Capítulo 30 de Pudo ser un Undercover: Novela por Entregas

Pudo ser un Undercover: capítulo 1
Pudo ser un Undercover

Luego de leer 29 capítulos es momento de compartir el Capítulo 30 de Pudo ser un Undercover, del escritor V. M. Bongutz. Fidel Castro es igual a Stalin y Hitler?

 

 

 

 

30

 

Nuevo encuentro en Barcelona

 

Una vez concluyeron la estancia en Tenerife, zarparon y pusieron rumbo a la Península. Cádiz fue el primer puerto peninsular, después de que hubieran finalizado las diversas operaciones portuarias procedieron a ejecutar la maniobra de salida. A poco más de dos horas de navegación enfilaron la proa hacia el Estrecho, prosiguieron navegando y efectuando las entradas y salidas de los puertos de la ruta, tres días más tarde hicieron su entrada, en horas de la tarde a Barcelona, y con ello se finalizaron la travesía.

Por la mañana del día siguiente de la llegada, se presentó Juan a bordo, al igual que lo había hecho en los viajes anteriores para conversar un poco con nuestro protagonista y le preguntó:

¿Cuándo podemos hablar? ¿Tendrías tiempo para ir a almorzar?

Jin le respondió:

Hasta la 12:00 horas estoy de guardia y tendría que regresar a bordo antes de las 16:00 horas, ya que tengo que cubrir la guardia de un compañero.

Por su parte el agente le manifestó:

Me parece bien, te vendré a recoger a la una para almorzaren un lugar cercano en la Barceloneta.

Juan se reunió con nuestro protagonista a la hora convenida y se dirigieron a un restaurante de la Barceloneta para degustar un buen pescado. Durante el almuerzo, Jin le refirió diversas conversaciones que había mantenido con los exiliados que se dirigían a los diferentes puertos, así como la conversación con don Andrés y los planes que estaba gestando el gobierno sobre los procedimientos psiquiátricos para aplicarlos a los disidentes. El ayudante de la Condesa le replicó que algo de eso se temían por unos informes que les habían llegado desde su Central.

Así mismo, nuestro marino le contó la anécdota vivida con el actor canario en el Capitolio y cómo no tuvieron ningún inconveniente para deambular por el mismo, de los saludos de los milicianos y luego el conato de motín a bordo por parte de los exiliados cubanos como consecuencias del parecido de este actor canario con un dirigente del G2.

Rápidamente el agente le preguntó:

¿Sabes el nombre del actor y en qué cadena de la televisión colombiana está contratado?

Nuestro protagonista lo miró y le dijo:

No pierdes el tiempo, ¿qué estas pensando, reclutarlo?

Juan se rio y le contestó:

Compréndeme, uno nunca sabe lo que sucederá mañana. Y así quedó todo.

Continuaron hablando de David y de la estancia en San Juan, así como de otras cuestiones relacionadas con Cuba, además de algunas historias de los refugiados. El almuerzo estaba concluyendo cuando el subordinado de la Condesa le manifestó:

Por fin te has decidido a trabajar para nosotros.

Jin le respondió:

Te contaré las historias y anécdotas que vayan sucediendo pero de momento no me pidas más, no quiero adquirir compromisos ni obligaciones, si te parece bien podemos seguir como hasta ahora, pues tal y como observo el panorama cubano aprecio los ánimos muy caldeados y cualquier desliz me podría meter en graves problemas.

Juan le manifestó:

Efectivamente tienes razón y, por las noticias que estamos manejando, el asunto Castro se está complicando, por lo que el gobierno norteamericano se verá forzado a tomar alguna decisión contundente, vista la deriva hacia el marxismo-leninismo del ejecutivo cubano, lo que para ellos es inaceptable. Al final añadió -En tu próxima escala en La Guaira te visitará una persona de nuestra confianza para charlar de los problemas cubanos. David, en Puerto Rico, te dará más detalles.

Como de costumbre, Jin llamó a don Alberto para comunicarle que ya estaba en Barcelona, a su vez él le preguntó -¿Mañana por la tarde estarás libre de guardia? pues me gustaría organizar una tertulia e invitar a los amigos para charlar sobre Cuba y que al mismo tiempo nos relates cómo has encontrado a La Habana, así como las incidencias y las penas que te hayan contado los exiliados en este viaje.

