Capítulo 35 de Pudo ser un Undercover: Novela por Entregas

Pudo ser un Undercover: capítulo 1

Pudo ser un Undercover

 

Tras leer 34 capítulos es momento de compartir el Capítulo 35 de Pudo ser un Undercover, del escritor V. M. Bongutz. Cuba se acerca a la URSS.

 

 

 

 35

 

Acercamiento a la URSS 

 

Una vez más se inició una nueva singladura desde Barcelona, se realizaron las estancias en los diferentes puertos de la península, por lo que se dirigió la proa hacia Canarias. Cuando estaban atracados en el puerto de Santa Cruz de Tenerife, se presentó a bordo un hombre de unos 32 años preguntando por el oficial Jin, el marinero de guardia, que ya estaba advertido de esta visita, lo pasó al comedor de oficiales, donde lo recibió Jin. El recién llegado se presentó como Federico. Una vez se hubieron saludado, el visitante le manifestó que Miguel lo había llamado desde Barcelona para que lo visitara a bordo, pues le contó que tenía interés por los asuntos cubanos.

Jin le dijo:

Discúlpame por unos momentos, pues debo concluir unos asuntos relacionados con el servicio, después bajaremos a tierra para tomarnos algo y poder conversar con más libertad. Pasados unos minutos saltaron a tierra y se dirigieron a la Alameda, donde se sentaron en una mesa del quiosco-bar que se encontraba en ese lugar para tomarse algo y poder hablar con tranquilidad.

El visitante le refirió:

Miguel me dijo que tenías interés en conocer cómo se produjo el acercamiento de la Unión Soviética a Cuba.

Sin más preámbulos, Federico comenzó con su historia:

Al igual que Miguel, me uní a la revolución, pero yo estuve combatiendo en las calles de La Habana, en esa época estaba estudiando Ciencias Políticas y fui alumno de don Alberto, con el que mantienes buena amistad. Durante esa época me detuvieron en un par de ocasiones, pero a la semana me ponían en libertad, ya que la policía lo atribuía a cosas de estudiantes. En el 58 me integré en el M 26-7 y seguí ayudando en los sabotajes contra la policía de Batista hasta el primero de enero del 59, cuando llegaron los combatientes a la capital, me puse a las órdenes de René, que era mi jefe en las guerrillas urbanas, con quién venía colaborando desde el 54.

En el nuevo gobierno ocupé varios puestos en la administración en asuntos relacionados con la Secretaría de la Presidencia, por mi mesa pasaban escritos más o menos comprometidos, con la lectura de los mismos me percaté del camino que iba tomando la política y el cambio que se estaba produciendo en la ideología, que era todo lo contrario a lo emanado del Manifiesto de Sierra Maestra, por ese motivo decidí que ya mi sitio no estaba allí, pero tuve que aguantar mentiras y engaños durante más de dos años, hasta que me cansé de tanto fingimiento, por lo que tomé la decisión de refugiarme en la Embajada de Venezuela, donde pedí asilo político, me mantuve en esa delegación diplomática durante un mes hasta que pude salir del país y venir a Canarias, donde todavía me quedaban familiares.

Ya te he contado algo de mi vida y ahora te voy a relatar, según mi versión particular, el porqué del cambio hacia el marxismo-leninismo de los altos dirigentes de la revolución y el acercamiento hacia la Unión Soviética. Para ello debo remontarme en el tiempo. En primer lugar la simpatía que manifestaba Raúl hacia la URSS y su amistad con Nicolai. En segundo término la ideología comunista por la que se decantaba el Che y otros milicianos. Y como tercera opción, el antinorteamericanismo que proclamaba Fidel. Además debo añadir que el Directorio Revolucionario formó parte de la coalición rebelde desde los primeros momentos del alzamiento y en ella se encontraban integrados una gran mayoría de comunistas.

Continuó Federico con su relato:

Una vez obtenido el poder, comenzó la represión sobre los antiguos gobernantes y militares, se prosiguió con la recuperación de bienes malversados sin que mediaran muchas investigaciones de cómo y cuando habían sido adquiridos. Se iniciaron las expropiaciones de fincas, ganaderías, ingenios azucareros y demás bienes agrarios de las poderosas multinacionales y de las acaudaladas familias norteamericanas, quienes eran las propietarias de la mayor parte de las centrales azucareras, con ello empezaron las tensiones entre los gobiernos EE.UU. y Cuba. 

