Capítulo 1 de Pudo ser un Undercover: Novela por Entregas

Pudo ser un Undercover: capítulo 1

Pudo ser un Undercover

Continúa la entrega de la novela Pudo ser un Undercover de V. M. Bongutz. En el marco de nuestra sección Novela por Entregas, continúa una historia sorprendente en el contexto de la Guerra Fría. Tras disfrutar del Preámbulo, ahora nos introducimos al Capítulo 1 de Pudo ser un Undercover.

Undercovers, espías, espionaje y contraespionaje

Este relato comienza a finales del año 1958, cuando nuestro protagonista, marino de profesión, a quien conoceremos por el nombre de Jin, embarca como oficial en un trasatlántico español que mantenía una ruta de navegación, denominada de altura, desde Barcelona, como ciudad base, hasta La Habana, como final de singladura. Esta travesía de ida y vuelta tenía una duración aproximada de 40 días, además, todo el periplo se completaba después de haber arribado a una serie de puertos del Mediterráneo: Génova, Marsella, Valencia, Alicante, Málaga…, y del Atlántico: haciendo escala en la bahía de Cádiz y las dársenas canarias de Tenerife y Gran Canaria, para proseguir el itinerario hacia las ensenadas de Sudamérica y el Caribe, donde el buque atracaba en los muelles de La Guaira, Curazao, San Juan de Puerto Rico y La Habana como final de la travesía de América, aunque en ocasiones especiales se recalaba en algún puerto más de ese continente. El retorno se realizaba pasando por Cartagena de Indias y Maracaibo, para efectuar una nueva estancia en La Guaira, y desde ahí, a cruzar el “Charco” hacia Europa.

Precisamente por esa circunstancia de movilidad y por arribar regularmente a la capital de Cuba, a algunos tripulantes trataron de captarlos o reclutarlos como “Undercover”, en los finales del año 1959, los servicios secretos de un país del Continente Americano. Las pretensiones de este organismo gubernamental consistían en realizar labores de información de carácter general y, especialmente, en este caso concreto, sobre la situación de la población cubana después de la toma del poder por parte de los componentes de la Revolución Castrista del 59. Así mismo, se pedía a estos informantes que recabaran las opiniones de los residentes de la capital cubana sobre los nuevos mandatarios, si la ciudadanía confiaba en el nuevo régimen, si consideraba la deriva de la nueva orientación política como solución a los problemas de Cuba, etc. También debían indagar cómo se comportaban los servicios de seguridad del estado que había establecido la nueva administración revolucionaria, la actuación de la policía con respecto a sus acciones hacia los residentes de La Habana y, si era posible, la del interior de la Isla. Así mismo, se les requería sondear a familias de su ámbito conocido o relacionadas con los tripulantes para obtener la opinión que les merecía a estos habitantes sobre los verdaderos propósitos de los actuales mandatarios, así como conseguir sus historias particulares de las vicisitudes vividas, las penurias que estaban pasando y la actuación de la policía y de los milicianos revolucionarios. Como se puede apreciar una lista bastante completa.

Un amigo de nuestro personaje le trasmitió dicha propuesta, porque él, a su vez, estaba desempeñando esa misma labor de espionaje en otro continente. Después de dicha proposición mantuvo esas ideas rondándole por su cabeza, hasta que en una mañana, esta vez de manera oficial, le volvieron a proponer lo mismo, lo que despertó, aún más si cabe, la curiosidad de nuestro personaje. Por ese motivo, cuando tuvo ocasión y con el fin de despejar dudas sobre los aspectos de la propuesta que le habían formulado, y tratando de dilucidar lo que significaba, ya que no tenía idea de lo que eso podía ocasionarle, recurrió a un militar amigo de la familia. Este hombre, perteneciente al Servicio de Información del Ejercito (SIE), se ofreció a documentarlo sobre algo de ese entramado de espías, el tema que tanto le interesaba.

Tras un saludo militar, el castrense se relaja e intenta comenzar a explicarle con detenimiento algunos aspectos del mundo de los espías. Pero antes de que empiece a hablar, Jin le pregunta por el significado de “Undercover”. Por lo que el militar pasa a definir esta figura:
“Undercover” es la denominación inglesa atribuida, especialmente en los Estados Unidos de Norte América, a la persona que de alguna manera desempeña la labor del espionaje, bien como infiltrado en una organización o grupo, o ejerciendo como informante para los servicios secretos de algún país u organización. En la mayoría de los casos, la persona desarrolla una vida normal y ejerce una profesión u oficio completamente opuesto, por regla general, a la labor que se le encomienda, y sin relación aparente con la organización de que se trata.