Nuestro marino le respondió:

Esa tarde no tengo problemas, mi guardia es a partir de las 12 de la noche, además no quisiera perderme tan interesante debate, teniendo en cuenta la calidad de los tertulianos.

A las cinco de la tarde, que era la hora acordada para la reunión, Jin llegó a la residencia de don Alberto, en la misma ya se encontraban el doctor don Julián y señora y el miliciano Miguel. El anfitrión lo saludó con mucho cariño al igual que doña Rosa, su señora, que lo recibió con muestras de alegría y lo hizo pasar a la sala donde normalmente se reunían para charlar. El profesor le aclaró:

Está por llegar don Ignacio, el cura de mi parroquia, don Jesús, el abogado y otra persona que no conoces que llegó recientemente de Miami. A los pocos minutos llegaron los demás invitados, así como el nuevo miembro de la tertulia, una persona de mediana edad, nuestro marino le calculó unos cincuenta años, que se presentó como Rafael, al igual que don Jesús también era abogado y había estudiado derecho en la Universidad de La Habana.

Tomó la palabra el dueño de la casa, quien manifestó. -Ya estamos todos- y llamó a su esposa, pues siempre le gustaba que estuviera presente cuando Jin contaba cosas de La Habana y de las penurias que los exiliados.

Comenzó Jin refiriéndoles lo hablado con don Andrés el médico, colega de don Julián, por lo que aprovechó la oportunidad para trasmitirle los saludos de su común amigo. De inmediato prosiguió con su relato:

Según me comentaron se están produciendo levantamientos por Oriente, aunque en La Habana la situación es más tranquila, la población está dominada por la actuación de la policía y de los servicios secretos, con los atropellos y coacciones que se producen día a día consiguen infundir el miedo en los habitantes y por esa razón se respira cierta calma.

Nuestro protagonista continuó con su charla y les hizo un resumen de lo hablado con don Andrés sobre  los sucesos que se estaban produciendo por la provincia de Oriente, y añadió:

Los periódicos del nuevo régimen no dicen nada de este asunto pero el doctor está enterado por un colega suyo que ejerce en Santa Clara, por cierto, de nombre Manuel y dirigiéndose a don Julián le dijo ¿Quizás lo conoces? El aludido asintió ante la pregunta.

Prosiguió Jin:

Este doctor se encuentra desarrollando sus funciones en el hospital de esa ciudad y le relató a don Andrés las escaramuzas que se están produciendo por esa zona, todo ocasionado por el descontento que se está generando en la ciudadanía.

Nuestro marino continuó con su relato, ahora pasó a informarles de lo que había hablado con los milicianos que montaban guardia en el buque y de cómo en esas conversaciones se percató de lo que estaba sucediendo en Escambray y en la provincia de Pinar del Río.

Jin hizo un pequeño alto para degustar el café de doña Rosa pero inmediatamente prosiguió con las vicisitudes que le contaron los pasajeros de la tertulia del buque. Les comentó lo que habían manifestado los sacerdotes Lucas y Jesús, a quienes el régimen les había aconsejado que abandonaran la Isla; según ellos relataron, su único pecado era ser profesores en escuelas católicas y haber solicitado, en algunos de sus sermones, indulgencia para con los detenidos y consideración con los presos, especialmente los de carácter político.

Jin hizo referencia a lo expuesto por el señor mayor de nombre Abilio que residía en Pinar del Río, que además de contar parte de su vida desde su llegada a Cuba para posteriormente dedicarse a cultivar la tierra y con el tiempo convertirse en propietario de una pequeña hacienda en la que se dedicó al cultivo del tabaco, le contó como durante la etapa de la guerra contra el régimen de Batista ayudó a los milicianos con víveres y dinero y como una vez que estos llegaron al poder no tuvieron en cuenta nada de lo que había hecho por la revolución y fue expropiado apenas habiendo transcurrido un año.

A continuación tomó la palabra el nuevo miembro de la tertulia, manifestando:

Puedo decirles que todas esas vicisitudes vividas por cientos de cubanos no me extrañan, porque yo mismo he vivido la mía, pero ahora me he integrado en un grupo de oposición anticastrista que se ha creado en Miami y me encuentro aquí para contarles a mis paisanos exiliados que se encuentran en toda España el programa y las acciones que pensamos poner en marcha; con anterioridad he estado en Madrid, allí permanecí tres días, donde les informé del programa que tenemos planteado, dentro de cuatro días viajaré a Tenerife para reunirme con la mayor cantidad posible de compatriotas que se encuentran en las islas y exponerles las ideas, el programa y los conceptos que manejamos para hacer una oposición seria al régimen de los Castro.