Las desavenencias entre estos dos gobiernos las iba aprovechando la Unión Soviética, pero siempre bajo la sombra, pues desde que Fidel estaba en México organizando su revolución y posteriormente al desembarco en la Isla, se sabía a ciencia cierta que algunos de estos milicianos eran comunistas, y los pertenecientes a países latinoamericanos habían recibido órdenes de incorporase a la causa rebelde desde el mismo Politburó. Por otro lado, los servicios secretos soviéticos mantenían infiltrados algunos agentes en el Partido Revolucionario Cubano, ello les sirvió para conocer los progresos de los rebeldes y al mismo tiempo ir preparando el terreno, solo les quedaba esperar la ocasión y el momento apropiado.

A pesar de que Castro manifestaba, en sus primeros discursos, que no era comunista, y a pesar que no mantenían relación diplomática entre las dos naciones, a mitad del mes de mayo recibieron en La Habana, de manera oficial, a una delegación de los Sindicatos Soviéticos invitados por la Confederación de Trabajadores Cubanos, que ya por esos tiempos había sido despojada de sus líderes naturales y se habían posicionado dirigentes comunistas en su lugar. A partir de esas fechas comenzaron a introducirse transformaciones en las empresas, las primeras fueron las de índole campesino y a los poco meses fue desapareciendo la libre empresa, dando paso a las cooperativas estatales de régimen socialista. Los agentes infiltrados iban introduciendo los mandatos emanados desde Moscú, al mismo tiempo se inició la operación de promover los conceptos comunistas entre la ciudadanía y de igual manera ponían en práctica la denominada psicología de masas.

Prosiguió la penetración soviética sin muchas bullas ni alborotos para que no se percibiese su participación directa. A medida que se iba consolidando la Reforma Agraria, comenzó a organizarse toda clase de cooperativas y de empresas públicas a similitud de las de la URSS, con la República como única propietaria.

Para entender la penetración encubierta que fue realizando la Unión Soviética en Cuba nos tendríamos que referir el nombramiento de Raúl Castro como Ministro de Defensa, el cual se produjo el 15 de octubre de 1959, por casualidad, al siguiente día de ese nombramiento se recibió de forma oficial en La Habana a Aleksandre Alekseev, un alto mando de la KGB, pero el verdadero propósito de esta estancia era concretar una visita oficial a la Isla del alto dirigente de la URSS Anastas Mikoyan.

Continuó el exagente con su relato:

Muchos de los que habíamos participado desde un principio en la revolución y posteriormente ocupamos cargos en la administración, teníamos noticias de que desde enero ya estaban llegando soviéticos a Cuba, a pesar de no mantener oficialmente relaciones diplomáticas. A los pocos días de esa visita, Castro anunció la creación de las Milicias Populares Revolucionarias, en las mismas se involucraban a todas las facciones de la sociedad cubana, aunque esa organización paramilitar ya se estaba gestando desde principios de enero de ese mismo año.

Federico realizó un pequeño paréntesis para refrescarse la garganta, pero acto seguido reanudó la conversación:

Transcurrieron unos meses y, a finales de diciembre, se hizo patente el desencuentro del Gobierno Revolucionario con la Iglesia Católica, la intervención de universidades, colegios y escuelas católicas fueron evidentes, se expulsaban a muchos de los profesores cristianos de sus aulas y no se permitía la enseñanza de la religión, todas esas órdenes venían emanadas desde los altos dirigentes comunistas. También por esas fechas se comenzaron a desmantelar los periódicos que no se adhirieron a las consignas del régimen y apareció la censura, le siguieron a esta persecución el control y la intervención de las emisoras de radio y televisión.

Continuaron con la misma tónica de penetración, de forma encubierta, los soviéticos en todos los estamentos de la vida pública de Cuba, desde un principio se fue preparando la sovietización de la ciudadanía de la isla, esa labor venía emanada desde Moscú y se les había encomendado con anterioridad y desde la sombra a los comunistas cubanos.

