Capítulo 33 de Pudo ser un Undercover: Novela por Entregas

Pudo ser un Undercover: capítulo 1
Pudo ser un Undercover

Luego de leer 32 capítulos es momento de compartir el Capítulo 33 de Pudo ser un Undercover, del escritor V. M. Bongutz. Cubanos apoyados por la CIA!

 

 

 

 

33

 

Las confesiones del miliciano Miguel

 

A la hora convenida, Jin se encontró con su amigo y se dirigieron a un bar de la Plaza de Cataluña. Nuestro marino le contó cómo había transcurrido el viaje y cómo había encontrado a su tía, así mismo le relató la conversación que sostuvo con su primo José, especialmente lo tratado sobre la posible organización de un grupo armado contrarrevolucionario que se estaba conformando en Miami, donde participaban cubanos exiliados que estaban amparados por una agencia gubernamental norteamericana. También le refirió lo que le había comentado, sobre ese mismo asunto, uno de los milicianos que custodiaban el buque, esta confidencia, como era natural, se la realizó en conversación privada, por lo que sospechaba que lo que le estaba contando era la verdad, ya que en parte coincidía con lo que le había referido su pariente José, aunque él mantenía ciertas dudas sobre esa noticia.

Miguel, a su vez, le confesó:

Me han avisado desde Miami para que me uniera al grupo que se está preparando y cuya finalidad es derrocar al régimen imperante en Cuba, también se han puesto en contacto con otros cubanos residentes en España.

Entonces Jin le preguntó:

¿Quiénes son estas gentes? ¿Conoces bien sus pretensiones?

Miguel comenzó a contarle lo que sabía hasta el momento:

Este grupo se denomina Brigada de Asalto 2506 y está formada principalmente por exiliados cubanos reclutados en todo el mundo. El punto de encuentro y cuartel general está ubicado en Miami. Los instructores son exmilitares cubanos que consiguieron abandonar Cuba antes de que cayeran presos en la isla, la brigada también cuenta con asesores estadounidenses, equipamiento, armas y dinero serán aportados por la Agencia.

Continuó Miguel con su relato:

Como sabes, porque lo estás viviendo de manera directa en cada una de tus estancias en La Habana, el ambiente en Cuba va cada vez de mal en peor y, a mi entender, por el camino equivocado. Al presidente Urrutia le hicieron que renunciara, la posterior detención y juicio al comandante Huber Matos, los continuos fusilamientos de militares y exfuncionarios del régimen anterior… La Reforma Agraria ha empobrecido a grandes y pequeños, también han perjudicado seriamente a los intereses de los norteamericanos y los inversores están pidiendo protección a su gobierno por el atropello que están sufriendo. Como consecuencia de todo ello, el presidente Eisenhower y su gobierno han endurecido sus relaciones con el gobierno de Fidel y, al mismo tiempo, alguno de los mandatarios revolucionarios está mostrando sus preferencias ideológicas hacia los postulados de la Unión Soviética. Yo opino que se están precipitando los acontecimientos y por ese motivo se está organizando esta fuerza de asalto.  

Prosiguió Miguel refiriendo lo que sabía de esa organización:

Un excompañero me llamó por teléfono para pedirme que me incorporara, puesto que conocía los procedimientos guerrilleros, además me contó que en los ambientes cubanos de Miami existía una verdadera euforia anticastrista, eran cientos los que se estaban alistando, tardaban solo una semana en revisar los antecedentes, a partir de ese tiempo les informaban si eran admitidos y a continuación les asignaban un cometido en la base denominada ONDA, posteriormente eran trasladados a Guatemala a un lugar denominado Sierra Madre, cerca de la costa del Pacífico. Pero ese entusiasmo llevaba consigo que se desataran las lenguas de muchos de ellos y contaran lo que no debían, por esta circunstancia todos esos planes eran suficientemente conocidos por los espías cubanos que estaban destacados en Miami y por supuesto por Fidel, estos datos te confirmarán la conversación que mantuviste con el miliciano a bordo del buque.

Cuando Miguel terminó su explicación, nuestro personaje le contó las novedades que le traía desde La Habana:

En Cuba todo está muy controlado, por las referencias que me realizó José, pero a pesar de ello su grupo sigue empeñado en organizarse y están tratando de poner remedio a la situación que se está viviendo allí, de todas formas, yo vengo observando, viaje tras viaje, que el régimen de Fidel se está consolidando y a medida que pasa el tiempo será más difícil de derrocar.

El miliciano estaba de acuerdo con esa observación y agregó:

Como profesional de la milicia creo que la única solución sería una invasión en toda regla por parte de los Estados Unidos con sus tropas de élite, pero al mismo tiempo entiendo que en una cuestión de esa magnitud sería difícil el calibrar sus efectos, ya que a estas alturas la población cubana está fuertemente influenciada y adoctrinada y una operación de esa índole podría desatar una catástrofe para ambos bandos o incluso llevar a mayores consecuencias si se involucraran terceros.