Don Rafael prosiguió con su explicación:

El proceso revolucionario puesto en marcha por Fidel Castro mantiene un solo fin,  convertir a Castro en un dirigente único, al igual que lo fuera Stalin o Hitler. Primero fue apartando a los oponentes de otros partidos y a los que no pensaban como él, una vez que se consolidó en el poder y los más allegados no discutían su jefatura, ordenes e ideas, comenzó a colocarlos en puestos estratégicos para de esa manera construir un estado totalitario de corte comunista, para ello está empleando las mismas tácticas que pusieron en marcha los bolcheviques a principio de siglo. Para llevar adelante sus planes organizó a las masas y las fue agrupando en organizaciones sociales a las que pudiera controlar y que fueran afines a sus planteamientos, según esa teoría todos los estamentos debían estar controlados por el gobierno, tanto los civiles como los militares por eso se constituyó un proyecto de adoctrinamientos que comprendía a todas las capas sociales. Como sabemos, esas propuestas no respondían al carácter demócrata y de libertad de la ciudadanía cubana, por lo que algunos iniciaron una lucha armada y a otros no nos quedó otra alternativa que exiliarnos.

Nuestro tertuliano hizo un pequeño alto para refrescarse la garganta y prosiguió con su disertación:

Con el avance y consolidación del comunismo en la isla, cuyo denominador común es infundir el miedo y el terror entre la población, al mismo tiempo iba despojando de los bienes, a los cubanos y a los extranjeros que habitábamos en esa “Bendita Tierra”, cuando pasó esto el éxodo cada vez se hizo mayor. Muchos de los demócratas tuvimos que abandonar nuestra tierra natal y buscar refugio en otras latitudes, si continuábamos bajo el nuevo régimen totalitario que se estaba imponiendo, la alternativa que nos quedaba era claudicar y amoldarnos a sus planteamientos, a los que se quedaban en la isla les esperaba la cárcel o el paredón.

Por este motivo, un grupo de exiliados residentes en Miami optamos por organizarnos y creamos una oposición a ese régimen totalitario, pero al principio, en esa ciudad todavía quedaba un puñado de cubanos que se habían establecido con anterioridad, eran los asilados en tiempos de Batista, quienes simpatizaban con la causa rebelde, inclusive contribuyeron con dinero para la causa miliciana. Ellos, que vivían en la comodidad y en la abundancia, no entendían lo que se estaba fraguando en Cuba. El detonante que les hizo despertar de ese letargo fue el exilio del comandante Días Lanz, que desde los primeros momentos del triunfo de la revolución estaba considerado como un héroe nacional. Posteriormente se fueron conociendo otros acontecimientos como la caída de Urrutia, el juicio y la condena de Huber Matos y un sinfín de sucesos que contribuyeron a la caída de la venda que tenían sobre los ojos y comenzaron a apreciar la realidad de lo que estaba sucediendo en nuestra Tierra Mambisa.

Esta Agrupación Cubana pretende prestar ayuda a los exiliados en todas las cuestiones que puedan necesitar, vivienda, trabajo, realojo y cualquier otra cuestión que necesiten, así mismo comenzamos a editar folletos informativos y en algunas emisoras latinas se ofrecían las noticias que llegaban desde la mayor de las Antillas. Desde hace tiempo -dijo refiriéndose a principios de los años 60- se han abierto algunas escuelas para que los hijos de los cubanos no perdieran su identidad, también maestras y profesoras imparten clases particulares a un costo módico. Mientras esas muestras de apoyo se manifestaban y era posible conseguir amparo, los partidarios fidelistas en Miami se dedicaban a hacer la vida imposible a los recién huidos y era suficiente que se percataran que un exiliado político conseguía un trabajo para perseguirlo y acosarlo e inclusive hacían lo necesario para que lo botaran del trabajo.