Precisamente en el mes de octubre ya se había gestado un primer intercambio comercial entre los dos países y el día cinco de febrero de 1960 se produjo la visita oficial del alto dirigente soviético Anastas Mikoyan, Primer Vice Presidente del Consejo de Ministros de la Unión Soviética, a quien acompañaba una nutrida comitiva, según la crónica de los periódicos del día siguiente: “A su llegada a La Habana, Castro lo recibe en el aeropuerto, para continuar hacia al Parque Central de la capital habanera, donde este alto dirigente deposita una corona en el Busto de José Martí, esta ofrenda no gustó a la población en general y particularmente a los estudiantes católicos, que protestaron este hecho, por lo que fueron reprimidos brutalmente”.

No se detenía la penetración soviética en Cuba, pero siempre desde el lado oscuro; seguían asesorando al gobierno en cuestiones de interior y en la organización de los servicios de seguridad del estado. El siete de mayo de 1960 se produjo el hecho más importante para la consolidación de los vínculos URSS – Cuba al establecer de manera oficial las relaciones diplomáticas. Este hecho se prodigó en la prensa adepta al régimen como un paso muy importante, mientras que la prensa que aún gozaba de cierta autonomía lo criticó, lo que sirvió de pretexto a los revolucionarios para intervenir a esos medios o para que las turbas los destrozaran, todos estos sucesos significaban que la penetración soviética se había consolidando y afianzando en la Tierra de Martí.

La primera oportunidad que se le presentó a Castro para ensalzar su amistad con la Unión Soviética se la ofreció el propio Presidente Eisenhower al manifestar públicamente su molestia por las expropiaciones realizadas contra intereses de ciudadanos norteamericanos en Cuba, como contrapartida el gobierno estadounidense promulgó la ley de restricción de importaciones, con ello cancelaba la compra de 700.000 toneladas de azúcar del cupo que se habían comprometido para el año 1960. Inmediatamente, la URSS aprovechó la ocasión para adquirir esa partida, a pesar de que la Unión Soviética era el mayor productor mundial de azúcar en ese tiempo. Desde esos momentos comenzó la penetración total de la URSS en Cuba, y para demostrar esa consolidación al mundo, se preparó el encuentro y cariñoso saludo de Fidel y Krushchev en la XV Asamblea General de las Naciones Unidas, de lo que dieron fe las cámaras de televisión de medio mundo al trasmitir esa reunión.

En los meses siguientes era tal la influencia soviética en Cuba que se pusieron en marcha los llamados Comités de Defensa de la Revolución, que estaban formados por puros Chivatos, como se les denominaban en la Isla. El modelo de la URSS se aplicaba en todos los ámbitos, primero fue en la Reforma Agraria que comenzó su andadura a mediados del año 59, el siguiente escalón lo constituyó la ley de la vivienda, que se produjo en octubre de 1960; paso a paso el Estado se iba haciendo dueño y señor de todo lo que existía en esa bendita tierra, además, la Ley de Reforma Urbana acabó con toda la propiedad privada. Ante estas leyes el descontento se generalizó entre el campesinado, a quienes se sumaron los propietarios de las viviendas, pero al que elevara mucho la voz, aunque fuese por una causa justa, lo tachaban de contrarrevolucionario, y la cárcel era lo que le esperaba, esto demostraba el régimen de terror que se estaba viviendo.

Para adoctrinar niños y jóvenes cubanos se crearon los Campamentos Escolares a imagen y semejanza a la Unión Soviética. Los padres cubanos temían por sus hijos, especialmente aquellos que profesaban la religión cristiana o hebrea, ya que tenían en su memoria lo que había pasado en otros tiempos en Alemania y en la URSS, además a ello se añadía que muchos de esos padres eran emigrantes españoles, y habían vivido, bien directa o indirectamente la reeducación que practicaron los comunistas en España.

A principios del año 1961 la situación se hizo insostenible tanto para los cubanos como para los extranjeros, pues ya no eran dueños de nada, las expropiaciones y nacionalizaciones no respetaban ningún tipo de propiedad, en esas fechas el estado era dueño de todo. Además, las relaciones con los otros países de América se habían complicado, no solo por la expropiación de bienes y haciendas que se habían adquirido legalmente amparándose en la ley de inversiones extranjeras que regía en el país, sino también por que Cuba pretendía exportar su revolución a naciones cercanas. Por esos hechos varias naciones latinoamericanas rompieron sus relaciones diplomáticas con Cuba. En enero del 61, a los Estados Unidos se les acabó la paciencia y también rompieron relaciones diplomáticas por lo que pasó a hacerse cargo de sus asuntos la embajada de Suiza en la capital cubana.