Continuó Miguel con sus comentarios:

Veo las cosas muy diferentes desde la distancia, tanto los cubanos que están involucrados en esta operación como los asesores americanos que la apoyan están totalmente equivocados y no han sabido calibrar la situación, según me comentó mi amigo de Miami, el jefe de la operación es un antiguo agente de inteligencia que había desarrollado anteriormente su cometido en Venezuela, y que ejercía el mando de la base de la Agencia en ese país, allí pudo comprobar el recibimiento que le dispensaron a Fidel cuando realizó la visita oficial a esa república sudamericana, las manifestaciones de júbilo y simpatía que despertaba a su paso. Pero todas esas apreciaciones las echó al baúl del olvido cuando fue nombrado jefe de esa fuerza operativa, aunque debemos tener en cuenta que oficialmente en la época de la visita no se conocía la deriva marxista del nuevo régimen, ni por las noticias de los medios de comunicación, ni por los informes de los agentes secretos.

Prosiguió expresando sus profundos conocimientos de esta operación y añadió:

Tanto los militares cubanos integrados en esa fuerza como los agentes de inteligencia que la dirigen, por los indicios que percibo y por las noticias de que dispongo, no tienen mucho interés en conocer la información de lo que realmente está sucediendo en estos momentos en Cuba. Además he recibido, hace quince días, una carta de mi primo José que me envió a través de un amigo que huyó de Cuba y llegó a Barcelona en otro de los buques de la compañía. En ella me cuenta que están recopilando informes, fotografías de instalaciones militares y datos de movimientos de las fuerzas regulares cubanas al igual que de las actuaciones de la policía, especialmente de los servicios secretos. Ese material confidencial y tan valioso lo mantienen repartido y fraccionado por diversos lugares para evitar que pueda caer en manos castristas. El jefe de la contrarrevolución interna le comunicó a su contacto de Miami que habían recopilado ese material tan valioso, pero hasta la fecha no han mostrado ningún interés por la información, así mismo nadie les contestó y pareciera que esto no les interesaba. Y mientras tanto va pasando el tiempo, lo que está permitiendo la consolidación del poder comunista en Cuba.

Siguió Miguel con sus reflexiones:

A los jefes de esa operación encubierta, que ya no es tal, porque en medio mundo se sabe, solo se les ocurren planes descabellados para eliminar a Castro o crear ciertas propagandas que, según sus criterios, pudieran influir en el ánimo de los ciudadanos cubanos para que sean ellos los que se levantaran contra el régimen; cuán equivocados están al no tener idea de lo oprimido y vigilado que está el pueblo, toda la población de Cuba se encuentra muy controlada, excepto los pocos clandestinos que se están moviendo en un círculo muy cerrado y además están muy compartimentados. Te voy a referir algunas de las ideas de esos servicios secretos que me comentó este amigo de Miami. 

En ese momento le refirió una serie de planes, tanto políticos como militares, que había diseñado “La Agencia” para poner de manifiesto lo que estaba realizando los castristas con el pueblo cubano. Desde la Casa Blanca se recomendaba que el gobierno estadounidense no debiera aparecer involucrado, pues de propagarse estos propósitos, se le darían más argumentos a Fidel para ejercer una nueva campaña contra los Estados Unidos.

Como anteriormente te he mencionado, el grupo organizador denominaba a esta operación con el nombre de ONDA y tenía establecida una oficina general en Florida con el fin de reclutar a la milicia necesaria para esta intervención. Para no poner en riesgo el nombre de los Estados Unidos, el campamento de entrenamiento se ubicó al principio en Panamá, pero este lugar no era el más adecuado y los acontecimientos recientes entre esta República y Cuba aconsejaron buscar otro asentamiento con mayores posibilidades.

Para ello los estrategas exiliados cubanos y los agentes de inteligencia optaron por situar dicho campamente en Guatemala, este lugar anteriormente había sido una base de entrenamiento pero, a  pesar de que contaba con todos los equipamientos de entrenamiento militar, los reclutados no estaban conformes, pues como estaba lejos de toda civilización, a ellos les parecía que estaban en un campo de concentración. A todo ello se unía la desconfianza que generaba entre los militares guatemaltecos, porque tenían una fuerza paramilitar foránea entrenándose en su suelo.

Una vez que hubo concluido esta explicación, Jin le solicitó que reanudara el tema de los espías de Castro que había quedado pendiente en sus anteriores charlas.

Miguel le manifestó que tenía razón, por lo que comenzó de inmediato:

Voy a empezar con este tema desde el principio, como recordarás, una vez que los milicianos entraron en La Habana y el Che situó su campamento en la Fortaleza La Cabaña, se inició la eliminación de la policía y los servicios secretos de Batista, y comenzaron a reestructurar los servicios secretos y la policía revolucionaria, que tuvieron sus inicios en México y en Sierra Maestra; pero en esta nueva etapa estaba, bajo la supervisión directa de Fidel Castro como Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas, apenas habían pasado unos meses y ya los nuevos servicios secretos se encontraban operando con el nombre de G2.