Prosiguió Rafael con la explicación de los primeros pasos de la oposición al régimen fidelista en el exilio:

Dos cubanos radicados en Miami, profesionales de los medios, fueron los que fundaron una asociación gremial, en ella se afiliaron otros periodistas, así como exiliados cubanos que querían contribuir con la organización cuyo fin era presentar una alternativa al nuevo régimen imperante. Comenzaron la lucha contra el sistema y dieron a conocer las atrocidades que se estaba viviendo en la Tierra de Martí, difundían las historias de los cientos de refugiados que semanalmente se concentraban en Florida. Por otra parte, algunos de los que habían luchado contra Batista y se vieron obligados a asilarse fundaron lo que denominaron “La Cruzada Revolucionaria Anticomunista”, este grupo optó por la lucha armada, así mismo organizaron una emisora clandestina que ubicaron en un pequeño barco, el cual salía por la noche fuera de las aguas jurisdiccionales norteamericanas y lo colocaban lo más cerca que pudiera llegar de las costas cubanas, desde allí emitían la realidad de lo que estaba sucediendo en Cuba.

Continuó nuestro tertuliano añadiendo:

Ahora estamos tratando de aunar esfuerzos y propiciar la unión de todas estas fuerzas en un partido único, con el ánimo de presentar batalla en todos los frentes, especialmente en el diplomático. Con la palabra pretendemos que el mundo sepa las penurias y sufrimientos por los que está pasando el pueblo de Cuba.

Con este último pensamiento puso fin a su intervención.

En ese momento llegó doña Rosa procedente de la cocina, pues había preparado unas rosquillas típicas cubanas y las acompañaba con un delicioso jugo de piña tropical. Una vez hechos los honores a la anfitriona de la casa, Miguel tomó la palabra para  narrar la aventura de un combatiente de la guerrilla anticastrista, quién consiguió escapar de una muerte segura cuando se encontraba peleando por Oriente, había llegado a Barcelona hacía diez días, en el otro buque de la misma compañía donde se encontraba Jin, el miliciano comenzó a contar la historia:

Este combatiente se fue a las montañas por la misma razón que otros muchos, las medidas de terror que se estaban imponiendo y sobre todo por los fusilamientos, algunos de ellos sustentados solo por venganzas personales, como los perpetrados a los militares del Cuartel de Moncada, que en realidad ya no eran los mismos hombres que arrestaran a los revolucionarios en el 53.

Prosiguió Miguel relatando la odisea de este combatiente:

Primero, les debo aclarar que hay que tener en cuenta una invasión protagonizada por el “Indio Feria”, ya en la época castrista. Efectuó el desembarco por Navas y con su contingente se dirigió a los montes orientales, allí sostuvieron varios combates pero el final todos fueron aniquilados por el ejército revolucionario, con posterioridad se alzarían otros grupos como el de los hermanos Beaton, uno de los hermanos era capitán miliciano, a quién acusaron de la muerte del comandante Naranjo. Ante tremenda injusticia se refugió con su grupo en Sierra Maestra y desde allí comenzó a plantar cara a la milicia rural, después de varias escaramuzas y como el grupo se encontraba en inferioridad, muchos fueron muertos en combate y los pocos que quedaron con vida los capturaron y los llevaron al paredón.

Por esas mismas fechas se alzaron otros contrarrevolucionarios, los cuales se diseminaron por las montañas de Escambray, se movían constantemente, también se incorporaron grupos de campesinos de esas zonas, así como exmilicianos que habían luchado en la guerrilla al lado de los Castro; todos ellos eran buenos conocedores de esas tierras, lo que hacía muy difícil que les presentaran batalla, pues empleaban las mismas tácticas que habían aprendido cuando se encontraban en la pelea contra Batista. Uno de esos grupos anticastrista, y me estoy refiriendo al que se movía por las sierras de Escambray, que estaba alzado y mantenía la contienda viva durante muchos meses. Como pasaba el tiempo y las milicias rurales no realizaban progresos en esa lucha, desde La Habana enviaron batallones del ejército rebelde especializados en la guerra de guerrillas, también incorporaron a campesinos de esas latitudes conocedores del terreno, ya que la cúpula militar tenía interés en terminar con esa “lucha contra bandidos”, como la denominaban ellos. En un par de semanas acumularon tal cantidad de efectivos que los alzados consideraron oportuno desplegarse en grupos pequeños e irse integrando entre los agricultores de la comarca, con ello trataron de escapar lo mejor que pudieron dadas las circunstancias, ya que presentar batalla era un suicidio.