Continuó Federico con su informe:

En los primeros días de enero del 1961 se publicó en primera página del periódico New York Times la ubicación de una base guerrillera anticastrista, esa fuerza paramilitar se estaba entrenando para efectuar una invasión a Cuba, a las pocas horas se  divulgó en la Tierra Mambisa, lo que sirvió de pretexto a las fuerzas del régimen y al propio gobierno para que emprendiera una caza sin cuartel de cualquier elemento que encontraran sospechoso, de hecho el día 15 de marzo trasmitieron un comunicado donde daban cuenta de una batalla, en la zona de Escambray, contra elementos de la Guerrilla Campesina, en la información se recogía que habían “aniquilado a esos bandidos”. Cuando se supo esta noticia en el exilio, el Frente Revolucionario Democrático se reorganizó y se reagrupó y tomaron el nombre de Consejo Revolucionario. Mientras tanto, se mantenían escondidos algunos miembros de las Guerrilla Campesina que fueron los que consiguieron escapar de una muerte segura y a los pocos días fueron rescatados por un comando llegado de fuera de la isla y conducidos al exilio.

Federico hizo un pequeño paréntesis para tomarse un poco de su refresco pero inmediatamente continuó con sus impresiones de este capítulo de la historia de Cuba:

Con la escusa de la invasión y de que venían los yanquis, el país se siguió militarizando, no solo en las tres ramas de las Fuerzas Armadas Nacionales, sino además reforzando las Milicias Populares. Por otra parte, y con el fin de quitarse de encima a posibles opositores internos comenzó una campaña de terror por la que ejecutaban o encarcelaban a cualquier ciudadano que consideran sospechoso.

Tomaron la invasión como excusa para aumentar su arsenal militar. En los cielos de Cuba comenzó a escucharse el rugir de los aviones de combate Mig-15, que realizaban pasadas rasas por las poblaciones para intimidar a propios y extraños. Así mismo se incrementaron las dotaciones de helicópteros y aviones de transporte de tropas, toda esta maquinaria de guerra era de fabricación soviética. Los pilotos cubanos y el personal de mantenimiento fueron entrenados por militares y técnicos de Alemania del Este y por los soviéticos, pero esta carrera armamentístico no se quedo ahí sino que siguió aumentando considerablemente con el consiguiente endeudamiento de la República.

Continuó el exagente:

En los años 1960 y 61, se acentuaron las represalias sobre los considerados contrarrevolucionarios, tanto en las ciudades como en el campo, y se pusieron en marcha instructivos de corte soviético. El número de exiliados crecía por días, los que contaban con familiares directos fuera de Cuba y previo el pago de una cantidad considerable, conseguían el ansiado visto bueno de salida. Los que no tenían familia en el exterior o no tenían los medios para abonar las tasas se veían forzados a acudir a las embajadas y pedir asilo político, en una palabra, el sistema se sovietizó completamente. A tal extremo llegó este acoso que los miembros de las Juventudes de Acción Católica se encontraban perseguidos y en la mayoría de los casos apaleados. Pero este adoctrinamiento marxista-leninista llegó a intervenir hasta en la patria potestad, aunque esta fuera impuesta de manera soterrada, para ello se obligaba a los padres a que enviaran a sus hijos de forma obligatoria a los nombrados campamentos de educación, esta medida produjo un choque en la ciudadanía cubana, así mismo todas las familias que no estuvieran de acuerdo con el sistema establecido, debían tener cuidado en sus propias casas de no hablar en contra del régimen, pues sus hijos menores, por el adoctrinamiento a que habían sido sometidos, los podían acusar de traidores y contrarrevolucionarios. Estos métodos nos hacían recordar lo establecido por Hitler en la Alemania Nazi o los sistemas de adoctrinamiento de la Unión Soviética en tiempos de Stalin. Por ello no se podía poner en duda ni ofender a los amigos soviéticos, y quien osase infringir esta norma se podía dar por perseguido.

Con esta última parte terminó Federico su charla, quedaron de verse de nuevo cuando el buque hiciera otra recalada en el puerto tinerfeño.

Transcurridas las operaciones propias en esa ciudad se realizó la maniobra de salida y se puso rumbo hacia América.

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