Capítulo 6 de Pudo ser un Undercover: Novela por Entregas

Pudo ser un Undercover: capítulo 1
Pudo ser un Undercover

 
 

Luego de leer de los cinco primeros capítulos tenemos la enorme alegría de compartir el Capítulo 6 de Pudo ser un Undercover del escritor V. M. Bongutz. A seguir disfrutando!

 
 

 
 

El entramado del servicio secreto revolucionario

Tal y como habían acordado, en la tarde del día siguiente se encuentran en una cafetería cercana a las Ramblas con la intención de que Miguel le facilite a Jin las direcciones de sus familiares y que al mismo tiempo le despeje ciertas dudas sobre los primeros pasos de los nuevos servicios de inteligencia y de seguridad del estado cubano. Nuestro protagonista deseaba aclarar algunos pormenores que no eran muy obvios y obtener un mayor conocimiento de los mismos, además, quería comprender cómo operaban estos servicios y qué directrices puso en funcionamiento el ya establecido gobierno revolucionario.

Para ello Jin le manifiesta a su compañero que necesita su ayuda para descifrar una maraña de fechas y algunas contradicciones que había recopilado durante los últimos meses sobre ese particular. El exmiliciano le expresa que por su parte no tiene inconveniente, y además añade:

Tú me expones lo que has reunido y yo te voy corrigiendo.

Jin empieza diciendo:

Según me han informado en La Habana, la fecha de fundación de la Policía Revolucionaria de Cuba (PNR) fue el 5 de enero de 1959.

Miguel le corrige y le explica:

Antes de que Fidel entrase en La Habana, esta policía ya estaba establecida con el nombre de Policía Nacional, su fundación data de 1909, y precisamente intervinieron los Estados Unidos en su organización; pero los revolucionarios, con la disculpa de que ese cuerpo había sido prostituido y desprestigiado en tiempos de Batista, y posiblemente no les faltaba razón, lo reestructuraron en gran medida. La totalidad de sus mandos y la mayoría de sus subordinados fueron despedidos o encarcelados, y algunos ejecutados. La nueva postura y propaganda del recién instaurado régimen se esfuerza en puntualizar que la policía se encarga de velar por la seguridad ciudadana y estar al servicio del pueblo. Con ese concepto incorporan su Dirección General al Ministerio del Interior. Según la propaganda oficial, la misión de la policía es prestar el máximo apoyo y colaboración a la población, por ello la situarán en cada rincón y en cada calle, conjuntamente con las unidades policiales municipales, quienes reportarán directamente a sus Jefes de Sectores. Así mismo, en cada provincia se constituyen los Departamentos de Brigadas Especiales, estas unidades poseen unos conocimientos y tácticas específicas, así como un armamento exclusivo, y están preparadas para combatir cualquier contingencia que amenace al Régimen Revolucionario.

Prosigue Miguel manifestando:

La Policía Nacional Revolucionaria, como en casi todas las naciones, es el cuerpo que realiza las labores propias de cualquier policía y mantiene los mismos cometidos, prestando la asistencia a la ciudadanía; pero lo que más les preocupaba a los dirigentes de la revolución era no estar suficientemente informados de las actividades contrarrevolucionarias, por ello crearon un sistema que les mantuviera al corriente de cualquier acto en contra de su causa.

Prosigue Miguel, ahora refriéndose al servicio secreto: 

Como continuación del incipiente servicio secreto montado por Raúl en abril del 58, en marzo de 1959 es fundado el Departamento de Seguridad del Estado y es denominado G2; se integran en el, como agentes, hombres y mujeres fieles y leales a la causa de le revolución, siendo destinados a ocupar puestos discretos en las diferentes dependencias gubernamentales de cierta importancia, pero su mayor actividad se centra en descubrir a posibles enemigos del nuevo gobierno.

Miguel hace un alto en su explicación para refrescarse la garganta, lo que aprovecha Jin para preguntarle:

¿Qué papel desempeñan los Comités de Defensa de la Revolución?

Miguel, al poseer los conocimientos sobre este particular por haber pertenecido a la Policía Nacional por más de dos años, le explica:

Se crearon el 28 de septiembre de 1960, a imagen y semejanza de los existentes en la Unión Soviética. Y como tales, su cometido consistía en detectar cualquier intromisión en los asuntos de la República, consolidar el sistema político implantado y descubrir a los ciudadanos con ideas contrarias a los postulados de sus gobernantes. La presentación oficial de esta organización popular fue realizada por Fidel Castro en un acto multitudinario y público. La misión principal encomendada a sus miembros es salvaguardar la Revolución, lo que los convierte en los auténticos guardianes de la misma, aunque desempeñan otras labores en plan pantalla: como involucrarse en temas de salud, auxiliar a los desfavorecidos, impulsar la colaboración popular y, sobre todo, influir a la hora de cualquier consulta popular, vigilando que esta coincida con el planteamiento gubernamental.

