos de guerra, ya que la situación, cada día que pasaba se hacía más desesperada, ellos seguirían con la lucha hasta lo que pudieran aguantar, su finalidad era ver libre a su Cuba.

Después de este alto en su camino a Palma Soriano, pasaron dos días para llegar al pueblo de su madre, allí se reunió con sus familiares, especialmente con los padres de Miguel, durante su charla les contó que tenía noticias de su primo, pues era amigo de un oficial de un trasatlántico español que regularmente hacía escala en La Habana y concluía su ruta en Barcelona, donde se veían y hablaban de la problemática cubana.

Por su parte, sus otros primos le contaron que por Oriente la cosa estaba muy movida, que los milicianos no paraban de apresar a la gente por cualquier motivo, el miedo y el terror es lo que imperaba por todos sitios, ellos ven mercenarios por todas partes, cualquier extraño al pueblo era interrogado y si sus contestaciones no son lo suficiente claras lo detienen hasta que averigüen quién es y qué hace allí.

 

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