Prosiguió nuestro miliciano contando la aventura de este alzado, de nombre Ramón:

Una vez se separaron en grupos pequeños, él junto con otro compañero, se dirigieron al caserío de Las Vegas donde tenía un compadre, pues la ruta hacia el norte estaba muy vigilada, este amigo lo mantuvo en su casa durante un par de días, luego emprenderían la huida hacia Cienfuegos, ya que les habían informado que por esa zona la vigilancia era mínima. Salieron de Las Vegas a caballo para encontrarse con un pariente que tenía un conuco cercano a “El Cafetal”, este pariente iba normalmente con los productos de la huerta a esa ciudad. Esta familia los acomodó por una noche, pues tenían programado salir al día siguiente para la capital de la provincia. Como llevaban vestimenta de campesinos y eran vecinos de la zona de Las Vegas llegaron sin mayores contratiempos y se mantuvieron un par de días en la ciudad para vender los productos de su compadre.

Al final del último día de estancia, Ramón le manifestó a sus compañeros que se iba hasta La Habana con el fin de buscar una salida hacia el exterior, pues mantenía las sospechas que tarde o temprano lo podían delatar y lo que le esperaba era pasarse, como mínimo, 20 años en la cárcel, y no estaba dispuesto a que eso ocurriera. Un amigo de la familia, que trabajaba en la oficina municipal, le consiguió un salvoconducto para viajar hasta la capital de la república, pues sabía que estaban parando a los trasportes de pasajeros para pedirles la documentación a todos los que se dirigiesen a La Habana y los que no tenían su residencia allí debían demostrar el motivo del viaje. Con ese salvoconducto en el bolsillo llegó a la ciudad sin mayores contratiempos, una vez allí se puso en contacto con un grupo clandestino anticastrista para buscar una solución y abandonar la isla. Uno de los contrarrevolucionarios le informó que a través de las embajadas de Colombia y Venezuela era casi imposible, pues estaban colapsadas. Para realizarlo por la de España exigían una carta de reclamación expedida por familiares que residieran en esa nación. Como él tenía parientes de primera generación en Zaragoza lo podría conseguir, pero debía solicitarles que le enviasen la documentación necesaria. Les pidió a sus parientes los papeles requeridos y a las pocas semanas pudo embarcar en el trasatlántico que lo llevaría hasta Barcelona, a su llegada me contactó y por eso estuvo un par de días aquí y me contó todas estas aventuras.

Ahora fue don Jesús el que hizo uso de la palabra para exponer los métodos que se estaban empleando en Cuba para reprimir a cualquiera que contradijese las consignas o planteamientos del nuevo régimen:

Hace solo dos días recibí un largo escrito de un colega que todavía ejerce en La Habana, me lo trajo un pasajero que pudo viajar en avión desde Cuba a Nueva York, con un salvoconducto diplomático, posteriormente se trasladó a Madrid y desde allí vino a visitarme para entregarme ese escrito, como es un poco largo, me voy a permitir condensarlo para no ocupar todo el tiempo, además si lo creen necesario me interrumpen y me preguntan lo que consideren oportuno:

Como saben en todas las revoluciones está presente la represión y siempre la violencia se desarrolla en un mayor o menor grado, bien por imposición de ideas o por venganzas personales, siempre hace acto de presencia y además se acentúa cuando se trata de imponer un régimen totalitario que es precisamente lo que está aconteciendo en Cuba. Cuando una nación pasa por esa evolución y recorre el camino desde una dictadura, como la que se vivía en la Isla, en la cual se toleraba ciertas libertades individuales, a un régimen totalitario de corte marxista-leninista, siempre estará asociado a la aplicación de la violencia extremista y fanática de sus componentes, pero en todas las ocasiones los violentos aluden a que todo se realiza en defensa del pueblo.

En los postulados de Lenin se ponía de manifiesto que la aplicación de la violencia y un régimen de terror era lo más conveniente para implantar las ideas y pensamientos comunistas, estos no debían cesar aún después de haber conseguido el éxito propuesto, siguiendo con el postulado, esa postura era necesaria para mantener y conservar la autoridad y el control absoluto de los poderes por la casta política imperante. Esta concentración del poder sobre vidas y propiedades no es solo un rasgo de regímenes de izquierdas sino que también se encuentran en los de derechas, téngase en cuenta a los fascistas Hitler y Mussolini, que aplicaron los mismos procedimientos.