Su organigrama es piramidal, en su base se encuentran los comités de calle, estos a su vez reportan a los de su barrio, le siguen los de distrito. En un escalón más alto, los informes llegan al provincial, para finalizar en la cúspide, quien responde ante el nacional. Su órgano a nivel estatal lo compone el Congreso Asambleario, además cuenta con una Dirección Nacional y un Secretario Ejecutivo.

Continúa el exmiliciano manifestando:

El resto del mundo no se hace una idea de lo que han supuesto los Comités de Defensa de la Revolución para implantar el miedo en Cuba y como muestra te voy a mencionar parte de un documento, con fecha de noviembre del 60, donde se pone de manifiesto la magnitud, el desarrollo y el carácter de esta organización. Acto seguido comienza a leer:

“Los CDR cuentan con más de cinco millones de miembros, para lo cual se debe tener en cuenta que el único requisito es cumplir catorce años de edad y es muy difícil que alguien rechace la pertenencia al mismo, pues esto indicaría automáticamente que es contrarrevolucionario. Entre las actividades más importantes de los Comités de Defensa de la Revolución, conocidos como CDR, está la de ejercer una vigilancia desde un nivel básicamente civil. Existe un presidente del CDR, y en la puerta de su casa se puede leer un cartel que así lo indica; la elección de este cargo se basa en la lealtad demostrada al gobierno. Existe, además, un Responsable de Vigilancia, un Responsable Ideológico y otro que dirige los llamados Trabajos Voluntarios. El máximo responsable del área, es quien realiza las averiguaciones sobre los ciudadanos que residen en su cuadra y las trasmite al jefe de Sector de la Policía, a investigadores de organizaciones políticas como la Unión de Jóvenes Comunistas o al Partido Comunista de Cuba, que a su vez es uno de los que suministra información regular a los agentes del Departamento de Seguridad del Estado o G2 (policía política). Así mismo, los responsables asumen la obligación de vigilar la participación de los vecinos en las actividades programadas. En el Comité de cada cuadra existe un libro conocido como «Registro de Dirección». En este libro deben ser anotadas escrupulosamente todas las personas que residan en la cuadra. Cada ciudadano que se muda a una nueva dirección, está obligado a pasar por el Comité para ser registrado junto a su familia en este Libro de Registro. Se debe informar de cualquier huésped temporal que se aloje en la vivienda. El encargado de Vigilancia es el responsable de organizar, entre otras tareas, la llamada «guardia revolucionaria», es decir, citar a cada vecino, cada vez que le corresponda, para efectuar la custodia por el barrio en horarios nocturnos. También, otra de las labores del presidente es tomar nota de cada situación que le parezca fuera de lo común: entrada y salida de muchas personas en una misma casa, ciudadanos con bolsos o paquetes, etc. Los opositores al gobierno y otros de los cuales se tenga desconfianza, serán sometidos a rigurosa vigilancia y en ocasiones a actos de intimidación dirigidos por el Partido Comunista o la Seguridad del Estado, valiéndose de los dirigentes de los CDR. El Ideólogo es el que se encarga de convocar a los residentes en el local del pueblo, para leer material político orientado por el Partido Comunista. Esta actividad ha caído en desuso dado el desinterés de la población. El que asume la misión del trabajo voluntario es el que debe citar a los vecinos de su demarcación para hacer diversas tareas, en los días de descanso (domingos). Estas labores cívicas, según los dirigentes revolucionarios, pueden ser blanquear con cal, cortar hierba o limpieza. La efectividad de la policía política cubana y el Departamento Técnico de Investigaciones depende de la existencia de los CDR, que les ofrecen información detallada de los objetivos de vigilancia”.

Después de la lectura del informe sobre la composición de los CDR y su cometido, Jin le comenta a su colega que no le causa mayor sorpresa este documento, ya que en sus anteriores viajes a La Habana pudo comprobar las consignas que figuraban en las escaleras de las viviendas o en los lugares de trabajo donde proponían que se efectuara el acecho de vecinos y compañeros, y le viene a la memoria el interés de los comerciantes, y de algunos familiares de los tripulantes, cuando iban a visitarlos. En esas visitas pudo comprobar que sus anfitriones no paraban de decirle a sus vecinos que ellos eran marinos españoles que estaban en el puerto, porque nadie estaba libre de sospecha podrían considerarlos responsables de realizar cualquier acto en contra de la revolución.