Siguió Miguel narrando esta historia:

El Che que, como sabemos, era comunista y mantenía contactos con miembros de la inteligencia soviética, fue el instigador y organizador de la nueva policía. Con esos antecedentes no cabía duda pensar que la inspiración y el modelo que se iba a seguir para la creación de este cuerpo de espías fuera el de la KGB y no podría extrañarnos que contaran desde sus inicios con más de un asesor de ese servicio de inteligencia. Desde un principio los cubanos fueron capaces de extender sus redes de inteligencia y en muy poco tiempo enviaron a varios países un considerable número de agentes encubiertos.

Los servicios de contrainteligencia de los países occidentales y las policías de esas naciones no fueron capaces de detectar estas infiltraciones, tuvieron que pasar algunos meses para conocer el entramado que fueron capaces de montar Fidel Castro y sus servicios secretos.

Continuó el exmiliciano con su charla sobre la organización del espionaje cubano:

La actuación tan oscura de los servicios de espionaje cubano se debió, principalmente, a que los agentes de contraespionaje del país con mayores intereses en la zona del Caribe se dedicaban al ocio, a tomar el sol y a beber daiquiris en el Club de Campo de La Habana. Por su parte, el nuevo régimen procuró reclutar a personas de mucha confianza y que no traicionaran la credulidad que su máximo dirigente había depositado en ellas y al mismo tiempo procuraba contar con agentes resueltos y fieles a los principios de la revolución. Por ello Fidel Castro eligió a aquellos que le parecieron más leales, sin estudios universitarios e ideológicamente comprometidos, y a quienes se pudiera manejar con suma facilidad.

Entre los elegidos se encontraba “El Santo”, un personaje de malos recuerdos para los cubanos anticomunistas. Este personaje se unió al movimiento M26-7 con una edad muy corta. Una vez consolidado el poder pasó a desempeñar labores en el Departamento de Investigación del Ejército Rebelde, desde allí y a los pocos meses se integró en el nuevo Departamento de Seguridad del Estado, más conocido como G2. Desde un principio “El Santo” actuaba como agente encubierto y se infiltraba en las organizaciones anticomunistas cubanas llegando a desempeñar cargos importantes en ellas, lo que le permitió delatar a los principales dirigentes, así mismo consiguió pruebas de actividades clandestinas o las provocaba para que sus miembros fueran detenidos y condenados a penas de cárcel o incluso la muerte.

En ese momento Jin le preguntó:

¿La Seguridad del Estado ostenta el verdadero poder en Cuba? 

El exmiliciano le respondió:

En cierta forma sí. Pero te voy a informar de mis impresiones particulares que saqué mientras me mantuve al lado de los milicianos, para completarte el informe agregaré las referencias que me vienen aportando compañeros que aguantaron más tiempo que yo dentro de la organización rebelde. Aunque los servicios de inteligencia y de seguridad del estado se han diseñado para preservar al régimen y someter o eliminar a la oposición, debemos tener presente que el diseño y la organización venía emanada desde la cúpula dirigente y eran ellos los que daban las órdenes y permitían realizar las acciones siguiendo sus mandatos, además, concedían el poder de actuación y ejecución, pero siempre dentro de los términos por ellos marcados.

Continuó diciendo:

Los servicios creados en México para detectar a los chivatos o agentes de Batista, continuaron con su misión en Sierra Maestra, la misma consistía en detectar los movimientos de tropas regulares y todo lo relacionado con la lucha en la que estábamos empeñados, además ya se incluía cierta vigilancia a los propios compañeros. Una vez que se hubo consolidado el poder la cuestión cambió, cuando la doctrina marxista-leninista se instaló en el gobierno y se inició la influencia en la ciudadanía, desde ese momento los servicios se usaron contra el pueblo, poco a poco se fue implantando en base de la experiencia y las reglas de la KGB y de la STASI, y siguiendo estos preceptos se creó el Departamento de Seguridad del Estado dentro del Ministerio del Interior.

Continuaron charlando cuestiones más bien triviales y Miguel le manifestó -Quiero enviarle una cosilla a mi tía y algo también para mis primos- añadió a continuación -No se trata de nada comprometido, pues no quiero perjudicarte, ya que se cómo se las gastan esos excompañeros míos-.

Jin por su parte le contestó: no tengo ningún problema.

Con estas últimas frases se despidieron hasta el día de la salida del buque.

Una vez que se marchó Miguel, nuestro protagonista llamó a don Alberto para saludarlo y preguntarle si al día siguiente podía pasar por su casa a visitarle.

En su visita conversó con el profesor sobre los affaires que se estaban produciendo en Cuba en los diferentes ambientes, religiosos, políticos y militares.

Don Alberto se quedó encantado de que sacara ese tema para la próxima tertulia y se encargaría de reunir al grupo de los habituales de tan amenas charlas.

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