A diferencia del espía, al cual se le considera adscrito a la organización o agencia, normalmente gubernamental, los clandestinos o “Undercover” no figuran oficialmente en las nóminas de las agencias.
Continúa el oficial:
No cabe duda de que al realizarle esta propuesta conocían muy bien su situación y su currículum. Por un lado, por su condición de marino de un buque mercante, que recibe como pasajeros a exiliados cubanos y recala regularmente en La Habana. Por otra parte, porque muchos de sus compañeros y algunos de sus subordinados tienen familiares o amigos en Cuba desde hace años. Por ello, su posición constituye una magnifica tapadera y le permite recopilar las opiniones y vivencias sufridas por esos miles de cubanos que se ven y se verán obligados a abandonar su tierra por culpa del reciente régimen implantado en la Isla, así como informarse de las intenciones y proyectos que abriga el nuevo gobierno.

Para entender mejor todo este entramado de espías, es necesario realizar una pincelada de la situación geopolítica planteada en la zona del Caribe, con la posible implantación de la ideología marxista-leninista en Cuba. También, debemos hacer referencia al papel y actuación de los servicios secretos y de información de los principales países de la zona y de los dos grandes bloques antagonistas.

Prosigue el castrense con su explicación:
Las agencias de inteligencia y de espionaje tuvieron un mayor desarrollo después de la Segunda Guerra Mundial. Para que lo entiendas, se hace necesario enumerar las más importantes de los dos bandos antagonistas, que están interviniendo, de alguna manera, en el tema cubano. Estas agencias y sus procedimientos los podemos considerar comunes y establecidos en todas las naciones, aunque podemos apreciar algunas diferencias de unos países a otros, especialmente, según el régimen imperante de su gobierno y el sistema político adoptado. Pero, además debemos considerar que en muchas ocasiones se implantan otros métodos no convencionales, que por sus condiciones particulares (y muchas veces no confesables), terminan en operaciones cuyos nombres, en la mayoría de las ocasiones, se mantienen como alto secreto.

Si nos remontamos a los años siguientes de la Segunda Guerra Mundial, aunque a lo largo de la historia siempre han existido este tipo de organizaciones. Después de esas fechas ya nada era igual, el mundo se dividió en dos grandes bloques o núcleos de influencia: los llamados países occidentales, liderados por los Estados Unidos de Norteamérica, y los países del Este, comandados por la Unión Soviética. Con ello iniciaron, los dos bloques, una pugna por la hegemonía mundial. La cumbre de Yalta pone de manifiesto, entre los países intervinientes, el comienzo de este enfrentamiento que tiene lugar por las diferentes ideologías políticas y las teorías económicas confrontadas, y este punto señala el inicio de las luchas económicas y diplomáticas, sin olvidar la carrera armamentística, la cual da lugar a otros conflictos bélicos de carácter regional o local.

Como consecuencia de esta Guerra Fría, surge entre los dos bloques un enfrentamiento por las diferencias, tanto políticas, como ideológicas, que lleva a estos bloques a una lucha constante y encubierta a través de sus servicios secretos; pues, tanto los unos como los otros, querían conocer de antemano, los movimientos, los progresos armamentísticos y la influencia en otros países del enemigo, y para ello han desplegado todos sus recursos de espionaje.

A partir de 1941, la URSS, dentro de las secciones especiales de la NKVD (el Comisariado del Pueblo para Asuntos Internos), se encontraba la contrainteligencia controlada por el Ejército, que posteriormente adquiere las competencias también en la Marina; por su parte, GUGB (La Dirección General de Seguridad del Estado), era el nombre que adquiría la policía secreta de la Unión Soviética desde el año 1934 hasta abril de 1943. Posteriormente, la NKVD fue desgajada y se le asigna un nuevo nombre, el NKGB (Comisariado del Pueblo para la Seguridad del Estado). Desde el triunfo de la Revolución Bolchevique, la Unión Soviética necesitaba de un servicio de inteligencia que debía actuar dentro y fuera del país. Básicamente, el objetivo era descubrir y combatir a los opositores al nuevo régimen y ello demandaba un servicio policiaco muy eficaz y sobre todo capaz de actuar en todos los ámbitos de la vida civil y militar. Esa experiencia acumulada la heredaría la KGB en 1954.

Continúa el castrense ilustrando a nuestro protagonista:
Así mismo, me voy a referir a algunos países de la órbita soviética, cuyos servicios de inteligencia intervinieron en ese devenir cubano. En la Alemania Oriental nos encontramos con la STASI, cuyos espías fueron los maestros de la naciente policía G2. Por otro lado, el “Komitetza Darshavna Sigurnost” (CSS), representaba el Comité de Seguridad del Estado nombre que adopta el Servicio Secreto Búlgaro. Este servicio búlgaro contaba con un departamento, denominado Surveillence, que desempeñó un importante papel en la preparación de los interrogadores y analistas de conducta que formaban una división especializa en el monitoreo de cualquier actividad o cambio de comportamiento de las personas. Estos especialistas se encargarían de preparar a los agentes cubanos en esas prácticas. Esta información la obtiene el militar a través de un ex miembro del SIM cubano, que se exilió en España.