Miguel le responde:

Además, todo este entramado de los comités de vigilancia y su implantación a imagen y semejanza de los de la Unión Soviética, no puede extrañarnos, ya que en octubre de 1959 un alto miembro de la KGB acude a Cuba con invitación oficial y se reúne con dirigentes destacados del Ministerio del Interior, mandos militares de inteligencia y hasta lo recibe el propio Castro. Esta visita es la culminación de una serie de encuentros en fechas anteriores realizada por los soviéticos a la Isla. El propósito que escondían estas estancias era aconsejar y orientar a los organismos de seguridad cubanos y, como tapadera, ingresaban como huéspedes de la CTC en la mayor de las Antillas.

Mientras tanto, las agencias occidentales de inteligencia encontraban disminuida su eficacia y les era casi imposible obtener información por el hermetismo que se había instalado en los informadores tradicionales cubanos. Ello era debido a que habían sido acallados por muerte o por abandono del país. Además, a muchos de los agentes oficialmente establecidos con anterioridad al 1 de enero de 1959, se les invito a abandonar Cuba; especialmente a los norteamericanos, lo que supuso para la CIA quedarse a ciegas ante los acontecimientos y hechos que se estaban produciendo en la Tierra Mambisa.

Miguel continúa refiriendo las noticias que le llegan de Cuba o las obtenidas de compañeros que habían abandonado la Isla recientemente:

Como te he apuntado anteriormente, los servicios secretos y de inteligencia extranjeros se quedaron a oscuras, principalmente los norteamericanos. Desde los tiempos de Sierra Maestra intentaron realizar varios acercamientos hacia los mandos de los revolucionarios pero todos ellos fueron inútiles, ya que los principales responsables de la Revolución no los tomaban en cuenta. A partir del uno de enero de 1959 se van sucediendo una serie de acontecimientos en ese sentido. En ese momento estaba teniendo lugar el desmantelamiento del orden anterior y se procedía a reorganizar todos los servicios, no solo los que afectaba a la seguridad del estado, sino también a los educativos, pues, por esas fechas se dictaron normas y decretos sobre el planteamiento de la enseñanza desde la primaria hasta la universitaria.

Prosigue el combatiente relatando sus experiencias y conocimientos de los sucesos acaecidos durante el año que aun no había acabado, 1961:

El hecho más significativo se produjo hace bien poco, el 6 de junio de 1961, al promulgar el Consejo de Ministros del Gobierno Revolucionario la Ley 940 en la que se refundó el Ministerio del Interior (MININT) y se agrega el G-2 a ese ministerio, ya que anteriormente estaba radicado en el Ministerio de la Defensa. El capitán Isidoro Malmierca Peoli propuso a sus superiores realizar algunos cambios e integrar las diferentes divisiones en un mando único. Desde ese momento se añadió la Dirección de Inteligencia (DI). Esta dirección va a ser responsable de toda la inteligencia exterior y comprende seis divisiones, divididas en dos categorías: divisiones operativas y divisiones de apoyo. Manuel “Redbeard” Piñeiro es ahora mismo el director de la DI. -Añade Miguel- Esta información la poseo por una carta que me envió recientemente un compañero de fatigas.

No cabe duda de que Miguel se mantenía bien informado de todos los asuntos cubanos, pues en esa reunión, además, le comentó a Jin otros pormenores:

Lo peor de todo ello es que ha comenzado la penetración soviética en Cuba, y su convivencia con la Dirección de Contrainteligencia Militar de las Fuerzas Armadas Revolucionarias. El asunto tiene su importancia puesto que la Dirección de Contrainteligencia está montando un conjunto de inteligencia de señales, promovido y bajo la custodia de técnicos de la Unión Soviética. Este organismo se encuentra en las afueras de La Habana, cómo a unos 50 kilómetros, en el lugar nombrado como Lourdes. Estas instalaciones de carácter militar están operadas por más de 1.000 soviéticos entre los que se encuentran ingenieros, técnicos y militares.  Para apreciar la envergadura de esta instalación, me han confirmado que solamente se necesita pasar por las cercanías de sus inmediaciones, donde se puede observar grupos de seguimiento de radares, un sistema de radar de ultra frecuencia, equipos de telefonía para interceptar llamadas telefónicas, teletipos y equipos de comunicaciones.