Como preámbulo a esta historia reciente de Cuba, se debe considerar el carácter violento de quienes conformaban los grupos que luchaban contra la dictadura de Batista, ya se había sembrado la semilla del odio y la lucha de clases se estaba poniendo de manifiesto. Con esos conceptos y principios llegaron al poder los revolucionarios, desde los primeros momentos pusieron en práctica sus teorías comunistas y como era de esperar comenzaron las venganzas personales y colectivas. Los encarcelamientos masivos hicieron su aparición para proseguir con los juicios, la gran mayoría eran una burla a la justicia, a continuación le siguió los fusilamientos y las desapariciones, y de esta manera perpetuaban el terror. Las atrocidades se hicieron comunes, los hombres y mujeres cubanas desaparecían y sus familiares no tenían conocimiento de lo que estaba sucediendo, no sabían si estaban vivos o muertos, si estaban enterrados sin identificar o en una fosa común, lo significativo para el régimen era mantener esa incertidumbre y angustia en la ciudadanía, les dejaban para que pensasen “lo que le está pasando a mi vecino me puede suceder a mí mañana”.

Prosiguió don Jesús con su exposición:

Lo importante para este comunismo cubano es mantener al pueblo controlado, y quien ose revelarse sabe que lo pagará muy caro. Ya han pasado casi dos años desde que los rebeldes alcanzaron el poder y se cuentan por miles los desaparecidos, fusilados y encarcelados, en muchos casos la mayoría de sus familiares desconocen su paradero, muchos llevan meses peregrinando por cárceles y cementerios buscando algún indicio que les lleve a desvelar la verdad de lo ocurrido y poder descansar de ese sufrimiento y angustia que los invade día tras día. Pero al totalitarismo esto le importa poco, pues esa aflicción y las penas que lleva consigo el pueblo les benefician en sus planteamientos, para ejercer un mejor control de la ciudadanía y para la consolidación de su poder. Estas historias se repiten y ahora mismo en la isla es el denominador común, lo cual ha llevado a muchos de los afectados a levantarse en armas y presentar batalla en los montes y sierras cubanas a esta dictadura totalitaria.

Continuó el abogado exponiendo los horrores vividos por muchos de sus compatriotas en esos dos años de dictadura comunista de Cuba, para terminar diciendo:

Los nuevos mandatarios cubanos, para justificar las atrocidades y los fusilamientos, congregan a sus partidarios, como si fuera todo el pueblo cubano y en esas concentraciones les solicitan a los allí reunidos que se pronuncien y confirmen si están de acuerdo con los procedimientos y ejecuciones; la ciudadanía allí concentrada al unísono grita: ¡Paredón! ¡Paredón! Y con este método pretenden disculpar sus crueldades.

Los tertulianos le solicitaron a don Julián que aportara sus conocimientos en el tema de la medicina tan debatido en Cuba después de que se hizo cargo el nuevo gobierno de la sanidad. El médico les manifestó:

Poco les puedo contar, solamente que la sanidad está cada vez peor, los medicamentos esca-sean, debemos tener en cuenta que los principales suministradores eran las grandes corporaciones norteamericanas, pero fueron intervenidas y los operadores abandonaron Cuba, actualmente los laboratorios estadounidenses no están enviando nada, lo poco que se está recibiendo procede de Inglaterra, Francia y España, pero eso no es suficiente para cubrir las necesidades de la población. 

Por todo ello es incontestable que la salud de la ciudadanía cubana anterior a 1959 era buena y a las estadísticas internacionales me remito, según los registros, el número de médicos y camas hospitalarias per cápita estaba considerado como una de las primeras de Latinoamérica. Poco más puedo añadir, ya que solo conozco una parte de esta historia por las cartas que recibo de algunos colegas que aún me quedan allí y por las noticias que me envía mi amigo y colega don Andrés a través de Jin.

Tomó la palabra don Alberto y dirigiéndose al cura, en broma, le dijo:

Padre usted tendrá mucho que contar, pues más de un feligrés cubano le habrá confesado algún pecadillo. Todos ríen la ocurrencia del anfitrión, pero el cura aludido manifestó:

Lo que me cuentan en el confesionario está sujeto al secreto de confesión, al igual que las declaraciones que le hace a un abogado su cliente, o las del médico con su paciente, pero sí puedo referir lo pasado por otros sacerdotes que llegaron hace pocas semanas de la Isla. Como saben, la población cubana es católica en un 70 por ciento. La fe católica se arraigó en este pueblo desde que llegaron los primeros evangelizadores con Colón y prosiguieron su labor espiritual hasta 1959, no solo impartían creencia religiosa, sino que además hacían respetar los derechos de sus pobladores en determinados casos debido a los abusos cometidos por algunos de los gobernantes venidos de la Metrópoli; así mismo estos misioneros fundaron escuelas, hospitales y muchas instituciones que propiciaron bienestar a los pobladores de esa bendita tierra.

El sacerdote continuó después de hacer una pequeña pausa:

Una vez que los nuevos gobernantes alcanzaron el triunfo, se desató una persecución encubierta contra los religiosos en general y muy particularmente contra los que profesaban la fe católica, como medida más apropiada, los revolucionarios buscaban cualquier excusa para involucrar a los religiosos extranjeros como alborotadores y enemigos del pueblo, al mismo tiempo se atacaba a los centros de enseñanza, en primer lugar fueron los de primaria, le siguieron los de secundaria para continuar con los universitarios, además se prohibió una tradición muy arraigada en la sociedad cubana, el mantener los crucifijos en las aulas de enseñanza.

Otra práctica habitual consistía en señalar y afear la conducta a todos aquellos que acudieran a los templos a rendir culto. De manera oficial, el gobierno admitía que los ciudadanos creyeran y practicaran cualquier creencia religiosa, pero del dicho al hecho hay un trecho, como recoge el saber popular, y eso es lo que está pasando actualmente en Cuba con la religión. El padre concluyó su charla diciendo: Es conocida por todos la problemática suscitada con la entrada del comunismo en Cuba y el significado que tiene especialmente para los que profesan la religión católica.

Como conclusión de tan amenas charlas, tomó la palabra de nuevo el anfitrión para comentar las penurias de un alumno suyo:

Uno de mis discípulos se atrevió a poner en duda los métodos castristas, por ello se tuvo que refugiar en la embajada de Venezuela, pues de lo contrario hubiera acabado en la cárcel. Con un salvoconducto que le expidió esa sede diplomática pudo llegar a Caracas, posteriormente como tenía familiares en Alicante, consiguió una repatriación para España. Su triste historia se escribe con sangre, pues sufrió, en más de una ocasión, torturas físicas y psicológicas.

Desde un primer momento Jenaro, que ese es su nombre, se opuso al totalitarismo que representaba el naciente comunismo en la mayor de las Antillas, comenzaron a perseguirlo, al igual que a otros muchos, cuyos pensamientos e ideas políticas fueran contrarias a la teoría marxista-leninista para ello el régimen amoldó a los dirigentes de los trabajadores y politizó la cúpula de la Central que los representaba, con este apoyo movilizaba las masas a su antojo y cuando les era propicio las alzaba y soliviantaba para justificar sus atrocidades.

Jenaro se oponía a esas prácticas totalitarias y pedía libertad de asociación, solicitaba que se restauraran los partidos políticos, ya que algunos de ellos habían sido clausurados por la anterior tiranía. Pero la respuesta que se daba a estas peticiones era la detención, esgrimiendo las más burdas excusas. En ocasiones lo mantenían incomunicado por tiempo indefinido, al no poseer pruebas de los hechos acusatorios y como los medios de comunicación que todavía conservan cierta independencia sacaban a la luz pública estos sucesos, lo soltaban pero a cualquier nueva manifestación volvía a repetirse la misma estrategia. Como los sucesos se repetían, un periodista amigo le aconsejó que se asilara en alguna embajada, pues tenía noticias que estaba sentenciado a muerte y cualquier día aparecería muerto en un callejón de mala reputación y las autoridades dirían que eso le había pasado por frecuentar compañías peligrosas. Después de los consejos de su amigo reportero, puso en práctica su plan de refugiarse en la Embajada de Venezuela y consiguió alcanzar el exilio con el firme propósito de seguir luchando por la libertad y la justicia.

Con esta última intervención se dio por concluida la tertulia, no sin antes darle entre todos las gracias al anfitrión, agradeciéndole además a doña Rosa sus preparados culinarios. La opinión expresada por todos los presentes fue unánime, y en voz alta:

Hemos pasado una tarde muy agradable y que la costumbre no se pierda.

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