Por su parte, los países occidentales integrados en la OTAN, también organizan y reestructuran sus servicios secretos después de la Segunda Guerra Mundial, ya que, antes y durante la contienda, muchas de las naciones beligerantes occidentales no contaban con servicios de inteligencia propiamente dichos. Las respectivas naciones disponían de servicio de información, especialmente Gran Bretaña, que necesitaba información procedente de las colonias y de los países integrados en la Commonwealth.

El Servicio de Inteligencia Secreto Británico cuyas siglas son SIS, integra a varias agencias que ejecutan sus funciones separadamente, pero rinden cuentas a sus respectivos ministerios y, en caso de crisis, al Primer Ministro. Dentro de este vasto entramado, nos encontramos con el MI-6 nombre por el que se le conoce comúnmente a la agencia de inteligencia externa del Reino Unido, que se halla dirigida por el Comité Común de la Inteligencia JIC. Este servicio externo comparte cometido y colaboración con el Servicio de Seguridad Interno MI-5, cuando los problemas de inteligencia y contrainteligencia se desarrollan dentro del territorio del Reino Unido. Por su parte, la Jefatura de Comunicaciones del Gobierno GCHQ y el personal asignado a los Servicios de Inteligencia de la Defensa DIS, reportan al SIS, órgano supremo que asume todas las responsabilidades de las actividades del espionaje del País en ultramar.

Por su parte, los Estados Unidos cuentan con una de las agencias de inteligencia más importantes del mundo, la CIA, creada en 1946 por el presidente estadounidense Harry S. Truman. La incipiente CIA jugó un papel importante en tiempos de la II Guerra Mundial, se encargó de establecer conexiones con los capos de la Mafia Italiana con la finalidad de realizar labores de reclutamiento entre los sindicatos mafiosos de Nueva York y Chicago para que sus miembros colaborasen y sirvieran de puente, con el propósito de infiltrar sus agentes en Italia y que obtuvieran la colaboración de las camorras sicilianas para preparar el desembarco de las tropas americanas en sus costas a fin de combatir al régimen de Benito Mussolini. Como pago de esos favores, las grandes familias de la “Cosa Nostra” se vieron favorecidas con indultos y laxitud legal sobre sus asuntos y negocios.

Concluido el conflicto mundial, la “Agencia” se vuelca en los problemas derivados de la “Guerra Fría”, estableciendo un pugilato con la KGB soviética y la STASI de Alemania Oriental. Durante este periodo se ha conformado una gran estructura, acumulando agentes en aquellos puntos del Globo donde presumían que se podía desarrollar algún conflicto contra sus intereses. Otra de las funciones encomendadas a la “Agencia” fueron los entrenamientos de insurgentes y de agentes dobles con el fin de infiltrarlos en países que fueran contrarios a las políticas de su Gobierno, estas actuaciones se definían como Operaciones Encubiertas. La finalidad principal era el provocar desestabilizaciones en esas zonas.

Otra agencia de vital importancia en los EE.UU. es el FBI, fue creada el 26 de julio de 1908 a iniciativa del fiscal general Charles Bonaparte, su plantilla inicial fue de nueve detectives y trece investigadores para asuntos de derecho civil. Así mismo, contó con doce expertos en contabilidad, cuya misión principal era investigar fraudes y violaciones de las leyes de comercio. Estas misiones de investigación estaban encomendadas a agentes del Servicio Secreto, pero este servicio no mantenía una dependencia directa de la fiscalía, lo que entorpecía su labor investigadora. A esta agencia se le otorga jurisdicción nacional, lo que significaba que estaba por encima de las leyes establecidas en la Federación de Estados que componen EE.UU.

En diciembre de 1941 se incorporan, de forma definitiva, los Estados Unidos en la guerra, desde ese mismo momento el FBI asumió inmediatamente, funciones de inteligencia y de investigación, especialmente en aquellos cometidos relacionados con la guerra. Dentro del territorio estadounidense, su mayor labor consistía en el control y la vigilancia de ciudadanos americanos o inmigrantes procedentes de los países beligerantes, especialmente a los de Alemania y sus aliados. También se le encomienda investigar, rastrear y llevar ante la justicia a quienes pusieran en peligro el desarrollo de la industria militar y la economía de guerra que imperaba en esos momentos. Para cumplir con estos fines se incrementaron notablemente las plantillas de agentes y de personal auxiliar.
En la actualidad estamos en plena Guerra Fría, por lo que ya supones el peligro que conlleva ser un agente de cualquiera de las partes. -Concluye el militar su explicación-.

Ya pudiste leer el Capítulo 1 de Pudo ser un Undercover. No te olvides de compartir su lectura si te gustó. A prepararse para el capítulo dos!!!

Te dejamos aquí un enlace del Preámbulo del libro!

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