A Jin no le extrañó este asunto porque en sus diversas escalas en La Habana, pudo percibir cantidad de buques soviéticos y de otras naciones pertenecientes al bloque de la URSS, y no eran precisamente, petroleros, de mercancías o “graneleros”. Estos buques mostraban una estructura exterior diferente y muchas de sus cubiertas estaban retranqueadas, simulando anchos pasillos hacia los costados, lo que denotaba la posibilidad de su transformación en buques de guerra.

Con esta última parte concluyó Miguel su relato. Pero antes de despedirse, Jin, en agradecimiento, lo invitó a almorzar el día siguiente, con lo que podrían seguir charlando un poco más.

A la una de la tarde del día siguiente se encuentran los dos amigos para continuar con la conversación del día anterior. Se dirigen a la zona de la Plaza Mayor, a un restaurante gallego que ofrece un menú variado, donde también se pueden encontrar algunos platos cubanos, ya que su dueño y cocinero estuvo algún tiempo trabajando en un restaurante de La Habana. Una vez elegida la comida y que sirvieron las bebidas, la conversación se centró en los diversos sistemas que empleaban los revolucionarios para reclutar a los futuros espías.

Toma la palabra Miguel para informar a Jin de ese aspecto del espionaje cubano:

Dentro del ejército revolucionario no contábamos con experiencia militar y aún menos con servicios de espionaje y contraespionaje propiamente dicho, sólo estábamos preparados para la guerrilla, que es lo que aprendimos con los militares republicanos españoles, entre ellos el coronel Bayo, quien se encontraba exiliado en México.

Para organizar algún servicio de inteligencia y espionaje, pienso que Raúl aprovechó los conocimientos que le brindaron algunos soviéticos que estaban destacados en México, aunque esto nunca se reconoció -Miguel añade- pero sólo tendríamos que recordar a Nikolai, quién siempre mantuvo el contacto con el grupo, especialmente con el menor de los Castro y con el Che. Una vez consolidado el poder de los revolucionarios y tras situarse en todas las instituciones de La Habana y provincias, comenzó la verdadera organización de los servicios de seguridad.

El exmiliciano hace un alto para refrescarse la garganta, pero continúa:

Para este fin contaron con el apoyo de la KGB, que les ayudó a decidir las normas de reclutamiento. Comenzaron captando a jóvenes universitarios, de forma especial a estudiantes de sociología, historia, periodismo e idiomas, que cursaran sus últimos años de carrera; posteriormente los enviaron a realizar cursos de formación en diferentes disciplinas, principalmente en espionaje, adoctrinamiento y comunicaciones.

Las relaciones de la Dirección de Inteligencia Cubana y la KGB se podrían calificar  de muy estrechas y de total cooperación. Todo ello es debido a la estrategia montada por la Unión Soviética como consecuencia de la Guerra Fría, al considerar al gobierno revolucionario un importante peón para su posicionamiento frente a los Estados Unidos y catalogar a Cuba cómo un lugar estratégico en el área del Caribe por su proximidad a Norteamérica. No debemos olvidar aquel encuentro “casual” entre Raúl y Nikolai en el viaje por barco, cuando regresaba de Europa. Con el tiempo conocimos que el soviético era jefe de la KGB en México. Dicho personaje fue uno de los primeros en calificar a Fidel Castro de un auténtico revolucionario recomendó a sus jefes estrechar los vínculos entre el gobierno soviético y el cubano. Además, los estrategas de Moscú comprendieron rápidamente la importancia que representaba la revolución cubana para el resto de los países latinoamericanos. Recientemente, por si fuera poco, el “Centro de Formación de Agentes” de la KGB invitó a más de mil aspirantes de la Dirección de Inteligencia Cubana para que realizasen especializaciones en diversas disciplinas de inteligencia y espionaje.

Antes de concluir la charla Jin le pide a su acompañante que le cuente algo sobre su entrenamiento en la guerra de guerrillas, durante su periodo en México.

 
 

Acabas de leer el Capítulo 6 de Pudo ser un Undercover. No te olvides de compartir su lectura si te gustó. A prepararse para el capítulo 7!!!

 

Te dejamos aquí un enlace del Preámbulo del libro!

 
 

Gracias por recomendarnosShare on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin
Pin on Pinterest
Pinterest
Email this to someone
email

También te podría gustar...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *